La renovación de la mente

Romanos 12:1-2 (RV-1960)
(1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
(2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Es frecuente oír predicaciones cristianas basadas en estos versículos, en las cuales se habla enfáticamente acerca de “renovar la mente”. Es frecuente escuchar decir a los cristianos “hay que renovar la mente a la Palabra”, “debes renovar tu mente y dejar de pensar en las cosas del mundo”, “debemos transformando por medio de renovar la mente”. Sin embargo, veremos que la verdad transmitida en Romanos 12 es diferente de la tradicionalmente transmitida.

Como corresponde a todo estudio bíblico serio, antes de intentar dar la interpretación de un versículo de la Biblia deberíamos leer atentamente todo el contexto, no sólo del capítulo en donde está el versículo a estudiar, sino de todo el libro o la epístola que lo contiene.

En el caso de Romanos, se ha hecho un gran énfasis en estos dos versículos, sin tener en cuenta los versículos previos. Muchas predicaciones cristianas comienzan en Romanos 12, dejando de lado toda la doctrina de los 11 capítulos previos. La idea de este artículo no es estudiar en detalle cada capítulo de Romanos, sino dar a entender la verdad transmitida en el 12, versículos 1 y 2. Sin embargo, para comprender correctamente estos versículos, deberemos hacer un breve repaso de algunos conceptos enseñados en el resto de la epístola.

Al hacer las citas de Romanos estaré usando mi propia traducción del texto griego, que he intentado ajustar lo mejor posible al mensaje original.[1]

En los primeros versículos de Romanos Pablo habla sobre su necesidad de comunicar el evangelio (buena noticia) de Dios en Roma, a quienes no había podido aún enseñarles la doctrina básica para el cristianismo. Llegando al versículo 16 leemos:

Romanos 1:16, 17 (Mi traducción)[2]
16 Porque NO estoy-avergonzado de la buena-noticia, porque es poder de DIOS para salvación de todo el que está-creyendo, del judío primero y también del griego; 17 porque en ésta está-siendo-revelada una justicia de DIOS desde fe hacia fe, como ha-sido-escrito: “Mas el justo desde fe vivirá”.

Pablo aquí nos dice que la buena noticia (o “evangelio”) es poder de Dios para salvación de todo el que está creyendo. La palabra “salvación” que significa “rescate, liberación, entereza, restitución, sanidad.” Puede tener el sentido de rescatar de un peligro o de restituir cierta entereza perdida, sea en el aspecto físico, mental o espiritual. La salvación de Dios consiste el un rescate de parte de Dios de nuestra condición de pecadores merecedores de muerte. Esta salvación tiene un aspecto futuro, que es cuando Dios transforme a los cristianos para tener cuerpos perfectos como el de Cristo y de un aspecto presente, que consiste en tener la mayor entereza y salud posible mientras vivamos, ya sea en el aspecto físico, mental, emocional y espiritual. La futura salvación está garantizada por Dios (Ef. 1:13, 14), pero en el presente debemos ocuparnos en hacer la voluntad de Dios para tener una vida con la mayor plenitud posible, a esto la Biblia llama “ocuparse de la salvación” (Flp. 2:12).[3]

Lo que Pablo dice aquí es que la buena noticia es el poder de Dios para salvación, en otras palabras, por medio de la buena noticia que transmite la Biblia es que el creyente puede obtener vida espiritual y también puede aprender cómo obtener la mayor plenitud posible en esta vida presente. El versículo 17 nos enseña que en la buena noticia de Dios está siendo revelada la justicia de Dios que es “desde fe hacia fe”. Esta expresión significa que el creyente va obteniendo plenitud en su vida por medio de un proceso continuo de fe.[4]

En forma resumida, Pablo nos enseña que cuando uno entiende la buena noticia que transmite la Palabra de Dios, ésta nos da a conocer la justicia de Dios, la cual el cristiano debe aceptar por fe. Aceptar y actuar con fe en lo que aprendemos acerca de la justicia nos posibilita entender mejor la buena noticia de Dios, lo cual nos servirá para tener más fe y así ir ganando mayor plenitud de vida en un continuo proceso de crecimiento en fe (siempre y cuando no cortemos el ciclo alejándonos de Dios).

Más adelante Pablo comienza a explicar el objetivo de las leyes y mandamientos de Dios, en el 3:19 leemos:

Romanos 3:19-20 (mi traducción)
19 Pero estamos-comprendiendo que todo-aquello que la ley de DIOS está-diciendo, se lo está-diciendo a los que están en la ley de DIOS para-que toda boca sea-impedida de defenderse y llegue-a-ser condenable todo el mundo delante de ·DIOS. 20 ya-que en-base-a obras requeridas por la ley de DIOS NO será-tratada-como-justa toda carne ante ÉL, porque mediante la ley de DIOS sólo tenemos pleno-conocimiento del pecado.

Lo que Pablo explica es que una persona no puede jamás cumplir todos los requisitos de la ley como para ser suficientemente justo como para merecer vivir perpetuamente. Por eso, el objetivo de la ley no era proveer al hombre de un medio para salvación, sino de demostrar que nadie puede alcanzar la salvación de Dios por sus propios medios y que sólo Dios podía ser capaz de proveer una solución al problema del pecado y la muerte en la humanidad, esto es lo que leemos en los versículo siguientes:

Romanos 3:21-26 (Mi traducción)
21 Pero ahora ha-sido-manifestada una justicia de DIOS separada de la ley de DIOS, (aunque ésta está-siendo-testificada por la ley de DIOS y los escritos de los profetas), 22 o-sea, una justicia de DIOS mediante la fe de Jesucristo para todos los que están-creyendo, porque NO hay diferencia entre los judíos y el resto, 23 porque todos pecaron y están-siendo-excluidos de la gloria de ·DIOS. 24 Sin embargo, están-siendo-tratados-como-justos gratuitamente esto es, por  SU ·gracia, mediante la redención, la recibida en Cristo Jesús; 25 a Quien planeó, ·DIOS, como el sacrificio del propiciatorio, mediante la fe en Su ·sangre, para que sea una evidencia de SU ·justicia en aquel tiempo (a-causa-de la suspensión del juicio sobre los actos-pecaminosos previamente-cometidos, en la clemencia de ·DIOS), 26 y para que luego sea la evidencia de SU justicia en la temporada presente, para ÉL ser visto como justo y QUIEN está-tratando-como-justo a aquél que vive desde la fe de Jesús.

Claramente, no es el cumplimiento de la ley lo que posibilita a una persona obtener la justicia de Dios, sino que es la fe en la obra redentora de Cristo lo que nos permite ser tratados como justos por Dios, obteniendo así la vida perpetua en Su futuro reino en la Tierra.

Romanos 5:17, 18 (Mi traducción)
17 Porque si a causa de la infracción de ·un hombre reinó la muerte mediante ·un hombre, mucho más, los que están-recibiendo la abundancia de la gracia y el don de la justicia en vida reinarán mediante ·un hombre: Jesucristo.
18 Por-lo-tanto, consecuentemente, así-como mediante una infracción vino el juicio hacia todos los hombres, resultando en condena, así también, mediante un cumplimiento del justo-requerimiento de DIOS, vino el regalo hacia todos los hombres, resultando en justificación de vida.

Aquí podemos ver que fue un solo acto de desobediencia (de Adán) lo que trajo el pecado y la muerte al mundo y, consecuentemente, es justo que con un solo acto de perfecta obediencia (la de Cristo) se otorgase vida a las personas. Es por la obediencia que tuvo Jesucristo que Dios puede, de un modo legal y justo, otorgar vida espiritual perpetua a aquellos que creen en Cristo como Señor. Una vez hecho este acto de creencia, una persona tiene asegurada una vida perpetua en el paraíso futuro. Esto mismo leemos en los primeros versículos de Romanos 8:

Romanos 8:1-3 (Mi traducción)
Por-lo-tanto, ahora no hay ninguna condena para los que están en Cristo Jesús, 2 porque la ley del Espíritu de la vida, en Cristo Jesús, te libró de la ley del Pecado y la Muerte. 3 Porque para hacer lo que era imposible para la ley (en cuanto a que no-tenía-fuerza mediante la carne), ·DIOS comisionó a SU-propio ·Hijo en similitud de carne de pecado, y siendo ofrenda por el pecado, condenó al Pecado en la carne,

En vista a que el cristiano recibe vida espiritual perpetua para vivir en la era futura de un modo gratuito e incondicional, algún “mal pensado” podría decir: “ya soy salvo, así que tengo vía libre para pecar”, sin embargo, si bien el aspecto futuro de la salvación está garantizado por Dios, el creyente pude vivir con mucha más plenitud esta vida si anda conforme a la voluntad de Dios, esto es lo que Pablo explica en el capítulo 6 y 7.

Romanos 6:1-8; 12-22 (Mi traducción)
Entonces, ¿qué diremos al respecto? ¿Permaneceremos en el pecado para-que la gracia se incremente? 2 ¡Ni pensarlo! Quienes perecimos al pecado ¿cómo viviremos todavía en éste? 3 ¿O ignoran que todos-aquellos que fuimos-bautizados hacia Cristo Jesús, hacia Su muerte fuimos-bautizados?
4 Por-lo-tanto, fuimos-sepultados-junto-con Él mediante el bautismo, para la muerte, para-que así-como Cristo fue-resucitado de-entre los muertos por la gloria del PADRE, así también nosotros en novedad de vida andemos. 5 Porque si plantados-junto-con Él hemos-llegado-a-ser la similitud de Su ·muerte, ciertamente también en cuanto a la resurrección seremos similares.
6 Esto conocemos: que nuestro ·viejo hombre fue-crucificado-junto-con él, para-que sea-anulado el cuerpo del Pecado, el objetivo es que nosotros ya-no tengamos que ser-esclavos del Pecado. 7 Porque el que pereció ha-sido-tratado-como-justo de modo que queda fuera-del gobierno del Pecado; 8 y, ya-que perecimos junto-con Cristo, creemos que también viviremos-junto-con Él.

12 Por-lo-tanto no permitan que siga-reinando el Pecado en el cuerpo mortal de ustedes, de-modo-de estar-obedeciendo a sus ·codicias, 13 ni tampoco sigan-presentando sus ·miembros como implementos de injusticia en servicio del Pecado, por-el-contrario, preséntense a ustedes-mismos ante ·DIOS como personas que están-viviendo de-entre los muertos y presenten sus ·miembros como implementos de justicia en servicio a ·DIOS. 14 Porque el pecado en ustedes NO ejercerá-señorío, porque NO estamos bajo ley sino bajo gracia.
15 ¿Entonces qué haremos? ¿Pecaremos debido a que NO estamos bajo ley sino bajo gracia? ¡Ni pensarlo! 16 ¿NO saben que cuando se presentan como esclavos para rendir obediencia, están-siendo esclavos de aquél a quien obedecen, ya-sea de pecado, que-resulta-en muerte, o de obediencia, que-resulta-en justicia?
17 Pero ¡gracia de ·DIOS! porque ustedes eran esclavos del Pecado, pero obedecieron de todo corazón a ese  modelo de doctrina al cual fueron-entregados, 18 y fueron-hechos-libres de la autoridad del Pecado, siendo-hechos-esclavos de la Justicia 19 (como humano les estoy-hablando a-causa-de la debilidad de la carne de ustedes); porque así-como presentaron sus ·miembros como esclavos de la impureza y la ilegalidad para andar en la ilegalidad, así-también ahora, presenten sus ·miembros como esclavos de la Justicia para andar en santidad.
20 Porque cuando eran esclavos del Pecado, eran libres de obedecer a la Justicia. 21 Pero ¿qué fruto tenían, en aquel-tiempo, de aquellas cosas de las cuales ahora se-avergüenzan de haber hecho? (porque el fin de aquellas cosas es muerte). 22 Mas ahora, habiendo-sido-librados de la autoridad del Pecado y habiendo-sido-hechos-esclavos de ·DIOS, el fruto que ustedes tienen es para andar en santidad y en el fin tendrán vida de-la-era futura. 23 Porque la paga del Pecado es muerte, pero el regalo de ·DIOS es vida de-la-era futura en Cristo Jesús, nuestro ·Señor.

En forma resumida, Pablo dice que el ser humano está, por naturaleza, esclavizado al pecado, o sea, no puede hacer otra cosa que no sea pecar. Cristo murió para que podamos ser librados de la esclavitud del pecado, su obra redentora nos posibilita servir y obedecer a Dios de corazón. Entonces, si fuimos librados de la autoridad del pecado, no es lógico que todavía busquemos seguir bajo sus directivas. Pablo explica que el resultado de toda conducta pecaminosa es “muerte” y el resultado de obedecer a Dios es vida de la era futura. En otras palabras, al andar en pecado vamos “muriendo”, ya sea físicamente (con enfermedades y dolencias físicas), mentalmente (problemas psicológicos, estrés, nerviosismo), emocionalmente (falta de afectos, amistades, relaciones de familia) o espiritualmente (influencia demoníaca); por otro lado, al andar conforme a la voluntad de Dios tenemos la posibilidad de vivir en parte la clase de vida que viviremos cuando estemos en el paraíso futuro. ¡Podemos tener hoy parte de aquél gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, etc., que tendremos cuando Dios nos de cuerpos perfectos!

Hasta aquí hemos hecho un breve repaso de lo que transmite la epístola de Romanos. Será útil leer, estudiar y considerar toda la epístola para comprender mejor estas cosas, aquí sólo dimos un “pantallazo” para ver cuál es el contexto en el cual está inmerso el famoso pasaje de Romanos 12:1 y 2.

Bien, teniendo en mente lo que hemos visto, haremos un análisis de Romanos 12:1 y 2.
La tradicional Reina Valera de 1960 traduce:

Romanos 12:1-2 (RV-1960)
(1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
(2) No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Para comprender mejor lo transmitido en estos dos versículos debemos realizar algunas correcciones en cuanto a la traducción. Por un lado, en el versículo 1, donde dice “os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis...” es posible, conforme al texto griego, traducir “os ruego que mediante las misericordias de Dios presentéis”, o sea, no sería el “ruego” de Pablo el que es hecho “mediante” las misericordias de Dios, sino que es la presentación de nuestro cuerpo a Dios lo que debe hacerse mediante la misericordia de Dios.

Aquí la palabra “misericordias” es en griego oiktirmos, que mejor se traduciría “compasiones”, se refiere a un sentimiento de pena o dolor ante el padecimiento de otros. Esta palabra aquí está en plural para enfatizar (por medio de una figura literaria llamada heterosis) la gran compasión que tiene Dios. En otras palabras, debemos presentar nuestros cuerpos a Dios por medio de la gran compasión de Dios. Dios conoce nuestro padecimiento a causa de nuestra naturaleza pecaminosa, sabe que padecemos al querer hacer Su voluntad de Dios y es por eso que nos ha provisto del Salvador, por medio de quien hemos recibido vida perpetua en la era futura.

Por otro lado, las palabra “culto” se refiere al servicio de adoración a Dios, o sea, aquél servicio que se hace a Dios como respuesta del respeto y adoración que se tiene hacia Dios. Además, la palabra “racional” es logikos, palabra que procede de logos (“palabra, propósito, plan, idea). Logikos se refiere a aquello que se hace conforme al logos, conforme a la palabra, idea y plan de Dios.

Una forma más adecuada de traducir el versículo 1es:

Romanos 12:1 (Mi traducción)
Por-lo-tanto los exhorto, hermanos, a que mediante las compasiones de ·DIOS, se dispongan a presentar a DIOS sus ·cuerpos en sacrificio que-vive, santo, complaciente a ·DIOS, este es el servicio-de-adoración lógico que se requiere de ustedes;

Lo que se nos comunica aquí es que, como respuesta a la obra de Dios en Cristo en nosotros, nuestra primera responsabilidad es presentar nuestros cuerpos a Dios como sacrificio vivo, santo y complaciente a Dios. Esto se hace brindando un servicio a Dios que parte de nuestro reconocimiento y adoración a Él y que se realiza conforme a Su voluntad, en favor de Su propósito y plan. Esto sólo es posible hacerlo “mediante las compasiones de Dios”. No podremos brindar un servicio efectivo a Dios si no conocemos cuán grande es Su amor y compasión por el ser humano, por eso, conocer la grandeza del amor, bondad, compasión y misericordia   de Dios son el primer paso para poder brindarle un servicio complaciente.

En cuanto al versículo 2, la Reina Valera traduce así:

Romanos 12:2 (RV-1960)
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Aquí, la palabra “conforméis” se refiere a “amoldarse” o “tomar la forma”, en griego indica una acción que se está haciendo continuamente, podemos traducirla como “sigan amoldándose”. La palabra “siglo” es “era” o “época”, se refiere al período de tiempo en que estamos viviendo, junto con su atmósfera, sus costumbres y sus actividades. La palabra “transformaos” aquí está incorrectamente traducida. En griego este verbo se encuentra en tiempo pasivo y debe traducirse “sean-transformados”. Esto significa que el acto de “transformación” no la hace el creyente, sino que lo hace Dios mismo cuando cumplimos los requisitos que aquí veremos. La palabra “entendimiento” debe traducirse “mente” (en griego nous). Con éstos y otros pequeños cambios, mi traducción del versículo quedaría así:

Romanos 12:2 (Mi traducción)
y no sigan-amoldándose a esta ·era, sino sean-transformados con la renovación de la mente, para que, así, ustedes lleguen a comprobar cómo es el deseo de ·DIOS, el cual es benéfico y complaciente y completo.

Entonces, la instrucción es a no seguir amoldándonos a esta era. Esta era tiene un “molde” para las personas. Este molde está formado por el Diablo, quien es el dios de esta era (2 Co. 4:4), y ha sido diseñado de tal forma que las personas puedan sentirse cómodas con su pecado y carnalidad. Con el paso del tiempo y la “modernización” de la era, las personas tienen más y más facilidad para satisfacer sus deseos pecaminosos, tales como fiestas con excesos, infidelidad, inmoralidad sexual, drogas, alcoholismo, violencia, etc. Las personas tienen un molde en esta era que las va llevando a ser más egoístas, egocéntricas, vanagloriosas, auto-suficientes, etc. Sin embargo, si queremos brindar un servicio complaciente a Dios y ser transformados por Dios, debemos intentar vivir fuera de ese molde.

Para poder aprovechar al máximo la vida espiritual que Dios nos ha provisto, es necesario que seamos transformados con la renovación de la mente. La palabra que se traduce “renovación” es en griego anakainosis. Esta palabra es la unión de otras dos palabras griegas: ana: “hacia arriba” y kainos, que denota algo “nuevo en calidad”. Esta “renovación” consiste en algo que es nuevo en calidad y superior (hacia arriba). La renovación de la mente es, entonces, tener una mente con pensamientos que son nuevos en calidad y que son superiores. Lo que hay que notar es que en ninguna parte de este versículo, ni de algún otro, se dice que el creyente deba “renovar” su mente, sino que se habla de que debe “ser transformado” (por Dios) con la renovación de la mente.

Como podemos ver en capítulos previos de Romanos, la mentalidad carnal nos dirige hacia el pecado, como hemos visto, con nuestras mentes natales jamás podríamos servir correctamente a Dios. Dios puso un nuevo tipo de vida espiritual, por medio de la cual va escribiendo Su ley en nuestros corazones. Hebreos 10:16 dice:

Hebreos 10:16 (RV-1960)
Este es el pacto que haré con ellos
Después de aquellos días,  dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones,
Y en sus mentes las escribiré,

Entonces, es Dios quien nos dio mentes nuevas, poniendo en éstas aquellos pensamientos que son conforme a Su voluntad. ¡Esto es obra de Dios y no de nosotros! Esta misma verdad transmite Filipenses 2:13:

Filipenses 2:13 (RV-1960)
porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Este versículo nos comunica que Dios nos da la capacidad de desear hacer Su voluntad y los recursos para hacerla.[5] En nosotros está la decisión de actuar conforme a ese deseo generado por Dios o si actuar conforme a nuestros deseos carnales.

Leamos de nuevo Romanos 12:2:


Romanos 12:2 (Mi traducción)
y no sigan-amoldándose a esta ·era, sino sean-transformados con la renovación de la mente, para que, así, ustedes lleguen a comprobar cómo es el deseo de ·DIOS, el cual es benéfico y complaciente y completo.

La palabra anakainosis (renovación), se usa sólo aquí y en un pasaje en Tito, que está muy relacionado con éste.

Tito 3:3-6 (RV-1960)
(3) Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.
(4) Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres,
(5) nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación [anakainosis] en el Espíritu Santo,
(6) el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador,

Donde dice: “por la renovación en el Espíritu Santo”, debe decir, conforme al texto griego: “de renovación de espiritu santo”. Esto es el uso del caso genitivo, que se puede entender como “renovación hecha mediante espíritu santo”. En otras palabras, aquí se está diciendo que es mediante el don de espíritu santo que Dios pudo hacer esta renovación en nosotros. En este pasaje Pablo nuevamente hace énfasis en el amor y misericordia de Dios, manifestada al creyente por medio de la obra de Jesucristo.

Entonces, nada podemos hacer nosotros para tener mentes nuevas, que piensen conforme a la voluntad de Dios. Dios ha obrado en nosotros, cuando creímos en Cristo como Señor, para darnos la capacidad de tener pensamientos conforme a Su voluntad y diariamente está generando esos pensamientos en nosotros. Por eso Pablo dice en Romanos 7:

Romanos 7:22-25 (Mi traducción)
22 Porque continuamente-me-deleito-junto-con el hombre interior y conforme a éste, en la ley de ·DIOS. 23 Pero estoy-observando una ley diferente en mis ·miembros, que está-combatiendo-contra la ley de DIOS que está en mi ·mente y me está-aprisionando.
24 En la ley del Pecado, la que está en mis ·miembros ¡Desdichado soy yo como hombre! ¿Quién me rescatará de este ·cuerpo de la muerte? 25 Pero por gracia de ·DIOS mediante Jesucristo nuestro ·Señor he sido rescatado. Por-eso, entonces, yo mismo por-un-lado, en la mente, estoy-siendo-esclavo de la ley de DIOS, y-por-otro-lado, en la carne, estoy siendo esclavo de la ley de pecado.

Aquí Pablo describe el conflicto interno que se genera entre su “yo” carnal y su “yo” espiritual. Aquí “el hombre interior” se refiere a la acción de Dios en su interior por medio del espíritu santo, allí está, en forma figurada, está la mente renovada que tiene pensamientos conforme a la voluntad de Dios. Entonces, Pablo se daba cuenta que en su parte carnal él era siempre guiado hacia el pecado y no tenía forma de librarse de esta realidad por sus propios medios, pero agradecido exclama que por gracia de Dios fue librado. Dios nos ha dado un nuevo “yo”, que está en nuestra nueva vida espiritual, que tiene una nueva mente que se deleita en la ley de Dios.

Entonces, como hemos visto, no está en nosotros la capacidad de ser transformados, ni tampoco la responsabilidad de “renovar” la mente, estas son cosas que hace Dios en nosotros. Nuestra responsabilidad es prestar atención a lo que Dios nos instruye por medio de Su espíritu y aprender a diferenciar los clamores de Dios de los clamores de nuestra carne, a través de la oración y el estudio de Su Palabra escrita. Debemos ir a Dios con la actitud de entregarle nuestras vidas, de servirle conforme a Su voluntad y no conforme a lo que nosotros creemos que le es agradable. Para esto debemos pasar tiempo con Él y con Cristo, orando y hablando con ellos. Cristo tiene que ser nuestro Señor no sólo en nuestras palabras sino también en nuestras acciones. La realidad de que Dios es nuestro Padre debe llegar a reflejarse no sólo en nuestras oraciones, sino en cada detalle de nuestras vidas.

Pablo luego nos da algunas pautas para lograr ir siendo transformados:

Romanos 12:3 (Mi traducción)
Porque digo ahora, mediante la gracia, la que me fue-dada, que todo el que está entre ustedes no debe dirigir-los-pensamientos-en-exceso, más-allá-de lo que es-necesario dirigir-los-pensamientos, sino que debe dirigir-los-pensamientos de-modo-de llegar al punto de dirigir-los-pensamientos-de-forma-sana, cada-uno conforme a la medida de fe que ·DIOS repartió.

La forma en que he traducido puede marear un poco, pero he decidido traducirla así para que refleje mejor el texto original. En el griego, la palabra griega para “dirigir-los-pensamientos” es una: phroneö, las palabras “dirigir-los-pensamientos-en-exceso” son una sola palabra griega: huperphroneö; y las palabras “dirigir-los-pensamientos-de-forma-sana” es sophroneö. La palabra phroneö significa “dirigir los pensamientos, disponer la mente hacia una dirección determinada, pensar con propósito y dirección”. Las otras dos palabras: huperphroneö y sophroneö son palabras compuestas con esta misma palabra phroneö. Todas estas palabras derivadas son usadas aquí por Pablo (quien escribió siendo inspirado por Dios) para dar un especial énfasis en la responsabilidad del cristiano de cómo dirigir sus pensamientos, a fin de llegar a tener una forma sana de pensar.

Para poder llegar a tener una forma sana de dirigir los pensamientos un cristiano debe considerar la “medida de fe” que Dios le repartió. La “medida de fe” se refiere a aquello que específicamente Dios da a cada cristiano para que crea. Hay una voluntad de Dios general para todos los cristianos (por ejemplo, todos deben creer en Cristo como Señor para ser salvos, todos deben dejar de amoldarse al mundo, buscar tener un carácter cristiano santo, etc.), pero también hay una voluntad de Dios que es particular para cada creyente (como el de ser un maestro, un profeta, servir las mesas, hacer música, criar hijos, ofrecer dinero, etc.). Nosotros debiéramos orar a Dios y buscar cuáles son nuestras áreas de capacidad especiales, en las que Dios quiere que le sirvamos de forma particular. Al hacer esto, no debemos estimar ciertas formas de servicio como mejores o peores, o como más honrosas que otras. Si Dios quiere que sirvamos la mesa en nuestra reunión, no debemos pensar que el que enseña es más que nosotros, y si Dios nos envía a dar profecías a otros cristianos, no debemos pensar que somos de más valor que aquellos que la reciben. Cada uno debe llegar a tener pensamientos sanos que no sean “excesivos” ni hacia un lado ni hacia el otro.

Por eso el versículo siguiente nos dice:

Romanos 12:4-5 (Mi traducción)
4 Porque así-como en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero NO todos los miembros tienen la misma práctica, 5 del-mismo-modo, los muchos somos un Cuerpo en Cristo y, en lo que a cada uno respecta, somos miembros unos-de-otros.

Dirigir los pensamientos de un modo sano requiere de que entendamos que la voluntad de Dios, aquello que lo complace, no es sólo que tengamos una relación con Él, sino que quiere que tengamos una íntima relación con otros cristianos, considerándonos como miembros de un Cuerpo cuya cabeza es Cristo, en el que cada uno tiene diferente función y diferentes características, pero se apoya e ínter-relaciona con los otros miembros del Cuerpo. La comprensión de el diseño del Cuerpo nos ayudará a no juzgar las actitudes y aptitudes de otros cristianos en base a las nuestras, sino a buscar la forma de complementarnos con los otros miembros del Cuerpo que son diferentes, con el fin de edificarnos mutuamente.

Romanos 12:6-8 (Mi traducción)
6 Pero teniendo regalos que, según la gracia, la que nos fue-dada, son diferentes, si el regalo es una profecía: profeticen según la proporción de la fe que les fue dada; 7 si es una tarea-asignada: concéntrese en esa tarea-asignada; si es el que está-enseñando: concéntrese en la enseñanza; 8 si es el que está-exhortando: concéntrese en la exhortación; el que está-compartiendo: concéntrese en hacerlo con sinceridad; el que está-dirigiendo: concéntrese en hacerlo con eficiencia; el que hace-misericordia: concéntrese en hacerlo con alegría.

En estos versículos verán que he agregado en itálicas las palabra “concéntrese” y “hacerlo con”. Estas palabras no están en el texto griego, sino que las he agregado para la mejor comprensión del sentido del pasaje, conforme a lo que Pablo trata de transmitir en el contexto.

Pablo dice que cada uno, siendo un miembro diferente dentro del Cuerpo de Cristo, tendrá diferentes regalos de Dios conforme a Su gracia. Esto quiere decir que nuestra función dentro del Cuerpo de Cristo es un regalo de Dios. No es obligatorio que usemos esos regalos dados por Dios, pero si lo hacemos, somos nosotros los que saldremos beneficiados. Por otro lado, lo que Pablo quiere enfatizar es que cada uno de nosotros debiera concentrarse en su propia tarea y no querer ocupar el lugar del otro. Podemos (y deberíamos) apoyar a los otros cristianos en sus propias funciones, pero no deberíamos querer ocupar una posición que no nos fue asignada a nosotros, porque, lejos de complacer a Dios, estaríamos entorpeciendo Su obra.

Precisamente una de las formas en que el Adversario, el Diablo, ha logrado entorpecer el plan de Dios, es desviando a los cristianos de cumplir su propia función dentro del Cuerpo. El objetivo central del Diablo es hacer que las personas no crean en Dios, pero si esto no le es posible, intentará hacer que esta persona sea lo menos efectiva posible dentro del cumplimiento del propósito y plan de Dios, y una de las formas de lograrlo es desviarla de su función en el Cuerpo de Cristo.

Para dar un ejemplo gráfico, supongamos que Dios es un Ingeniero que está construyendo un edificio y el Diablo es otro ingeniero, construyendo otro edificio. Jesús sería el arquitecto encargado de la obra de Dios y nosotros los constructores en Su obra. En una obra veremos albañiles, electricistas, carpinteros, plomeros, ayudantes, supervisores, etc. Incluso dos de un mismo rubro quizá se especialicen en partes específicas de la obra, por ejemplo, quizá haya un carpintero especializado en los pisos, otro en los techos y otro en los muebles. Del mismo modo, en la obra de Dios cada uno de nosotros tenemos una tarea específica, que es designada por Dios, quien conoce nuestras capacidades y habilidades mejor que nosotros mismos. Al trabajar en Su obra, Dios primero nos da el tiempo y los recursos para capacitarnos adecuadamente para luego comenzar a hacer nuestro trabajo adecuadamente. En muchos casos, el trabajo de un rubro dependerá mucho del trabajo previo de otro rubro. Por ejemplo, si el albañil hace las paredes en falsa escuadra, hará más difícil el trabajo del que coloca los muebles, o si el plomero y el electricista no colocan las cañerías conforme a los planos, alguien que esté instalando accesorios en las paredes corre el riesgo de agujerear uno de los caños; como éstos hay muchos ejemplos. Entonces, la marcha general de toda la obra depende de que cada uno haga bien su trabajo.

El Diablo intentará convencernos de que dejemos de trabajar en la obra de Dios y trabajemos para él, para ésto intenta convencernos de que trabajar para él nos será más beneficioso y que no nos conviene trabajar en la obra de Dios. Pero a pesar de los grandes esfuerzos que el Diablo ha hecho para darle mala reputación a Dios y denigrar Su amor y perfecto carácter, muchas personas han creído en Cristo y han decidido entregar sus vidas en servicio a Dios. Entonces, lo mejor que puede hacer Satanás es entorpecer el trabajo de cada cristiano, y esto suele hacerlo al hacerle creer al cristiano que tal o cual función es mejor que otra.

Por ejemplo, supongamos que digo al albañil: “tú debieras ser electricista, porque es un trabajo que no es tan pesado, y suele ser bien remunerado”, por otro lado, digo al electricista: “tu trabajo es muy riesgoso, tendrías que ser colocador de muebles, el riesgo es menor y si haces las cosas bien todos te felicitarán”, y así con cada obrero. Si logro convencer a cada obrero de trabajar en distinta función, por los motivos que sean, entonces la obra en general tardará más tiempo en concretarse y no quedará tan bien hecha. Esto es lo que hace el Diablo en los cristianos, él hace creer a los cristianos que tal o cual función son mejores, que tal tarea recibirá más recompensa de parte de Dios, o que haciendo tal cosa ganará más gente para Dios, etc. Por ejemplo, él tratará de que el que sirve la mesa quiera ser pastor, que el pastor quiera ser profeta, el profeta, evangelista, el evangelista un músico, el músico un sanador, el sanador un proveedor de dinero, etc. De este modo, si no puede desviar completamente de Dios al cristiano, al menos entorpecerá la obra de Dios.

Pero cuando cada uno trabaja en el área donde es más hábil, apoyándose y confiando en el trabajo de otro, la obra irá mejor y más rápido. Por ejemplo, supongamos que una persona “A” es muy hábil para la predicación y enseñanza de la Palabra y una persona “B” es muy hábil para negociar y ganar dinero. Supongamos que “A” logra armar una muy buena prédica o enseñanza en 1 semana, mientras que a “B” le costaría un mes hacer un prédica “aceptable”; y supongamos que la persona “B” tarda 1 semana en ganar 2000 dólares, mientras que la persona “B” podría ganar ese dinero en un mes, haciendo un gran esfuerzo y sacrificando todo su tiempo. Ahora supongamos que, en determinada ocasión, la persona “A” necesita recaudar 2000 dólares durante el mes y la persona “B” necesita presentar una enseñanza o predicación a un grupo de personas en el mismo término de tiempo. Ambos pueden considerarse “independientes” y “auto-suficientes” y esforzarse arduamente durante todo el mes para lograr el objetivo, o pueden “unirse” y colaborar uno con el otro. Si trabajan unidos, “A” invertiría una semana y ofrecería una enseñanza excelente para la gente reunida por “B”, mientras que “B” trabajaría una semana para ofrecerle a “A” el dinero que necesitaba. De este modo, “A” y “B”, colaborando uno con otro con sus propias habilidades, obtuvieron lo que necesitaban y ganaron ambos 3 semanas para ocuparse de otras cosas. ¡Imaginen si este principio se pusiera en práctica por todos los cristianos, miembros del Cuerpo de Cristo! ¡Cuánto más avanzaríamos en la obra de Dios, y cuánto más “livianas” serían nuestras vidas!

Dios ha diseñado un Cuerpo en Cristo, negar esta realidad y querer ser “independientes” y “auto-suficientes” tan sólo nos genera problemas. Hoy en día hay muchos cristianos que se la pasan hablando de “el Cuerpo de Cristo”, pero ¿cuántos entienden todo lo que eso involucra? ¿Cuántos realmente actúan como si fuesen parte de un Cuerpo?

¿Quieren saber hasta dónde debiera llegar nuestra coparticipación con otros cristianos, siendo un Cuerpo en Cristo? Sigamos leyendo lo que Pablo dice:

Romanos 12:9-10 (Mi traducción)
9 Que el amor sea practicado sin-hipocresía, detestando lo maligno, adhiriéndose a lo benigno; 10 que el afecto-de-hermanos sea practicado de-modo-que lleguen a ser unos-por-otros queridos-con-afecto-de-amigos-y-amor-de-familia. En cuanto al honor: adelantándose-para-guiar unos-a-otros;

Algo notorio que vemos aquí es el uso de distintas palabras griegas que denotan amor o afecto. Primero tenemos la palabra “amor”, que es en griego agapë. Agapë en la Biblia, es una clase de amor que surge como respuesta al amor de Dios. Esta clase de amor surge de la obediencia a Dios y no necesariamente involucra sentimientos. Esta es la palabra que se usa cuando se habla de “amar” a los enemigos (Lc. 6:27). Uno no puede tener afecto o cariño por los enemigos, pero puede “amarlos” con esta clase de amor agapë, que consiste en tratarlos conforme a la voluntad de Dios.

La otra palabra que aparece en este pasaje de Romanos es la que he traducido “afecto-de-hermanos”. La palabra griega es philadelphia, que significa “afecto de hermanos”. Es esa clase de amor y afecto que existe entre dos hermanos que están unidos.

La tercera palabra  a tener en cuenta es la que he traducido “queridos-con-afecto-de-amigos-y-amor-de-familia”. Todo esto en griego es una sola palabra: philostorgos. Esta palabra es difícil de traducir en un sólo término es español, porque es la unión de philos, que es “amistad, apego, afecto” y storge, que es la palabra que los griegos usaban para describir el amor que se tiene por miembros de la familia, especialmente el entrañable afecto entre padre e hijo, o entre madre e hijo. Entonces, indicaría un vínculo afectivo tan fuerte que es como el afecto de amigos, y el amor de padre a hijo todo en uno.

Luego de ver estas definiciones, podremos comprender mejor lo que se transmite aquí. En primer lugar, Pablo dice que el amor (agapë) sea practicado sin hipocresía. Esto quiere decir que si vamos a hacer la voluntad de Dios, no sea fingiendo que amamos a otras personas. Nuestro servicio a Dios debe hacerse sin fingir, y nuestra demostración de amor para con las personas debe salir del corazón, no debemos ser “falsos” en nuestros actos externos. Para esto es necesario detestar lo maligno y adherirse a lo benigno. Aquí “maligno” es la palabra poneros, que significa “maligno, dañino, aquello que hace mal” y “benigno” es agathos, que significa “benigno, benéfico, aquello que hace bien”. En otras palabras lo que Dios quiere es que lleguemos al punto de DETESTAR todo aquello que hace mal, todo aquello que es dañino, y quiere que nos adhiramos, nos peguemos, que estemos siempre unidos a todo aquello que hace bien, que edifica, que es benéfico. La persona que tiene un amor fingido quizá realice acciones benéficas y hable en contra de lo que es malo, sin embargo, en su corazón no detesta lo maligno. Un amor sincero es la que busca hacer el bien de corazón, porque en verdad repudia y detesta lo maligno.

Entonces, la primera etapa aquí descrita es la de desarrollar un amor genuino. En segundo término Pablo dice que “el afecto-de-hermanos sea practicado de-modo-que lleguen a ser unos-por-otros queridos-con-afecto-de-amigos-y-amor-de-familia”. Cuando uno comienza a conocerse con otros cristianos renacidos, naturalmente no puede tener un verdadero afecto profundo hacia ellos, sin embargo, debiera, por obediencia a Dios, conducirse de modo de poder edificar a otros e ir desarrollando una relación con que lo lleve a aumentar el afecto hacia ellos. Con el correr del tiempo esta relación entre hermanos, si es alimentada con el amor de Dios y la Palabra de Dios, conducirá a un afecto amistoso y más adelante, a un afecto tal como el de un padre a un hijo. Esto no se produce de un día para el otro, y no es fácil llegar a tener tal relación de afecto y confianza, pero la instrucción de Dios es que los cristianos que aman a Dios y están asidos de Cristo deben dirigir sus pensamientos y luego sus acciones para llegar a desarrollar este tipo de afecto. La “mente renovada” que Dios ha puesto en nosotros nos impulsa hacia esto.

En el versículo 10, Pablo sigue diciendo; “En cuanto al honor: adelantándose-para-guiar unos-a-otros”. Muchas veces no hacemos ciertas cosas que nos parecen correctas y honoríficas por temor de lo que dirán otras personas, a causa de que no suelen conducirse así. En un grupo de amigos en que todos hablan groserías, el que habla correctamente puede ser visto como “raro” o “desencajado”. En un grupo de mujeres jóvenes en las que todas suelen salir con ropa muy escotada o faldas cortas, una mujer que se desea cubrir un poco más su cuerpo puede ser criticada por las otras. En un grupo en el que todos salen de noche y toman mucho alcohol, quizá uno sea excluido de ese grupo de amigos si no tienen esa misma forma de conducirse. Cuando hallamos un grupo de cristianos con hábitos más acordes a la voluntad de Dios encontramos la contención necesaria para imitarlos e ir dejando los hábitos carnales. Sin embargo, si el grupo de cristianos se conduce carnalmente, la instrucción de la Biblia es la de tomar la delantera y ser ejemplo de los demás. Aún si nos ganáramos las críticas de otros, tenemos que cobrar ánimo y seguir esta instrucción de Dios: ¡adelantémonos para hacer todo aquello que es honorífico y seamos ejemplo de otros!

Romanos 12:11-13 (Mi traducción)
11 en cuanto a la eficiencia: no sean pusilánimes, sino estén-hirviendo en el espíritu, siendo-esclavos del Señor, 12 regocijándose en la esperanza; siendo-pacientes ante la opresión; apegándose-a la oración, 13 participando en las necesidades de los santos, buscando-con-esmero practicar el afecto-por-los-invitados.

Otra de las cosas a la que nos lleva la renovación de la mente que Dios hace en nosotros es a ser activos y eficientes en la obra de Dios. Ser pusilánimes significa echarse atrás para hacer algo, ya sea por pereza o por miedo. Pero lo que Dios quiere es que seamos eficientes, para lo cual hay que ser activos y hacer hoy la tarea asignada para hoy. Nuestra carnalidad nos lleva a hacer el menor esfuerzo posible para vivir lo más cómodamente posible. Sólo cuando entendemos la grandeza del amor de Dios y Su obra en Cristo es que logramos cobrar suficiente ánimo como para vencer la inercia y meternos en situaciones incómodas, cuando nuestro servicio a Dios lo requiere. Esto Dios lo enfatiza diciendo que debemos “hervir” en el espíritu, siendo esclavos del Señor, lo cual quiere decir que tenemos que estar siempre dispuestos y atentos para servir a Cristo. Por supuesto, en la práctica esto puede llevar tiempo, y quizá jamás lleguemos a servir perfectamente a Cristo, pero cada día deberíamos hacer el máximo esfuerzo por lograrlo.

También vemos que Dios quiere que nos regocijemos en la esperanza (la de vivir perpetuamente con Cristo en una Tierra paradisíaca), quiere que seamos pacientes ante la opresión (las aflicciones que nos tocan vivir), quiere que nos apeguemos a la oración (que oremos constantemente y en toda circunstancia), que participemos  en las necesidades de los santos (los otros cristianos) y que busquemos con esmero practicar el afecto por los invitados.

Aquí “participar” es la palabra griega koinoneö, que significa “compartir, tener en común, tomar parte, estar en comunión con alguien”, incluye el sentido de dar o compartir lo que uno tiene en favor de aquél o aquello con lo que uno participa. Con esta palabra, Dios nos comunica que lo que Él quiere es no sólo que demos dinero o bienes para otros creyentes, sino que compartamos sus necesidades, que lleguemos a sentir sus necesidades como propias y hagamos lo que esté a nuestro alcance (conforme a la voluntad de Dios) para suplir esas necesidades, ya sea a través de dar dinero, tiempo, consejo, un abrazo, una recomendación, o lo que sea que haga falta para aliviar o suplir su necesidad. No se trata tan sólo de ofrendar nuestro dinero para sentir que hicimos “la buena obra del día”, sino de dar nuestras vidas en servicio a otros cristianos con el fin de edificarlos, confortarlos y ayudarlos en lo que sea que fortalezca su relación con Dios, con Cristo y con los otros creyentes.

El último punto del versículo 13 es “buscando-con-esmero practicar el afecto-por-los-invitados”. La palabra que traduje “afecto-por-los-invitados” es en griego philonexia, muchas versiones la traducen “hospitalidad”, pero “afecto por los invitados” transfiere mejor el sentido del griego al español. En el griego la palabra es philonexia, que proviene de philos: “afecto, amistad, apego”; y xenos, que señala a alguien que es ajeno, ya sea a un país, una ciudad o una casa, de ahí que puede tomar el sentido de “extraño, extranjero, invitado, desconocido”. Por esto, philonexia denotaría “afecto por los ajenos”, los “ajenos” pueden ser desconocidos, pero también pueden ser personas conocidas que son invitadas a nuestra casa, de ahí la traducción “afecto por los invitados”. Entonces, el deseo de Dios es que tratemos bien a aquellos que invitamos a nuestro hogar. Esto no significa que hagamos entrar a cualquiera en nuestras casas, pero si hemos invitado a alguien a nuestro hogar, debemos tratarlo afectuosamente, debemos manifestar el amor de Dios a través de dar lo mejor de nosotros a esa persona.
En los siguientes versículos de Romanos se nos dice cómo debiéramos conducirnos para con las personas en general. Esto es parte de lo que Dios desea que hagamos, para lo cual ha puesto una mente renovada en nosotros:

Romanos 12:14-16 (Mi traducción)
14 Bendigan a los que [los] buscan-con-esmero, bendigan y no maldigan. 15 Se deben regocijar entre los que se regocijan y llorar entre los que lloran, 16 del mismo modo dirigiendo-los-pensamientos unos para-con otros: no dirijan-los-pensamientos hacia los altos, más-bien sean-llevados-junto-con los bajos. No lleguen-a-ser pensantes con-respecto-al beneficio propio

El primer punto es bendecir a los que nos buscan con esmero. En este caso se refiere a los que nos buscan con esmero para hacer algún daño. Dios quiere que “bendigamos” a esa persona. Esto no significa tan sólo hablar cosas buenas de esa persona mientras internamente deseamos que se muera. ¡No! Para que una “bendición” sea en verdad una bendición tiene que salir del corazón. De nuestra mente carnal sólo saldrá el deseo de venganza, el deseo de “quitar” al que estorba. Sin embargo, la mente renovada que Dios nos ha dado nos da la posibilidad de ir más allá de este deseo y comenzar a desear el bien para el que se nos opone y orar a Dios por su arrepentimiento y cambio de actitud.

El segundo punto es “regocijarse entre los que se regocijan” y “llorar entre los que lloran”. Nuevamente, esto no se trata de hipócritamente poner una sonrisa al entrar en una fiesta o poner cara “larga” al entrar en un velorio. Lo que Dios nos está instruyendo es a estar correctamente ubicados en cada situación, a ponernos en el lugar del otro para actuar apropiadamente.

La tercera instrucción es en cuanto a cómo dirigir los pensamientos: “del mismo modo dirigiendo-los-pensamientos unos para-con otros: no dirijan-los-pensamientos hacia los altos, más-bien sean-llevados-junto-con los bajos...”  En este contexto los “altos” son aquellos de posición social alta o más favorables, y los “bajos” los de bajo estatus social. Dios no quiere que nuestros pensamientos estén distraídos en alcanzar el favor de las personas de la alta sociedad, o que nos ocupemos en alcanzar esos puestos. No tiene nada de malo tener una buena posición social y tener dinero, si esto es un subproducto de andar conforme a la voluntad de Dios. Sin embargo, no debiéramos considerar al alto estatus social como el objetivo central de nuestras vidas y pensamientos, ni debemos dar favoritismo a las personas de la “alta” sociedad. La tendencia humana natural es la de buscar rodearse de gente de un estatus social alto e intentar ser como ellos, pero la mente renovada de Dios nos permite pensar en algo más alto, que es, hacer la voluntad de Dios. Dios no sólo instruye a no centrar los pensamientos en “los altos” sino a ser llevados junto con “los bajos”, esto es, preocuparnos por ellos, acompañarlos y ayudarlos en lo que podamos.

Luego se instruye a “no ser pensantes con respecto al beneficio propio”, lo cual no significa que no podamos buscar aquellas cosas que nos hacen bien, sino que no debiéramos centrar los pensamientos en obtener siempre lo que queremos. Nuestro máximo beneficio lo obtenemos cuando nos centramos en hacer la voluntad de Dios. Así que nuestros pensamientos deben centrarse en servir a Dios, conforme a los nuevos pensamientos que Dios pone en nosotros.

Romanos 12:17-21 (Mi traducción)
17 A nadie retribuyan con algo malo a-cambio-de algo malo, premediten hacer cosas buenas en-presencia-de todos los hombres; 18 si es posible, en lo que depende de ustedes, estén-en-paz con todos los hombres.
19 No apliquen-justicia ustedes-mismos, amados, sino den lugar a la ira de DIOS, porque ha-sido-escrito: “Mía es la aplicación-de-justicia, YO retribuiré” esto dice el SEÑOR”; 20 más-bien: “si tu ·enemigo tuviere-hambre: lo alimentas-con-bocados, si tuviere-sed: le das-de-beber; porque, haciendo esto, brasas de fuego acumularás sobre su ·cabeza”.
21 En conclusión: no seas-vencido por lo que es malo, más-bien vence lo que es malo con aquello que es benigno.

Siguiendo con las instrucciones de Dios en cuanto a cómo conducirnos con todas las personas, aquí leemos que Dios no desea que retribuyamos con algo malo si alguien nos ha hecho algo malo. Además, Dios quiere que premeditemos hacer cosas buenas delante de todos los hombres (no sólo los cristianos). También nos instruye a que, en lo que de nosotros depende, estar en paz con todas las personas. No siempre se puede tener paz con todos, porque la otra parte quizá no quiera estar en paz, pero Dios no quiere que seamos nosotros el motivo de pleito o división.

Además, Dios instruye a no aplicar justicia propia ante un mal que se nos ha hecho sino dejar lugar a la ira de Dios, porque Él prometió que la aplicación de justicia es Suya y Él hará justicia. Esto, por supuesto no significa que no deben haber policías y jueces y autoridades en el mundo, ya que el capítulo 13 específicamente habla de que éstos también son la voluntad de Dios. Aquí se habla de la justicia que una persona intenta hacer por su propia cuenta cuando es agraviado. Dios quiere que tratemos bien a los enemigos con el fin de acumular “brasas de fuego sobre su cabeza”. Esto significa que haciendo bien al enemigo quizá pongamos en ellos pensamientos que los lleven a la reflexión y el arrepentimiento.

El último versículo de este capítulo nos manda a no ser vencidos por lo que es malo, sino vencer lo malo con aquello que es benigno, aquello que es benéfico y causa bien. El “molde” que el Diablo se ha encargado de colocar en esta era lleva a una persona a buscar su propio beneficio con la menor cantidad de “molestias” posibles. Normalmente las personas tienen la tendencia a vengarse del mal hecho, a guardar rencor y a hacer crecer la amargura en su corazón contra aquél que le hizo daño. Una persona muy agraviada difícilmente pueda perdonar y dejar ir su rencor contra quien le hizo daño. Sólo el conocimiento de la profundidad del amor de Dios, unido a la acción de Dios al renovar nuestros pensamientos nos hacen posible cumplir con estos mandatos de Dios.

Saltearemos algunos versículos y leeremos a partir del 13:8.

Romanos 13:8-10 (Mi traducción)
8 a nadie deban nada si no el amar unos-a-otros, porque el que está-amando al que es diferente ha-completado la ley
9 (Porque el mandamiento: “NO adulterarás”; “NO asesinarás”; “NO robarás”; “NO desearás-intensamente...”; y si hay algún mandamiento diferente que quieran agregar a la lista, en esta ·declaración es-unificada [en el]: “amarás al cercano a-ti como a-ti-mismo”
10 El amor NO se-ocupa-en-hacer lo malo al cercano, entonces, la plenitud de la ley de DIOS es el amor)

En el versículo 8 se instruye al cristiano a amar al “diferente” (el que no es cristiano) y en los versículo 9 y 10 se dan las razones. La ley de Dios no podía incluir cada situación que pueda presentarse en la vida de una persona, como para dar un mandamiento especial para cada circunstancia específica. Por lo tanto, los mandamientos de Dios son una guía de la voluntad de Dios, pero no pueden cubrir en detalle cuál es el comportamiento que Dios requiere de las personas. Entonces se puede decir que la ley de Dios no estaba “completa”. Pero si uno aprende a amar con el amor con que Dios nos ama, andando conforme a los deseos y pensamientos que Dios pone en nuestro interior, ese amor “completa” la ley. Esto es similar a lo dicho en Hebreos: “Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón” (He. 8:10).

Romanos 13:11-14 (Mi traducción)
11 y esto háganlo sabiendo en la temporada en que están viviendo, ya-que ahora es la hora de ser-despertados del sueño, porque en el presente la salvación final  está más cerca nuestro que cuando creímos para recibirla.
12 La noche avanzó, pero el día se-ha-acercado, así-que quitémonos-de-encima las obras de la oscuridad, [pero] vistámonos con los implementos de la LUZ.
13 andemos como en el día, correctamente, no participando de fiestas-descontroladas y borracheras, no participando de promiscuidades-sexuales y comportamientos-carentes-de-restricción-moral, no generando contienda y teniendo celos
14 sino vístanse del Señor Jesucristo y no sigan-haciendo premeditación sobre cómo suplir los deseos-intensos de la carne

Se acerca el día de la salvación final, el día de nuestro “rescate” de este mundo, el día de nuestro encuentro con Cristo para ser transformados y ser como Él es (1 Co. 15:50-58; 1 Ts. 4:13-18). La luz de Dios nos está iluminando y debemos, con esta luz, entrar en las oscuras cavernas de la humanidad para iluminar a las personas que aún no son salvas y sacarlas de esas cavernas hacia la “luz del Sol”, guiándolas hacia la comunión con Dios. Para esto, Dios quiere que andemos como de día y dejemos las prácticas pecaminosas, tales como: participar de fiestas descontroladas y borracheras, la promiscuidad sexual, la falta de restricción moral, los celos y la contienda. Dios quiere que nos saquemos esta “ropa de noche” y nos vistamos del Señor Jesucristo.

Vestirse del Señor Jesucristo implica dejar de hacer premeditación sobre cómo suplir los deseos intensos de la carne.

La palabra griega para “premeditación” es pronoia, que significa “premeditación, previsión, pensamiento anticipado, planificación”. Las palabras “deseos-intensos” son en griego la palabra epithumia, que significa “deseo intenso, codicia, fuerte impulso, pasión”. Nuestra naturaleza carnal genera en nosotros deseos intensos, pasiones, fuertes impulsos que nos llevan al pecado.

Gálatas 5:17 (RV-1960)
Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu,  y el del Espíritu es contra la carne;  y éstos se oponen entre sí,  para que no hagáis lo que quisiereis.

Aquí la palabra “deseo” es epithumia. Hay un deseos intensos en nuestra carne que son contra los deseos del Espíritu (los deseos de Cristo, puestos en nosotros a través del don de espíritu santo) y hay deseos intensos del Espíritu que son contrarios a los de la carne. Cristo, por medio del don de espíritu santo que hay en nosotros, nos genera deseos intensos, fuertes impulsos, por hacer la voluntad de Dios. Cristo nos genera “pasión” por hacer la voluntad de Dios. Pero nuestra naturaleza carnal, hace el trabajo opuesto, generándonos “pasión”, o intenso deseo por el pecado. Por lo tanto, hay un constante conflicto de “pasiones” dentro nuestro, y somos nosotros los responsables de decidir cuál de estos deseos seguir.

Al creer en Cristo como Señor y comprender la grandeza del amor de Dios en Su obra de salvación en Cristo, nuestro deseo pasa a ser el servir a Dios y hacer Su voluntad. Sin embargo, con frecuencia caemos en tentaciones y nos hallamos en pecado. Esto es porque el recibimiento de espíritu santo de Dios no anula nuestra naturaleza carnal, y ésta sigue generando en nosotros fuertes impulsos para pecar. Si queremos dejar ciertos hábitos pecaminosos, si queremos ser más obedientes y fieles a Dios, andando conforme a los pensamientos renovados que Él genera en nosotros, aquí tenemos un punto clave:



Romanos 12:14 (Mi traducción)
sino vístanse del Señor Jesucristo y no sigan-haciendo premeditación sobre cómo suplir los deseos-intensos de la carne

Una vez que se genera en nosotros el impulso o deseo carnal, el error que cometemos antes de cometer el acto en sí es la premeditación de cómo suplir ese deseo. Por ejemplo, antes de cometer adulterio, una persona puede tener primero un fuerte deseo por una mujer. Pero antes del acto en sí, la persona necesita pensar cómo acercarse a esa mujer, cómo hablarle, qué va a pasar con su propia mujer, cómo esconderse de ella, cómo mentirle. Hay toda una serie de pensamientos “premeditados” previos para llegar al acto en sí. Para una persona ir a una fiesta descontrolada y caer en borrachera, también debe premeditar una serie de cosas antes de hacerlo, debe planear cómo ir, con quién ir, preguntar horarios, disponer de dinero, etc. Lo que Dios quiere es que cortemos el pecado de raíz, evitando siquiera premeditar el suplir los deseos carnales. Una vez que un hombre se encontró a solas en un cuarto de hotel con otra mujer, tendrá muy pocas probabilidades de evitar el adulterio. Una vez que una persona llegó a una fiesta descontrolada, será muy difícil que no caiga en borrachera, promiscuidad sexual u otros pecados. Por eso, si queremos vivir conforme a la voluntad de Dios, debemos esforzarnos por cortar al pecado ya desde el pensamiento.

El versículo que leímos nos dice qué cosas no debemos premeditar, pero hay otro versículo en Romanos que nos indica que cosas sí debemos premeditar, ya lo habíamos leído, pero lo volveremos a leer a la luz de lo que hemos visto:

Romanos 12:17 (Mi traducción)
A nadie retribuyan con algo malo a-cambio-de algo malo, premediten hacer cosas buenas en-presencia-de todos los hombres;

Lo que Dios sí quiere que premeditemos es hacer cosas buenas en presencia de todos los hombres. De hecho, no podemos centrar nuestros pensamientos en dos cosas simultáneamente. Quizá estemos pensando en algo y súbitamente se cruce un pensamiento sobre otro asunto, sin embargo, no se puede dirigir los pensamiento o centrar los pensamientos en dos cosas a la vez. Entonces, si enfocamos nuestros pensamientos en cómo complacer a Dios, en cómo edificar a otros cristianos y en cómo hacer el bien a otras personas, no podremos, al mismo tiempo, premeditar cómo suplir los deseos de la carne. El problema es que muchas veces los impulsos de la carne nos distraen de lo que estamos pensando y nos llevan a premeditar el pecado. Por eso debemos disciplinarnos para continuamente revisar nuestros propios pensamientos y corregirnos cuando nos hallamos premeditando aquello que nos llevará a actuar contra la voluntad de Dios. Adquirir el hábito de chequear constantemente lo que pensamos será una gran ayuda para cortar el pecado de raíz y ser más como Cristo.

Por último, recordemos que todo aquello que Dios manda a hacer al cristiano en estos capítulos va en contra de la naturaleza humana y en contra del molde de esta era. Por lo tanto, el cristiano en esta vida se encontrará nadando contra la corriente en cada momento que esté haciendo la voluntad de Dios. Para ir en favor de la corriente no es necesario esforzarse mucho, sólo hay que dejarse llevar por ésta, pero nadar contra la corriente requiere de esfuerzo y puede llegar a ser muy extenuante. Sin embargo, en la costa opuesta está nuestro Padre celestial esperándonos con los brazos abiertos ¡y la comunión con Él es el más grande premio al cual podamos aspirar en esta vida!




[1] Cualquier dificultad, discrepancia o consulta con respecto a los detalles “técnicos” de la traducción pueden escribirme a pablo.e.pereyra@gmail.com.
[2] En mi traducción las palabras unidas con guiones (-) corresponden a una sola palabra griega; las palabras escritas con letras itálicas son palabras que no se corresponden a alguna palabra griega pero que deben ser agregadas en el español para la correcta lectura del texto. Las palabras que están precedidas por un punto de multiplicación (·) corresponden a palabra que en griego están precedidas por un artículo cuando en español no corresponde colocar ese artículo.
[3]  Más detalles acerca de el significado bíblico de la frase “ocuparse de la salvación” pueden encontrarlos en mi estudio “Filipenses 2:13 – La acción deDios en el creyente”.
[4] Los detalles sobre qué significa y qué implica la expresión “desde fe hacia fe” los he explicado en el estudio “FE: Convicción en acción”, en el capítulo titulado “Desde fe hacia fe”.
[5] He desarrollado ampliamente el sentido de este versículo de Filipenses en mi estudio “Filipenses 2:13: Laacción de Dios en el creyente”.



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