Explicación de algunos pasajes aparentemente contradictorios

En Honor a Su verdad


Como hemos visto, los muertos están muertos, y no vivirán sino hasta la resurrección, cosa que estudiaremos más adelante. Teniendo en cuenta toda la clara doctrina bíblica que nos muestra que cuando una persona muere queda muerta totalmente hasta el día de su resurrección, analizaremos la correcta interpretación de ciertos pasajes que pueden prestarse a confusión.

Los clásicos ejemplos dados para tratar de “probar” que los muertos están vivos en una forma espiritual son: la transposición de Enoc, la ascensión de Elías, la aparición de Moisés y Elías en el monte de la transfiguración y “la gran nube de testigos” mencionada en Hebreos. Cuando se analiza cada uno de estos relatos en su correspondiente contexto, puede verse claramente que ninguno de ellos sugiere que alguno de estos personajes esté vivo en forma “espiritual.”

La transposición de Enoc:

La epístola a los hebreos dice:

Hebreos 11:5
Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte,  y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios.

Aquí se nos dice que esta “transposición” de Enoc fue para no “ver muerte.”

“Traspuesto” es la palabra griega metatithemi, que el léxico de Louw-Nida define como “efectuar un cambio de lugar en el espacio, con la implicación de que los dos lugares son significantemente diferentes.” En otras palabras, es trasladar de un lugar a otro diferente. En Hechos 7:16 se traduce “trasladados,” hablando de cuerpos de muertos que fueron transportados desde un sepulcro hacia otro. En Gálatas 1:6 se traduce “alejado,” hablando de creyentes que dejaron el evangelio de Dios por otro evangelio diferente. En Judas 1:4 se traduce “convierten,” hablando de falsos creyentes que “convierten” la gracia de Dios en libertinaje. Esta palabra (metatithemi) jamás es usada para indicar un cambio de forma o sustancia, ni como indicio de una transformación de un cuerpo físico a uno espiritual, sencillamente significa “trasladar de un lugar a otro.”

“Ver,” en este versículo, es la palabra griega eido, que puede significar: percibir con los ojos, percibir con la mente, experimentar, notar, discernir, descubrir, observar. Por lo tanto, “ver muerte” puede tener el sentido “observar morir a alguien” o de “experimentar la muerte.” Este último parece ser el sentido en este pasaje.

Fíjense lo que dice Judas:

Judas 1:4
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación,  hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.

Judas 1:8
No obstante, de la misma manera también estos soñadores mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las potestades superiores.

Judas 1:14-15
(14) De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares,
(15) para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él.

Judas viene hablando de los hombres que encubiertamente tratan de deshacer la obra de Dios, metiéndose entre los creyentes y trastocando la doctrina para convertir la gracia de Dios en libertinaje, sin tener respeto por Dios y negándolo. El versículo 14 nos dice que de este tipo de personas también profetizó Enoc. Enoc profetizó sobre la segunda venida de Cristo a la Tierra (que es cuando venga con sus “santas decenas de millares”), él profetizó sobre el juicio de Dios sobre los impíos. En Lucas 11:47-51 Jesús expone cómo han sido siempre perseguidos de muerte los profetas, desde Abel hasta Zacarías. Si bien la Biblia no nos dice que Enoc haya sido perseguido, podemos estar casi seguros de que así fue, es muy probable que hayan querido matarlo y Dios lo transportó hacia otro lugar para que no lo mataran. Esto no significa que no murió, sencillamente significa que no murió en ese momento, antes de su tiempo.

Veamos qué nos dice Génesis al respecto:

Génesis 5:23-24
(23) Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años.
(24) Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios.

En el versículo 24 el texto hebreo dice, literalmente “Y Enoc caminó habitualmente con Dios, y no es [o “no fue”], porque Dios lo ha tomado” (traducción al español de Young Literal Translation - Traducción literal de Young). La Septuaginta, traducción griega del texto hebreo, dice: “y fue complaciente Enoc para con Dios y no fue hallado porque Dios lo transportó.” “No fue hallado” nos da el indicio de que alguien lo estaba buscando, por eso Dios se lo llevó para que no muriera en ese momento. Sea que Enoc haya sido transportado para no morir en el momento o para no observar morir a otras personas, lo cierto es que ninguno de estos versículos nos dice que Enoc fue transformado en un ser espiritual, ni siquiera se nos dice que haya sido transportado “al cielo,” él pasó de un lugar a otro, nada más. En Juan 8:51 al 53 Jesús les dijo a unos escribas y fariseos que los que creían en él no “verían muerte,” o sea, no experimentarían la muerte (refiriéndose a la muerte total). Ellos le dijeron: “Abraham murió, y los profetas; y tú dices: El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte” y lo acusaron de tener demonios por hacer estas declaraciones. En otras palabras, ellos estaban diciendo: “si Abraham y los profetas, siendo la clase de hombres que fueron, murieron, ¿cómo vas a decirnos que si guardamos tu palabra no sufriremos la muerte?” Jesús no les dijo: “Se equivocan, los profetas no murieron, sino que están vivos espiritualmente” Jesús estaba explicándoles que si creían en él, en el futuro serían resucitados, su muerte no sería perpetua. Esto claramente nos indica que los profetas, todos, incluyendo a Enoc, han muerto. Enoc no murió en el momento de ser transpuesto, pero tiempo después sí murió.

Elías sube al cielo en un torbellino:

Otro texto frecuentemente malinterpretado es el que habla sobre la ascensión de Elías:

2 Reyes 2:9-12
(9) Cuando habían pasado, Elías dijo a Eliseo: Pide lo que quieras que haga por ti, antes que yo sea quitado de ti. Y dijo Eliseo: Te ruego que una doble porción de tu espíritu sea sobre mí.
(10) El le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de ti, te será hecho así; mas si no, no.
(11) Y aconteció que yendo ellos y hablando, he aquí un carro de fuego con caballos de fuego apartó a los dos; y Elías subió al cielo en un torbellino.
(12) Viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente de a caballo! Y nunca más le vio; y tomando sus vestidos, los rompió en dos partes.

En ningún lado se dice, en este pasaje, que Elías haya sido transformado en cuerpo espiritual para nunca más morir, o algo similar. Sólo se dice que Elías subió al cielo en un torbellino. Dios lo llevó hasta otro punto de la Tierra por medio de un torbellino. Los profetas que estaban con Eliseo entendieron que Elías había sido llevado por Dios a un punto lejano, es por eso que los profetas que estaban con Eliseo insistieron en ir a buscarlo.

2 Reyes 2:16-17
(16) Y dijeron: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes; vayan ahora y busquen a tu señor; quizá lo ha levantado el Espíritu de Jehová, y lo ha echado en algún monte o en algún valle. Y él les dijo: No enviéis.
(17) Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzándose dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días,  mas no lo hallaron.

Además, hay un registro bíblico que nos muestra que Elías seguía vivo tiempo después de su desaparición en el cielo.

Luego del relato en que Elías es llevado en un torbellino leemos, en 2 Reyes 3, que comenzó a reinar en Samaria Joram, hijo de Acab, en el año 18 del reinado de Josafat en Israel (2 Reyes 3:1-7).

En 2 Crónicas 21:1 leemos que luego de que Josafat murió, comenzó a reinar su hijo en su lugar, que también tenía por nombre Joram. Joram asesinó a sus hermanos, y fue un rey cruel, despiadado, e hizo lo malo ante Dios (2 Cr. 21:1-6). Y llegando al versículo 12 leemos:

2 Crónicas 21:12
Y le llegó una carta del profeta Elías…

¡Si! Elías seguía vivo, y bastante cerca, como para enterarse de todas las perversas obras de Joram. Esto deja bien claro que Dios cuando se lo llevó en el torbellino, tan sólo lo transportó de un lugar a otro, no se lo llevó a vivir con Él en el cielo.

La aparición de Moisés y Elías durante la transfiguración de Jesús:

Ahora bien, ¿qué pasa con Mateo 17, en donde se dice que a Jesús se le aparecieron Moisés y Elías?

Mateo 17:1-9
(1) Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
(2) y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
(3) Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
(4) Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
(5) Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.
(6) Al oír esto los discípulos, se postraron sobre sus rostros, y tuvieron gran temor.
(7) Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.
(8) Y alzando ellos los ojos, a nadie vieron sino a Jesús solo.
(9) Cuando descendieron del monte, Jesús les mandó, diciendo: No digáis a nadie la visión, hasta que el Hijo del Hombre resucite de los muertos.

La clave para entender este pasaje está en el versículo 9, en donde Jesús les dice: “No digáis a nadie la visión.” “Visión” es la palabra griega horama, que siempre se usa indicando una proyección generada por Dios, o Jesucristo, en la percepción visual de una persona, pero que no está sucediendo en el plano natural. Los usos son: Mt. 17:9; Hch. 7:31; 9:10, 12; 10:3, 17, 19; 11:5; 12:9; 16:9, 10; 18:9. El pasaje en Hechos 12 aclara más el asunto:

Hechos 12:5-9
(5) Así que Pedro estaba custodiado en la cárcel; pero la iglesia hacía sin cesar oración a Dios por él.
(6) Y cuando Herodes le iba a sacar, aquella misma noche estaba Pedro durmiendo entre dos soldados, sujeto con dos cadenas, y los guardas delante de la puerta custodiaban la cárcel.
(7) Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado,  le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
(8) Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.
(9) Y saliendo, le seguía;  pero no sabía que era verdad lo que hacía el ángel, sino que pensaba que veía una visión.

El pasaje nos está relatando algo que estaba sucediendo en el plano real, pero Pedro no se había dado cuenta que todo eso era real, sino que pensaba que estaba viendo una visión (horama). Queda claro, que una visión (horama) es algo que no está sucediendo en el plano real, sino que es una “proyección” generada por Dios en la mente de la persona, de modo que ésta la percibe con los ojos como si fuera real, de ahí que la situación puede llegar a ser confusa y la persona que tiene una visión puede pensar que lo que ve está pasando en verdad. Así como en el relato de Hechos 12 Pedro no se dio cuenta de que lo que le pasaba era real, en el relato de Mateo es probable que Pedro no se haya dado cuenta que lo que veía era una visión, por eso hizo el comentario que hizo, Juan y Jacobo, no hicieron ningún comentario al respecto.

La “gran nube de testigos”:

El siguiente texto “contradictorio” que analizaremos está en Hebreos 12. Luego de que Hebreos 11 haga mención de varios creyentes de los tiempos antiguos, que fueron “héroes” de la fe, Hebreos 12:1 dice:


Hebreos 12:1
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

Si uno cree que los muertos no están muertos, sino que están vivos espiritualmente, o algo así, puede usar este versículo para decir que los grandes creyentes de los tiempos antiguos son “testigos” de todo lo que estamos haciendo. Sin embargo, habiendo aprendido, en base a las escrituras bíblicas claras, que los muertos han muerto y no tienen más actividad, es fácil interpretar correctamente este pasaje. Los hombres mencionados no son “testigos” de lo que nosotros hacemos, sino que fueron testigos del poder y la acción de Dios. Mientras vivían, testificaron sobre el poder y acción de Dios en Sus vidas, y debieran ser de ejemplo e inspiración para que nosotros también recibamos a Dios en nuestras vidas y testifiquemos Su amor al mundo.

Dios no es Dios de muertos sino de vivos:

Seguiremos con Mateo:

Mateo 22:23-32
(23) Aquel día vinieron a él los saduceos, que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron,
(24) diciendo: Maestro, Moisés dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano se casará con su mujer, y levantará descendencia a su hermano.
(25) Hubo, pues, entre nosotros siete hermanos; el primero se casó, y murió; y no teniendo descendencia, dejó su mujer a su hermano.
(26) De la misma manera también el segundo, y el tercero, hasta el séptimo.
(27) Y después de todos murió también la mujer.
(28) En la resurrección, pues, ¿de cuál de los siete será ella mujer, ya que todos la tuvieron?
(29) Entonces respondiendo Jesús, les dijo: Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios.
(30) Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo.
(31) Pero respecto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo que os fue dicho por Dios, cuando dijo:
(32) Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de vivos.

La última frase: “Dios no es Dios de muertos, sino de vivos” es frecuentemente utilizada para argumentar que aquellos creyentes que mueren siguen vivos en otro plano, ya que “Dios no es Dios de muertos.” Sin embargo, la conclusión lógica es la siguiente: ¿Por qué Dios no es Dios de muertos? Precisamente, porque los muertos no pueden obedecerle, alabarle, ni tener una relación con Él. El mismo contexto nos está hablando de “resurrección,” y no de “inmortalidad del alma.” Dios no es ahora Dios de Abraham, Isaac y Jacob, porque ellos están muertos, Dios fue Su Dios cuando ellos estuvieron vivos, y volverá a ser Su Dios cuando sean resucitados para volver a tener una relación con Él.

“Hoy estarás conmigo en el paraíso”:

Lucas 23:39-43
(39) Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
(40) Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?
(41) Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.
(42) Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
(43) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Algunos utilizan este pasaje enseñando que el malhechor que estaba con Jesús estaría en el “paraíso” en ese mismo día, junto con Jesús. Aquí hay varias cosas que no encajan, y deberían llamar la atención del estudiante bíblico. Primero, el “paraíso” siempre se refiere a un lugar en la Tierra y no en el cielo (más adelante lo veremos en detalle). En segundo lugar, Jesús no fue ni al paraíso, ni al cielo en ese día, él estuvo tres días muerto, su cuerpo estuvo en el sepulcro y su alma en el Hades (Hechos 2:31; Mateo 12:40), por lo tanto, el malhechor no podría haber estado ese mismo día, ni en el paraíso, ni en el cielo.

El malhechor le dijo a Jesús “acuérdate de mi cuando vengas en tu reino.” El malhechor sabía que Dios no iba a resucitar a los muertos sino hasta que Jesús viniera en su reino y le pidió estar allí cuando eso sucediera.

Una traducción literal del texto griego se leería así: “de cierto te digo hoy conmigo estarás en el paraíso.” Los textos griegos originales no tenían signos de puntuación, éstos fueron agregados por copistas posteriores. Evidentemente, el copista que agregó una separación en el texto griego tenía la ideología de que las personas creyentes luego de morir iban directamente a un “paraíso” en el cielo y colocó la coma luego de “digo,” de modo que el texto queda como: “de cierto te digo, hoy conmigo estarás en el paraíso.”

Sin embargo, la coma debiera colocarse después de “hoy,” el versículo quedaría así: “de cierto te digo hoy, conmigo estarás en el paraíso.” En otras palabras, Jesús le dijo: “Hoy te aseguro que cuando venga en mi reino, estarás conmigo en el paraíso.” Esto sí encaja con el resto de las Escrituras.

Veamos otro pasaje que es utilizado para enseñar que las personas siguen vivas luego de muertas:

Presentes en el cuerpo, ausentes al Señor:

2 Corintios 5:1-10
(1) Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio,  una casa no hecha de manos, eterna [griego aionios, “perteneciente a la era futura”], en los cielos.
(2) Y por esto también gemimos, deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial;
(3) pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.
(4) Porque asimismo los que estamos en este tabernáculo gemimos con angustia; porque no quisiéramos ser desnudados, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.
(5) Mas el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado las arras del Espíritu.
(6) Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor
(7) (porque por fe andamos,  no por vista);
(8) pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.
(9) Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables.

Algunos enseñan que cuando uno muere pasa a estar ante la presencia del Señor, utilizando este pasaje como fundamento. Pero el pasaje no dice que cuando uno muere va a ir inmediatamente “al cielo con Cristo.” En el versículo 1 Pablo, hablando del cuerpo físico como un “tabernáculo” dice que si éste se deshace (cuando uno muere y el cuerpo se corrompe hasta desintegrarse) Dios tiene uno mucho mejor preparado para la era futura. Luego dice que “gemimos” deseando ser revestidos de aquella habitación celestial; esto significa que el cuerpo que ahora tenemos sufre dolor, angustia, se corrompe y tarde o temprano morirá, por eso nuestro anhelo es poder tener cuanto antes ese nuevo cuerpo espiritual que Dios tiene preparado para la era futura. Pero Pablo tampoco deseaba ser “desnudado, sino revestido” esto es, no deseaba morir, deseaba que Cristo lo arrebatara para ser inmediatamente vestido con el nuevo cuerpo sin llegar a morir. En el versículo 5 y 6 Pablo dice que podemos vivir confiados porque tenemos las “arras del Espíritu,” el espíritu santo que Dios nos dio viene a ser como una garantía de que en el futuro tendremos ese cuerpo nuevo. Mientras vivamos en esta era, con este cuerpo mortal, no estaremos ante la presencia de Dios, Pablo decía que él desearía ya estar viviendo en aquella era futura, para estar presente al Señor, pero jamás dijo que deseaba ya estar muerto sino, como hemos visto, morir era precisamente lo que él no quería. Luego Pablo concluye diciendo que ya sea ausente o presente procuraba agradar al Señor. Él sabía que Dios lo recompensaría por su obediencia, así que, si él hacía bien su trabajo esto sería agradable ante Dios, tanto durante su vida en la Tierra (estando “ausente”) como en su vida futura (estando “presente” al Señor).

“El morir es ganancia” – “partir y estar con Cristo”:

Otro pasaje con un planteo similar está en Filipenses:

Filipenses 1:21-23
(21) Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
(22) Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.
(23) Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;

Tal como se presentan aquí, estos versículos parecieran indicar que la muerte es una “ganancia” y no un enemigo, y que si Pablo moría estaría con Cristo. Pero al examinar atentamente el contexto veremos que esto no es así.

Filipenses 1:12-21
(12) Quiero que sepáis, hermanos, que las cosas que me han sucedido, han redundado más bien para el progreso del evangelio,
(13) de tal manera que mis prisiones se han hecho patentes en Cristo en todo el pretorio, y a todos los demás.
(14) Y la mayoría de los hermanos, cobrando ánimo en el Señor con mis prisiones, se atreven mucho más a hablar la palabra sin temor.
(15) Algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad.
(16) Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones;
(17) pero los otros por amor, sabiendo que estoy puesto para la defensa del evangelio.
(18) ¿Qué, pues? Que no obstante, de todas maneras, o por pretexto o por verdad, Cristo es anunciado; y en esto me gozo, y me gozaré aún.
(19) Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación,
(20) conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
(21) Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

En el contexto Pablo dice que sus prisiones habían resultado benéficas para la obra de Cristo, porque otros hermanos cobraban ánimo para hablar la palabra sin temor. En el versículo 20 Pablo dice que tanto si seguía viviendo como si moría Cristo sería magnificado en su cuerpo y luego, en el 21, dice que para él “morir” es ganancia. Esta ganancia es en cuanto al efecto que tendría su muerte en otros creyentes, si por sus prisiones los creyentes cobraban ánimo, con su muerte su ejemplo sería más potente y, además, él sería librado de seguir sufriendo en la cárcel. Este es el sentido de este versículo.

Filipenses 1:22-26
(22) Mas si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger.
(23) Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor;
(24) pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros.

En el versículo 23 Pablo ya no habla de “morir” sino de “partir.” Aquí la palabra “partir” es la palabra griega analuo, que significa “volver, retornar, regresar al lugar de donde uno partió,” esta palabra se usa sólo dos veces en el Nuevo Testamento, aquí y en Lucas 12:36, en donde, correctamente es traducida “regrese.” Además, la frase en griego es eis to analusai, que literalmente se traduciría “hacia el retornar,” la frase, entonces, podría traducirse “teniendo un fuerte deseo hacia el retorno,” o sea, el retorno de Cristo. Lo que Pablo ansiaba era el retorno de Cristo por su Iglesia, como estudiaremos en detalle más adelante, Cristo aparecerá en el cielo y “arrebatará” a los cristianos, reuniéndolos allí. Pablo acá dice que estaba puesto “en estrecho,” o sea, le era difícil elegir si seguir vivo para predicar o ser martirizado para alentar la predicación en otros, pero su verdadero deseo era que Cristo viniera a reunir a sus santos, así él se iría con él, lo cual era “muchísimo mejor” que las otras dos opciones, de ser así. Luego Pablo dice “pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros,” o sea, era más necesario seguir vivo para predicar que morir como ejemplo para otros, por eso dice, en los siguientes versículos:

Filipenses 1:25-26
(25) Y confiado en esto, sé que quedaré, que aún permaneceré con todos vosotros, para vuestro provecho y gozo de la fe,
(26) para que abunde vuestra gloria de mí en Cristo Jesús por mi presencia otra vez entre vosotros.

Lázaro en el seno de Abraham:

Ahora analizaremos el relato de Lázaro en el seno de Abraham:

Lucas 16:19-31
(19) Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.
(20) Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,
(21) y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
(22) Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.
(23) Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
(24) Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
(25) Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
(26) Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden,  ni de allá pasar acá.
(27) Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
(28) porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
(29) Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.
(30) El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
(31) Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

Teniendo en cuenta todo lo que hasta aquí hemos visto, de que los muertos están muertos y, ni en la muerte ni en el Hades existe conciencia, es evidente que este pasaje no puede ser literal.

Marcos 4:33-34
(33) Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.
(34) Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo.

En este pasaje de Marcos vemos que Jesús hablaba al público general por parábolas, conforme a lo que podían oír, y sin parábolas no les hablaba, sólo a sus discípulos les hablaba claramente, pero en particular, no abiertamente. E.W. Bullinger en su “Diccionario de figuras de dicción usadas en la Biblia,” traducido al castellano por F. Lacueva, dice acerca de la parábola:

“...se refiere siempre a una historia real o imaginaria que contiene un significado oculto, sin que deba urgirse en cada detalle el punto de la comparación, ya que el símil se halla generalmente sólo en cierto detalle, peor no en los demás…”

“Para interpretar correctamente una parábola es menester hallar el objetivo de todo el contexto, la gran verdad que allí se nos presenta y la importante lección que se nos enseña. Los minuciosos detalles en los que la parábola puede ir envuelta no deben ser tenidos en cuenta, a no ser que lo exija el objetivo de la parábola.”

Mateo nos dice que Jesús hablaba en parábolas conforme a lo que podían oír. Esto es clave para entender no sólo el pasaje que estamos estudiando, sino todas las parábolas: siempre será necesario conocer el contexto cultural de Jesús, porque sus parábolas estaban dirigidas a personas cuya cultura y entendimiento era diferente a la nuestra en estos días.

Unos versículos antes, en este pasaje de Mateo, Jesús explicó por qué hablaba en parábolas:

Marcos 4:10-12
(10) Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.
(11) Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios;  mas a los que están fuera,  por parábolas todas las cosas;
(12) para que viendo,  vean y no perciban;  y oyendo,  oigan y no entiendan;  para que no se conviertan,  y les sean perdonados los pecados.

En realidad, no era que Jesús no quisiera que las personas entiendan y se conviertan y sean sanadas. Cuando estudiamos acerca de la predicación de Jesús vemos que el pueblo de Israel, en términos generales, rechazó la enseñanza clara de Jesús, hasta intentaron matarlo (ver Lucas 4:15-30). Entonces, fueron ellos mismos los que no quisieron oír, entender y convertirse, así que Jesús comenzó a hablar en parábolas y a explicarlas sólo a los que lo seguían y realmente querían comprender su mensaje.

Entonces, cuando llegamos al relato en Lucas 16, ya estamos advertidos de que Jesús, cuando hablaba abiertamente, lo hacía por medio de parábolas, sólo a los discípulos hablaba claramente. En Lucas 15:3 Jesús comienza con una parábola, el 16:1 nos dice “dijo también a sus discípulos,” conectando este capítulo con el 15, Jesús seguía hablando en parábolas, ya que los fariseos estaban allí escuchando (16:14), el 16:19 comienza diciendo “Había un hombre rico,” estas palabras son similares a las del 16:1, lo cual nos da el indicio de que todo el pasaje está interconectado doctrinalmente. Por todo esto, podemos ya, antes de analizar el relato de Lázaro y el hombre rico, deducir que se trata de una parábola, una narración simbólica y no literal. Pero además, el doctor Victor Paul Wierville, en su libro “¿Están vivos ahora los muertos?” señala que existen dos manuscritos antiguos: el Bezae Caulabrigiensis y el Koridethian Caesarean, que comienzan este versículo con las palabras griegas epipen de kai hereran parabolem, que se traduce: “Y Él les dijo también otra parábola.” Si estas palabras eran o no parte del original no es seguro, pero nos muestra que ya antiguamente reconocían este relato como una parábola.

En el contexto, Jesús estaba hablando a los fariseos, exponiendo sus errores doctrinales a través de las parábolas. Como veremos, Jesús estaba utilizando las enseñanzas de los fariseos en su propia contra.

E.W. Bullinger, en su estudio “The Rich Man and Lazarus” (El hombre rico y Lázaro) dice lo siguiente:

“La enseñanza de los fariseos tenía mucho en común con la enseñanza de los romanistas y espiritistas de estos días. Sólo tenemos que dirigirnos a las palabras de Señor para ver lo que él pensaba acerca de los fariseos y sus enseñanzas. Él reservó para ellos sus más severas denuncias y lamentos, y les administró sus más mordaces juicios. Fue la enseñanza de los fariseos, quienes habían hecho que la palabra de Dios quede sin efecto, la cual fue la misma esencia de su pecado y condenación. Por todos lados el Señor se refiere a estas como trayendo la ira de Dios… ellos había cambiado la Ley de Dios por sus tradiciones. El contexto muestra que la controversia del Señor con los fariseos llegaba ahora a su punto crítico. Comienza en el capítulo 14:35, con la solemne fómula: ‘El que tiene oídos para oír, oiga.’ E inmediatamente se nos muestra quienes son los que tenían los oídos abiertos, porque leemos (15:1) ‘Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este a los pecadores recibe, y con estos come.’ …Ellos eran como el ‘mayordomo injusto’ (Lucas 16:1-12) de la parábola que inmediatamente sigue a Lucas 15… contrariamente a sus enseñanzas, el Señor declaró que no había tal cosa como “poco” o “mucho” cuando se trata de honestidad, especialmente cuando se trata con la Palabra de Dios y, si habían sido infieles en lo poco, también lo serían en lo mucho, y no eran confiables. El tiempo había llegado en que la declaración sería pronunciada: ‘ya no podrás más ser mayordomo.’”

“…podríamos parafrasear sus palabras siguientes hasta llegar a la parábola: ‘ustedes se burlan y me ridiculizan, como si yo estuviera equivocado y ustedes fueran inocentes. Quieren justificarse a ustedes mismos ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Ustedes estiman en gran manera sus tradiciones, pero éstas son abominación ante Dios (v.15). La ley y los profetas fueron hasta Juan, pero ustedes la manejan injustamente, cambiándola y torciéndola a su gusto, por su tradición, y por los falsos comentarios que ustedes han puesto sobre ella. Y cuando Juan predicó el Reino de Dios, todos fueron violentos y hostiles contra ésta, por medio de contradicciones, persecución y escarnios (v.16). E incluso, por medio de sus vanas tradiciones, ustedes dejan vacía y sin efecto a la ley, es más fácil que el cielo y la Tierra pasen a que falle una sola tilde de la ley (v.17). Tomen un ejemplo de los tantos que hay: es cierto que Dios permitió, y legisló el divorcio. Pero ustedes, por sus tradiciones y su sistema arbitrario de divorcios lo han degradado para obtener ganancia. Sin embargo, la ley aún permanece, y lo hará para siempre, y el que acepta las enseñanzas que ustedes presentan al respecto, y reciben sus divorcios, y se casan con otro, cometen adulterio (v.18).’”

“Luego el Señor pasa inmediatamente al punto culminante de su lección (v19)… dando otro ejemplo de sus tradiciones…”

Así que, leamos nuevamente el pasaje:

Lucas 16:19-31
(19) Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.
(20) Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,
(21) y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
(22) Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.
(23) Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
(24) Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
(25) Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
(26) Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
(27) Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
(28) porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
(29) Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.
(30) El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
(31) Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

En el libro mencionado Bullinger explica que todo este relato se basa en las creencias de la tradición farisea, por medio de las cuales habían anulado la Palabra y la Ley de Dios.

Como ya he señalado, Jesús hablaba en parábolas conforme a lo que podían oír, entonces, Jesús armó una parábola con algunas de las creencias y enseñanzas de la tradición fariseo, de modo de poder señalarles su propio error.

Bullinger sigue diciendo:

“En el Talmud tenemos reunidas aquellas mismas tradiciones a las que el Señor se refirió en su condenación. Muchas han sido preservadas tal cual estaban en los días de nuestro Señor…

…En Kiddushim (Tratado de compromiso), folio 72, hay una cita de Juchasin, folio 75, 2, una larga historia acerca de lo que Levi le dijo del Rabbi Judá: ‘Este día él se está sentando en el seno de Abraham,’ o sea, murió.

Hay una diferencia aquí entre los talmudes de Jerusalén y Babilonia, el primero dice que el Rabbi Judá fue ‘llevado por ángeles,’ el segundo dice que fue ‘puesto en el seno de Abraham.’
Luego hay una historia de cierto hombre piadoso que se hospedó en un lugar donde enterraban a los muertos y escuchó dos almas discutiendo entre sí: ‘Una dijo a la otra: - Ven, mi compañero, y deambulemos por el mundo, y escuchemos detrás del velo, qué clase de plagas vendrán sobre el mundo – A lo que la otra replicó: - Oh, mi compañero, no puedo, porque fui enterrado envuelto en un manto; pero ve tú y lo que sea que oigas ven y dímelo.’…

Entonces, podemos observar que lo que Jesús está haciendo aquí es condenar las doctrinas erróneas de los fariseos a través de una parábola que invoca esas mismas doctrinas. El “hombre rico” representa a los fariseos, ellos eran ricos no sólo en dinero sino en instrucción y conocimiento de la ley, pero alteraban la ley para obtener ganancias. El hombre pobre podría representar aquellos publicanos y pecadores que venían a Cristo, quienes tenían un nivel social inferior y muy pocas posibilidades de conocer la Palabra de Dios en detalle. Estar en el “seno” de Abraham sería una posición de privilegio para un fariseo. Abraham era el “padre” sanguíneo de ellos, sin embargo, este hombre rico de la parábola le dice a Abraham “padre Abraham, ten misericordia de mí,” (v.24), pero Abraham no aceptó su petición y le dijo que era imposible pasar desde el lugar en donde él estaba hasta donde estaba el fariseo. En el 28 el hombre rico le pide a Abraham que envíe a Lázaro para predicarles a su familia, para no ir al mismo lugar de tormento en que estaba él, a lo cual Abraham responde: “A Moisés y a los profetas tienen, óiganlos.” A lo que el hombre rico replica que si alguien resucitara de entre los muertos para predicarles entonces oirían, y Abraham le contesta que si no oyeron a Moisés y los profetas tampoco serían persuadidos si alguno viniera de entre los muertos. Es así que Jesús usa las mismas doctrinas erróneas de los fariseos para enseñar al menos tres importantes verdades:

1 – Que el linaje sanguíneo con Abraham no era lo que importaba para heredar el bien en la vida futura, lo cual concuerda con lo que predicaba Juan en Lucas 3:8: “Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento, y no comencéis a decir dentro de vosotros mismos: Tenemos a Abraham por padre; porque os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras.” Más tarde, en Romanos 4, Dios revelaría que los que serían considerados “herederos” de Abraham son los que creen en las promesas, y no los que son de su linaje sanguíneo.

2 – Que si voluntariamente rehusaron creer en la salvación que les fue ofrecida por Dios, después de muertos ya no tendrían la oportunidad de arrepentirse para salvación. La brecha entre Lázaro y el hombre rico era insalvable.

3 – Que si no habían creído en las palabras de Moisés (todo lo que concierne a la Ley de Dios) y los profetas (que hablaron sobre el Salvador que Dios enviaría), tampoco creerían, aun si alguno volviese de entre los muertos para predicarles. Hechos 28:17-28 nos muestra esto precisamente: Pablo les predicó sobre Jesús (quien había resucitado de entre los muertos) “tanto por la ley de Moisés como por los profetas” (v.23), pero ellos (en términos generales) no creyeron.
Entonces, vemos que este pasaje no debe ser tomado literalmente, sino como una parábola pensada por Jesús para señalar el error doctrinal de los fariseos utilizando sus mismas enseñanzas y tradiciones. Quisiera citar unas palabras más del estudio de Bullinger “The Rich Man and Lazarus”:
“Las tradiciones expuestas arriba estaban ampliamente difundidas en muchos escritos cristianos del primer siglo, mostrando cuán rápido se diseminó la corrupción que llevó a la Era Oscura y a todos los peores errores romanistas. Los libros apócrifos (escritos en griego y no en hebreo en los siglos 1 y 2 a.C.) contenían en germen de esta enseñanza. Por eso es que la Apócrifa es tan valiosa para los tradicionalistas, y por eso fue incorporada por la iglesia de Roma como parte integral de la Biblia.”
La Apócrifa contiene oraciones por los muertos, también ‘las canciones de los tres hijos’ (conocido en el libro de oración como el Benedicite), en las cuales ‘los espíritus y almas de los justos’ son llamados para bendecir al Señor.”
Tenemos las Escrituras de verdad, y ellas nos revelan en palabras claras, directas, categóricas e inconfundibles que ‘los muertos no conocen nada,’ y que cuando el aliento del hombre se va ‘en ese mismo día perecen sus pensamientos.’ Queda claro, por lo tanto, que debemos creer lo que Dios dice en estos y muchos otros pasajes de Su Palabra; y si no hubiésemos absorbido la tradición de nuestros primeros años a primera vista habríamos visto que la interpretación popular de este pasaje es bastante contradictoria a la analogía completa de la Escritura. Debiéramos discernir, a primera vista, que ésta es única y está aislada del resto y nunca debiéramos haber ni por un momento soñado en aceptarla como una verdad la cual, si conocemos algo de Su Palabra, debiéramos haber instantáneamente e instintivamente detectar como tradición humana utilizada con un propósito peculiar. Pero, lamentablemente, hemos estado apoyándonos en gran parte en libros de hombres y no en la Biblia…”
“Personas saturadas con tales falsas tradiciones vienen a esta Escritura con las mentes llenas con las invenciones, fabricaciones e imaginaciones de hombre y, por supuesto, no pueden ver otra cosa que sus propias tradiciones aparentemente dictadas por nuestro Señor. No se dan cuenta del hecho de que en la parábola misma el Señor corrige la falsa doctrina introduciendo la verdad de la resurrección…”

“Todas estas tradiciones se introdujeron en el romanismo… Nuestros amigos protestantes no reconocieron este hecho y por lo tanto no se purgaron completamente del error de la iglesia romana. Los judíos corrompieron su religión tomando las enseñanzas paganas de la mitología griega. Los romanistas adoptaron estas tradiciones judías de oraciones por la muerte y añadieron otras propias, y las iglesias reformadas tomaron las tradiciones romanistas conectadas con el así llamado “estado intermedio,” del cual debieran haberse purgado.”

“En vea de completar la reforma con respecto a tales tradiciones paganas, aún se aferran a éstas hoy en día, y tan tenazmente que le están dando a los romanistas y espiritistas todo lo que ellos desean como fundamento para sus falsas enseñanzas, mientras se reservan su ira para aquellos quienes, como nosotros, preferimos creer a la verdad de Dios en oposición a la primer gran mentira de la Antigua Serpiente. Pero una vez que se ve la verdad de la Palabra de Dios, de que ‘muerte’ significa muerte; y se deja de leer esta palabra como si significara ‘vida,’ lejos queda la única base para la adoración de la virgen María, la invocación de santos, oraciones por los muertos, y todas las falsedades de ‘espíritus mentirosos’ y ‘enseñanzas de demonios’ (1 Tm. 4:1, 2), que engañan mediante la personificación de muertos, de quienes Dios declara que sus pensamientos ya han perecido.”

Para cerrar esta sección, quiero nuevamente citar palabras de Bullinger, de su estudio sobre el hombre rico y el Lázaro:
“…la tradición sólo está promoviendo la mentira de la serpiente antigua, con la cual engañó a nuestros primeros ancestros. Dios dijo “CIERTAMENTE morirás” (Gn. 2:17). Satanás dijo: “NO morirás” (Gn. 3:4). Y todos los tradicionalistas y espiritistas concuerdan con Satanás al decir: “No hay tal cosa como la muerte, es sólo vida en alguna otra forma.”

“Dios habla de la muerte como un ‘enemigo’ (1 Cor. 15:26)
El hombre habla de ésta como un amigo.

Dios habla de ésta como un final.
El hombre habla de ésta como una puerta.

Dios habla de ésta como una calamidad.
El hombre habla de ésta como una bendición.

Dios habla de ésta como un temor y terror.
El hombre habla de ésta como una esperanza.

Dios habla de librarnos de ésta por “misericordia.”
El hombre, extrañamente, ¡dice lo mismo! Y no pierde la oportunidad de buscar liberación de ésta utilizando todos los medios que están a su alcance.

Hasta aquí, me he dedicado a exponer la doctrina bíblica acerca de la vida y la muerte, lo cual es la base para poder comprender la esperanza que Dios dejó para el cristiano y poder aprovecharla al máximo. He tomado bastante espacio intentando aclarar el hecho de que los muertos están muertos y no vivos en alguna forma en parte porque la enseñanza general es contraria a la Palabra de Dios, aún en círculos cristianos y, si no llegamos a entender y creer que los muertos están muertos y no tendrán conciencia ni actividad sino hasta que Dios los resucite, en un futuro, por medio de Jesucristo, entonces la esperanza que nos da Dios en Su Palabra se vuelve inútil y vacía, y jamás podrá ser utilizada como “firme y segura ancla del alma.” En la siguiente sección comenzaremos a ver con más detalle en qué consiste nuestra esperanza como cristianos.








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