La muerte: ¿es el fin de la vida?

En Honor a Su verdad


Uno de los aspectos centrales de esta esperanza tiene relación con respecto a la vida y la muerte. Aquellos que creen que la muerte es el fin total del ser humano, y que no hay algún tipo de vida después de la muerte, intentarán hacer todo lo que desean en esta vida, lo cual, a veces llegará a obtener estas cosas de modo ilegal o inmoral, ya que es el camino más “rápido.” Además, aquellos que no ven realizados sus sueños en esta vida, o que ven que ya no tienen “tiempo suficiente” para realizar lo que soñaban, se ven envueltos en gran desánimo y depresión.

1 Tesalonicenses 4:13
Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

En este pasaje “los que duermen” se refiere a los que han muerto. Esta es una expresión a modo de eufemismo que Dios utiliza para marcar la realidad de que, aunque a nuestros ojos sus vidas han llegado a su fin, para Dios sólo duermen y, en algún momento serán despertados. La misma expresión utilizó Jesús, explicándola luego:

Juan 11:11-14
(11) Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas voy para despertarle.
(12) Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, sanará.
(13) Pero Jesús decía esto de la muerte de Lázaro; y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.
(14) Entonces Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto;

Pablo dijo que él no quería que los creyentes de Tesalónica ignoraran lo que sucede con aquellos que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Es casi inevitable entristecerse cuando un ser querido muere, pero no es la misma tristeza la del que tiene la esperanza bíblica del la del que no la tiene. El pasaje no dice que quien tiene la esperanza no se entristecerá, lo que dice es que no se entristecerá como el que no la tiene.

Como he explicado, “los que duermen” se refiere a los que han muerto, Dios los ve como si estuvieran “durmiendo,” porque los despertará en algún momento. Esto solo nos está indicando que la muerte no es una puerta de entrada a una “vida espiritual” en el cielo, que no es un “pasaje” a una vida en presencia con Dios. Al decir “los que duermen” claramente nos señala el estado de inconciencia e inactividad de la persona.

1 Tesalonicenses 4:14
Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

En realidad, esta no es una muy buena traducción, porque pareciera que dice que si nosotros creemos que Jesús murió y resucitó, entonces Dios va a traer con Jesús a los que durmieron con él, pero esto no es lo que el pasaje transmite, una mejor traducción sería:

Porque, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, del mismo modo, mediante Jesús, traerá Dios a aquellos que durmieron en él.

El pasaje nos está queriendo decir que así como Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, del mismo modo, utilizando el mismo poder y el mismo método, va a traer (traerlos hacia Él), mediante Jesús, a los cristianos que han muerto “en él,” o sea, que han muerto luego de haberlo aceptado como Señor de sus vidas.

1 Tesalonicenses 4:15-18
(15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.
(16) Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.
(17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
(18) Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Pablo está aquí describiendo lo que llamamos el “arrebato” de Jesús. Lo que este pasaje nos está comunicando es que cuando Cristo venga, descenderá con “voz de arcángel” y con “trompeta de Dios” para resucitar a los muertos (los que “durmieron en él,” según el contexto) y luego “arrebatará” a los cristianos que estén viviendo en la Tierra, y a partir de allí estarán siempre con el Señor.

Si, como algunos creen y enseñan, los muertos no están muertos, sino que han pasado a una “nueva vida,” entonces ¿cuál es el sentido de la resurrección? ¿A quiénes se va a resucitar? La resurrección es necesaria porque cuando uno muere queda muerto hasta que sea “despertado” por la “voz de arcángel” y la “trompeta de Dios.” Sólo entonces los muertos tendrán una nueva vida, y no inmediatamente después de morir.

Si la muerte es un pasaje a una nueva vida, y los muertos no están muertos sino que están vivos en algún lugar y con algún tipo de vida “espiritual,” estos versículos no tienen sentido y son mentira. ¡Pero Dios no miente! ¿Quién es el que miente entonces?

Jesús dijo, a los fariseos que no le creían:

Juan 8:43-45
(43) ¿Por qué no entendéis mi lenguaje? Porque no podéis escuchar mi palabra.
(44) Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
(45) Y a mí, porque digo la verdad, no me creéis.

El Diablo ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Además, cuando habla mentira, “de suyo habla,” o sea, toda mentira sale de él mismo, no la “copió” de otro lado; por eso en “padre de mentira,” o sea, el creador y precursor de toda mentira.

Una simple definición de muerte es “el fin o extinción de la vida.” Sin embargo, doctrinas como las de la “Nueva Era,” el budismo y otras enseñan que la muerte es el paso de una vida hacia otra vida diferente, u otro ciclo de vida. Este mismo concepto se ha infiltrado, desde hace tiempo, en el cristianismo, y muchos cristianos creen que al morir pasan a tener otra clase de vida “espiritual.” Esta falsa creencia se basa en la introducción de las doctrinas mencionadas en el cristianismo, sustentada por pasajes de las Escrituras malinterpretados o sacados de contexto.

John Lynn, en su estudio “El gozo de la esperanza” dice lo siguiente:

“Para ilustrar la batalla espiritual que se ha desatado desde Génesis 3, que no terminará sino hasta Apocalipsis 21, la Palabra de Dios coloca cierta cantidad de contrastes similares: Dios contra el Diablo, el bien contra el mal, verdad contra mentira, luz contra oscuridad, justicia contra injusticia, vida contra muerte. En cada una de estas dualidades, entender la espantosa realidad de la segunda magnifica la gloriosa realidad de la primera. Por ejemplo, si no somos afectados por el pecado que habita en nosotros, no reconoceremos nuestra necesidad de un Salvador para ese pecado. Del mismo modo, si no comprendemos cuán horrible es la muerte, no podremos apreciar plenamente cuán magnífica es la vida, en particular la vida perpetua luego de la resurrección.

Mientras que la Palabra de Dios magnifica estas diferencias, el objetivo de Satanás es hacerlas confusas. Y aquí está el enunciado del problema, por así decir, y ha tenido mucho éxito en esto: hay muchas más personas, incluyendo a la mayoría de los cristianos, que creen una mentira en vez de la verdad. Por eso, para establecer adecuadamente la magnífica verdad acerca de la vida de resurrección, primero tenemos que examinar las mentiras con respecto a la muerte, entonces podremos entender completamente el gozo de la esperanza que tiene que ser el fundamento para la vida de todo cristiano, lo que nos ayudará a pasar a través de toda prueba y tribulación.”

Teniendo en mente que el Diablo es padre de mentira y que cuando habla, todo lo que habla es mentira, veamos el pasaje en Génesis en el que se presenta para tentar a Eva:

Génesis 3:1-5
(1) Pero la serpiente  era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?
(2) Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer;
(3) pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis.
(4) Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis;
(5) sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.

Aquí vemos dos declaraciones del Diablo: “no moriréis” y “seréis como Dios, sabiendo en bien y el mal.” Estas dos declaraciones, siendo que parten del “padre de mentira,” son mentira, son falsas y, hasta el día de hoy, son propagadas por el Diablo, porque él sabe el efecto devastador que estas mentiras producen en la humanidad, como lo hicieron en aquella época en Génesis.

El Diablo dijo “no morirás,” y, si bien Adán y Eva, en su cuerpo físico no murieron inmediatamente, ellos perdieron su vida espiritual, su conexión con Dios, y la muerte entró en el mundo para paulatinamente ir “matando” todo lo que existe en la Tierra (Romanos 5:12). Hasta el día de hoy, el Diablo promueve la mentira de que una persona puede pasar por esta vida sin creer en Jesús y obedecer a Dios y aún así seguir viviendo, de algún modo, perpetuamente. Contrariamente, Dios dice que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), la muerte es una realidad, pero el Diablo intenta ocultarla y diluir su terrible efecto.

Otra cosa que dijo el Diablo es “seréis como Dios…” Por esto mismo se rebeló el Diablo, por querer “ser como Dios” en cuanto a autoridad y poder, y esta misma intención fue la del hombre (tanto Adán como Eva) al aceptar el ofrecimiento del Diablo.

El Diablo también dijo “…sabiendo el bien y el mal.” La humanidad dice conocer qué es lo bueno y qué es lo malo, fuera de la Palabra de Dios, y va creando y modificando leyes y normas de conductas que le parecen “buenas,” pero que son contrarias a los que Dios llama “bueno,” y el resultado es el estado de corrupción moral y social que vemos hoy. Si en algo podemos conocer el bien y el mal es porque Dios lo revela en Su Palabra, de lo contrario, jamás entenderíamos sobre el bien y el mal.

Entonces, por un lado Dios dice: que los que durmieron serán resucitados (en un futuro) mediante Cristo, y distintas creencias religiosas nos dicen: “no morirás, pasarás a una nueva vida, serás un ‘espíritu,’ como Dios, y tendrás plena sabiduría” ¿Cuál de estas declaraciones creen que sea verdadera y cuál proviene del “padre de mentira”?

Bien, seguiremos explorando este tópico, para ver qué dice la Biblia acerca de la muerte y cuál debe ser nuestra esperanza como cristianos.

1 Corintios 15:16-20
(16) Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó;
(17) y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.
(18) Entonces también los que durmieron en Cristo perecieron.
(19) Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.
(20) Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

Como vimos en Tesalonicenses, al creer que Dios resucitó de entre los muertos a Jesús, fácilmente podemos creer que, utilizando ese mismo poder, Dios podrá resucitar a los que han muerto, pero si los muertos no resucitan, y Cristo no resucitó, toda nuestra fe está vacía, es vana, sería mejor no creer en nada a creer en un Salvador que no resucitó. ¡Pero Cristo sí resucitó!

Notemos lo siguiente: por un lado, el versículo 18 nos dice que, si Cristo no resucitó, entonces los que “durmieron en Cristo perecieron.” Los que “durmieron en Cristo,” como habíamos dicho, son los que murieron creyendo en Cristo, se dice que “duermen” porque Dios los despertará; pero si Cristo no resucitó, entonces estos creyentes no “duermen” sino que “perecieron,” o sea, ya no tienen posibilidad de volver a la vida. Nuevamente esto nos indica que los muertos no están vivos en alguna parte del cielo o de la Tierra, estos “duermen,” en espera inconsciente a ser despertados.

1 Corintios 15:21-23
(21) Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.
(22) Porque así como en Adán todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
(23) Pero cada uno en su debido orden: Cristo, las primicias;  luego los que son de Cristo, en su venida.

El versículo 23 nos muestra que el primero en haber resucitado de entre los muertos es Cristo, luego resucitarán las “primicias,” que son los cristianos que murieron creyendo en él y luego los que son de Cristo, o, como decía en Tesalonicenses: “los que hayamos quedado” en su venida. Todo esto sucederá en su venida, no “inmediatamente luego de morir,” hasta la venida de Cristo, nadie será resucitado. Si Cristo es el primero en haber resucitado de entre los muertos, entonces todos los santos del Antiguo Testamento, como Moisés, Elías, Abraham, Enoc, etc., están muertos, más adelante explicaré los pasajes que han sido malinterpretados con respecto a estos personajes.

1 Corintios 15:24-26
(24) Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
(25) Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
(26) Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.

Este último versículo es clave: “el postrer [el último] enemigo que será destruido es la muerte.” ¡La muerte es un enemigo! No es un “amigo” que nos lleva a la presencia de Dios. La idea de que la “muerte” es un amigo no proviene de Dios, es la mentira del “padre de mentira,” el Diablo.








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