El don de espíritu santo

En Honor a Su verdad
Nota preliminar: Para la realización del siguiente estudio me he apoyado principalmente en los siguientes trabajos: “The Gift of Holy Spirit” (El don de espíritu santo), de Mark Graeser, John Lynn y John Schoenheit; “Recibiendo el espíritu santo hoy” de Victor Wierville y en comentarios en diversos textos del doctor E.W. Bullinger, que serán citados donde corresponda. Sin embargo, mi investigación personal me llevó, en algunos puntos, a conclusiones diferentes a la de estos hombres de Dios. Espero este estudio arroje luz sobre un tema tan crucial y frecuentemente descuidado en el cristianismo.


Prefacio


Uno de los temas bíblicos más controversiales y más discutidos en el cristianismo es ¿qué es “espíritu santo”? Debido a que la mayoría de los traductores bíblicos, teólogos y maestros bíblicos son de ideología trinitaria, generalmente han asociado al “Espíritu Santo” como “la tercer persona” de la Trinidad, lo cual hace que muchas personas igualen el término “Espíritu Santo” con Dios, y no den más pensamiento y consideración al asunto, sin embargo, cuando se hace un análisis bíblico del asunto, veremos que las cosas no son tan sencillas como pensábamos, y que el término “espíritu santo,” si bien puede referirse a Dios, no siempre se usa como un nombre o título de Dios.

Intentaremos hacer un análisis serio y una consideración lógica de lo escrito en la Palabra de Dios con respecto al espíritu santo, tratando de no dejarnos llevar por nuestros pensamientos heredados de nuestros maestros y de las tradiciones, sino utilizando a la Palabra de Dios como única autoridad para nuestro entendimiento de los asuntos de Dios.

Definamos “espíritu”


La palabra hebrea que se traduce “espíritu” en las versiones en español es ruwach o ruaj, que principalmente denota “aliento” y se usa para designar cualquier tipo de fuerza invisible. Esta palabra hebrea puede tener diversos significados según el contexto, en la Reina Valera de 1960 se traduce “aire” (Gn. 3:8); “espíritu” (hablando de Dios, en Gn. 6:8); “espíritu” (hablando de la vida del hombre y los animales, en Gn. 6:17); “espíritu” (hablando del ánimo humano, en Gn. 26:35; 41:8; 45:27; 1 Sam. 1:15); viento (Éx. 10:13; 19; 14:21; Sal. 148:8); “soplo” (Éx. 15:8); “aliento” (Josué 2:11; 5:1); también se traduce como “espíritu” en referencia al espíritu de Dios, cosa que analizaremos más adelante. Vemos entonces que la palabra ruaj puede tener múltiples acepciones y del contexto dependerá cuál de estas acepciones es la que mejor encaja.

En cuanto al texto griego, la palabra “espíritu” es la palabra pneuma. El significado primario de pneuma es “aire en movimiento,” o “aire en acción” y, al igual que ruaj, se usaba para designar distintas clases de “fuerzas invisibles”, en la Septuaginta (versión griega del texto hebreo) pneuma es equivalente a la palabra hebrea ruaj, sin embargo, en el Nuevo Testamento se usa más uniformemente denotando “espíritu,” aunque con distintas acepciones. En la Reina Valera se traduce como “viento” (en Juan 3:8, aunque debiera traducirse “espíritu” como en el resto de los usos); Como “espíritu” tiene el sentido de: (1) el ánimo humano, (Mt. 26:41; Ro. 12:11; 1 Co. 16:18); (2) sentimientos, pasiones o emociones internas (Mr. 8:12; 2 Co. 2:13; 2 Co. 7:1); (3) de los ángeles (He. 1:14); (4) espíritus demoníacos (Mt. 10:1; 12:45; Mr. 7:25); (5) refiriéndose a Jesús (1 Co. 15:45); (6) con respecto a un ser incorpóreo (Lc. 24:37). Estas son algunas acepciones, aparte de las que estudiaremos más en detalle, referidas a Dios y al don proveniente de Dios.

El doctor E.W. Bullinger, en su libro “How To Enjoy The Bible” (Cómo disfrutar la Biblia) da una lista de 14 acepciones distintas de la palabra pneuma:

“(1) Dios; (2) Cristo; (3) el Espíritu Santo; (4) las operaciones del Espíritu; (5) la nueva naturaleza; (6) Psicológicamente; (7) de carácter; (8) por metonimia por aquello que no es del cuerpo; (9) por sinécdoque por uno mismo; (10) adverbialmente; (11) de ángeles; (12) de demonios; (13) del cuerpo resucitado; (14) en combinación con la palabra “santo,” sin el artículo.”

Si bien estas acepciones pueden no ser todas y no ser totalmente exactas, sirven para demostrar que la palabra pneuma si bien en su raíz denota “fuerza invisible”, hay diversas “fuerzas invisibles” a las que puede hacer referencia y será necesario estudiar el contexto para determinar de qué o quién se está hablando.

Definamos “santo”


La palabra griega para “santo” es hagion, que puede definirse como “cualidad de personas o cosas que pueden estar cerca de Dios o en Su presencia” (Léxico de Friberg); “separado por o para Dios” (Léxico Barclay-Neuman); “que tiene cualidades morales superiores o posee ciertas cualidades divinas” (Léxico de Louw-Nida); El diccionario griego español de W.E Vine lo define como “…separado (entre los griegos, dedicado a los dioses), y por ello, en la Escritura, en su sentido moral y espiritual, separado del pecado y por lo tanto consagrado a Dios, sagrado.” Las palabras hebreas equivalente son qodesh y qadowsh, que tienen un sentido similar.

El primer uso de qodesh está en Éxodo 3:5, en el que Dios le dice a Moisés que no se acerque y que se quite el calzado porque la tierra en la que estaba era tierra “santa”. Viendo el contexto vemos que lo que hacía “santa” a esa tierra era el hecho de que Dios había elegido comunicarse allí con Moisés a través de Su ángel. Aquí Dios llama “santo” a una porción de terreno, otras cosas asociadas con qodesh son: “santa convocación” (12:16); “gente santa” (Éx. 19:16); “lugar santo” (Lev. 6:16); “agua santa” (Nm. 5:17); “pueblo santo” (Dt. 7:6); “Dios santo” (Jos. 24:19). Estas son algunas palabras relacionadas con la santidad en el Antiguo Testamento, esto nos sirve para ver que aquellas cosas separadas y consagradas para y por Dios son llamadas “santas”.

¡Ahora sí! Definamos “espíritu santo”


Bien, uniendo ambas definiciones podemos decir que “espíritu santo” es una “fuerza invisible apartada o consagrada por Dios”.

Antes de comenzar nuestro análisis quiero hacer notar que los textos griegos más antiguos no tenían variación de letras mayúsculas y minúsculas, por lo tanto, cuando los traductores de la Biblia han colocado “Espíritu” y “Santo” con letras mayúsculas, lo han hecho conforme a su propio criterio e interpretación, las únicas marcas de diferenciación entre distintos usos de pneuma hagion son los artículos griegos, que la mayoría de los traductores ha pasado por alto totalmente, agregando el artículo griego en pasajes que no lo contienen, quitándoselo en pasajes que sí lo contienen.

Hay tres formas principales en que aparecen combinadas las palabras pneuma y hagion en el texto griego: pneuma hagion (“espíritu santo”); to pneuma to hagion (“el espíritu el santo”); y to hagion pneuma (“el santo espíritu”). Haciendo un estudio detallado de los usos podemos llegar a descubrir que to pneuma to hagion (“el espíritu el santo” y de to hagion pneuma (“el santo espíritu”) hace referencia a Dios y todo uso de pneuma hagion (“espíritu santo”, sin artículos) hace referencia al don de Dios.

Nosotros solemos colocar iniciales mayúsculas para enfatizar la importancia de algunos términos, como los nombres propios, nombres de ciudades, y ciertos términos de importancia, como las referencias a Dios (sea Dios, Señor, Espíritu, etc.). Los textos griegos más antiguos estaban escritos en escritura uncial, que era toda en mayúscula, y no había separación de palabras ni signos de puntuación. Por lo tanto, una de las formas en que se resaltaba la importancia de algún término, o en que se separaba una acepción de una palabra de otra era colocando previamente el artículo griego. Por lo tanto, para mantener las marcas del griego en nuestras traducciones al español una buena forma sería traducir pneuma hagion como espíritu santo (con “e” y “s” minúsculas); to pneuma to hagion como el Espíritu Santo o el Espíritu, el Santo (con “E” y “S” mayúsculas) y to hagion pneuma como el Santo Espíritu (también con mayúsculas). Como ya he dicho, esto lo hacemos para poder ver en la traducción al español las mismas marcas que existen en el texto griego, aunque en el griego antiguo todas las palabras estaban en mayúsculas.

Si se tradujese correctamente estos usos de pneuma hagion, fácilmente veríamos que hay una diferencia entre pneuma hagion (sin el artículo) y to pneuma to hagion y to hagion pneuma (que sí tienen el artículo). De hecho, aún en una traducción incorrecta uno puede darse cuenta, mediante análisis y reflexión, que no todos los usos de “Espíritu Santo” se refieren a lo mismo.

La Biblia nos dice, en Juan 4:24, que Dios es “Espíritu”; y en Salmos 99:9 nos dice que Dios es “Santo”; así que es lógico decir que Dios es “el Espíritu, el Santo” (generalmente traducido como “el Espíritu Santo”), como podemos ver, por ejemplo, en Heb. 3:7; 10:15. Esta acepción ha sido universalmente aplicada a todo uso de pneuma hagion y se ha perdido de vista la otra acepción de “espíritu santo”, que se refiere al don dado por Dios.

Algunos maestros y teólogos insisten en que todo uso de pneuma hagion tiene el mismo significado y, por lo tanto, se ha perdido la clara diferencia que la Biblia muestra entre el don y el Donador y se ha generado gran confusión en el entendimiento de qué es y cómo se opera el don de espíritu santo.

Si creemos que Dios es el Autor de la Biblia, debiéramos suponer y esperar que la Biblia tenga un gran nivel de precisión en el uso de las palabras. Si Dios inspiró a escribir pneuma hagion (“espíritu santo”) en algunos versículos y a colocar to pneuma to hagion (el Espíritu el Santo) y to hagion pneuma (el Santo Espíritu) en otros tiene que haber tenido un propósito claro para hacerlo, y tiene que haber una diferencia entre un uso y otro. El hombre podría confundirse en el uso de estas palabras, pero no Dios.

Hay claros usos en la Biblia que nos muestran que pneuma hagion no se refiere a Dios, sino a algo dado por Dios al creyente.

Lucas 11:13[1]
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”] a los que se lo pidan?

Aquí se hace una clara diferenciación entre el Padre y el espíritu santo. Se dice que el Padre es quien “dará espíritu santo”. Por lo tanto, tenemos que espíritu santo es un don de Dios. Podemos decir que Dios, Quien es El Espíritu Santo (to pneuma to hagion), da Su don, que es espíritu santo (pneuma hagion).

Otros pasajes confirman que espíritu santo es un don de Dios:

Hechos 8:14-17
(14) Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan;
(15) los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”];
(16) porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
(17) Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”].

Dos veces aquí se habla de “recibir” espíritu santo. Cuando alguien me da un don o regalo, lo que yo hago es “recibir” ese regalo. Aquí Dios dio Su don: espíritu santo y los hombres lo recibían.

Hechos 19:2
les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”] cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo [pneuma hagion “espíritu santo”].

Otra vez vemos que se está hablando de recibir espíritu santo, lo que nos muestra que espíritu santo es algo que se da, es algo que Dios da. Otro pasaje que nos muestra que espíritu santo es un don de Dios está en Hebreos:

Hebreos 2:2-4
(2) Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución,
(3) ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron,
(4) testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir: “espíritu santo”] según su voluntad.

Aquí se habla de “repartimientos de espíritu santo”. Es claro que no es Dios Quien se reparte entre las personas, sino que se está hablando de algo que Dios da y reparte entre los creyentes.

Entonces tenemos que, por un lado, Dios es “el Espíritu, el Santo” (o “el Espíritu Santo”) y da al creyente un don, que es “espíritu santo”. No es casualidad que don y Donador tengan un mismo nombre que los defina. Aquello que Dios da tiene los mismos atributos de Dios, y como veremos, da al hombre la capacidad de manifestar el poder, autoridad, amor y otros atributos de Él.



[1] A menos que se indique lo contrario, las citas bíblicas fueron tomadas de la versión Reina-Valera de 1960.










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