El camino más excelente: el amor de Dios

En Honor a Su verdad
En el capítulo 12 de 1 Corintios Pablo termina diciendo: “Estén-en-intensa-búsqueda de los regalos de DIOS, los que brinden mayores beneficios a la reunión y a-continuación les voy-mostrando un camino más-excelente.” (1 Corintios 12:31 – Mi traducción).

En el 12 Pablo les fue mostrando el modo de utilizar el poder de Dios como un Cuerpo en Cristo, lo cual es un modo más excelente de operar ese poder que hacerlo egoístamente, para relucir uno y no para edificar al Cuerpo de creyentes. Siguiendo con su corrección sobre cómo debe utilizarse el poder de Dios en una reunión de cristianos, Pablo ahora les muestra el camino más excelente: el amor de Dios, de esto trata el capítulo 13 de 1 Corintios y es lo que comenzaremos a estudiar a continuación.

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta para comprender este capítulo y el siguiente es que Pablo viene hablando, ya desde capítulos previos, en un contexto de una reunión de cristianos. En el 11:17 vemos que Pablo dijo: “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor”. Las epístolas escritas a los corintios tienen como finalidad señalar errores prácticos y corregirlos y gran parte del libro de 1 Corintios se dedica a corregir errores cometidos dentro de las reuniones de creyentes. En el capítulo 12 Pablo habla de “asuntos espirituales”, pero dentro del contexto de una reunión, comparando a los cristianos renacidos con un Cuerpo. Los cristianos de Corinto estaban desordenados, muchos querían ser apóstoles, querían ser maestros, querían hacer sanidades, y esto llevaba a la división y desorden. Entonces Pablo les va dando pautas para corregir la utilización de manifestaciones espirituales. Ellos ya operaban las manifestaciones, pero lo hacían erróneamente y generaban más confusión que edificación. Entonces, llegando al 13 Pablo les muestra cuál debe ser su objetivo primario: la edificación del Cuerpo de Cristo a través de manifestar el amor de Dios en sus vidas. Pablo va a mostrarles que en la reunión lo importante era edificarse unos a otros en amor y no “lucirse” a través de la operación del poder de Dios.

Con esto en mente comencemos a leer:

1 Corintios 13:1
Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe.

Antes de comenzar a analizar este versículo quiere brevemente hablar sobre la palabra “amor”. Hay cuatro palabras griegas que pueden traducirse “amor” en español: agape, phileo, eros y storge. Una buena descripción de estas palabras griegas y su uso pueden leerla en el artículo “Cuatro clases de amor” de la página www.verdadotradicion.com. La palabra griega que aparece traducida como “amor” en todo este capítulo es agape, que se refiere al amor de Dios. 1 Juan 4:8 nos dice que Dios es amor (agape), por lo tanto, las características del amor descriptas aquí son las características de Dios mismo y son las características que Dios quiere que Sus hijos desarrollen en sus vidas.

Un pasaje de la Escritura muy pertinente aquí está en 1 Juan:

1 Juan 4:9-11, 19 (RVA)
(9) En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por él.
(10) En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en expiación por nuestros pecados.
(11) Amados, ya que Dios nos amó así, también nosotros debemos amarnos unos a otros.
(19) Nosotros amamos, porque él nos amó primero.



En estos versículo podemos ver que, al contrario de lo que muchos piensan, el amor de Dios no consiste en algo que hacemos nosotros, sino en lo que Dios hizo, hace y hará por nosotros. El 10 dice que el amor de Dios no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros. La máxima demostración de ese amor fue el haber enviado a Su Hijo a la cruz para pagar por nuestros pecados y darnos vida espiritual y la firme promesa de vida perpetua en el paraíso futuro. El versículo 19 nos dice que nosotros amamos porque Él nos amó primero, esto quiere decir que nuestra capacidad para amar con esta clase de amor la tenemos a causa de cuánto nos amó (y nos ama) Dios. Por eso, para desarrollar una vida de amor no debemos concentrar nuestros esfuerzos en cambiar nuestras acciones, sino en comprender cuán grande es el amor de Dios, de este modo, el amor de Dios que vamos absorbiendo nos dará la capacidad de amar más y más y nuestras acciones irán cambiando consecuentemente. Por lo tanto, amar con el amor de Dios consiste en estar tan llenos del entendimiento y percepción del amor de Dios que fluye de nosotros el deseo de amar así. Cuanto más llenos estemos de la comprensión del amor de Dios hacia nosotros, más fluirá ese amor, desde nosotros hacia los demás. Por eso, una de las mejores tareas que puede hacer un cristiano en su vida es dedicarse a comprender en profundidad el amor de Dios. Una dieta diaria en el amor de Dios nos mantendrá sanos y fuertes para amar como Dios quiere que amemos.

Teniendo esto en cuenta, comencemos el análisis de 1 Corintios 13.

En este versículo las palabras “humanas y angélicas”, en el texto griego, son “de hombres y de ángeles”. La palabra griega para “ángeles” es aggelos, que significa “mensajero”. Puede referirse tanto a un mensajero humano como espiritual. En este caso, por contexto podemos inferir que se trata de mensajeros espirituales, pero para ser más exacto traduciré aggelos como “mensajero”, colocando la palabra “espirituales” en letras itálicas, para hacer saber que no es parte del texto, sino la interpretación del contexto. Quedaría así: “Si las lenguas de los hombres hablo y las de los mensajeros espirituales…”

Algunos dicen que este “hablar en lenguas” se refiere a saber varios idiomas, también dicen que las “lenguas de ángeles” es una exageración dada por Pablo para mostrar la importancia del amor. Sin embargo, en el capítulo anterior Pablo viene hablando sobre manifestaciones espirituales operadas en la congregación, entre ellas el hablar en lenguas, el mensaje de conocimiento (“palabra de ciencia” en la RV-1960), la profecía y la fe. Siguiendo la idea de lo que viene diciendo podemos comprender que aquí Pablo se refiere a la manifestación de hablar en lenguas y no tan sólo a saber otros idiomas, ya que en los siguientes versículos Pablo vuelve a mencionar el “conocimiento”, la “profecía” y la “fe”.

Pablo no ha cambiado el tema de su exposición, de hecho, este pasaje sobre el amor de Dios está en el contexto del uso del poder de Dios en una reunión de creyentes. Por eso, Pablo vuelve aquí a mencionar algunas de las manifestaciones del espíritu santo, para mostrarles cuál debe ser la actitud de corazón cuando se operan estas manifestaciones en una reunión de cristianos.

Comprendiendo que Pablo aquí está hablando sobre la manifestación de hablar en lenguas, podemos ver que cuando un cristiano habla en lenguas puede estar hablando una lengua “de hombres”, o sea, una lengua creada por los hombres (como francés, griego, hebreo, hindú, etc.) o una lengua de ángeles.

La palabra “tengo” en el griego es un verbo de acción continua, literalmente “estoy teniendo”. Pablo no está hablando tan sólo de que él no tenga amor en su corazón, lo que está diciendo es que no sería útil hablar en lenguas si no lo está haciendo con una actitud de amor. Hay una diferencia entre tener amor y hacer algo con amor, la persona más amorosa del mundo puede hacer cosas sin amor, porque la obligan, o porque busca un rédito de lo que hace y nada más. Entonces, lo que Pablo expresa aquí es que al hablar en lenguas, esa acción debe ser hecha teniendo amor de Dios en el corazón, de ser así, mi corazón estará puesto en edificar a los otros, de otro modo, la manifestación no tendrá provecho.

La palabra griega para “metal” es chalkos, la palabra griega puede hacer referencia tanto al cobre como a bronce y, por metonimia, a algo hecho con ese material, por eso se traduce “dinero” o “moneda” en algunos pasajes. Aquí probablemente haga referencia a algún instrumento hecho de cobre o bronce, probablemente una trompeta. El címbalo era un instrumento que consistía en dos platitos metálicos que se golpeaban uno contra el otro para seguir el ritmo de una canción.

La palabra “resuena” es la palabra griega echeo, que significa “hacer ruido”.

Las palabras “que retiñe” podrían traducirse como “que está resonando”.

El versículo quedaría así:

1 Corintios 13:1 (mi traducción)
Si las lenguas de los hombres hablo y las de los mensajeros, pero al hacerlo no estoy-teniendo amor, me-vuelvo como un instrumento de cobre que-está-haciendo-ruido o como un címbalo que-está-resonando;

El sentido del versículo es que si uno está hablando en lenguas en medio de una reunión, sin hacerlo ordenadamente para buscar el provecho de los otros, esas palabras, para los otros creyentes de la reunión, serían como un ruido constante en sus oídos que no les trae provecho, incluso podría estar molestándolos para prestar atención a la enseñanza, predicación, o el servicio que se esté llevando a cabo. Esto es precisamente lo que sucede actualmente en muchas iglesias hoy, muchos hablan en lenguas mientras se está exponiendo una enseñanza o predicación, o mientras se canta un himno, lo cual muchas veces distrae o molesta a los otros que están en la congregación, curiosamente Pablo corrigió este mismo error práctico hace casi 2000 años. Lo que Pablo dice a los corintios es que si se ponen a hablar en lenguas, en voz alta, en medio de una reunión, en forma desubicada, sus palabras no serían provechosas para los demás, sería como si estuviesen haciendo sonar un “clash… clash” constante junto a esa persona. Si tengo amor, voy a buscar el momento apropiado para hablar en lenguas de modo que edifique a otros, o voy a callar y hablar en voz inaudible (“hacia adentro”) de modo de no entorpecer la reunión.

1 Corintios 13:2
Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Aquí la palabra “misterios” es la palabra griega musterion, que significa “secreto espiritual” o “secreto sagrado”. La palabra “ciencia” quizá la entendamos mejor como “conocimiento”, el versículo quedaría así:

1 Corintios 13:2 (mi traducción)
y si tuviera profecía y supiera todos los secretos-espirituales, y tuviera todo el conocimiento, y si tuviera toda la fe, de-modo-de transportar montañas, pero no tengo amor, nada soy;

Aquí Pablo engloba muchas de las manifestaciones espirituales: la profecía, el mensaje de sabiduría (cuando dice: “supiera todos los secretos-espirituales), el mensaje de conocimiento (cuando dice: “tuviera todo el conocimiento), la fe, y la operación del poder sobrenatural de Dios (trasladando montañas). Pablo está diciendo que aún si hiciese todas estas cosas, si no tiene amor es nada. Noten que no dice que si opera este poder de Dios sin amor lo que hace no sirve para nada, lo que dice es que él es nada. Hay veces en que Dios puede operar Su poder a través de un creyente que está desalineado con Su voluntad, o no está operando el amor de Dios en determinado momento, esto lo hace porque Él quiere bendecir a los cristianos que están en determinada iglesia y, si ese cristiano se acerca a Dios con un corazón sincero, Dios quizá le conceda un milagro, liberación o sanidad a través de un ministro de esa congregación, aún si ese ministro está desalineado con la voluntad de Dios. Esto Dios lo hace porque quiere bendecir a las personas y no espera a que todo sea “perfecto” para hacerlo. Pero, por supuesto, será mucho mejor si quien habla la Palabra y opera el poder de Dios lo está haciendo con amor. Quizá yo pueda operar estas manifestaciones y lo haga sin el correspondiente amor, porque busco hacerme ver. Esa operación del poder de Dios será provechosa para quien recibe los resultados, pero no será provechosa para mí si no lo hago con amor, le serviría a otra persona, pero no me serviría a mí.

1 Corintios 13:3
Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

Aquí tenemos varios puntos a analizar. En principio, la palabra que se traduce como “repartiese... para dar de comer” es una sola palabra griega: psomizo, que el léxico de Friberg define como “dar de comer con bocados”, “suplir a alguien con comida”, otros léxicos definen: “dar de comer a alguien”, “alimentar con pedacitos de comida”, implicando que uno pone el bocado en la boca de la persona. Esta misma palabra griega se usa en Romanos 12:20, donde la RV-60 dice: “...si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer [psomizo]...”

La palabra “pobres” no se corresponde con ninguna palabra del texto griego.

Por otro lado la palabra “bienes” es, en el griego, un verbo: huparchonta, literalmente significa “estar o tener”, y se refiere frecuentemente a aquello que esta a disposición de alguien y, por eso, suele tener el sentido de “bienes”, aunque lo que uno tiene a su disposición no necesariamente se trata de bienes materiales. Por ejemplo, en Hechos 17:27, hablando con respecto a Dios leemos: “...aunque ciertamente no está [griego huparchonta] lejos de cada uno de nosotros...”, mostrando que Dios está a disposición del ser humano y no es difícil acceder a Él. También en 2 Pedro 1:8 leemos: “Porque si estas cosas están [huparchonta] en vosotros...”, en este caso se habla de fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal y amor, que deben estar a disposición, o entre las posesiones del creyente cristiano. Estos ejemplos son suficientes para mostrar que la palabra griega huparchonta no necesariamente se refiere a bienes materiales. Entonces, seguimos con el análisis del versículo:

Traduciendo palabra por palabra el texto griego aquí leeríamos: “Y si alimentara-con-bocados todas las que-tengo mí...”. La mayoría de los traductores bíblicos entienden que el sentido de este versículo sería “Y si alimentara con bocados a los pobres, repartiendo mis posesiones...”. Sin embargo, el verbo huparchonta se corresponde en género y número con la palabra “todos”, por lo que la frase podría traducirse “todos los que tengo conmigo” o “todos los que tengo a mi disposición”, así que todo junto quedaría: “y si yo alimentara-con-bocados a todos los que tengo a mi disposición...” Y esto podemos entenderlo como alimentar físicamente con comida o alimentar la mente, con la Palabra de Dios (ver Mateo 4:4; Juan 4:34; 6:35). Por el contexto, la segunda opción parece la más apropiada, ya que se relaciona con lo que sigue diciendo:

1 Corintios 13:3 (segunda parte)
...y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

En este versículo tenemos un error en la transmisión del texto. El texto griego de donde fue tomada la versión Reina Valera (Textus Receptus), tiene la palabra griega kauthesomai, que significa “ser-quemado”, sin embargo, existen otros textos griegos, como el de Tischendorf, Westcott y Hort y el de Nestle-Aland, que tienen la palabra kauchesomai, que significa “jactarse”. Estos textos son más antiguos y, por ende, considerados más confiables que el Textus Receptus, pero además, hay varias razones técnicas gramaticales que indicarían que la palabra original aquí era kauchesomai.

La palabra griega raíz es kauchaomai, que significa “gloriarse, jactarse, o sentirse orgulloso, alegre o complacido por algo”. El apóstol Pablo varias veces usa esta palabra haciendo referencia a cosas por las que él se sentía orgulloso o complacido, por ejemplo, en 2 Corintios 9:2 él dice que se “gloriaba”, se “sentía orgulloso”, de la buena voluntad de los creyentes de Corinto, también se “gloriaba” de lo que el Señor producía a través de su trabajo (2 Corintios 10:13-17; Filipenses 3:3).

Por otro lado, las palabras “de nada me sirve” se traducirían mejor como “en nada soy beneficiado”.

Uniendo lo estudiado, este versículo quedaría así:

1 Corintios 13:3 (mi traducción)
y si yo alimentara-con-bocados a todos los que tengo a mi disposición, y si entregara mi cuerpo para jactarme, y no tuviera amor, en nada soy-beneficiado.

Ahora estamos en condiciones de entender mejor qué es lo que Pablo transmite en este pasaje. En 2 Corintios 10:13 al 18 leemos que el orgullo de Pablo estaba en anunciar el evangelio para que los creyentes crecieran en la fe, para alabanza de Dios. Entonces, aquí podemos interpretar que Pablo cuando habla “entregar el cuerpo para jactarme” se refiere a dar su vida para la predicación del evangelio. Consecuentemente, cuando dice: “y si yo alimentara-con-bocados a todos los que tengo a mi disposición”, se estaría refiriendo no al alimento físico sino a la Palabra de Dios (Mateo 4:4; Juan 4:34; 6:35). Lo que Pablo está diciendo es que él no sería beneficiado si su trabajo de predicación lo hiciera sin amor, aún si los resultados son excelentes. Nuevamente noten que no dice que su trabajo no sería útil si no lo hiciera con amor, sino que sería él quien no recibiría el beneficio correspondiente. Esto quiere decir que para Dios no es tan importante la cantidad, ni el resultado del trabajo que hacemos, sino más bien la actitud de corazón que hay detrás. ¿Con qué intención hacemos el trabajo para Dios? ¿Lo hacemos porque en verdad amamos a Dios y amamos a las personas o lo hacemos para jactarnos, para sentirnos orgullosos y recibir el elogio y reconocimiento de los hombres? Si el corazón no es el correcto, no recibiremos el beneficio que debiéramos recibir, esto es lo que Pablo transmite aquí.

A continuación Pablo va a dar ciertas características del amor de Dios.

1 Corintios 13:4-7
(4) El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;
(5) no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
(6) no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
(7) Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

Lo primero que notamos es que se dan dos características positivas del amor (“es sufrido, es benigno”) y luego ocho características negativas (NO tiene envidia, NO es jactancioso, etc.), al final se dan otras cuatro características positivas (acompañadas de la palabra “todo”). Es común ver en la Biblia los “no” de Dios. Esto es una muy buena forma de dar a entender Su voluntad. Por ejemplo, cuando Dios dio los mandamientos a Moisés, muchos de ellos están en forma negativa, como “no asesinarás” (Éxodo 20:13 – BTX). Esta es una instrucción clara, asesinar es matar a una persona sin un motivo válido, es fácil de entender el mandamiento así formulado. Pero supongamos que quisiéramos formular este mandamiento de forma positiva, quizá podríamos decir: “respetarás el derecho a la vida de otras personas”, sin embargo, cada uno podría comenzar a tener su propia interpretación de lo que es “respetar”, lo que es “derecho”, lo que es “vida” y lo que son “personas” y así tergiversar la instrucción a conveniencia. Con una declaración en forma negativa la instrucción es más sencilla de entender. De este modo, los “no” sobre el amor de Dios nos darán una sencilla guía sobre qué cosas no están dentro del marco de acción de una persona que está manifestando el amor de Dios en su vida.

Bien, veamos estas características una por una.

1 – El amor tiene temple: Las palabras “es sufrido” en griego son una sola palabra: makrothumeo, que es la unión de dos palabras griegas: makros: “largo” y thumos: “temperamento, pasión”, esta palabra es un verbo, que se relaciona con makrothumiaEl léxico de Frieberg describe makrothumia como “el estado de quietud emocional ante circunstancias desfavorables, paciencia, longanimidad… resistencia…” El léxico de Louw-Nida dice lo siguiente al respecto: “un estado de calma emocional ante la provocación o la desgracia, sin queja ni irritación…” Al estudiar los usos de makrothumia, observamos que consiste en resistir a la adversidad sin “explotar,” sin reaccionar violentamente o airadamente, así que podemos traducirla como “temple”. Por lo tanto, el verbo makrothumeo podemos traducirlo como “tiene-temple”.

Entonces, tenemos que el amor tiene temple, o sea, resiste ante la adversidad, se mantiene paciente ante situaciones desfavorables, como diríamos hoy, no “explota” ante las circunstancias adversas, lo cual implica mantener la calma y no irse a los extremos, ya sea de la agresividad o de la depresión. En algunas personas la adversidad trae enojo e ira, y ésta pierde su amabilidad y buen trato. Otras personas tienden a deprimirse ante la adversidad, tendiendo hacia la inacción. Una persona que está manifestando el amor de Dios podrá mantener una actitud balanceada aún en situaciones difíciles.

2 – El amor es de provecho: Las palabras “es benigno” en griego son chresteuomai, que es una palabra que sólo se usa aquí en toda la Biblia. Está relacionada con la palabra chrestos, que denota algo que es útil o provechoso para determinado uso o función, “mejor que”, “adecuado”, es “ser superior para un propósito determinado” (Léxico de Louw-Nida).

Entonces, lo que vemos es que el amor de Dios es bueno, es útil, es provechoso, no es ocioso. El concepto de amor humano es muy pobre, se base en sentimientos más que en acciones. Hay personas que dicen amar muchísimo, pero no hacen nada por aquél o aquella a quien aman. Dios nos dice aquí que en Su concepto de amor, el amor es útil y provechoso, cuando uno ama con el amor de Dios, uno hace cosas que edifican y dan provecho a otros.

3 – El amor no envidia: Luego leemos: “no tiene envidia”. La palabra griega para “no” es ou, que es un “no” enfático, un “no” absoluto. La palabra griega para “envidia” es zeloö, que significa “buscar con intensidad o pasión”, es una fuerte disposición del corazón para hacer algo. Esta palabra puede tener un lado positivo, como en 1 Co. 14:1, que dice: “anhelad [zeloö] los dones espirituales”, o 1 Co. 14:9, en el que leemos “anhelad [zeloö] profetizar”. Pablo también dice que él “celaba” a los corintios con celo de Dios (2 Co. 11:2) y en Gálatas 4:8 dice que es bueno ser “celosos” de lo bueno. Sin embargo, aquí se nos habla de un celo negativo, por eso se traduce como “envidia”, se refiere a cuando uno se propone una meta y no le importa dañar a otros para lograrla, es cuando uno desea lo que el otro tiene y utiliza métodos contrarios a la voluntad de Dios para obtenerlo. En Hechos 7:9 se da como ejemplo a los hermanos de José, quienes movidos por envidia [en griego zeloö] vendieron a José para Egipto. Si uno está manifestando el amor de Dios, de ningún modo tendrá este tipo de actitud.

4 - El amor no presume: “jactancioso” es la palabra griega perpereuomai, que significa “hablar con arrogancia, jactarse, ser vanidoso, alabarse a uno mismo con exceso, presumir, fanfarronear”. Quien anda con el amor de Dios debería valorar a otros cristianos como miembros del Cuerpo de Cristo y verse a sí mismo como un servidor de Cristo, reconociendo la obra de Cristo en él, por lo tanto, no debería presumir de aquello que es o que tiene, sabiendo que Dios ha repartido dones y habilidades entre todos, para que todos se complementen. Cuando andamos en amor, no nos exaltamos por encima de otros, sino que ayudamos a otros a ser edificados conforme a su propia función.

5 – El amor no es soberbio: La palabra griega para “envanece” es phusioo, que significa “ser inflado”, con el sentido de ser inflado el ego a causa del éxito, o el reconocimiento de otros, de ahí que se traduzca “envanecer, ser arrogante, ser soberbio, etc.” Literalmente, la persona que anda en amor no es “inflada” en su ego al punto de creerse superior a otros. Algunas versiones traducen esta palabra como “enorgullecerse”, pero esta no es una buena traducción, ya que tener orgullo no es malo, lo que no es correcto es que ese orgullo nos lleve al punto de creernos superiores a otros. La diferencia entre esta palabra griega (phusioo) y la anterior (perpeuomai) es que la primera se refiere a una presunción, o arrogancia manifestada verbalmente, mientras que la segunda se refiere a una actitud interna. Uno puede que no hable presuntuosamente, pero que en el corazón se sienta superior al resto y actúa de modo soberbio. La persona que desarrolla el amor de Dios no debería hablar en forma arrogante, pero tampoco pensar y actuar de forma arrogante, sino acoplarse a los otros miembros del Cuerpo de Cristo conforme a su propia función.

6 – El amor no suele comportarse de modo inapropiado: las palabras “no” de los versículos 5 y 6 son en griego ou, que es el “no” enfático. Las palabras que en la RV-1960 se traducen “hace nada indebido” es en griego aschemoneo. Entre las definiciones dadas por los léxicos y diccionarios de griego están: “Faltar al decoro o a la buena educación” (Léxico de Tuggy); “comportarse indecentemente, actuar inapropiadamente, ser descortés, comportarse sin gracia, sin honor” (diccionario de Swanson); “atentar contra los estándares morales... actuar contra los estándares sociales” (Léxico de Friberg); “comportarse inapropiadamente” (Barclay-Neuman); “comportarse indecentemente” (Louw-Nida). El verbo griego está en presente activo, que indica una acción constante o habitual. Una persona anda conforme al amor de Dios no es alguien que habitualmente hace cosas incorrectas o inmorales, intentará siempre dar edificación a otros en amor (Efesios 4:16), por lo que evitará toda acción que pueda dañar o hacer mal a otra persona, también cuidará sus palabras (Efesios 4:29). Es por eso que, como cristianos, debiéramos siempre pensar si lo que vamos a hacer o a decir va a edificar a otros, o si irá en perjuicio de ellos.

7 – El amor no busca los beneficios propios: El texto griego, literalmente dice “no busca los de-él-mismo”, hay una elipsis (figura de omisión) después de “los”, que por contexto puede suplirse con la palabra “beneficios”. La palabra “buscar” es en griego zeteo, tiene el sentido de buscar e ir moviéndose hacia el lugar donde está aquello buscado. En este contexto, nos está señalando un orden de prioridades, un objetivo a alcanzar. Esto no significa que uno que anda en amor no debe buscar su propio bienestar físico, mental, financiero, etc., sin embargo, estas no deben ser nuestras prioridades de vida. Usando la misma palabra griega (zeteo), 1 Corintios 10:24 nos dice: “Ninguno busque su propio bien, sino el del otro”; en 1 Corintios 10:33 Pablo da su ejemplo, diciendo: “como también yo en todas las cosas agrado a todos, no procurando [zeteo] mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos”. En Filipenses, Pablo también pone como ejemplo a Timoteo, diciendo excepto él, a nadie tenía que tuviera un mismo ánimo y sinceramente se interesara por los cristianos filipenses, “porque todos buscan lo suyo propio, no lo que es de Cristo Jesús” (leer Filipenses 2:19-22). Y en Colosenses 3:1, Pablo dice a los creyentes: “buscad las cosas de arriba”. Entonces, “no buscar lo propio” nos da el sentido de que nuestro primer objetivo debe ser hacer la voluntad de Dios, sirviendo a Dios y Su propósito y sirviendo a otros, para llevarlos a salvación y serles de edificación. Nadie puede decir que “ama” con amor de Dios si no procura hacer la voluntad de Dios, anunciando Su salvación y dando a conocer el evangelio de Cristo.

8 – El amor no es alterado ante la provocación: La palabra que en la Reina Valera se traduce “irrita” es la palabra griega paroxuno, primariamente significa “afilar”, denota una fuerte estimulación o excitación que motiva un cambio en el ánimo o en la actitud. Por ejemplo, usando un lenguaje moderno y bastante comprensible, la versión de Arcas y Fernández traduce; “no pierde los estribos”. No se trata tan sólo de enojarse, sino de ser alterado en el ánimo y pensamientos a causa de cierta situación o circunstancia y actuar tomando cierta represalia.

La Biblia instruye: “Enojaos, pero no pequéis...” (Ef. 4:26 – RVA), por lo tanto, enojarse no es pecado, pero si ese enojo provoca un cambio en mi forma de actuar y pensar, entonces comenzaré a actuar fuera del amor de Dios. Esto no quiere decir que un cristiano no deba actuar con cierta dureza en ciertas ocasiones, en Marcos 11:15-18 leemos que Jesús echó a los vendedores y cambistas de dentro del Templo, y volcó sus mesas y sillas, además habló con duras palabras a esas personas. Esta situación debe haber sido muy tensa, pero Jesús estaba haciendo la perfecta voluntad de Dios, jamás dejó de actuar con amor de Dios en su corazón.

A diferencia del amor humano, tan “suave” y sentimental, el amor de Dios a veces requiere hacer cosas que no nos gustan y que pueden parecer duras. Esto no significa que uno deba constantemente enfrentar a los que se oponen, generando situaciones tensas. Jesús había entrado muchas veces al templo y presenciado los negocios que allí se hacían, pero jamás había hecho nada al respecto. Hay un tiempo para cada cosa, y debemos estar en comunión con Dios para saber cuándo hacer ciertas cosas y cuándo no. Lo que se nos transmite en este versículo en 1 Corintios 13 es que nuestra forma de actuar y pensar no deberían ser alteradas por las circunstancias, si alguien me insulta, o hace algo que me hiere, es totalmente comprensible que me enoje, pero ese enojo no debe llevarme a actuar contrariamente a la voluntad de Dios, en otras palabras, no deberíamos actuar “en caliente”, sino consultar a Dios sobre qué hacer en la situación y ser prudentes en lo que hacemos.

9 – El amor no se pasa considerando lo malo: En la Reina Valera leemos: “no guarda rencor”, otras versiones traducen: “olvida lo malo” (Biblia Latinoamericana - 1995); “no toma en cuenta el mal” (Biblia Textual); “no lleva cuenta del daño” (Traducción del Nuevo Mundo); “no hace caso de un agravio” (Versión Moderna); “no se pasa la vida recordando lo malo que otros le han hecho” (Traducción Lenguaje Actual - 2002). En el griego literalmente dice “no considera lo malo”. La palabra logizomai significa “pensar conforme a normas lógicas, considerar, evaluar, razonar”. El verbo griego denota una acción habitual, continua, o sea “no tiene el hábito de considerar lo malo” o “no se la pasa considerando lo malo”. Quien está manifestando el amor de Dios no se pasa el día pensando en cosas malas o negativas como: “Este me hizo tal cosa, por lo tanto, yo le haré tal otra” o “Este no sabe con quién se metió, por lo que me hizo le va a ir muy mal en la vida, todo se paga”. Pero el sentido de “considerar lo malo” no se refiere tan solo al daño que alguien me ha hecho, uno podría pasarse el día pensando en todo lo malo que lo rodea, ya sea en el barrio, en la ciudad, en el país, o en el mal que ve que sucede en el mundo. No es la voluntad de Dios que pasemos el día considerando y pensando sobre estas cosas. Quien anda en el amor de Dios va a ir cambiando el foco de sus pensamientos y consideraciones conforme a la voluntad de Dios.

Filipenses 4:8
Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad [griego logizomai]

Estas son las cosas que Dios quiere que consideremos habitualmente en nuestras vidas. Por lo tanto, “considerar lo malo” sería estar pensando en todo lo contrario: en lo falso, lo deshonesto, lo injusto, lo impuro, lo odioso, lo indigno, lo mediocre, lo vergonzoso, etc. Entonces, podemos darnos cuenta que la instrucción a no “considerar lo malo” tiene el sentido de no dejarnos afectar por el mal que hay en el mundo al punto de angustiarnos, o de involucrarnos nosotros en esa maldad. Lo que debemos hacer es orar por las cosas malas que suceden, y combatir el mal haciendo la voluntad de Dios, pero el mal no debe desplazar nuestros pensamientos acerca del amor de Dios y de Su buena voluntad para con toda la humanidad.

10 – El amor no se está regocijando por la injusticia, sino que se está regocijando junto con la verdad: Aquí tenemos un aspecto interesante de este amor de Dios. Este amor de Dios no se regocija en la injusticia, sino que se regocija en la verdad. Sabemos que el antónimo de “injusticia” es “justicia”, y el de “verdad” es “mentira”. Pero aquí la “injusticia” es puesta como antítesis de la “verdad”. Esto nos señala una cercana relación entre la verdad y la justicia y entre la mentira y la injusticia. Donde hay verdad, hay justicia, y donde hay mentira, hay injusticia. Dios nos dice aquí que quien manifiesta el amor de Dios se regocijará en la verdad y la justicia. Cuando se habla de “verdad” y de “justicia” es, por supuesto, la verdad de Dios (Juan 17:17). El ser humano ha creado sus propios estándares de lo que es la verdad y la justicia, pero el hijo de Dios que anda con el amor de Dios debe regocijarse en LA VERDAD y en LA JUSTICIA, que sólo provienen de Dios.

Este aspecto del amor de Dios marca una gran diferencia con el amor humano. El amor humano, lleno de sentimentalismos, tiende a hacer diferencia entre la persona “amada” y la que no lo es, lo cual conduce a la injusticia. Muchas veces, en nombre del amor se encubren faltas e incluso crímenes, o se hace favores a una persona en desmedro de otras. El amor humano, con su excesivo sentimentalismo, está lleno de injusticias. Con esto no quiero decir que los sentimientos sean malos, pero no deben ser los guías de nuestros pensamientos.

Alguien una vez dijo: “los sentimientos son buenos servidores pero muy malos señores”. Esto es cierto, en el amor de Dios, los pensamientos gobiernan a los sentimientos, mientras que en el amor humano se deja que los sentimientos gobiernen a los pensamientos. ¿Cuántas veces han oído decir: “sólo haz lo que sientas” o “sigue a tu corazón”? ¿Y que hago si siento ganas de matar a otra persona? ¿Qué hago si mi corazón me dice que mienta, robe, engañe, o dañe a un hermano? ¡No! No hay que seguir al corazón, hay que seguir a Dios. Si la voluntad de Dios concuerda con lo que dicta mi corazón puedo actuar con total confianza, pero si mi corazón dicta algo contrario a la voluntad de Dios, entonces debo dejar a mi corazón de lado y hacer lo que Dios pide. ¿Creen ustedes que Jesús quiso ser crucificado, que “sintió” ganas de ser torturado? Todo lo contrario, oró tres veces para evitar esa situación, pero como la voluntad de Dios requería Su sacrificio, él dejó sus sentimientos de lado e hizo lo que Dios le pedía. Él nos dio el más claro ejemplo de lo que es regocijarse en la verdad y la justicia de Dios, porque hizo lo requerido por Dios aún cuando eso significó la tortura y la muerte. Jesús estuvo tan lleno del amor de Dios que tuvo las fuerzas suficientes para sufrir la muerte de cruz en pago por nuestros pecados.

11 – El amor está soportando todas las cosas en favor de la verdad: El texto griego dice, literalmente “todas soporta”. La palabra “soporta” es la palabra griega stego, que originalmente denotaba la construcción de un techo para cubrirse del agua, luego pasó a significar “soportar”, “resistir”, “aguantar”, “no dejar que pase algo o alguien”. El contexto inmediato (versículo 6) nos señala que la palabra “todas” está relacionada con la verdad y justicia de Dios, o sea que “todas” tiene el sentido de: “todas las cosas relacionadas con la verdad y la justicia de Dios”. Esto quiere decir que el amor soporta todo lo que sea necesario en favor de la verdad.

El cristiano no debe ser un ser que va cabizbajo por la vida recibiendo los golpes, insultos y desprecio de todo el mundo sin reacción alguna. Hombres como Moisés, Josué, Gedeón, Sansón, David, entre muchos otros fueron fuertes guerreros que pelearon por sus pueblos. Como hemos visto, el mismo Jesucristo no toleró a los mercaderes en el templo y los echó. Hay muchos ejemplos de estos en la Biblia. Andar en amor no significa tolerar cualquier cosa de cualquier persona, sino que si la verdad y justicia de Dios requieren que soportemos alguna adversidad, lo haremos porque amamos a Dios y amamos a las personas a las que servimos.

Las mismas palabras griegas usó Pablo unos capítulos antes, cuando dijo: “Si otros participan de este derecho sobre vosotros [hablando de la ofrenda de dinero], ¿cuánto más nosotros? Pero no hemos usado de este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.” Leyendo todo el contexto aprendemos que en la iglesia de Corinto habían personas que acusaban a Pablo de predicar para sacarles el dinero a las personas, por lo cual Pablo dice que si bien el tenía el derecho a vivir del evangelio, no había usado de ese derecho para que éstos hombres no tengan motivo de acusarlo. Por eso aquí dice que él y sus colaboradores “soportaron todo, por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo”, en otras palabras Pablo dijo: “si el dinero es un obstáculo para ustedes, no vamos a pedirles nada, nos aguantamos tal como estamos”. El amor de Pablo hacia los corintios hizo que él soportara la debilidad de ellos hacia los asuntos de dinero, con tal de poder hacerles entender el evangelio de Cristo sin tropiezos, esta es la actitud que debemos imitar.

La Biblia también nos muestra un episodio en donde Pablo “no soportó más” cierta situación. En 1 Tesalonicenses 2 y 3 leemos que la iglesia de Tesalónica estaba pasando por momentos difíciles, Pablo quiso ir a visitarlos pero fue estorbado por Satanás (1 Tes. 2:18), sin embargo, el deseo de Pablo de darles exhortación y consuelo para afirmarlos en la fe era tremendo y “no soportó más” no poder ir a verlos para saber cómo estaban en cuanto a su firmeza y fe en Cristo, así que envió a Timoteo (1 Tes. 3:1-8). En este caso, el amor de Pablo por los tesalonicenses era tal que él “no soportó” la situación. Por lo que vemos que hay veces que el amor “no soporta” ciertas cosas, la instrucción de 1 Corintios se refiere a que quien ama con el amor de Dios va a hacer cosas que le desagradan si la voluntad de Dios lo requiere y es necesario para edificar a otros y llevar adelante el plan de Dios.

12 – El amor está creyendo todas las cosas relacionadas con la verdad: Nuevamente, en el griego sólo tenemos las palabras “todas cree” y, al igual que en el punto anterior, debemos entender la declaración a la luz del contexto de la verdad de Dios. Es obvio para cualquiera que uno no va a creer cualquier cosa que diga cualquier persona, si alguien viene y me dice que Jesús no resucitó y la humanidad va a salvarse mediante la meditación budista, por supuesto que no le creeré. Todo el contexto de este pasaje se refiere a la verdad de Dios. Quien está lleno del amor de Dios creerá todo aquello que proviene de Dios, porque sabe que es la verdad de Dios y que creerla es lo mejor para su vida. Mientras más entendamos el amor de Dios, más capaces seremos de creerle y obedecerle en nuestro diario andar.

Quien manifiesta el amor de Dios estará en búsqueda de la verdad, y cuando la halle, actuará conforme a ésta. Muchas personas en algún momento de sus vidas se topan con la verdad de Dios, pero deciden no creerla, quizá sean personas muy “buenas” a los ojos humanos, pero desde la óptica de Dios, estas personas no tienen amor, porque el amor de Dios requiere creer a Dios.

13 – El amor está esperando el cumplimiento de todas las promesas de Dios: En el texto griego tenemos “todas espera”. La palabra “espera” es en griego elpizo, relacionada con elpis, que es “esperanza”. Siguiendo el contexto entendemos que el amor de Dios nos llevará a tener puesta nuestra esperanza en las promesas de Dios, que son verdad. Cuando el amor de Dios se hace manifiesto en nuestras vidas nuestra constante esperanza está puesta en el cumplimiento de las promesas de Dios, se hace un hábito diario esperar nuestra reunión con Cristo (1 Ts. 4:17), la transformación de nuestros cuerpos mortales en el glorioso cuerpo espiritual como el que ahora tiene Cristo (1 Juan 3:2; 1 Co. 15:53, 54). Si estamos seguros que Dios nos ama y que tiene preparado lo mejor para nosotros, y si estamos seguros de que Él cumple Sus promesas, entonces nuestra esperanza será firme, y esperaremos expectantes nuestra reunión con Cristo.

14 – El amor permanece firme en la verdad ante todas las cosas: La palabra griega que el la Reina Valera se traduce “soporta” es hupomeno, relacionada con hupomone, que significa “paciencia” o “resistencia”. Hupomeno significa “permanecer firme”, “mantenerse en pie”, “resistir”, “ser paciente”, en un sentido militar es “rehusarse a huir” o “mantener el terreno ganado”. El texto griego literalmente dice: “todas permanece”. Conforme a lo que venimos estudiando, será fácil comprender que esto se refiere a mantenerse firmes en la verdad de Dios ante todas las cosas. Quien está lleno del amor de Dios podrá permanecer firme en la verdad de Dios pase lo que pase. Si estamos llenos del amor de Dios, aún en las peores situaciones de nuestras vidas sabremos que Dios es amor y no es Él Quien envió el mal, podremos estar firmes en la esperanza de nuestra reunión con Cristo aún cuando el mundo se vuelva en nuestra contra. Si estamos bien fundamentados en el amor de Dios no seremos movidos en cuanto a la verdad que hemos aprendido. Si estamos llenos del amor de Dios podremos conservar el “terreno ganado” en cuanto al conocimiento y entendimiento de Su verdad.

Hasta aquí hemos visto algunas de las características que estarán dentro del carácter de un cristiano que está lleno del amor de Dios y que lo está exteriorizando en su vida. Nuevamente quiero recordar que andar en amor no se trata de forzar estas características en nuestras vidas, sino de comprender más y más el amor de Dios, a través de la lectura y consideración de las Escrituras y de la oración y relación con nuestro Padre. En la medida que el amor de Dios llene nuestras vidas, nuestras mentes y nuestros corazones, estas cosas irán fluyendo en nuestras vidas, pero si vemos que estas características no están presentes, o no están creciendo en nuestras vidas, deberíamos reevaluar qué “alimento” está ingresando en nuestras almas ¿estoy “comiendo” diariamente el amor de Dios o sólo leo la Biblia como una actividad intelectual? La sola lectura de la Biblia no va a producir cambios en nosotros si con esa lectura no comprendemos el amor de Dios que nos transmite. La comprensión del amor de Dios debe ser nuestro foco central al leer, estudiar o meditar en las Escrituras y debe ser objeto constante de nuestras oraciones, tal como lo fue en las oraciones de Pablo:

Efesios 3:14-19
(14) Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
(15) de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,
(16) para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
(17) para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
(18) seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
(19) y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

Aquí Pablo dice que él oraba para que los cristianos fueran capaces de comprender las extraordinarias dimensiones del amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para ser llenos de la plenitud de Dios. Una dieta diaria de “amor de Dios” nos dará la salud y energía necesarias para desarrollar estas características en nuestras vidas, que no son más ni menos que las características del carácter de Cristo. ¿Queremos desarrollar el carácter de Cristo en nuestras vidas? Alimentémonos diariamente del amor de Dios, el cual se ve a través del amor de Cristo y nuestras vidas irán cambiando, desde adentro hacia afuera.

Seguimos con 1 Corintios 13:

1 Corintios 13:8
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.

Aquí las palabras “deja de ser” son la palabra griega pipto, que significa “descender”, “pasar desde un lugar alto hacia uno más bajo”, “caer”. En las versiones en español se traduce mayormente como “caer” (por ejemplo Mr. 4:4 o 1 Co. 10:12), varias veces también es traducido “postrarse” (como en Mt. 26:39). En este caso está en tiempo presente activo, lo cual indica una acción presente que se continúa en el tiempo, literalmente “está-cayendo”. En este contexto nos indica que el amor nunca pierde su lugar de importancia delante de Dios.

Más ajustado al texto, donde dice “las profecías se acabarán” debiera decir “en cuanto a las profecías: serán anuladas”; donde dice “y cesarán las lenguas” debiera decir: “en cuanto a las lenguas: se detendrán”; y donde dice “la ciencia se acabará” debiera decir “en cuanto al conocimiento: será anulado”. Aquí debemos entender que se está hablando de manifestaciones espirituales, por lo tanto, cuando dice que el “conocimiento” será anulado, no se trata de toda clase de conocimiento (porque en el 12 se dice lo contrario: que en el futuro conoceremos plenamente), sino que se está hablando de la manifestación de “mensaje de conocimiento”. El versículo quedaría así:

1 Corintios 13:8 (mi traducción)
El amor nunca cae, pero en-cuanto-a las profecías: serán-anuladas; en-cuanto-a las lenguas: se-detendrán; en-cuanto-al mensaje de conocimiento: será-anulado.

Lo que aquí está comunicando Pablo es que las profecías, las lenguas, el mensaje de conocimiento son necesarias actualmente, pero en el futuro ya no existirán, porque no serán necesarias, ya que, como explica Pablo en los versículos siguientes, estaremos cara a cara con Dios y tendremos pleno conocimiento. En ese entonces no necesitaremos de estas manifestaciones, pero el amor siempre existirá, Dios es amor y siempre dará amor y querrá recibir amor.

Los creyentes de la iglesia de Corinto estaban muy enfocados en la operación del poder de Dios, al punto de que algunos se jactaban y decían ser mejor que otros por tener la capacidad de operar ciertas manifestaciones que otros no, o por tener ciertas funciones de servicio que otros no. Por lo tanto, esta es una exhortación a los corintios para que retomen la perspectiva correcta. Pablo les dice: “todas estas cosas que ustedes valoran tanto van a acabarse, pero el amor no, ¿por qué no se preocupan más bien en amarse unos a otros y usan las manifestaciones de espíritu para mutua edificación? En el orden y el diseño de Dios, toda jactancia debe quedar de lado, para Dios no es tan importante la operación del poder espiritual, sino el andar en amor, aunque por supuesto, si uno está lleno del amor de Dios, va a querer manifestar el poder de Dios para edificar a otros, pero el amor debe estar primero y todo lo demás después.


1 Corintios 13:9-10
(9) Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos;
(10) mas cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.

En el texto griego encontramos que literalmente dice: “porque desde parte estamos-conociendo y desde parte estamos-profetizando”. Lo que conocemos y profetizamos en “parte” es aquello referente a la voluntad, propósito, y naturaleza de Dios. Nadie conoce perfectamente a Dios, nadie conoce perfectamente el amor de Dios, nadie conoce perfectamente el plan y propósito de Dios, porque Dios nos va haciendo entender Su voluntad sólo en parte. Por eso, aquí podemos entender que este versículo dice: “desde una parte de Dios estamos-conociendo y desde una parte de Dios estamos-profetizando”. Estos dos versículos podemos traducirlos así:

1 Corintios 13:9-10 (mi traducción)
9 Porque desde una parte de DIOS estamos-conociendo y desde una parte de DIOS estamos-profetizando, 10 pero cuando venga lo completo lo que es desde una parte será-anulado.

Esto es una explicación de lo dicho en el versículo 8. Las profecías, lenguas y mensaje de conocimiento son necesarias porque sólo conocemos una parte de la voluntad de Dios, sólo conocemos una parte de Su amor, de Su naturaleza, de Su plan, por eso necesitamos estas manifestaciones espirituales. Sin embargo, cuando estemos en Su presencia estaremos completos y no necesitaremos más estas manifestaciones, pero siempre necesitaremos el amor.

1 Corintios 13:11
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.

1 Corintios 13:11 (mi traducción)
(Cuando yo era niño emitía-la-voz como niño, disponía-los-pensamientos como niño, consideraba como niño, cuando llegué-a-ser hombre adulto anulé las conductas del niño)

El versículo 12 sigue fluidamente la idea del versículo 10, por lo tanto, este versículo debe entenderse como un paréntesis en el que Pablo hace un llamado de atención en medio de lo que viene exponiendo.

Recordemos que Pablo viene dando una corrección doctrinal a los corintios, quienes daban preeminencia a las manifestaciones de poder de Dios y se fijaban en las características humanas de sus ministros y líderes. Recordemos que Pablo les está mostrando cuánto más importante es andar en amor que el operar tal o cual manifestación del espíritu o tener un don u otro. Entonces aquí habla usando la figura del niño. La palabra griega para “niño” es nepios, que se refiere a un niño que ya no es bebé, pero que aún no habla, probablemente de entre 2 y 4 años.

Los niños pequeños son egoístas por naturaleza. El recién nacido llora porque quiere comer, llora cuando está incómodo o le duele algo, y seguirá llorando hasta que le brinden atención. Al ir creciendo, los padres deben educarlo para que entienda que el mundo no está a su disposición. Si los padres no enseñan al niño a pensar en los otros y a que sea paciente para recibir la atención necesaria el niño crecerá pensando que el mundo gira a su alrededor, que los demás deben estar a su disposición y complacerlo en todo, y su egoísmo irá creciendo. Con una buena educación el niño puede aprender a hacer ciertos sacrificios en bien de los demás y madurar para ser un hombre de bien. Por otro lado, algo muy común en los niños es su asombro ante lo desconocido y poco común, esto también les estaba pasando a los corintios.

En el capítulo 3 Pablo les había dicho a estos creyentes que tenía que hablarles como a carnales y no como a espirituales porque aún eran “niños” en Cristo (1 Corintios 3:1). Ahora, ya avanzado en su exposición, les está diciendo: “¡Maduren! ¡Dejen las cosas de niños! ¡Dejen el egoísmo de lado! ¡Entiendan que lo importante para Dios es que se amen unos a otros!”. Al igual que los niños, que se quedan maravillados con los fuegos artificiales, los creyentes de esta iglesia se maravillaban con las manifestaciones espirituales y con las credenciales humanas de distintos líderes y egoístamente buscaban ser como ellos en lo externo. Pablo les dice que todas estas cosas son parte de la mentalidad de los niños, ellos estaban pensando como niños y razonando como niños y Pablo les dice que para madurar necesitaban comprender el amor de Dios y manifestarlo en sus vidas.

1 Corintios 13:12
Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

Aquí la palabra “oscuramente” es la palabra griega ainigma, (de donde proviene nuestra palabra castellana “enigma”), que significa “dicho oscuro o difícil de comprender”. Esta palabra se usa sólo aquí en el Nuevo Testamento, aunque hay algunos pocos usos en la Septuaginta (versión griega del Antiguo Testamento), allí vemos esta palabra traducida como “enigma”, “refrán”, “figura”, “preguntas difíciles” y “dichos profundos”.

Por otro lado, la palabra “conoceré” es la palabra griega epiginosko, que indica un pleno conocimiento de algo, implica conocer en profundidad, conocer con exactitud y conocer por experiencia.

Entonces, podríamos traducir este versículo así:

1 Corintios 13:12 (mi traducción)
porque ahora estamos-viendo a DIOS mediante espejo, en dicho-oscuro, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco desde una parte de DIOS, pero entonces conoceré-plenamente, tal-como también fui-conocido;

Este versículo nos dice primero que ahora estamos “viendo” mediante espejo. En 1 Juan 4:9 al 12 se nos dice que nadie vio jamás a Dios, pero que el amor de Dios ha sido manifestado a través de Jesucristo. Jesucristo es un “reflejo” del amor de Dios (2 Co. 4:6). Nosotros no podemos ahora ver a Dios cara a cara, ni conocer Su plena gloria “frente a frente”, lo que conocemos sobre Dios y sobre Su amor es lo que recibimos a través de Jesucristo, en él vemos el reflejo de la gloria de Dios, por eso es que Pablo dice que ahora estamos viendo mediante espejo, sin embargo, en el futuro podremos ver “cara a cara” a Dios y al Señor (Ap. 22:3-5).

Por otro lado, Pablo dice que vemos a Dios “en dicho oscuro”. Esto nos está indicando que conocer a Dios no es tarea fácil, Dios nos hace conocer Su verdad si le buscamos de todo corazón, pero requiere un esfuerzo y una búsqueda de nuestra parte.[1] Dios hoy no se da a conocer abiertamente a todo el mundo, si queremos conocer más acerca de Dios, tenemos que invertir tiempo en leer las Escrituras, considerarlas, estudiarlas, charlarlas con otros creyentes, orar a Dios por sabiduría, y poner por práctica lo que vamos aprendiendo. Es cierto que Dios nos enseña Su verdad, pero Él espera que nos interesemos genuinamente en conocerle, por eso Su Palabra no es tan clara como quisiéramos, para que quien no tiene interés no pueda conocer la grandeza de Su verdad.

Luego Pablo dice que “entonces” conocerá plenamente. Ese “entonces” se refiere al “cuando venga lo completo” del versículo 10. En ese momento, tendremos un pleno conocimiento de Dios, de Su amor, de Su voluntad, de Su propósito y plan, etc., por lo tanto, ya no serán necesarias las manifestaciones espirituales ni los dones de servicio.


1 Corintios 13:13
Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.

La culminación de este capítulo es fabulosa: nos está diciendo que el amor es mayor que la fe y la esperanza. De la esperanza se dice que en ella halla descanso el cuerpo (Hch. 2:26); en la esperanza nos gloriamos (Ro. 5:2); la esperanza no avergüenza (Ro. 5:5); la esperanza nos mueve a actuar con confiaza (2 Co. 3:12); la esperanza nos quita la tristeza (1 Ts. 4:13); la esperanza protege nuestros pensamientos (1 Ts. 5:8); la esperanza provee de un fortísimo consuelo (He. 6:18); la esperanza nos purifica (1 Jn. 3:3). En cuanto a la fe, la Biblia nos dice que por fe se obtienen imposibles (Mt. 21:21; Lc. 17:6); la fe en Cristo sana (Hch. 3:16); la fe permite a Dios purificar nuestros corazones (Hch. 15:9); por fe somos transladados de la potestad de Satanás a la de Dios (Hch. 26:18); quien es justo vive por la fe (Ro. 1:17); por fe recibimos la justicia de Dios (Ro. 3:22, 28); por fe tenemos paz con Dios (Ro. 5:1); por fe tenemos acceso a la gracia de Dios (Ro. 5:2); por fe Dios hace maravillas entre los cristianos (Gá. 3:5); la fe es nuestro “escudo” espiritual (Ef. 6:16). Todas estas cualidades, por nombrar algunas, dice la Biblia que hay en la esperanza y en la fe, pero Pablo dice aquí que el amor es mayor que estas dos. Si con fe y esperanza se logran todas estas cosas ¡cuánto más con el amor! Por supuesto, las tres cosas están íntimamente ligadas y crecen juntas como fruto del Espíritu (Gálatas 5:22, 23), pero el enfoque principal nuestro debe estar en comprender más y más el amor de Dios para con nosotros para luego manifestarlo en nuestras vidas.

Para finalizar este capítulo, doy mi traducción completa de 1 Corintios 13:

1 Corintios 13 (mi traducción)
1 Si las lenguas de los hombres hablo y las de los mensajeros, pero al hacerlo no estoy-teniendo amor, me-vuelvo como un instrumentode cobre que-está-haciendo-ruido o como un címbalo que-está-resonando; 2 y si tuviera profecía y supiera todos los secretos-espirituales, y tuviera todo el conocimiento, y si tuviera toda la fe, de-modo-de transportar montañas, pero no tengo amor, nada soy; 3 y si yo alimentara-con-bocados a todos los que tengo a mi disposición, y si entregara mi cuerpo para jactarme, y no tuviera amor, en nada soy-beneficiado.
4 El amor tiene-temple, es-de-provecho, el amor NO envidia, [el amor] NO presume, NO es-soberbio, 5 NO suele-comportarse-de-modo-inapropiado, NO busca los beneficios propios, NO es-alterado-ante-la-provocación, NO se-pasa-considerando lo malo,
6 NO se-está-regocijando por la injusticia, sino-que se-está-regocijando-junto-con la verdad. 7 En favor de la verdad está-soportando todas las cosas, está-creyendo todas las cosas que son verdad; está-esperando el cumplimiento de todas las promesas de DIOS, permanece-firme en la verdad ante todas las cosas.
8 El amor nunca cae, pero en-cuanto-a las profecías: serán-anuladas; en-cuanto-a las lenguas: se-detendrán; en-cuanto-al mensaje de conocimiento: será-anulado. 9 Porque desde una parte de DIOS estamos-conociendo y desde una parte de DIOS estamos profetizando, 10 pero cuando venga lo completo lo que es desde una parte será-anulado; 11 (Cuando yo era niño emitía-la-voz como niño, disponía-los-pensamientos como niño, consideraba como niño, cuando llegué-a-ser hombre adulto anulé las conductas del niño) 12 porque ahora estamos-viendo mediante espejo, en dicho-oscuro, pero entonces veremos cara a cara; ahora conozco de una parte de DIOS, pero entonces conoceré-plenamente, tal-como también fui-conocido; 13 y ahora permanecen fe, esperanza, amor, estos ·tres, pero el mayor entre éstos es el amor.



[1] Más detalles sobre esto pueden encontrarlos en mi estudio “Introducción a la sabiduría de Dios”.









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