Pensar más de lo que está escrito

En Honor a Su verdad
Solemos escuchar, en boca de maestros y predicadores, que la Biblia instruye a no “pensar más de lo que está escrito” y que, por lo tanto, no es correcto conjeturar sobre situaciones que no están escritas en la Biblia, ni tampoco hacer deducciones sobre asuntos que no están claramente expresados en la Biblia. Esta idea se lleva al extremo de decir que la Biblia sólo se puede entender por revelación directa de Dios y que toda opinión propia cae en la categoría de “pensar más de lo que está escrito”.

En este estudio intentaremos dilucidar qué exactamente nos quiere comunicar la Biblia cuando habla de no “pensar más de lo que está escrito”.

Esta frase la leemos en 1 Corintios:

1 Corintios 4:6 (RV-1960)[1]
Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito, no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.

Quizá sea una sorpresa para muchos aprender que en este versículo la palabra “pensar” es una palabra que no se encuentra en los textos griegos más confiables. La palabra “pensar” es la traducción de la palabra griega phroneo, que es “disponer la mente o dirigir los pensamientos”, esta palabra griega aparece en el Textus Receptus, de donde se tradujo la versión Reina Valera de 1960 y muchas otras versiones antiguas. Con el pasar de los años se han descubierto más y más textos griegos antiguos y fragmentos de textos y se han corregido muchos errores e interpolaciones del Textus Receptus. Aquí tenemos uno de esos agregados que han sido corregidos en versiones modernas. Textos griegos impresos más confiables, como el de Tischendorf, Westcott y Hort y el de Nestle-Aland, entre otros, no tienen la palabra phroneo, ésta ha sido agregada en textos posteriores y, por lo tanto, no sería parte de la revelacion original de Dios.

Pero antes de seguir analizando este versículo veremos un poco el contexto sobre el cual está escrito, viendo algunos pasajes clave de los capítulos previos.

1 Corintios 1:10-13 (RV-1960)
(10) Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer.
(11) Porque he sido informado acerca de vosotros, hermanos míos, por los de Cloé, que hay entre vosotros contiendas.
(12) Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.
(13) ¿Acaso está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿O fuisteis bautizados en el nombre de Pablo?

En este primer capítulo, Pablo señala ciertas divisiones y contiendas que existían entre los cristianos de Corinto. Él dice que algunos decían “…yo soy de Pablo; y yo de Apolos; y yo de Cefas…”. “Cefas” es el equivalente arameo del griego Petros: “Pedro”, o sea que se refiere al apóstol Pedro. Ellos discutían sobre cuál de sus líderes era el más creyente o el mejor predicador, y no se daban cuenta que todos estaban en el mismo equipo, tanto Pablo, como Apolos y Pedro eran servidores de Cristo.

1 Corintios 2:1-5 (RV-1960)
(1) Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría.
(2) Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
(3) Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor;
(4) y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
(5) para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Aquí lo que Pablo está comunicando es que cuando él fue a predicar a la iglesia de Corinto, no lo hizo pensando impresionarlos con sus palabras, ni pensando en ganar creyentes con su sabiduría, él sólo quería predicar el evangelio de Cristo, él no intentó convencerlos con sabiduría humana, sino con el poder de Dios que obra en los que creen.

Vamos al capítulo 3:

1 Corintios 3:1-11 (RV-1960)
(1) De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.
(2) Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,
(3) porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?
(4) Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?
(5) ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.
(6) Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.
(7) Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento.
(8) Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.
(9) Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.
(10) Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.
(11) Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto,  el cual es Jesucristo.

Pablo aquí dice que a causa de esas divisiones era obvio que no estaban entendiendo sobre el amor de Dios y sobre Su forma de obrar a través de un Cuerpo en Cristo. Pablo no podía hablarle como a personas maduras espiritualmente, sino que tuvo que volver a señalarles las bases del cristianismo, para que ellos corrigieran sus conductas. Dios diseñó al cristianismo como un Cuerpo en el que la Cabeza es Cristo y nosotros somos Sus miembros, cada uno con una diferente función que se complementa con la de otros. Estos creyentes no habían entendido este concepto y decían: “Pablo es mejor por esto y lo otro…”, otros decían: “No, yo lo sigo a Apolos, por esto y esto…”, por eso Pablo los pone en la perspectiva correcta diciéndoles que la obra es de Dios y ellos tan sólo son servidores, con funciones diferentes pero que se complementan en la medida que obedecen a Dios. En otras palabras, el apóstol Pablo les está diciendo: “el que ustedes crezcan y estén bendecidos no es obra nuestra sino de Dios, yo hice mi parte y Apolos la suya, pero Dios es Quien da las órdenes y supervisa la obra, no se fijen en lo que hacemos nosotros, sino en lo que hace Dios a través nuestro”.

Luego sigue diciendo:

1 Corintios 3:18-23 (RV-1960)
(18) Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio.
(19) Porque la sabiduría de este mundo es insensatez para con Dios; pues escrito está: El prende a los sabios en la astucia de ellos.
(20) Y otra vez: El Señor conoce los pensamientos de los sabios, que son vanos.
(21) Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro:
(22) sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir,  todo es vuestro,
(23) y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.

Nuevamente, lo que vemos es que Pablo les está dando la perspectiva correcta, mostrándoles que tanto él como Apolos y Pedro eran tan sólo servidores de Cristo, por lo tanto, ellos no debían guiarse por la sabiduría humana que tuvieran los hombres, sino por lo que Dios hacía a través de ellos.

En todos estos pasajes, es evidente que estos creyentes preferían a uno u otro líder en base a su sabiduría u cualidades humanas. Quizá algunos de ellos diría: “Yo sigo a Pablo, porque él estudió con Gamaliel, ¡este tipo sabe muchísimo!”, otro diría: “Sí, Pablo estudió mucho, pero Apolos tiene una forma de hablar que te cautiva, ¡en verdad Dios lo inspira en cada predicación”, otros quizá decían: “Nosotros seguimos a Pedro, porque él estuvo con Jesús y aprendió de él muchas cosas, ¡este es el mejor de todos!”

Nada muy diferente de lo que hoy sucede. ¿Cuántas veces hemos oído de personas que siguen al pastor tal porque “habla bien” y predica con humor, o es muy elocuente; y otras que dicen que siguen a tal maestro o teólogo porque hace años que estudia la palabra y tiene el master en teología, y obtuvo diplomas en tal instituto bíblico, etc. Otros dicen ir a tal iglesia porque allí se hacen muchas sanidades, o porque tienen un grupo de música realmente muy bueno. Al cristiano que se deja llevar por las apariencias es al que Pablo llama “carnal”, el que aún debe tomar leche espiritual, y no alimento sólido. No está mal que a uno le guste más la forma de predicar de uno que de otro, o la forma de alabanza de tal lugar, o la forma de organización de cierta congregación, pero no se debe pensar que una persona es mejor que otra tan sólo porque cumple su servicio a Dios de forma diferente. Si una persona está sirviendo a Dios, siguiendo las órdenes de la Cabeza, que es Jesucristo, jamás deberíamos despreciar su trabajo y decir que no sirve, o generar disputas sobre si uno es mejor que otro. Todo lo contrario, ¡gracias a Dios que hay diversidad! Si todos los predicadores, maestros, apóstoles, profetas, evangelistas, pastores, etc., fueran iguales su campo de acción para llegar a la gente sería muy estrecho, en la diversidad obtenemos la máxima efectividad para la obra de Dios.

1 Corintios 4:1, 2 (RV-1960)
(1) Así, pues, téngannos los hombres por servidores de Cristo, y administradores de los misterios de Dios.
(2) Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.

Siguiendo con su exposición, Pablo aquí les dice que ellos son servidores de Cristo y administradores de los misterios (secretos espirituales) de Dios. Luego dice que el requerimiento que Dios tiene sobre estos administradores es que sean FIELES. A Dios no le importa el estilo o la forma en que cada uno sirve a Cristo. No es tan importante la sabiduría humana, la elocuencia de palabras, la forma de presentación, sino la fidelidad. Lo que importa es que el administrador de Dios haga aquello que Dios le envía a hacer del modo que Dios dice que se haga. Los creyentes de Corinto no se estaban fijando en si éstos hombres eran o no fieles administradores de Dios, sino que se fijaban en su sabiduría y cualidades humanas, miraban sus “credenciales” terrenales.

1 Corintios 4:3-4 (RV-1960)
(3) Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.
(4) Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor.

Teniendo en mente el contexto, podemos entender que el “juicio” del que Pablo habla aquí es el juicio de valor que los creyentes de Corinto estaban haciendo sobre sus cualidades como ministro de Dios. A él no le importaba si los creyentes lo consideraban un buen apóstol o no, lo que le importaba era estar aprobado por Dios. En el versículo 4 la “mala conciencia” se refiere a esto mismo, él no consideraba que estuviera haciendo mal su trabajo de apóstol, pero aún si así fuera, a él no le interesaba el juicio humano sobre su trabajo, sino el juicio del Señor. Si alguien debía decirle a Pablo que estaba haciendo las cosas mal ese era el Señor, y no los hombres.

1 Corintios 4:5 (RV-1960)
Así que, no juzguéis nada antes de tiempo, hasta que venga el Señor, el cual aclarará también lo oculto de las tinieblas, y manifestará las intenciones de los corazones; y entonces cada uno recibirá su alabanza de Dios.

Esto que dice aquí Pablo es para que ellos no hagan juicios de valores sobre los hombres de Dios basados tan sólo en las apariencias. Los cristianos deben avocarse a establecer una relación con Dios y vivir conforme a Su voluntad, cumpliendo su función dentro del Cuerpo de Cristo y sin hacer juicios de valores en otros creyentes, sobre la forma en que llevan a cabo su ministerio, porque a su tiempo Dios juzgará la obra de cada uno y recompensará al que haya obrado correctamente. Esto no significa que los cristianos no puedan o no deban señalar errores doctrinales en otros, el mismo Pablo tuvo que reprender la conducta de Pedro en una ocasión (Gál. 2:11, 12). Pero aquí no se habla de errores doctrinales, sino de apariencias externas; los creyentes de Corinto no estaban discutiendo sobre si Pablo había interpretado mal un pasaje de la escritura o si estaba enseñando erróneamente el evangelio, sino que discutían sobre qué líder era mejor, en base a sus “credenciales” humanas. Pablo les dice que si la persona está siendo fiel a Dios no hay porque desacreditarla, pero si no lo es, no importa cuánta sabiduría humana tenga, no es aprobado por Dios. Por esto mismo Pablo no quiso predicarles a ellos con su sabiduría humana (siendo él un prestigioso intérprete de la ley mosaica), sino con aquello que el Señor Jesucristo le había dado para comunicar.

Y así llegamos al versículo en cuestión:

1 Corintios 4:6 (RV-1960)
Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros, para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito,  no sea que por causa de uno, os envanezcáis unos contra otros.

Ya habíamos visto que la palabra “pensar” no aparece en los texto griegos más confiables, en realidad allí no hay verbo, sino que conforman la figura literaria elipsis, que consiste en omitir alguna parte necesaria de una oración para dar énfasis al resto. En este caso se omite el verbo para enfatizar el hecho de que no hay que sobrepasar lo que está escrito. Algunas versiones traducen así:

1 Corintios 4:6 (NVI)[2]
Hermanos, todo esto lo he aplicado a Apolos y a mí mismo para beneficio de ustedes, con el fin de que aprendan de nosotros aquello de "no ir más allá de lo que está escrito". Así ninguno de ustedes podrá engreírse de haber favorecido al uno en perjuicio del otro.

1 Corintios 4:6 (RVA)[3]
Hermanos, todo esto lo he aplicado a mí y a Apolos como ejemplo por causa de vosotros, para que aprendáis en nosotros a no pasar más allá de lo que está escrito, y para que no estéis inflados de soberbia, favoreciendo al uno contra el otro.

1 Corintios 4:6 (BTX)[4]
Pero estas cosas, hermanos, las he aplicado en figuras a mí y a Apolos, por causa de vosotros, para que en nosotros aprendáis lo de no sobrepasar lo que está escrito, para que ninguno de vosotros se vuelva arrogante a favor del uno contra el otro.

La palabra que la RV-1960 traduce aquí “presentado como ejemplo”, y traducida “aplicado” en la NVI y la RVA y “aplicado en figuras” en la BTX es la palabra griega metaschematizo. Esta palabra se compone de dos palabra griegas: la preposición meta, que denota una asociación o compañerismo; y la palabra schema, que significa “figura, apariencia, imagen”, de donde proviene nuestra palabra castellana “esquema”. Entonces, metaschematizo da el sentido de “hacer una cambio de apariencia de modo de ajustarse a un esquema o imagen determinado”.

El texto griego, traducido palabra a palabra leería así:

Pero estas, hermanos, transformé con-respecto-a mí y Apolos a-causa-de ustedes para-que en nosotros aprendan lo no sobre lo ha-sido-escrito para-que no en-favor-de el uno sean-inflados en-contra-de el diferente.

Lo que Pablo “transformó” son las palabras que viene diciendo con respecto a él y a Apolos. ¿Qué significa esto? Significa que habló algo sobre sí mismo y sobre Apolos en forma representativa o figurada, por eso es que algunas versiones traducen “las he aplicado en figuras”. En el capítulo 3, versículos 6 leímos que Pablo dijo: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios”. Ni Pablo ni Apolos eran agricultores, sino que Pablo aplicó esta figura para mostrar que no es que uno sea más importante que otro, sino que tienen distintas funciones que se complementan.

En el comentario de la Biblia Latinoamericana de 1995 leemos lo siguiente:

No deja de ser interesante detenerse en un pequeño accidente que le ocurrió a este texto. Leemos: "Para ustedes, hermanos, he aplicado esto tanto a mí como a Apolo, para que en nosotros aprendan el no por encima de lo escrito para no rivalizar el uno con el otro". ¿Qué significan las palabras que hemos señalado? Muchos comentaristas han supuesto que: "no por encima de lo que está escrito" era un dicho popular para decir: "no gargaricen palabras", y Pablo habría sacado de allí la lección: no rivalicen unos con otros.  La solución es mucho más sencilla: uno de los escribas que recopió la carta de Pablo; se había olvidado de escribir el no de para no rivalizar) y luego lo puso encima de para. Y dejó una nota en el margen para advertirle al lector: "el no está escrito encima de a" (la última letra de "ina"  o sea para). El que recopió más tarde ese manuscrito no trató de comprender lo que copiaba e incluyó en el texto esa pequeña nota como si formase parte de él. En realidad, Pablo sólo decía: aprendan a no rivalizar el uno con el otro.

Esta explicación es posible, aunque no hay suficiente evidencia de que esto sea así, ya que los manuscritos griegos más confiables tienen estas palabras griegas incluidas. Pero de todos modos, todo el contexto nos está indicando que el mensaje que Pablo quiere dar aquí es a no gloriarse unos sobre otros a causa de sus cualidades humanas, sino a hacer todo en servicio a Dios y para la gloria de Dios. Entonces, cuando Pablo habla de no ir “por sobre lo que ha sido escrito”, es con respecto a evaluar a las personas fuera del estándar bíblico. Teniendo todo esto en mente, una traducción expandida de este versículo, conforme a lo que está transmitiendo, podría ser:

1 Corintios 4:6 (mi traducción):
Pero en estas palabras, hermanos, usé un lenguaje figurado con respecto a mí y Apolos a causa de ustedes, para que en nuestro ejemplo aprendan la lección: no evaluar a las personas por sobre lo que ha-sido-escrito, para que no sean arrogantes a favor de uno y en contra del que es diferente.

Fíjense cómo encaja esto con el versículo siguiente:

1 Corintios 4:7 (RV-1960)
Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Queda claro que Pablo aquí está hablando de un juicio de valores sobre otras personas a causa de sus habilidades humanas. Pablo les está diciendo que si alguna habilidad tienen para edificar a otros cristianos, esas las recibieron de parte de Dios, así que no deberían gloriarse en éstas como si fuese mérito de ellos mismos. Todo el contexto habla de lo mismo: un reconocimiento de otros en base a sus cualidades humanas, dejando de lado el concepto de Cuerpo de Cristo, en donde cada cual se complementa con el otro.

Por lo tanto, no debería usarse la frase “pensar más de lo que está escrito” con el sentido de que una persona no puede pensar sobre qué quiso decir Dios en tal o cual pasaje de la escritura, o sobre por qué Dios hizo o dijo tal o cual cosa. Pensar en el plan de Dios y en la lógica que hay detrás no es pecado, pensar en respuestas lógicas a los profundos interrogantes de la vida no es pecado, preguntar a Dios por aquellas cosas que no hallamos escritas en Su Palabra no es pecado.

Lo que es incorrecto es inventar respuestas y torcer la Biblia para avalarlas. Opinar no es incorrecto, pero no es correcto decir que esa opinión es la absoluta verdad, o que es algo “revelado” por Dios cuando no lo es. Ninguno de nosotros tenemos toda la verdad de Dios, ni todas las respuestas a todos los interrogantes de la vida. El mismo apóstol Pablo dijo que “en parte conocemos, y en parte profetizamos” (1 Corintios 13:9), así que, no es malo no saber algo, ni siquiera está mal pensar posibles respuestas bíblicas a ciertos interrogantes, el error está en presentar las opiniones y conjeturas como una absoluta verdad revelada por Dios. Si Dios nos revela algo, podemos estar seguro que eso que nos reveló en verdad, pero si lo que viene a nuestra mente es producto de nuestro estudio y deducción, debemos presentarlo como tal, y no como una “revelación” de Dios.

Muchos maestros y predicadores enseñan que no es correcto pensar en aquello que la Palabra no dice, enseñan que la Biblia sólo se aprende por revelación y que la lógica no se aplica al mensaje de Dios, también dicen que no se deben hacer preguntas sobre cosas que no están escritas, pero esto no es parte de la voluntad de Dios.

Quiero dar un ejemplo que puede graficar cómo debe ser nuestra actitud para con la Palabra de Dios.

Si yo escribiera lo siguiente: “P rque de tal manera am´ Di s al mund que ha dad a su Hij  unigénit , para que t d aquel que en él cree, n  se pierda, mas tenga vida eterna”, sería fácil deducir, para la mayoría de los que hablen en castellano, que en este texto he omitido la “o”. Luego se puede conjeturar si lo hice a propósito o si me estaba fallando el teclado. Esto último sería más difícil de comprobar, pero es fácilmente deducible que la letra que falta es la “o”, ya que con ninguna otra letra podría rellenar los espacios faltantes y tener una frase coherente, además, muchos ya conocen el versículo citado (Juan 3:16).

Supongamos que yo doy esta frase a alguien que habla en inglés, esta persona no tendría ni la remota idea de qué es lo que escribí. Supongamos que esa persona averigua que mi lenguaje natal es el español, entonces decide estudiar español para entender esta frase. Quizá logre comprender algunas de las palabras, pero aún así no podrá entender la oración completa, porque no se daría cuenta de la falta de la letra “o”. Si esta persona estudia mucho sobre la gramática y ortografía española, y logra comprender el contexto en que cité este párrafo, quizá llegue a darse cuenta que he escrito sin usar la letra “o” y así llegará a entender la frase.

Del mismo modo, Dios ha dejado ciertos “huecos” en Su Palabra, que llegan a comprenderse luego de un tiempo de estudio bíblico y de una íntima relación con Él y con nuestro gran Maestro: Jesucristo. Si Dios hubiese dado todas las respuestas en la Biblia, nadie necesitaría de Él, sino que alcanzaría con tener la Biblia para solucionar todo. Sin embargo, la Biblia no es un fin en sí misma, sino que es el medio que Dios dejó para que le conozcamos, y conozcamos Su plan y Su amor, y establezcamos una íntima relación espiritual con Él.

Es por eso que el apóstol Pablo dijo:

1 Corintios 2:7-14 (RV-1960)
(7) Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio,  la sabiduría oculta,  la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,
(8) la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció;  porque si la hubieran conocido,  nunca habrían crucificado al Señor de gloria.
(9) Antes bien,  como está escrito: Cosas que ojo no vio,  ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre,
 Son las que Dios ha preparado para los que le aman.
(10) Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.
(11) Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre,  sino el espíritu del hombre que está en él?  Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios,  sino el Espíritu de Dios.
(12) Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido,
(13) lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu,  acomodando lo espiritual a lo espiritual.
(14) Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Cuando creemos en Cristo como nuestro Señor, Dios nos da el don de espíritu santo, que nos provee de una conexión directa con Él, por medio de Cristo, de modo que Él puede actuar en nuestro interior. Hay muchas cosas que “ojo no vio” y que “oído no oyó”, que Dios ha preparado para los que le aman, estas cosas Dios las va enseñando a los que le aman. Amarlo implica obedecerle, implica esforzarnos por caminar como Cristo, implica leer, pensar y orar para comprender mejor Su Palabra, implica conducirnos en amor para con otros miembros del Cuerpo de Cristo, implica conducirnos con rectitud y entereza aún ante nuestros enemigos. Por lo tanto, el conocimiento de las profundidades de Su amor y de Su verdad no se logran tan sólo leyendo la Biblia, sino por medio de establecer una íntima comunión con Él, en obediencia a Cristo.

Dios es nuestro Padre celestial y, como a todo Padre amoroso, podemos expresarles nuestras dudas, nuestros temores, nuestras alegrías y tristezas y hacerle cuantas preguntas queramos y Él nos irá respondiendo conforme sea Su voluntad. Él quiere que cada uno de nosotros valore a otros cristianos como parte de un mismo Cuerpo en Cristo y que unamos nuestra diversidad de funciones para “tirar” para un mismo lado. Él no se va a molestar si “pensamos” en algo que no está escrito o si opinamos y preguntamos sobre algo que las Escrituras no expresan claramente, lo importante es que no declaremos que nuestras opiniones, estudios, pensamientos y enseñanzas son la absoluta verdad de Dios, o que algo que decimos es “revelado” por Dios, si en verdad no lo es.

Así que mi consejo es, sigan haciendo trabajar las neuronas, investigando, pensando, considerando y preguntando sobre el mensaje de la Palabra de Dios, sobre el plan de Dios y el amor de Dios, dando a conocer a Dios toda inquietud e intentando obedecerle en todo, verán que poco a poco Dios les dará más y más claridad sobre la grandeza de Su amor en Cristo Jesús, bendiciéndolos, prosperándolos, y ayudándolos a conectarse con otros miembros del Cuerpo, para que cada uno, según su propia función, pueda edificar a los otros miembros y ser edificados por ellos, hasta el día de nuestra reunión con Cristo, en el que el Cuerpo llegará a su plenitud.



[1] Las citas de las Escrituras marcadas como RV-1960, fueron tomadas de la revisión de 1960 hecha por las Sociedades Bíblicas Unidas, sobre la versión de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera.
[2] Las citas bíblicas marcadas como NVI fueron tomadas de la Nueva Versión Internacional, revisión de 1984 de la International Bible Society (Sociedad Bíblica Internacional).
[3] Las citas bíblicas marcadas como RVA fueron tomadas de la Reina Valera Actualizada, que es una revisión de la Reina Valera hecha en 1989.
[4] Las citas bíblicas marcadas como BTX fueron tomadas de la Biblia Textual, versión de 1999 de la Sociedad Bíblica Iberoamericana.


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2 comentarios :

  1. Gracias querido Pablo, una explicación muy clara.
    Cual es tu postura en cuanto a la Biblia NVI, hay cierta controversia, o tendrás algun estudio en referencia para compartir?

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  2. Yo creo que la NVI es una buena versión, tiene un lenguaje más moderno y hace algunos parafraseos interesantes, sin embargo, hay pasajes en los que la traducción es realmente mala. Por eso recomiendo siempre tener varias versiones para comparar, hoy en día, con sofware como el E-Sword se pueden tener decenas de Biblias para hacer comparaciones.

    En cuanto a las traducciones en español, a mí me parecen bastante buenas la RVA (Reina Valera Actualizada) y la BTX (Biblia Textual), aunque uso algunas versiones en inglés que son realmente muy buenas. Para quien estudia la Biblia sería conveniente tener un interlineal, con el texto griego de Nestle-Aland.

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