Génesis 11 - La división de la Tierra

En Honor a Su verdad


En Génesis 11 tenemos otro de los atentados del Diablo para obstaculizar e invalidar el plan de Dios.

Génesis 11:1-9  (RV-1960)
(1) Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se estabecieron allí.
(3) Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
(4) Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
(5) Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
(6) Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
(7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
(9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Para comprender qué es lo que sucedió aquí, tendremos que leer algunos versículos del capítulo anterior:

Génesis 10:8-12 (RV-1960)
(8) Y Cus engendró a Nimrod, quien llegó a ser el primer poderoso en la tierra.
(9) Este fue vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová.
(10) Y fue el comienzo de su reino Babel, Erec, Acad y Calne, en la tierra de Sinar.
(11) De esta tierra salió para Asiria, y edificó Nínive, Rehobot, Cala,
(12) y Resén entre Nínive y Cala, la cual es ciudad grande.

Con respecto a Nimrod, creo que el libro “Babilonia, misterio religioso”, de Ralph Woodrow, tiene apreciaciones muy útiles e iluminadores:

«...un hombre grande y poderoso, cuyo nombre era Nimrod, apareció en escena. Se hizo famoso como un gran cazador de bestias salvajes. La Biblia dice: “Y Cus engendró a Nimrod: este comenzó a ser  poderoso en la tierra. Fue un vigoroso cazador delante de Jehová; por lo cual se dice: Así como Nimrod, vigoroso cazador delante de Jehová” (Ge. 10:8-9). Estos versículos contienen un significado muy importante, el cual es raramente notado: es el hecho de que Nimrod fue un “poderoso cazador”, lo cual le hizo famoso dentro de aquellas gentes primitivas. Como lo declaran las Escrituras, se volvió poderoso en la tierra, era un líder famoso en los sucesos del mundo. “Nimrod era tan poderoso y era tan grande la impresión que causó en la mente de los hombres, que el oriente está lleno actualmente de tradiciones de sus extraordinarias proezas.”
                                 
Habiendo obtenido gran prestigio entre las gentes,  Nimrod estableció un sistema para obtener mejor protección. En vez de pelearse constantemente con las bestias salvajes, ¿Por qué no organizar a la gente en ciudades y rodear éstas de murallas para resguardarse? Entonces, ¿Por qué no organizar estas ciudades en un reino y escoger un rey para que reine sobre ellos? Este fue el pensamiento de Nimrod, ¡Porque la Biblia nos dice que organizó dicho reino! “Y fue la cabecera de su reino Babel y Erech y Accad y Calenh, en la tierra de Sinar” (Ge. 10:10). Y así el reino de Nimrod fue establecido como el primer reino mencionado en la Biblia.
Todos estos adelantos hechos por Nimrod pudieron haber sido buenos, pero Nimrod fue un “reinante no temeroso de Dios”. La Escritura dice que era “poderoso”. No solamente indica que se hizo famoso y poderoso políticamente, sino que la expresión también tiene  un significado hostil. Esta expresión viene del hebreo Gibor, que significa “Tirano”, mientras que el nombre Nimrod significa rebeldía. Como lo dice la Enciclopedia Judía, Nimrod fue aquél quien hizo a las gentes rebelarse en contra de Dios.

Esta misma naturaleza rebelde de Nimrod puede verse también en la expresión de que era un poderoso cazador “ante Jehová”. La palabra “ante” en este caso, también denota un significado hostil. En otras palabras, Nimrod se estableció “ante Jehová”, la palabra “ante” como traducción de la palabra en hebreo, que significa “contra” Jehová.»

El punto central en todo esto es entender que Nimrod fue un hombre de prestigio y poder que se oponía a Dios, y fue quien fundó la ciudad de Babel, tal como leemos en el 10:10.

Génesis 11:1-9  (RV-1960)
(1) Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.
(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se estabecieron allí.
(3) Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
(4) Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
(5) Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
(6) Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
(7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
(9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Sabiendo que la “mente” que inició todo esto fue Nimrod, un hombre que se conducía en oposición a Dios, podemos deducir que cuando la Biblia nos dice que el pueblo era “uno”, se refiere a que sus voluntades eran unánimes en oposición a Dios, y que el propósito detrás de la construcción de esta torre y la ciudad que la contenía no era uno que propiciara al desarrollo del propósito y plan de Dios.

En el versículo 4, en la Reina Valera leemos: “...edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo”. Otras versiones, tal como la Biblia Textual, traducen: “Construyámonos una ciudad y una torre con una representación de los cielos.” El texto hebreo permite ambas formas de traducción, ya que las prepocisiones hebreas son bastante flexibles. La primera forma de traducir nos da la idea de que quisieron hacer una torre muy alta, de la cual gloriarse y así, quizá, atraer a más gente a su propósito maligno. La segunda forma de traducción nos presenta la posibilidad de que lo que ellos hicieron fue hacer una torre que fuera una especie de centro de astrología y quizá otras prácticas paganas e idolátricas. De un modo u otro, es claro que había un fin maligno detrás de la contrucción de esa ciudad y esa torre y Dios sabía que debía detener la obra antes que diluyera Su plan de redención.

La creencia general acerca de este pasaje es la de que Dios confundió el idioma de las personas para que no se entendieran y así no pudieran seguir la construcción de la torre. Además, se enseña que allí fue que se crearon “milagrosamente” una gran diversidad de idiomas que luego formaron parte distintiva de cada pueblo. Sin embargo, hay contradicciones lógicas y escriturales que deben ser cuidadosamente consideradas.

En primer lugar, sabemos que se han hecho grandes obras con la colaboración de obreros de distintos países, y que las barreras idiomáticas no les han impedido terminar correctamente el trabajo propuesto. De hecho, la modalidad de trabajo multinacional o multicultural es cada vez más común, y en muchos ámbitos de trabajo se sostienen construcciones, empresas, negocios, etc., entre personas de diferentes idiomas y culturas. Por lo tanto, no parece lógico pensar que una simple confusión de idiomas podría detener a estas personas de seguir la construcción.

Otro punto a considerar es la clara contradicción que se produce entre el 11:1 y los versículos que lo preceden:

Génesis 11:1 (RV-1960)
Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras.

Génesis 10:5 (RV-1960)
De éstos se poblaron las costas, cada cual según su lengua, conforme a sus familias en sus naciones.

Génesis 10:20 (RV-1960)
Estos son los hijos de Cam por sus familias,  por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.

Génesis 10:31-32 (RV-1960)
(31) Estos fueron los hijos de Sem por sus familias, por sus lenguas, en sus tierras, en sus naciones.
(32) Estas son las familias de los hijos de Noé por sus descendencias, en sus naciones; y de éstos se esparcieron las naciones en la tierra después del diluvio.

En el 10:5, luego de mencionar a los descendientes de Jafet, se dice que de éstos se poblaron las costas “según su lengua”; en el 10:20 se habla de los hijos de Cam “por sus lenguas” y en el 31 y versículos previos se menciona a los hijos de Sem “por sus lenguas”. Sin embargo, en el 11:1 leemos que “Tenía entonces TODA la tierra UNA sola lengua”. ¿Cómo es posible? Algunos maestros y estudiosos bíblicos postulan que Génesis 10 habla genéricamente de los descendientes de Noé, de los cuales algunos vivieron luego del episodio en Babel y que no está en un orden cronológico. Sin embargo esta explicación, aunque puede ser válida no es muy convincente, porque cuando uno lee el capítulo 10 desprejuiciadamente, da toda la impresión de que la diversificación de idiomas fue un proceso que se fue dando como consecuencia de la distribución de las personas en distintos pueblos y naciones. Da la impresión de que cada pueblo, al separarse de los otros, fue desarrollando su propio idioma, códigos y modo de vida. En verdad, es la declaración del versículo 11 la que genera toda la confusión.

En mi estudio personal de las Escrituras, he vislumbrado una posible explicación que haría encajar lógicamente todas las piezas escriturales con gran consistencia. Sin embargo, debo advertir que esta explicación es totalmente diferente a la enseñanza tradicional y no he leído ningún comentario o estudio de ningún autor que llegue a esta misma conclusión. Hasta donde tengo conocimiento, no hay otro autor que haya propuesto esta misma explicación, pero aún así, creo que tiene suficiente fundamento y consistencia como para ser presentada y considerada.

Uno de los primeros puntos a considerar es que la palabra hebrea traducida “lenguas” en Génesis 10:5, 20 y 31 no es la misma palabra hebrea que se traduce “lengua” en Génesis 11. Aquí la traducción tiene gran responsabilidad en la mala interpretación del pasaje. La palabra que se traduce “lenguas” en  Génesis 10:5, 20 y 31 es la palabra hebrea lashown, que significa primariamente “lengua” y, por extensión, “lenguaje, idioma, dialecto”. Pero la palabra traducida “lengua” en el 11:11 es en hebreo saphah, cuyo sentido principal es “labio”. Mientras que la palabra “palabras” es dabar, que significa “palabra, discurso, idea, plan”, es el equivalente hebreo a la palabra griega logos, y puede denotar “plan, idea, asunto, materia, ocupación”.

Por ejemplo, una versión de la Biblia bastante literal, escrita por el teólogo católico Jünemann, traduce así el versículo 1 de Génesis 11:

Génesis 11:1 (Versión Jünemann)
“Y era toda la tierra labio uno, y voz una de todos.

Ahora bien, la palabra saphah (“labio”) puede tomar diferentes sentidos según el contexto en que se utiliza. En ciertos contextos puede tomar el sentido de “idioma” o “lenguaje”, y así lo interpretaron la gran mayoría de los traductores de la Biblia. Sin embargo, debido a que los labios formar el límite o borde de la boca, muy frecuentemente se usa denotando “límite, borde, orilla, división”. En la misma Reina Valera de 1960 tenemos muchos ejemplos en que esta palabra es traducida así. Por ejemplo:

Génesis 22:17 (RV-1960)
de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar; y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.

Génesis 41:3 (RV-1960)
Y que tras ellas subían del río otras siete vacas de feo aspecto y enjutas de carne, y se pararon cerca de las vacas hermosas a la orilla del río;

Éxodo 26:4 (RV-1960)
Y harás lazadas de azul en la orilla de la última cortina de la primera unión; lo mismo harás en la orilla de la cortina de la segunda unión.

Éxodo 28:32 (RV-1960)
y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde alrededor de obra tejida, como el cuello de un coselete, para que no se rompa.

Éxodo 39:19 (RV-1960)
E hicieron otros dos anillos de oro que pusieron en los dos extremos del pectoral, en su orilla, frente a la parte baja del efod.

Deuteronomio 2:36 (RV-1960)
Desde Aroer, que está junto a la ribera del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad que escapase de nosotros; todas las entregó Jehová nuestro Dios en nuestro poder.

Estos son sólo algunos ejemplos. No he hecho un conteo exacto de los usos de la palabra hebrea saphah, sin embargo, son muchas más las veces que toma el sentido de “orilla” o “borde” que aquellos en que tiene el sentido de “lenguaje” o “idioma”. Entonces, existe la posibilidad de traducir el versículo 1 de Génesis 11 de esta manera:

“Y toda la Tierra tenía un borde y todos tenían una misma idea”.

La misma palabra hebrea, saphah, se usa en los versículos 6, 7 y 9. Tomemos la traducción de la Reina Valera y reemplacemos “lenguaje” por “borde” y quedará así:

Génesis 11:6-9
(6) Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo borde; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
(7) Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su borde, para que ninguno entienda el habla de su compañero.
(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
(9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el borde de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Todavía hay que hacer algunos “ajustes” para que el pasaje tenga coherencia. En el versículo 7 y 9 las palabras “confundamos” y “confundió” son en hebreo balal, que significa primariamente “mezclar”. La palabra “entienda”, del versículo 9, es la palabra hebrea shama, que significa: “oir, percibir, captar, entender”. La palabra “habla” del versículo 9 es también saphah, sin embargo, como en este caso está precedida de la palabra “oir”, sí corresponde traducirla como “habla”, o más apropiadamente: “el sonido que sale del labio”.

Haciendo estos cambios en el texto de la Reina Valera (para no comenzar una traducción total del versículo), tendríamos algo así:

Génesis 11:6-9
(6) Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo borde; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
(7) Ahora, pues, descendamos, y mezclemos allí su borde, para que ninguno oiga el sonido que parte del labio de su compañero.
(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
(9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí mezcló Jehová el borde de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Ahora bien ¿qué es lo que interpretaríamos a través de esta traducción? Bien, si esta es la correcta traducción del pasaje, esto nos estaría indicando es que lo que Dios hizo aquí no fue una mezcla o confusión de idiomas, sino una mezcla o división de los límites o bordes de la Tierra. Esto que puede parecer extraño, chocante, o hasta ridículo, puede llegar a ser la opción más lógica de interpretación, la cual nos transmite la verdad de Dios detrás de estas palabras reveladas.

Los científicos han teorizado que la Tierra estuvo originalmente unida formando un sólo continente, al cual han denominado Pangea. Esta teoría es aceptada tanto por científicos seculares como cristianos creacionistas. La diferencia radica en que los científicos seculares dicen que esto habría sucedido hace miles de millones de años, mientras que los creacionistas, siguiendo la revelación bíblica, creen (a mi entender, correctamente) que esta división tuvo lugar en tiempos más recientes. La cronología bíblica remonta a la formación de la Tierra, tal como la conocemos ahora, a unos 4000 años a.C., por lo que esta división continental tuvo que haber sucedido hace menos de 6000 años. Algunos científicos creacionistas teorizan que el Diluvio pudo haber causado la división continental de la Tierra, sin embargo otros dicen que esto pudo haber sucedido con posterioridad.

En algún texto científico creacionista (del cual no recuerdo el autor) se citaba Génesis 10:25:

Génesis 10:25 (BTX)
A Heber le nacieron dos hijos: El nombre del primero fue Peleg, porque en sus días se dividió la tierra, y el nombre de su hermano fue Joctán.

El autor de este texto decía que la división de la tierra a la que hace alusión este versículo se trata de esta división del terreno en la que la Tierra dejó de ser un solo continente. Esto me llevó a revisar un poco las palabras hebreas involucradas. Curiosamente, la palabra peleg significa “canal, surco”, como los canales de riego, y la palabra para “dividir” es en hebreo palag, que es “dividir mediante una línea, canal o surco”. Fue tan notoria la división de la Tierra que Heber nombró a su hijo en base a este evento. De este modo, la explicación dada por este hombre se hace perfectamente válida. En el artículo que menciono, el autor no habló sobre Génesis 11, pero su consideración sobre este versículo fue la que me llevó a pensar que el capítulo 11 podía ser una expansión de lo dicho aquí.

Con esto en mente, releamos los versículos 1 al 9 de Génesis 11, con los cambios que ya vimos:

Génesis 11:1-9  (RV-1960)
(1)  Y toda la Tierra tenía un borde y todos tenían una misma idea
(2) Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se estabecieron allí.
(3) Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla.
(4) Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra.
(5) Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres.
(6) Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo borde; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.
(7) Ahora, pues, descendamos, y mezclemos allí su borde, para que ninguno oiga el sonido que parte del labio de su compañero.
(8) Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.
(9) Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí mezcló Jehová el borde de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

Quiero aclarar que en esta traducción no estamos cambiando ni alterando nada del texto bíblico, sino en la traducción. Las palabras usadas en el texto hebreo pueden tener varias acepciones según el contexto en que se usan, y si queremos hallar la correcta interpretación de una pasaje de las Escrituras es nuestra tarea leer cuidadosamente, estudiar detalladamente y considerar con lógica y detenimiento aquello que estamos revisando. Aunque no soy erudito en hebreo, considero que esta traducción, aunque poco ortodoxa, es tan válida como la que han seguido otros traductores bíblicos, y considero que argumentalmente es mucho más sólida que la clásica enseñanza de la confusión de idiomas.

Con esta traducción anularíamos totalmente el conflicto generado entre el capítulo 10, versículos 5, 20 y 31 y el capítulo 11 versículo 1. Tendríamos dos hechos totalmente diferentes y aislados: (1) la división de idiomas, que se fue dando progresivamente a causa de la separación de los hombres en distintos pueblos y naciones; (2) la división de los confines de la Tierra, que fue milagrosamente generada por Dios.

También favorece a esta traducción el hecho de que Dios haya usado distinto vocabulario en el 10 y en el 11. Al referirse a los “idiomas”, Dios usó la palabra “lenguas” y al referirse a los límites de la tierra usó la palabra “labios”, que con mucha frecuencia se traduce “orilla”.

Otro punto a favor es que, tal como comentaba al principio, si estos hombres estaban tan decididos a finalizar su labor (11:6), una confusión de idiomas difícilmente los hubiera detenido en su obra, tan sólo los habría demorado un poco. Sin embargo, si pensamos en que la Tierra se dividió, quedando tan alejados uno de otro que no podían siquiera oir la voz del que estaba en la otra orilla (11:7), es más fácil pensar en el cese de la obra.  

Además de esto, el versículo 9 nos dice: “...desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra”. Nuevamente, si esto fue sólo una confusión de dialectos, no necesariamente debían esparcirse, pero si la Tierra comienza a abrirse y separarse la esparción es inevitable. Imaginen la situación: la tierra comienza a temblar, el suelo comienza a rajarse, todos corriendo y gritando “¡Sálvese quien pueda!” ¿Quién iba luego a pensar volver a Babel a terminar de construir la torre?

Entonces, a mi parecer, es mucho más lógico pensar que en estos días fue que Dios hizo que la Tierra se dividiera, formando los continentes que hoy conocemos; y que la palabra “labios” debe entenderse como “borde” o “límite” y no como “idioma” o “lenguaje”.

Pero, ya sea que creamos en una confusión de lenguajes o en una división geológica de la Tierra, el hecho importante aquí es que hubo un grupo de hombres que se juntaron con un propósito en común, con una idea en común, que era totalmente contraria al plan de Dios y que podía obstaculizar o incluso acabar con la concreción de Su propósito y plan. Y es por esto que Dios tuvo que actuar rápidamente para impedir que terminaran con su obra. En este caso, la Biblia no menciona a ningún creyente mediando para que Dios entrara en acción. Esto se debe a que Dios no necesitó de una acción obediente específica de alguna persona, Él sencillamente actuó sabiamente para evitar que los hombres anularan el cumplimiento de Su plan de redención.

Esto también nos enseña que, si bien la voluntad de Dios es la unión de la humanidad, esta unión debe ser en alineación a Él. Dios no quiere la unión de la humanidad por la unión en sí, sino que la humanidad esté unida a Él. En este relato, muchos hombres se habían unido con un propósito en común, pero ese propósito era totalmente contrario a la voluntad de Dios.

El nombre “Babel”, es en hebreo babel, y es la misma palabra hebrea que se traduce “Babilonia”. “Babel” como “Babilonia” son la misma ciudad, no hay diferencia en el texto hebreo.

En Apocalipsis leemos:

Apocalipsis 17:5
y en su frente un nombre escrito, un misterio: BABILONIA LA GRANDE, LA MADRE DE LAS RAMERAS Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

Aquí se nos dice que Babilonia es la “madre” de las rameras y de las abominaciones de la Tierra. La Biblia frecuentemente usa un sentido figurado de la palabra “ramera” con referencia a la idolatría de un pueblo. Dios en forma figurada llamó “novia” y “esposa” a Su pueblo para señalar el vínculo de amor estrecho que Él tiene por éste. Usando la misma figura, llama “adúltera” al pueblo que luego de haberse comprometido a seguirlo como Dios comete infidelidad, adorando y recurriendo a otros dioses o ídolos y, aumentando el grado de gravedad de la idolatría, llama “ramera” al pueblo que recurre a muchos otros dioses y practica múltiples prácticas contrarias a Dios. En este versículo se nos revela que Babilonia fue la “madre” de las rameras y de las abominaciones de la Tierra, en otras palabras, fue la primer ciudad en recurrir a múltiples ídolos o dioses y en practicar toda clase de actos idolátricos y demoníacos.

Entonces, lo que vemos es que todos estos hombres tenían como propósito en común construir una ciudad de idolatría y una torre de abominación contra Dios. Nimrod fue un hombre “poderoso” que quiso enfrentar a Dios en sus tiempos e inició un proyecto de ciudad de idolatría total. Su fama y poder, lo hizo captar la atención de muchas personas y pudo convencer a muchas personas para que lo ayuden en su proyecto. Pienso que es muy probable que Nimrod haya sido uno de los primeros hombres en recibir poder e influencia demoníacos, y que así haya adquirido su poder e influencia, es probable que los demonios lo hayan hecho más y más fuerte e influyente. A través de Nimrod, Satanás comenzó un reinado en la Tierra, consiguiendo súbditos humanos que trabajaran para Su plan de anulación del plan de Dios. ¡Por eso era tan importante que Dios interviniera!

Lo que nos va mostrando la Biblia, ya desde sus primeros capítulos, es el esfuerzo de Dios por restaurar la condición del ser humano, a la cual llegó por su propia desobediencia, y la oposición del Diablo y sus demonios, actuando a través de los seres humanos desobedientes con el fin de anular el plan de redención de Dios y hacer de la Tierra un planeta de pecado perpetuo. La Biblia nos relata una guerra espiritual entre Dios y los seres espirituales obedientes contra el Diablo y los seres espirituales malignos, teniendo a la Tierra como campo de batalla y a la humanidad como el “botín” de guerra. El propósito de Dios siempre fue el de restaurar la condición espiritual humana para tener la familia que quiso desde el principio, mientras que el Diablo ha intentado que el ser humano quede en su condición caída para mantener el estado de pecado y maldad en la Tierra.








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