¿Dónde vamos cuando morimos? ¿Queda viva el “alma”?

En Honor a Su verdad


Una de las formas en que el Diablo propaga su mentira de que el hombre no muere es a través de la enseñanza de que cuando uno muere sólo su cuerpo muere, pero su “alma” de alguna manera queda viva. Veremos, más en detalle qué dice la Biblia acerca del estado en que están los muertos, qué pasa con el cuerpo y qué pasa con el alma.

La Biblia nos muestra que nuestro cuerpo, al haber sido formado del polvo (Gn. 2:7) vuelve al polvo (por su propia descomposición).

Génesis 3:19
Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Job 34:14-15
(14) Si él pusiese sobre el hombre su corazón, Y recogiese así su espíritu y su aliento,
(15) Toda carne perecería juntamente, Y el hombre volvería al polvo.

Salmos 104:29
Escondes tu rostro, se turban;  Les quitas el hálito, dejan de ser, Y vuelven al polvo.

Estos versículos nos indican que el hombre, al morir, vuelve al polvo, esto es, su parte física.

Sin embargo, el “alma” del hombre tiene otro destino. El “alma” del hombre, es la parte que le da “vida” al hombre. La palabra hebrea para “alma” es nephesh, que significa “vida,” “viviente,” o “vivo.” La raíz de esta palabra significa “respirar.” Hace referencia a la parte de un ser que le da vida, pensamiento, emociones, etc.

En Génesis 1:20 “seres vivientes” es, según el texto, “almas con vida” o “almas vivientes.” Este es el primer uso de nephesh, que nos muestra que no sólo el hombre, sin también los animales tienen “alma.”

Génesis 2:7
Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.

“Ser viviente” son las mismas palabras hebreas que en Génesis 1:20: chay nephesh, que es “alma con vida” o “alma viviente.” Entonces, vemos que el hombre pasó a ser un “alma viviente” luego de que Dios “sopló en su nariz aliento de vida.” El cuerpo del hombre había sido formado, pero era sólo un “envase” sin vida, Dios puso en el cuerpo aquello que le dio vida y, así, el hombre pasó a ser un alma viviente.

Génesis 9:4
Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

Levítico 17:11
Porque la vida de la carne en la sangre está…

Estos versículos, nos dicen que lo que le da vida a la carne está en la sangre, es por eso que muchas veces en la Biblia veremos que se usa la palabra “sangre” como equivalente a la “vida” de una persona y “derramar sangre” como sinónimo de “matar” o “asesinar.”

Sabemos, a través de los descubrimientos e investigaciones científicas, que en nuestra sangre se encuentran todas las células que dan vida a nuestro ser, entre estas células, se encuentra el ADN, que contiene toda la información sobre lo que somos: color de pelo, color de ojos, forma física, habilidades y debilidades genéticas, entre otras cosas. Allí, en la sangre, está nuestra “alma,” que es, lo que nos da vida y nos hace ser lo que somos (físicamente, no moralmente).

Ahora bien, ¿qué pasa con el alma al morir?

Salmos 16:10
Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

Lo que vemos aquí es que el “alma” va a un lugar llamado “Seol,” David, proféticamente hablaba de que el alma del Salvador no sería dejada en el Seol y no sufriría corrupción. Pero ¿qué es el Seol?

La palabra Seol es una transliteración de la palabra hebrea sheol, probablemente, como los traductores de la Reina Valera no tuvieron una definición exacta de esta palabra hebrea, la transliteraron Seol. La palabra griega hades, es el equivalente griego a la palabra hebrea sheol, y también es transliterada, sin traducción, por los traductores de la Reina Valera. Esta palabra (en hebreo sheol y en griego hades) es definida por el doctor E.W. Bullinger como “el dominio de la tumba,” o “el estado de los muertos.”

Isaías 38:18
Porque el Seol no te exaltará, ni te alabará la muerte; ni los que descienden al sepulcro esperarán tu verdad.

Salmos 6:5
Porque en la muerte no hay memoria de ti;  En el Seol, ¿quién te alabará?

Cuando uno muere, ya vimos que el cuerpo “vuelve al polvo,” nuestra parte física se va descomponiendo hasta hacerse polvo. Pero por otro lado, el “alma” es puesta en el Seol, queda en un “estado de muerte” en el cual no hay memoria de Dios, ni posibilidad de alabarlo. Esto claramente nos indica que el Seol no es un lugar en donde el alma de la persona sigue viva sin su cuerpo.

Salmos 49:15
Pero Dios redimirá mi vida del poder del Seol, Porque él me tomará consigo.  Selah

“Vida” aquí es la palabra nephesh, “alma.” Ya vimos que el alma de una persona está en su sangre, así que, sin sangre no hay alma. Pero también vimos que el alma es dejada en el Seol y aquí el salmista dice “redimirá mi vida del poder del Seol.” Sheol se diferencia de qeber en que qeber se refiere a la “tumba” como un lugar físico, mientras que sheol es más bien un concepto y no un lugar determinado. Lo que la Biblia nos está mostrando es que el Seol es una especie de “registro” que Dios tiene sobre la vida de cada persona. A través de este “registro” Dios podrá, en el futuro, restituir la vida de la persona tal cual era cuando vivió en su primera vida, pero corrigiendo los “defectos” genéticos que la hacen enfermar y morir.








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