Introducción a la Sabiduría de Dios

En Honor a Su verdad
Por medio de la siguiente presentación intentaremos comenzar a comprender qué es la sabiduría de Dios, si es similar a la sabiduría humana o no, cómo se obtiene y cuáles son los beneficios de obtenerla. Este no pretende ser un estudio final acerca de este tópico, que es realmente vasto y extenso, más bien intenta ser una introducción a la sabiduría de Dios, para alentar a una búsqueda más activa de ésta.

Hay un dicho que dice: “antes de dialogar definamos los términos”. Para que dos o más personas puedan entablar un diálogo o conversación racionalmente, ambos deben utilizar la misma terminología, con idéntico significado, de lo contrario, una de éstas puede estar asintiendo con la cabeza, pero no estaría entendiendo correctamente lo que la otra persona le está diciendo. Por ejemplo, si una persona piensa que el amor es la capacidad de actuar desinteresadamente en favor de una persona y otra cree que el amor es un vínculo que se genera por una atracción o interés que se tiene por otra persona, al conversar, la primera de éstas puede declarar que “el amor es una de las mejores cualidades que una persona puede manifestar” y la segunda puede decir “sí estoy de acuerdo”. Sin embargo quien hizo la declaración estaría diciendo que “la capacidad de actuar desinteresadamente en favor de una persona es una de las mejores cualidades que una persona puede tener” y la otra estaría entendiendo que “el vínculo generado por la atracción o interés por otra persona es una de las mejores cualidades que una persona puede tener”, superficialmente parecerían estar de acuerdo, pero en realidad, por no haber definido correctamente los términos, están creyendo en realidades diferentes, pero con una declaración externa similar.

Por eso, si creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, y que Dios es el Autor, para poder entender adecuadamente qué es lo que Dios quiere comunicar en ella, tenemos que primero aprender cuál es la terminología que Dios utiliza, de lo contrario, una misma declaración tendría múltiples significados, según la forma de interpretar los términos de cada persona que la lee. No pretendo insinuar, con esto, que poseo el conocimiento correcto y absoluto de cada palabra, frase y mensaje de la Biblia, pero creo que es necesario investigar y hacer un constante chequeo de qué es lo que realmente entendemos y qué es lo que creemos que hemos entendido y, para ello, no sólo tenemos que investigar el contexto histórico y cultural de cierto pasaje, y si está correctamente traducido, o si se usa alguna figura literaria, sino que será necesario comunicarse con Dios, el Autor, para que nos haga entender qué es lo que ha querido comunicar. Esto es lo que vamos a estar viendo en este estudio.

Para comenzar veamos un versículo en Isaías:

Isaías 55:8-9 (RV 1960)
(8) Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
(9) Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.

“Caminos” es una expresión que significa “la forma de actuar”, aquí, en la versión Reina Valera el pasaje está traducido literalmente, en la versión Dios Habla Hoy, vemos una traducción más explicativa:

Isaías 55:8-9 (Versión Dios Habla Hoy)
Porque mis ideas no son como las de ustedes, y mi manera de actuar no es como la suya.
Así como el cielo está por encima de la tierra, así también mis ideas y mi manera de actuar están por encima de las de ustedes." El Señor lo afirma.

Lo que aprendemos en este pasaje es que la manera en la que Dios piensa y actúa no es similar a la manera en que nosotros, como seres humanos, actuamos. Él es el Creador del Universo, y su sabiduría excede inconmensurablemente de la nuestra. Si nosotros utilizamos nuestra propia definición de sabiduría para definir la sabiduría de Dios, sería muy difícil llegar a entender qué es y en qué consiste Su sabiduría. Por eso es que necesitamos que Él mismo nos ayude en la búsqueda de la verdadera sabiduría.

Veamos ahora Proverbios 1:7

Proverbios 1:7 (RV 1960)
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.

El “temor” hace referencia a aquel temor que se tiene por alguien que es superior en autoridad o poder, como el temor, respeto o reverencia que uno tendría hacia un rey, presidente o embajador, o hacia un maestro o hacia alguien al que uno considera como superior o como un ejemplo a seguir.



Vamos a leer la versión Dios Habla Hoy, que nos expande el entendimiento del pasaje.

La sabiduría comienza por honrar al Señor; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.

Este pasaje nos explica que el PRINCIPIO de la sabiduría es el respeto u honra hacia Dios, si queremos realmente obtener sabiduría, el primer paso es respetar y honrar a Dios. Difícilmente puedo aprender algo de alguien si lo considero inferior o considero que nada importante puede salir de esa persona. Es necesario, para poder obtener sabiduría de parte de Dios, no sólo creer que existe, sino también darle el reconocimiento debido, por su grandeza y poder. El principio de la sabiduría es respetar y honrar a Dios, pero los necios menosprecian la sabiduría y menosprecian la instrucción. Y esto lo vemos tanto en el orden espiritual como en el plano humano, en donde muchas personas responden con enojo e indiferencia ante el intento de instrucción de otros que desean contribuir en la educación de esa persona.

Vamos a ver el mismo concepto en Salmos:

Salmos 111:10 (RV60)
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos...

Nuevamente se dice que el principio de la sabiduría es el temor (respeto u honra) por Dios, y se nos dice que quienes practican sus mandamientos tienen buen entendimiento. Esto es contrario a lo que nos intenta hacer creer el mundo en que vivimos, que constantemente nos bombardea con ideas tales como que “esos son mandamientos antiguos y ya están pasados de moda” o “la vida hay que disfrutarla, cumplir los mandamientos es aburrido y tedioso” u otras ideas similares, el deseo de las personas de vivir conforme a sus propias reglas y no las que han sido prescritas por Dios ha conducido a la sociedad a establecer leyes y normas de conducta totalmente contrarias a las normas y patrones estipulados por Dios y está dando como resultado todo el deterioro que vemos en nuestra sociedad, con las crecientes olas de delincuencia, inseguridad, inmoralidad e intolerancia entre las personas. Evidentemente, no hay “buen entendimiento” en el modo en que la sociedad, en términos generales, se está conduciendo en nuestros días.

Proverbios 8:13 (RV60)
El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco.

Aquí vemos que si uno realmente respeta y honra a Dios va a aborrecer el mal, no es cuestión de “evitar el mal” por una cuestión de temor a las consecuencias sino de llegar al punto de aborrecerlo. Cuando una persona realmente conoce la naturaleza de amor de que Dios tiene, y cuán beneficioso es estar junto con Él y cumplir Sus mandamientos, esta persona llegará al punto de realmente aborrecer el mal, aborrecer la soberbia y la arrogancia (la de otros y la propia) y de aborrecer el mal camino y la boca perversa.

Proverbios 16:6 (RV60)
Con misericordia y verdad se corrige el pecado,
Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

Acá se nos dice, adicionalmente, que el pecado no se corrige con mucho esfuerzo, no se corrige a los golpes, se corrige con misericordia y verdad. Conocer la Verdad y entender cuánta misericordia Dios tiene hacia nosotros es lo que genera en nosotros el cambio en el corazón para corregir el pecado. Y luego dice que con el temor (o respeto u honra) por Dios es que los hombres se apartan del mal. Hoy en día, vemos mucho mal a nuestro alrededor, precisamente porque los hombres han perdido el respeto hacia Dios, y no temen enfrentarse a un juicio futuro, piensan que jamás tendrán que rendir cuentas por su comportamiento y que no recibirán castigo alguno por sus iniquidades, ni recompensas por sus buenas obras, por lo que optan por el camino “fácil”, aprovechando las oportunidades que se les presentan para hacer el mal y obtener algún beneficio a cambio. Cuando comenzamos a conocer la Verdad de Dios y Su misericordia, comenzamos a rendirle el honor que le corresponde y se inicia un proceso interno que nos lleva a corregir nuestros pecados y a apartarnos del mal.

Bueno, ya sabemos cuál es el principio de la sabiduría, pero ¿qué sigue? Veamos Proverbios 2. En este caso voy a leer la versión Reina – Valera de 1989 que traduce con mayor exactitud:

Proverbios 2:1-6 (RV 1989)
(1) Hijo mío, si aceptas mis palabras y atesoras mis mandamientos dentro de ti,
(2) si prestas oído a la sabiduría e inclinas tu corazón al entendimiento,
(3) si invocas a la inteligencia y al entendimiento llamas a gritos,
(4) si como a la plata la buscas y la rebuscas como a tesoros escondidos,
(5) entonces entenderás el temor de Jehovah y hallarás el conocimiento de Dios.
(6) Porque Jehovah da la sabiduría, y de su boca provienen el conocimiento y el entendimiento.

Acá vemos que se enumeran una serie de pasos por medio de los cuales una persona puede adquirir sabiduría. En primer lugar dice “si aceptas mis palabras y atesoras mis mandamientos”. Esto muestra la actitud con la que una persona tiene que acercarse a Dios para recibir sabiduría. En principio, para uno poder “aceptar” las palabras tiene que reconocer que hay sabiduría en quien las expresa. Difícilmente podría yo aprender algo de una persona si estimo a esa persona como ignorante o como falto de conocimiento, aun si esa persona es erudita en su área, ya que yo no aceptaría, no recibiría sus palabras, no las consideraría válidas. Dios desea que lo reconozcamos como el Poseedor de la sabiduría y que consideremos Sus palabras como de Quien proceden.

La palabra aquí “atesorar” es en hebreo tsafán, que primariamente significa “esconder”, tiene el sentido de “guardar en secreto” o “guardar como tesoro”. Por eso algunas versiones la traducen “atesorar”.

Entonces, luego de aceptar las palabras tenemos que guardarlas, atesorarlas, considerarlas como algo realmente valioso, si queremos hallar sabiduría, las palabras de Dios no deben “entrar por un oído y salir por el otro”.

El pasaje continúa, diciendo que tenemos que prestar oído a la sabiduría e inclinar el corazón al entendimiento. La palabra “sabiduría” es la palabra hebrea Jokmah. W.E. Vine, en su diccionario hebreo español declara que: “es el conocimiento y la capacidad (habilidad) de tomar las decisiones correctas en el momento oportuno. Firmeza en tomar decisiones consecuentes y correctas, demuestra madurez y desarrollo.” Hacia esto es hacia lo que tenemos que apuntar, tenemos que tener el deseo de desarrollar esta capacidad, prestando atención a la sabiduría, lo cual implica escuchar y luego pensar y considerar lo que hemos escuchado; y tenemos que inclinar nuestro corazón al entendimiento. Muchas personas no hallan sabiduría porque su corazón está inclinado hacia el dinero, la fama, la gloria, la honra, el bienestar, etc.; desean ser sabios, pero le dan la prioridad a otras cosas.

El versículo 3 habla de “invocar a la inteligencia” y “llamar a gritos al entendimiento”. Esto indica un creciente deseo de ser sabios y entendidos. Antes se hablaba de prestar oído e inclinar el corazón, ahora se habla de invocar y llamar a gritos. Esto puede ejemplificarse en una persona que ve a un amigo en medio de una multitud. Si realmente desea encontrarse con ese amigo va a intentar llamarlo, de no haber respuesta va a tratar de acercarse y comenzará a gritar para llamar la atención del amigo, porque realmente desea encontrarse con éste. Este pasaje nos quiere mostrar que debe haber un creciente interés de nuestra parte por alcanzar la sabiduría.

En el versículo 4 se habla de buscarla como a la plata y rebuscarla como a tesoros. En el contexto de la época en que esto fue escrito, la plata era un metal utilizado para intercambio por otras posesiones, por lo que algunas versiones que intentan utilizar un lenguaje adaptado al moderno traducen “dinero”, además, quien poseía plata era considerada una persona acaudalada. Por otro lado, la palabra traducida aquí como “rebuscar” es la palabra hebrea kjafás, que significa “buscar algo escondido, buscar diligentemente”. Aquí vemos un escalón más en el creciente interés por adquirir inteligencia y sabiduría, en este caso se habla de buscarla como uno busca el dinero o riqueza y luego buscarla diligentemente como se buscan tesoros escondidos. En la época en que fue escrito este pasaje, solían esconderse las posesiones de gran valor, especialmente aquello hecho de plata y de oro. Cuando dos pueblos entraban en guerra, luego de la batalla, los vencedores solían cavar en los alrededores del pueblo conquistado en búsqueda de estos tesoros. Esa es la actitud que hay que tener hacia la sabiduría para poder alcanzarla. Uno tiene que estar dispuesto a poner otras cosas en un segundo plano y a “cavar” y ahondar en la Palabra de Dios; y a reflexionar sobre Sus obras;  y a considerar Su creación; y a buscar a Dios en oración; y debe estar dispuesto a cumplir Sus mandamientos, para hallar esa sabiduría.

Vean esto:

Mateo 13:44 (RV 1960)
Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y compra aquel campo.

Aquí se compara el reino de los cielos (o sea, el reino que pertenece a Dios, que está en los cielos) es como un tesoro escondido. Tan valioso es conocer a Dios y hallar Su sabiduría y entrar en Su reino que uno debiera estar dispuesto a entregar todo para alcanzarlo. Dios no nos pide nada, pero tenemos que estar dispuestos a dar todo. ¿Y cuánto más vale tener una vida futura perpetua en un mundo regenerado en el cual no habrá ninguna clase de mal que tener unos pocos años de vida, llenos de riquezas materiales (en el mejor de los casos) en este mundo?

¿Cuánto valor le damos a la sabiduría? ¿Realmente deseamos obtener la sabiduría proveniente de Dios, o la cambiaríamos por los números que van a salir en la lotería? ¿Qué deseamos más? De esto depende que realmente la hallemos o no:

Proverbios 2:5-6 (RV60)
(5) entonces entenderás el temor de Jehovah y hallarás el conocimiento de Dios.
(6) Porque Jehovah da la sabiduría, y de su boca provienen el conocimiento y el entendimiento.

Cuando uno llega al punto de estimar a la sabiduría como superior a toda otra posesión es que llega a hallar el conocimiento de Dios. Porque la sabiduría de Dios no se obtiene por el propio esfuerzo, no se adquiere por méritos personales, ni se alcanza por medio del desarrollo de ciertas cualidades genéticas, la sabiduría de Dios, según se declara aquí, la da Dios, y es de Su boca que procede el conocimiento y la inteligencia.

Job 28:12-15 (RV 1960)
(12)  Mas ¿dónde se hallará la sabiduría? ¿Dónde está el lugar de la inteligencia?
(13)  No conoce su valor el hombre, Ni se halla en la tierra de los vivientes.
(14)  El abismo dice:  No está en mí; Y el mar dijo:  Ni conmigo.
(15)  No se dará por oro, Ni su precio será a peso de plata.

Este pasaje muestra claramente que no hay otra fuente para hallar verdadera sabiduría que no sea Dios. Él es quien posee la verdadera sabiduría, sólo Él puede dar esa sabiduría, y no la cambia por dinero.

Job 28:17,20,23 (RV 1960)
(17) El oro no se le igualará, ni el diamante, Ni se cambiará por alhajas de oro fino.
(20) ¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia?
(23) Dios entiende el camino de ella, Y conoce su lugar.


Santiago 1:5 (RV 1960)
Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

Aquí cuando se dice “todos” se refiere a todos a los que se les está hablando. Este pasaje está dirigido a un grupo de creyentes que había creído en Cristo como Señor, y por ende, habían tomado la decisión de colocar a Dios como centro de sus vidas. A TODOS dentro de este grupo de personas, Dios les da sabiduría, no escasamente sino ABUNDANTEMENTE y sin reproche, Dios no se enoja ni gruñe cuando sus hijos van a pedirle sabiduría para sus vidas.

Romanos 11:33-34 (RV 1960)
(33) ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!
(34) Porque  ¿quién entendió la mente del Señor?  ¿O quién fue su consejero?

“Insondable” significa “que no se puede hallar por medio de la búsqueda”. “Inescrutable” significa “incomprensible”. Este versículo está diciendo que la gran sabiduría y ciencia de Dios no se puede hallar, no se puede alcanzar, no se puede comprender. Si no es Dios quien nos hace entender Sus caminos y Sus juicios, Su modo de proceder y Su forma de pensar, no hay forma de comprenderlos. Por otro lado, es tanta la riqueza de sabiduría y ciencia que tiene Dios que siempre vamos a tener algo para aprender y algo nuevo para razonar y considerar y para deleitar nuestros corazones.

Miren lo que dice David en el Salmo:

Salmos 19:7-10 (RV 1989)
(7) La ley de Jehovah es perfecta; restaura el alma. El testimonio de Jehovah es fiel; hace sabio al ingenuo.
(8) Los preceptos de Jehovah son rectos; alegran el corazón. El mandamiento de Jehovah es puro; alumbra los ojos.
(9) El temor de Jehovah es limpio; permanece para siempre. Los juicios de Jehovah son verdad; son todos justos.
(10) Son más deseables que el oro, más que mucho oro fino. Son más dulces que la miel que destila del panal.
(11) Además, con ellos es amonestado tu siervo; en guardarlos hay grande galardón.

David había comprendido por experiencia cuán beneficioso era seguir la ley de Dios y adquirir la sabiduría que proviene de Él. Vean dice que Su ley restaura el alma, dice que Su testimonio es fiel y hace sabio al ingenuo, dice que sus preceptos son rectos y alegran el corazón y que Su mandamiento es puro y alumbra los ojos. Y luego dice, en el versículo 10 que son más deseables que el oro refinado y más dulces que la miel; David era un joven pastor que llegó a ser rey de Israel, y no fue sólo un rey más, fue uno de los más grandes reyes, de uno de los mejores reinos que hubo sobre la Tierra, seguramente no le faltaron deleites ni riquezas, sin embargo, halló en Dios, en Su Palabra, y en Sus mandamientos algo que le generó mayor deleite y gratificación que el oro y las riquezas y halló en ellos mayor dulzura que en la miel. Si no es esto lo que experimentamos en nuestras vidas, es porque estamos fallando en algo. Conocer y obedecer a Dios tiene que ser un deleite y no una carga. Estar cerca de Dios es un privilegio que tenemos disponible, no es una obligación. ¡Hagamos el intento por conocer mejor a Dios, nuestro Padre, y al Señor Jesucristo, y veremos que bien vale la pena todo el esfuerzo!


Volvamos al pasaje de Proverbios 2:

Proverbios 2:7-12,21-22 (RV 1989)
(7) El atesora eficiente sabiduría para los rectos; es el escudo de los que caminan en integridad.
(8) Preserva las sendas del juicio y guarda el camino de sus piadosos.
(9) Entonces entenderás la justicia, el derecho y la equidad: todo buen camino.
(10) Cuando la sabiduría entre en tu corazón y el conocimiento sea agradable a tu alma,
(11) te guardará la sana iniciativa, y te preservará el entendimiento.
(12) Te librará del mal camino, de los hombres que hablan perversidades,
(14) que se alegran haciendo el mal y que se gozan en las perversidades del mal,
(15) cuyos senderos son torcidos y perversos sus caminos.

(21) Porque los rectos habitarán la tierra, y los íntegros permanecerán en ella.
(22) Pero los impíos serán exterminados de la tierra, y los traicioneros serán desarraigados de ella.

Por un lado, la sabiduría nos ayuda a conducirnos en esta vida de modo de poder evitar situaciones o personas que pueden dañarnos o perjudicarnos, sin embargo, como el mundo en sí está lleno de maldad, no nos es posible librarnos de TODA la maldad que nos rodea. Sin embargo, tenemos la promesa de que vamos a habitar en una Tierra nueva en el futuro, en la que ya no habrá más muerte, ni llanto, ni dolor, ni clamor (Apocalipsis 21:1-4). Pero los impíos, los que hacen el mal y no se arrepienten serán exterminados.

¿Puede una persona acumular suficientes riquezas en esta vida como para comprar un lugar en la vida futura? ¿Qué es mejor: vivir medianamente bien, y en comodidad, tener riquezas y abundancia, tener fama y gloria en una vida que dura unos 80 o 90 años; o vivir una vida sin final en un reino futuro en donde todo mal ha sido erradicado? ¿No creen que realmente vale la pena buscar la sabiduría de Dios como a tesoros escondidos? Sin duda, todas las riquezas del mundo no se comparan con lo que Dios tiene preparado para los que creen.

1 Corintios 2:7-11 (RV 1960)
(9) Antes bien, como está escrito:
Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,
Ni han subido en corazón de hombre,
Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

Grandes cosas tiene Dios guardadas para los que le aman. Algunas de esas cosas son para estos días, a lo largo de la historia Dios ha hecho grandes milagros, sanidades, señales y maravillas, por medio de aquellos que le amaron, y las sigue haciendo, y día a día extiende Su grandeza a quienes lo buscan de todo corazón, pero esto es sólo una parte de lo que Dios tiene guardado para el futuro.

1 Corintios 13:12 (RV 1960)
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Las grandezas de la creación que hoy vemos y que tanto asombran a la humanidad están llenas de toda clase de males que entraron por la caída de Adán ¿Cuánto mejor serán cuando vuelvan a su estado de perfección? Nuestros cuerpos, capaces de experimentar tan diversas sensaciones, también están corrompidos, y sufren y se enferman, ¿cuánto mayor será la capacidad para disfrutar de la vida cuando sea regenerado en un cuerpo perfecto? Hoy en día, también, vemos destellos del poder de Dios emergiendo en diversas situaciones, a lo largo de todas las épocas ¿cuánto más de este poder podremos presenciar cuando estemos cara a cara con Dios? Sin duda estas cosas no tiene precio ni hay palabras que puedan describirlas.

Quiero cerrar con una frase que leí, de Ron Byerly, estudiante de la Biblia, que dijo:


“Las mentes pequeñas hablan acerca de las personas, las mentes medianas hablan

acerca de las cosas, y las mentes grandes hablan acerca de la Palabra de Dios.”


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