Las Epístolas a la Iglesia

En Honor a Su verdad

Mateo 13:13-18 (RV60)
Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden.
De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: 
De oído oiréis,  y no entenderéis; 
Y viendo veréis,  y no percibiréis.
Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, 
Y con los oídos oyen pesadamente, 
Y han cerrado sus ojos; 
Para que no vean con los ojos, 
Y oigan con los oídos, 
Y con el corazón entiendan, 
Y se conviertan, 
Y yo los sane.
Pero bienaventurados vuestros ojos,  porque ven;  y vuestros oídos,  porque oyen.
Porque de cierto os digo,  que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.
Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

En estos versículos la palabra "engrosado" es la palabra griega pachunö, que significa "hacerse grasoso, llenarse de grasa o engordar". Metafóricamente significa "hacerse estúpido". Esta palabra griega se utiliza sólo dos veces en la Biblia: aquí y en hechos 28:27, en donde se cita el mismo pasaje de Isaías.

En la costumbre bíblica, generalmente se usaban las palabras “comer” y “beber” en modo figurado con el significado de “conocer”, ya que el conocimiento conlleva un proceso similar al de digestión. Uno “come” cierta enseñanza, luego debe “masticarla” por medio de la consideración hasta poder “tragarla” que sería cuando uno la acepta e incorpora. Luego, esta enseñanza ingerida pasa a ser “digerida” en nuestro proceso de pensamiento para poder aprovechar en forma práctica los “nutrientes” que esta enseñanza tiene. Por eso veremos pasajes en donde, por ejemplo, Jesús dice “es necesario que coman mi cuerpo y beban mi sangre para entrar en el reino de Dios”, en donde Jesús está queriendo explicar que es necesario conocer la doctrina acerca de por qué era necesario un Salvador que debía entregar su cuerpo y derramar su sangre.

Teniendo esto en mente pensemos: ¿Cómo engorda o adquiere grasa una persona, físicamente? Comiendo en exceso y comiendo alimentos no nutritivos, sumados a la falta de ejercicio. Del mismo modo, el corazón de estas personas se había llenado de "grasa". Ellos comían en exceso doctrinas de hombres que no son nutritivas para el corazón, y a su vez, no se ejercitaban en aquello que Dios enseñaba.

Muchas veces, cuando una persona se ha acostumbrado a una mala alimentación, cuesta mucho reeducar los hábitos, e incluso el organismo reacciona adversamente ante alimentos sanos, debido a que no está acostumbrado a procesarlos, por lo que se necesita ir cambiando la dieta progresivamente. En este caso, había cierta doctrina que ellos no podían “ingerir”, así que Jesús les hablaba por parábolas y revelaba el significado de éstas en privado, sólo a sus discípulos.

Estas personas a las que Jesús habló habían "llenado de grasa" su corazón, en lugar de tener una nutritiva dieta de Palabra de Dios, y el ejercicio que Dios requiere, ellos se estaban alimentando de doctrinas humanas llenas de “grasas” y “azúcares”.

1 Juan 2:16 (RV60)
Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne,  los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Las doctrinas de hombres, al igual que la comida “chatarra” lucen atractivas para los sentidos y suelen ser más “vistosas” que la doctrina de Dios, éstas generalmente prometen gloria para el hombre y no para Dios, como vimos, todo esto no proviene del Padre.

Los judíos a quienes Jesucristo les hablaba conocían las escrituras mejor que nadie, sin embargo, no podían creer, el corazón de ellos se había vuelto estúpido, estaba lleno de “grasa” doctrinal. Esto, como hemos visto, impedía que Dios pudiera sanar sus corazones.

En el desarrollo de una persona, se necesitan distintos alimentos en distintas etapas de la vida. Del mismo modo, durante el desarrollo espiritual de una persona que ha renacido se necesita distinta doctrina para las distintas etapas del crecimiento espiritual. Un bebé, por ejemplo, sólo puede tomar leche materna, o en su defecto algo que logre reemplazarla, al ir creciendo va incorporando alimentos semi-sólidos (como la papilla o puré) y otros líquidos, y poco a poco, a medida que va creciendo, va incorporando a su dieta alimentos sólidos, a medida que el organismo se desarrolla para poder digerirlos.
El cristiano debe también, en su inicio, comenzar a incorporar cierta doctrina básica, para poder, con el proceso de madurez espiritual, poder ir incorporando doctrina más “pesada”. Dar alimentos sólidos a un bebé puede ocasionar serias consecuencia, porque su organismo no está preparado aún para estos, del mismo modo, la doctrina más avanzada puede no ser aceptada por el proceso de pensamiento de un creyente que recién está dando sus primeros pasos en la Palabra.

1 Corintios 3:1-3 (NVI)
Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo.
Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido, ni pueden todavía,
pues aún son inmaduros.  Mientras haya entre ustedes celos y contiendas,  ¿no serán inmaduros?  ¿Acaso no se estarán comportando según criterios meramente humanos?

1 Corintios 3:1-3 (Dios Habla Hoy)
yo, hermanos, no pude hablarles entonces como a gente madura espiritualmente, sino como a personas débiles, como a niños en cuanto a las cosas de Cristo.
Les di una enseñanza sencilla, igual que a un niño de pecho se le da leche en vez de alimento sólido, porque ustedes todavía no podían digerir la comida fuerte. ¡Y ni siquiera pueden digerirla ahora,
porque todavía son débiles! Mientras haya entre ustedes envidias y discordias, es que todavía son débiles y actúan con criterios puramente humanos.

Hebreos 5:11-14 (RV 1960)
Acerca de esto tenemos mucho que decir,  y difícil de explicar,  por cuanto os habéis hecho tardos para oír.
Porque debiendo ser ya maestros,  después de tanto tiempo,  tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios;  y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche,  y no de alimento sólido.
Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia,  porque es niño;
pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez,  para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Hebreos 5:11-14 (NVI)
Sobre este tema tenemos mucho que decir aunque es difícil explicarlo,  porque a ustedes lo que les entra por un oído les sale por el otro.
En realidad,  a estas alturas ya deberían ser maestros,  y sin embargo necesitan que alguien vuelva a enseñarles las verdades más elementales de la palabra de Dios.  Dicho de otro modo,  necesitan leche en vez de alimento sólido.
El que sólo se alimenta de leche es inexperto en el mensaje de justicia;  es como un niño de pecho.
En cambio,  el alimento sólido es para los adultos,  para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo,  pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual.

Para empezar, un creyente renacido debería conocer quién es Dios, quién es Jesucristo, quién es uno como hombre, también, quién es el Diablo, el enemigo y adversario de Dios. La relación con Dios implica amar a Dios, pero para eso, uno debe primero conocer cuánto Dios nos ama (como dice 1 Juan 4:19: nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero). Y el amor de Dios se ve en su intención original, en Génesis, de tener una familia en la Tierra. Ahí es donde aparece en escena el Diablo, tentando a Eva y arrebatándole al hombre la autoridad y dominio que Dios le había dado, quedando el hombre en una situación de pecado, separado de Dios y destituído de Su gloria. Como respuesta Dios da la promesa del Salvador (en Génesis 3:15), que por medio de su obediencia restituiría la posibilidad del hombre de tener comunión espiritual con Dios. Como vemos en 1 Timoteo 2:5 Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres y por medio de él Dios nos proveyó de salvación, justificación y redención, con la bendita esperanza de vivir con Él en un reino futuro completo y ya sin todo lo malo que hoy nos aqueja. Esta es la “leche” espiritual de la que un creyente debe nutrirse para poder, luego de tener estar cosas firmes en su corazón, pasar a la siguiente etapa doctrinal.

En segundo término, el creyente tendría que conocerse a sí mismo y a los otros creyentes, aprendiendo a amarse a sí mismo y a amar a los otros creyentes como a sí mismo, y aprendiendo cuál es su función dentro del Cuerpo de Cristo, respetando la función que Dios le encomendó a los otros miembros del Cuerpo. De este modo evitará esforzarse en realizar tareas que no están diseñadas para él mismo, confiando en que otro creyente más hábil en ese área, con la guía del Señor Jesús podrá realizarla mejor; y por otro lado, podrá enfocarse en lo que es su verdadera vocación, desarrollando plenamente las habilidades que Dios le concedió. Cada creyente debe entender que no hay otra cabeza fuera del Señor Jesús y que entre los miembros del Cuerpo no hay mejores o peores, sino que cada uno cumple una diferente función conforme al diseño de Dios. Para esto es necesario despojarse del egoísmo, no queriendo recibir la gloria por el trabajo hecho, ni por el talento, dones o habilidades que se tengan, sino dando la gloria a Dios, quien es de quien provienen esas habilidades, dones y talentos. En esta etapa aprendemos a colaborar como UN SOLO HOMBRE, buscando el bien del conjunto y no el individual.

Habiendo aprendido a funcionar como familia, recién ahora avanzaríamos a la tercera etapa, en la que tenemos que aprender cómo quiere Dios que nos comportemos con los incrédulos, los de afuera. En esta fase también comenzamos a ver con más claridad el trasfondo espiritual que hay en todas las acciones de los hombres y de las sociedades en todo el mundo y empezamos a tomar conciencia de nuestra responsabilidad en la batalla, comprendiendo también que es necesario cierto nivel de padecimiento para poder llevar adelante la parte que Dios nos encomienda. Esta es la etapa en la que el Señor puede enviarnos a hacer cosas que quizá no deseemos hacer (Juan 21:18), pero las haremos porque ya entendimos que Dios quiere para nosotros mejores cosas que las que nosotros queremos para nosotros mismos y que hay gran galardón en cumplir la voluntad de Dios (Mateo 5:11-12; Hebreos 11:24-26; Apocalipsis 22:12).

Si se invierte el orden en que se enseñan estas verdades, se pueden ocasionar diversos problemas en la mente y en la práctica del creyente. Por ejemplo, si a una persona se le enseña que debe “sufrir” haciendo la voluntad de Dios y no se le enseña acerca del amor de Dios, la salvación de Jesucristo y la esperanza del reino futuro, probablemente esa persona se aleje atemorizada de la iglesia o se someta a sufrimientos y dificultades por las que no tendría que haber pasado de haber conocido mejor la voluntad de Dios. Por otro lado, es muy difícil que una persona pueda “amar a su enemigo” si ni siquiera ha aprendido a conducirse en amor con otros miembros del Cuerpo. ¿Y cómo puede uno ser fiel en una posición de servicio si no está seguro de su esperanza futura? Si uno duda de si es salvo o no o de si tendrá vida en el reino futuro o no, puede desanimarse en su servicio o comenzar a hacerlo no por amor sino por temor.

Este orden en la enseñanza doctrinal es el que se ve en las Escrituras, en las siete epístolas que Pablo le escribió a la Iglesia, como veremos ahora brevemente.

2 Timoteo 3:16-17

Reina Valera 1960
Toda la Escritura es inspirada por Dios,  y útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia,
a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,  enteramente preparado para toda buena obra.

Reina Valera 2000
Toda Escritura [es] inspirada divinamente y [es] útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instituir en justicia,
para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente equipado para toda buena obra.

Versión Dios Habla Hoy
Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud,
para que el hombre de Dios esté capacitado y completamente preparado para hacer toda clase de bien.

Vemos en estos versículos que Dios nos instruye por medio de un ciclo de enseñanza – redargución (o reproche) – corrección. Enseñar es dar a conocer la doctrina correcta, redargüir o reprochar es señalar un error en cuanto a la práctica de la doctrina enseñada y corregir es mostrar el modo correcto de hacer aquello que se estaba haciendo mal. Al analizar las epístolas (o cartas) que el apóstol Pablo escribió a la Iglesia de Dios, vemos que en el canon bíblico éstas están distribuidas de modo de cumplir este ciclo de enseñanza - redargución - corrección.

Dios nos ha dejado, en la Biblia, no sólo la doctrina necesaria para crecer espiritualmente, sino que la ha dejado en un orden perfecto que nos pone en un ciclo de crecimiento espiritual progresivo. Para finalizar, les dejo un resumen del mensaje de las siete epístolas a la iglesia y su función doctrinal:



A – ROMANOSContiene doctrina e instrucción. Habla acerca del Evangelio de salvación de Dios, que nunca estuvo oculto sino que había sido prometido antes por los profetas (1:1-2). Pablo anuncia la buena noticia de que por medio del sacrificio de Jesús, en obediencia a Dios, tanto judíos como gentiles reciben la justificación y la salvación y la reconciliación con Dios por medio de la fe en Jesucristo. Aquí comienza a hablar brevemente acerca del Misterio que Dios había mantenido oculto hasta entonces.

Partes centrales:
1:16-8:39 – Sección doctrinal. Salvos por fe. Conflicto entre las dos naturalezas.
12:1-15:7 – Sección práctica. Transformación por medio de la renovación de la mente. Conducta cristiana para con otros cristianos.

B – CORINTIOSSeñala el error en la práctica de lo que se enseñó en Romanos. En la primera epístola Pablo los reprende a causa de divisiones que se generaron entre ellos y sobre varios errores en la conducta. Los corintios habían fallado en entender la doctrina acerca de su estado como hijos de Dios y miembros de un Cuerpo, y acerca de la bendita esperanza de la futura reunión con Cristo. En la segunda carta Pablo alienta a los creyentes obedientes y da una advertencia a los desobedientes y vuelve a exponer su autoridad como apóstol y el por qué de su proceder.

1 CORINTIOS
1:10-4:16 – Reprensión y explicaciones.
9:1-15:58 – Reprensión y explicaciones.

C – GÁLATASCorrige el error doctrinal, por no haber entendido y practicado lo escrito en Romanos. Habiendo comenzado con la verdad sobre la nueva naturaleza, pronto se desviaron y buscaron perfeccionar su vieja naturaleza sujetándose a la ley y realizando obras de la carne.

2:15-4:11 – Corrección doctrinal
4:21-6:10 – Corrección doctrinal
6:15 – Corrección doctrinal

A – EFESIOS Contiene doctrina e instrucción. Retoma la doctrina en donde la dejó Romanos. Habla acerca del Misterio de Dios, que siempre estuvo oculto y nunca antes había sido revelado. Los judíos y gentiles, colectivamente, forman ahora “un solo y nuevo hombre.” Aquí se desarrolla la doctrina acerca de la posición que tenemos en el plano espiritual como hijos de Dios y coherederos de Cristo. El objetivo central de la oración de Pablo es que ellos pudieran conocer lo prifundo del amor de Cristo para que sean llenos de toda la plenitud de Dios (3:14-19). Luego da instrucciones prácticas en cuanto a nuestra conducta para con otros creyentes (4:1-6:4), para con los hombres terrenales (6:5-9) y contra las huestes espirituales de maldad (6:10-20).

1:3-3:19 – Doctrinal: en cuanto a nuestro posición.
4:1-6:20 – Doctrinal: en cuanto a nuestro estado.

B – FILIPENSESSeñala el error en la práctica sobre la enseñanza de Efesios de manifestar “la mente de Cristo” como miembros de un Cuerpo. Esto se hace por medio de la exposición de cuatro ejemplos prácticos: el de Cristo, el de Timoteo, el de Epafrodito y el del mismo Pablo. De Cristo se dice que no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse sino que se despojó a sí mismo, se hizo siervo, se humilló y obedeció hasta la muerte, y por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo (2:5-11). De Timoteo se dice que ninguno se interesaba tan sinceramente por los creyentes como él, no buscando lo suyo sino lo que es de Cristo (2:19-24). De Epafrodito se dice que por la obra de Cristo estuvo a punto de morir, exponiendo su vida para suplir lo que faltaba (2:30) y Pablo dice de sí mismo que todo lo que para él era ganancia lo estimó como pérdida y todo lo tenía por basura para ganar a Cristo. Los cuatro ejemplos muestran el despojo del egoísmo y la búsqueda del bien del Cuerpo de Cristo.

1:27-2:18 – El ejemplo de Jesús.
2:19-24 – El ejemplo de Timoteo.
2:25-30 – El ejemplo de Epafrodito.
3:1-4:9 – El ejemplo de Pablo.

C – COLOSENSES Corrige el error doctrinal sobre la enseñanza dada en Efesios. Intenta corregir un desvío que se produjo en la doctrina por haberse introducido doctrinas externas (2:8), basado en éstas se habían sometido a preceptos del mundo que no parten de Dios (2:20-23). Por eso Pablo los exhorta a poner la mira en las cosas de arriba y no en las terrenales (3:1-2), haciendo morir lo terrenal en ellos, revistiéndose del nuevo hombre (3:5-17). Aquí también se señala cómo debe ser la conducta hacia otros creyentes (3:12-25) y para con los del mundo (4:1-6).

2:8-23 – Corrección doctrinal de la falta sobre la verdad de Efesios, habiendo muerto con Cristo.
3:1-4:1 – Corrección doctrinal de la falla sobre la verdad de Efesios, habiendo resucitado con Cristo.

A – TESALONISENSES Contiene doctrina e instrucción. Añade información acerca de cómo será el día en que el Señor venga y nos reúna con él. En Romanos se dice que fuimos justificados en Cristo, en Efesios dice que fuimos santificados en Cristo, en Tesalonisenses dice que seremos glorificados con Cristo. En la primera epístola se habla de los tesalonisenses como creyentes ejemplares (1:7-8). Ya conocían la doctrina y estaban andando conforme a ésta, así que Pablo les pide que abunden en eso más y más (4:1-12), Pablo añade doctrina acerca de los sucesos futuros para que sean consolados y tengan ánimo (4:13-18), y por último da una serie de instrucciones para que tengan presentes (5:12-24). En la segunda epístola Pablo vuelve a hablar acerca de la venida del Señor Jesucristo y nuestra reunión con él, exhortándoles a no dejarse mover en el modo de pensar creyendo que el día del Señor ya vino (2:1-2) y explica que está actuando en el mundo el “misterio” de la iniquidad, por lo que los exhorta a estar firmes y a retener la doctrina. 

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 *Nota final: Para un análisis estructural y doctrinal más completo pueden leer mi proyecto de traducción del Nuevo Testamento.



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