Vida eterna: un concepto que no es bíblico

En Honor a Su verdad


Antes de proseguir, quiero hacer algunas aclaraciones con respecto a la vida eterna y el concepto de eternidad en la Biblia.

En principio, si bien los diccionarios modernos entre sus acepciones de “eterno” está la definición de “que no tiene fin” o “que dura mucho tiempo,” el significado esencial de “eterno” es “que no tuvo principio ni tendrá fin.” Este concepto sólo puede ser aplicado a Dios, Dios es el único que no ha tenido principio ni tendrá fin. Toda la creación de Dios tuvo un principio, y todos nosotros tenemos un principio. Nuestras vidas han tenido un comienzo, por lo que el concepto de “vida eterna” no puede aplicarse a ningún ser humano, ni espiritual, sino sólo a Dios. Por lo tanto, hablando de una vida sin final, sería más correcto hablar de “vida perpetua” o “vida interminable.”

Aparte de esto, también debe entenderse que el concepto de “eternidad” no existía en la mente hebrea, para ellos existían períodos largos de tiempo, pero no pensaban en términos de eternidad. En nuestra Biblias, la palabra “eterno,” “eterna” o “eternidad” frecuentemente son la traducción de alguna frase que contiene la palabra hebrea olam o su equivalente griego aion, o alguno de sus derivados. Tanto olam como aion significan, primordialmente, “era” o “edad,” haciendo referencia a un período de tiempo determinado, frecuentemente con un principio y un fin y que está definido por ciertos rasgos característicos de ese período de tiempo. En el Nuevo Testamento, se ha traducido el adjetivo griego aionios como “eterno” o “eterna,” cuando, en realidad, sencillamente significa “perteneciente o relativo a la era.” Muchos eruditos, autores de importantes léxicos, han definido aionios como “eterno” o “sin final,” cuando es claro, tanto por el estudio de su palabra raíz, como por el estudio de los usos bíblicos que aionios es “perteneciente a la era” o “de la era.”

Veremos algunos ejemplos de cómo estas palabras han sido traducidas erróneamente y cuál sería la forma correcta de entenderlas. Un ejemplo claro y contundente está en Efesios:

Efesios 3:8-11 (RV-1960)
(8) A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo,
(9) y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos [griego aion] en Dios, que creó todas las cosas;
(10) para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,
(11) conforme al propósito eterno [griego aion] que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor,

Efesios 3:11 (RV-1865)
Conforme al propósito de los siglos, que hizo en Cristo Jesús Señor nuestro:

El traductor Cipriano de Valera tradujo aion como “siglos” tanto en el versículo 9 y como en el versículo 11, como se ve en la Reina-Valera de 1865, pero los revisores cambiaron “de los siglos” por “eterno,” lo cual da una lectura errónea. Es evidente que el traductor tenía una idea de lo que la palabra aion significaba, pero los revisores, por su teología e ideología, colocaron “eterno” en el segundo caso. El versículo 11 debiera leerse “conforme al propósito de las eras…” Dios tuvo un propósito para dividir la historia humana en diferentes “eras.”

En el versículo 9 Pablo dice que a él le había sido dado la gracia de aclarar cuál sea la dispensación (administración) del misterio (esto es “secreto espiritual”) escondido desde las eras en Dios. A través de Pablo Dios estaba revelando que ahora estaban viviendo en una nueva forma de administración (esto se refiere al modo en que Dios se relaciona con los hombres y administra su justicia al hombre), que es llamada la “administración del secreto espiritual,” que estuvo escondida en Dios “desde las eras,” esto es, en ninguna otra era de la historia humana nadie supo nada sobre esta forma de administración, sino sólo Dios, quien ya había pensado y planeado las “eras” espirituales de la historia del hombre.

Fíjense Hebreos 11:3

Hebreos 11:3 (RV-1960)
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Hebreos 11:3 (RV-1865)
Por fé entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de Dios, de tal manera que las cosas que se ven no fueron hechas de cosas que aparecen.

Aquí, nuevamente, la traducción de 1865 tiene el sentido correcto. Los revisores de la RV-1960 quizá no entendieron la doctrina sobre las eras y tradujeron “universo,” lo cual se aleja del sentido que el pasaje quiere transmitir. Este pasaje en Hebreos quiere comunicar que los cristianos por “fe” entendemos que Dios compuso las “eras” de la historia humana. Para el incrédulo, los distintas etapas de la historia humana se fueron dando por “azar” a medida que el hombre fue “evolucionando” culturalmente, para el cristiano, estas eras de la historia humana fueron constituidas y ordenadas por Dios con un propósito claro.

Hay muchos pasajes en que olam y aion son traducidas como “eterno,” pero esta no es una correcta traducción. Tanto olam como aion denotan un período de tiempo con principio y fin, e incluso pueden denotar un período corto de tiempo.

Éxodo 21:5-6
(5) Y si el siervo dijere: Yo amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos, no saldré libre;
(6) entonces su amo lo llevará ante los jueces,  y le hará estar junto a la puerta o al poste;  y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre.

“Para siempre” es, en el hebreo “durante olam,” esto es “durante la era,” pero esta “era” definía un período de tiempo limitado, ya que en el tiempo del jubileo el siervo podía ser liberado:

Levítico 25:10
(10)  Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; ese año os será de jubileo, y volveréis cada uno a vuestra posesión, y cada cual volverá a su familia.

Tomando una concordancia del hebreo y del griego, y haciendo un seguimiento de las palabras olam y aion, en sus respectivos contextos, podrán ver que tanto olam como aion marcan un período definido de tiempo.

Veamos ahora, como adquieren un nuevo sentido algunos pasajes muy conocidos:

Juan 3:14-16
(14) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
(15) para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

“Vida eterna,” tanto en el versículo 16 como en el 17 es, en el texto, “vida aionios,” literalmente “vida de la era.” Pero uno podría preguntarse ¿vida de qué era? No puede ser la presente, porque ellos ya tenían una vida.

1 Corintios 15:50-54
(50) Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción.
(51) He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos;  pero todos seremos transformados,
(52) en un momento, en un abrir y cerrar de ojos,  a la final trompeta;  porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados.
(53) Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.
(54) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria.

Este pasaje nos muestra que el cuerpo nuestro, tal como está ahora (llamado aquí “carne y sangre”) no pueden heredar el reino de Dios, o sea, no puede ser parte del futuro reino de Dios en la Tierra; por eso, es necesario que el cuerpo sea transformado y lo corruptible “se vista” de incorrupción y lo “mortal” de inmortalidad. Dios dará a los creyentes una nueva forma de vida que será capaz de vivir para siempre en la era futura en que el reino de Dios sea establecido en la Tierra. Más adelante veremos más sobre esto, pero ahora continuaremos con el tema de la “vida de la era.”

Volviendo al pasaje de Juan:

Juan 3:14-16
(14) Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,
(15) para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna [“vida de la era”].
(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna [“vida de la era”].

Podemos decir, entonces, que la “vida de la era,” se refiere a esta nueva forma de vida que Dios dará, para que el hombre pueda vivir en la era futura. Entonces, vemos que Dios envió a Jesús para que todo aquél que en él cree no se pierda sino que pueda vivir en la era futura.

Juan 8:51
De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.

Textualmente este pasaje dice: “Amén, amén les digo: si alguno observa mi mensaje de ningún modo experimentará muerte en la era futura.” Creyendo y actuando conforme al mensaje que Jesús transmitía las personas serían libradas de morir “en la era,” o sea de no recibir la vida de la era futura.

Isaías 11:1-10 (RV-1960)
(1) Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
(2) Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.
(3) Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos;
(4) sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío.
(5) Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura.
(6) Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará.
(7) La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja.
(8) Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora.
(9) No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar.
(10) Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.


La promesa de Dios para el pueblo de Israel ha sido, a lo largo de toda la historia que ellos habitarían en un reino gobernado por el Mesías, en el cual se viviría con bendición y prosperidad, este reino estaba prometido para una era futura, pero para vivir en esa era futura, las personas debían ser resucitadas con una nueva clase de vida espiritual, como la que Jesús tiene ahora. Por eso es que los judíos de la época de Jesús entendían bien cuando Jesús les decía que si creían el én tendrían "vida de la era", ellos sabían que se refería a la vida perpetua en la era futura que Dios había prometido. Pero cuando el pensamiento filosófico y pagano de los griegos se introdujo en el mensaje cristiano, se cambió el sentido por "vida eterna" y gran parte del cristianismo perdió el entendimiento sobre esta parte del mensaje de Jesús y los apóstoles.

La "vida de la era" es lo que prometió Jesús y lo que predicaron los apóstoles. Ahora bien ¿qué hay del presente? ¿Tiene efecto esta "vida de la era" en el presente?

Romanos 8:22-23 (RVA)
(22) Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una sufre dolores de parto hasta ahora.
(23) Y no sólo la creación, sino también nosotros, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos dentro de nosotros mismos, aguardando la adopción como hijos, la redención de nuestro cuerpo.


El apóstol Pablo aquí dice que tenemos las "primicias" del Espíritu. La palabra "primicias" significa "primeros frutos". Nosotros hoy tenemos los primeros frutos de la vida espiritual dada por Dios. La vida en la era futura aún no la podemos vivir en forma completa, nuestra carne está corrupta, tenemos deseos pecaminosos y nuestro cuerpo físico se corrompe y va hacia la muerte, la sanidad y restauración completa vendrá en el futuro, en la era que Dios prometió. Pero hoy podemos vivir los "primeros frutos" de esa vida, hoy los creyentes tienen espíritu santo de Dios y con esto estamos conectados con Dios de tal modo que podemos recibir una primera degustación de la liberación, sanidad y poderes del reino venidero en la medida que andamos por fe. Los milagros, poder y sabiduría que los creyentes reciben hoy de parte de Dios son esas "primicias" que Dios nos hace vivir como adelanto de lo que nos dará en el reino futuro. 

Por lo tanto, si bien la vida de la era se refiere especialmente a una realidad futura, en ocasiones también tiene su aplicación presente, porque la Biblia nos dice que tenemos los primeros frutos de esa vida que viviremos en forma completa en la época en que Jesús reine sobre la Tierra.











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