Introducción: Confesión para salvación

En Honor a Su verdad
El objetivo de esta presentación es poder analizar ciertos pasajes bíblicos para poder entender un poco mejor cómo actúa Dios en nosotros. Veremos en los pasajes de las Escrituras que Dios, por medio del don de espíritu santo dentro nuestro, actúa en nosotros para que podamos desear hacer Su Voluntad y así poder andar como Él quiere que andemos, con una íntima comunión con Él.
Para poder entender lo que Dios hace por los creyentes en el día de hoy debemos comprender qué hizo por nosotros, cuál era nuestra condición como incrédulos y por qué fue necesaria la venida, la vida obediente y la muerte cruel de Jesús. No abarcaremos extensamente este aspecto por falta de espacio, ya que es un tema muy amplio, pero veremos algunos puntos importantes al respecto

Romanos 5:12,17
Por tanto,  como el pecado entró en el mundo por un hombre [Adán],  y por el pecado la muerte,  así la muerte pasó a todos los hombres,  por cuanto todos pecaron.
Pues si por la trasgresión de uno solo reinó la muerte,  mucho más reinarán en vida por uno solo,  Jesucristo,  los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.

Por causa de la desobediencia de Adán entró el pecado al mundo y a causa del pecado entró la muerte (muerte espiritual) al mundo, resultando en una falta de comunión con Dios, ésta pasó a todos los hombres. Nuestra falta de vida espiritual, nuestra imposibilidad de estar en comunión con Dios es la consecuencia de la desobediencia de Adán.

Romanos 5:18 (traducción mía, más ajustada al texto)
Así que, como mediante una trasgresión [vino la muerte] a todos los hombres para condenación, así también, mediante un acto de justicia [vino el don gratuito] para justificación de vida.

Las palabras entre corchetes no están en el texto, son la figura elipsis, que consiste en omitir cierta parte del texto para resaltar lo que sí esta escrito. La elipsis debe ser suplida del contexto. Es así que lo que aquí se quiere destacar es que fue UNA trasgresión la que trajo la muerte a toda la  humanidad, por lo tanto, era necesario UN SOLO acto de justicia para recuperar la vida que perdió Adán, este acto de justicia fue la completa obediencia de Jesucristo.

Romanos 5:19
Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores,  así también por la obediencia de uno,  los muchos serán constituidos justos.

Nuevamente vemos que UN acto de desobediencia de UN hombre (Adán) trajo como consecuencia el estado de pecado de toda la humanidad así que UN acto de obediencia de UN hombre (Jesucristo) hizo posible que todos los que creen en él sean constituidos justos. ¿Y como obtenemos esta justicia ganada por Jesucristo?.

Romanos 10:9,10
que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,  y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,  serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia,  pero con la boca se confiesa para salvación.

Entonces vemos dos aspectos: la confesión para salvación y la creencia del corazón para obtener la justicia de Dios. bíblicamente “salvar” es hacer entero o completo, se usa en un sentido físico, mental y en un sentido espiritual, en este caso, la confesión de Jesucristo como Señor nos hace completos espiritualmente, mediante esta confesión es que recibimos el don de espíritu santo. Por otro lado, creer de corazón que Dios levantó a Jesucristo de entre los muertos nos permite pasar a ser justos delante de Dios, aunque parezca que no hay conexión entre una cosa y otra, veremos que tiene mucho sentido.
Si creemos que Dios levantó a Jesucristo de entre los muertos estamos creyendo, por un lado, que hay un solo Dios y que tiene poder para tal resurrección, pero por otro lado, estaremos creyendo que Jesucristo fue quien la Biblia dice que fue y que él hizo aquel sacrificio requerido para nuestra justificación, para esto, tendremos que creer en que él fue justo (sin pecado), que fue obediente, que fue el Redentor prometido por Dios y que, por lo tanto, concretó aquel acto de justicia que era necesario para contrarrestar los efecto de la caída de Adán.
Creer en Cristo como Señor y creer en su resurrección implica creer estas cosas y quizá otras más, ya que sin entender este proceso sería difícil “creer con el corazón”, por supuesto, lo que sale a relucir en todo esto es el gran Amor de Dios que no abandonó al hombre en su condición de pecado sino que hizo todo lo necesario para redimirlo.

Juan 3:16-17
Porque de tal manera amó Dios al mundo,  que ha dado a su Hijo unigénito,  para que todo aquel que en él cree,  no se pierda,  mas tenga vida eterna.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo,  sino para que el mundo sea salvo por él.

Nuevamente veremos que el propósito de haber enviado a Su hijo era el de dar salvación y vida eterna (viva perteneciente a una era, su correcta traducción) a todo aquel que cree en él.

Juan 20:30,31
Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos,  las cuales no están escritas en este libro.
Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo,  el Hijo de Dios,  y para que creyendo,  tengáis vida en su nombre.

Veremos aquí que el objetivo de todo lo escrito en el libro de Juan acerca de la vida de Jesucristo es que quien lee crea que él es el Cristo, el ungido de Dios, y como vimos, el  propósito de creer en Cristo como Señor es obtener la salvación (la entereza espiritual) y la vida nueva, la vida en comunión don Dios. Junto con ésta vida Dios nos dio el don de espíritu santo par aprovechar al máximo esta nueva vida, por lo cual, en nuestra tarea aprender qué tenemos y cómo usarlo para poder desarrollar una íntima comunión con Dios ya así obtener  mayor plenitud en nuestras vidas.











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