El infierno: ¿Existe un lugar de “tortura eterna”?

En Honor a Su verdad

  
Muchos cristianos creen que existe un lugar en el que los pecadores y los seres espirituales de maldad serán torturados perpetuamente. Este lugar es normalmente denominado “infierno,” pero ¿qué dice la Biblia al respecto?

En principio utilizaremos la lógica bíblica para entender que no puede existir un lugar de tortura perpetua para el pecador. La Biblia nos dice que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), por eso Cristo tuvo que morir para pagar por nuestros pecados (2 Cor. 5:14; Rom. 5:8; Heb. 2:9; 2 Ped. 3:18; Heb. 10:10-12), pero, como señala el doctor Ernest Martin en su estudio “La enseñanza bíblica sobre el infierno,” si la paga del pecado fuese quemarse perpetuamente en el infierno, Jesús tendría que haberse quedado para siempre en el infierno para pagar por nuestros pecados. Esto solo es suficiente argumento para mostrar que el fin del pecador no es una interminable tortura.

La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte y el don de Dios es la vida eterna (“vida de la era futura” es la correcta traducción). Si el incrédulo y pecador van a arder perpetuamente en el infierno, no sólo no estarán muertos, sino que estarán viviendo en la era futura siendo inmortales.

Entonces ¿qué es el “infierno”?

Hay tres palabras griegas que en español se traducen como “infierno.” Una de esas palabras es hades, que la Reina Valera de 1960 suele transliterar como “Hades,” y cuyo significado ya hemos estudiado. Esta palabra, es traducida “infierno” por algunas traducciones, lo cual es un gran error de traducción.

Otras palabras que se traducen como “infierno” son la palabra griega gehenna y la palabra griega tartaroo. Además, también suele equipararse al infierno con el “lago de fuego” que menciona la Biblia. En esta sección intentaremos entender el significado de estas palabras y conceptos.

Tartaroo:

La palabra griega tartaroo se usa sólo una vez en la Biblia, en 2 Pedro 2:4, donde la Reina-Valera traduce “infierno”:

2 Pedro 2:4
Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

Este es el único pasaje en donde se utiliza la palabra griega tartaroo, y no da ningún indicio de ser un lugar de tortura, sino más bien, como el pasaje mismo aclara, es un lugar en que los “ángeles que pecaron,” están aprisionados y reservados al juicio. El la mitología griega el tartaroo era un área subterránea en donde estaban aprisionados los Titanes que se rebelaron contra Zeus. Génesis 9 relata cómo espíritus demoníacos se relacionaron con las mujeres humanas, dando como progenie a los nephilim, que eran personas “gigantes” tanto en tamaño como en maldad, que amenazaban con destruir a la humanidad y por eso fueron destruidos por medio del diluvio, aunque luego aparecieron algunos más que fueron acabados por David y sus servidores. Éstos demonios que pecaron de este modo especial aparentemente son los que están aprisionados hasta el día del juicio, quizá para que este tipo de progenie maligna no vuelva a aparecer en la Tierra. La mitología deformó este relato, pero la verdad de fondo puede verse, y quizá por eso Dios uso la palabra tartaroo para denominar al lugar en que estos espíritus fueron aprisionados.

Gehenna:

Gehenna es el nombre griego para el “Valle de Hinom,” o “Valle del hijo de Hinom,” que se menciona en el Antiguo Testamento (Josué 15:8; 2 Crónicas 33:6). Este valle rodeaba la parte oeste y sur de las paredes de Jerusalén. En la parte sureste de este valle era quemada la basura de la ciudad. En este valle algunos israelitas quemaron a sus hijos al dios Moloc (Jer. 32:35). Para el tiempo de Cristo este valle se había convertido en un lugar en que el fuego ardía constantemente, quemando la basura de la ciudad. Para el israelita, este valle vino a ser figura de la destrucción total, decir que serían “quemados en el Gehenna” sería como decir que sus vidas eran como basura, sin sentido, y no pasarían a la vida de la era futura.

Como los que conocían bien este lugar eran los judíos, la palabra Gehenna sólo se usa en la Biblia en escritos o conversaciones escritas a judíos. Los usos son: Mateo 5:22, 29, 30; 10:28; 18:9; 23:15; 23:33; Marcos 9:43, 45, 47; Lucas 12:5 y Santiago 3:6. Excepto en el pasaje de Santiago, todos los demás usos de gehenna fueron de la boca de Jesús, dirigido hacia sus discípulos y a los fariseos y saduceos, jamás se le dice a un gentil, a un romano o griego, que sería echado en el Gehenna si no obedecía a Dios, esto es, porque para ellos el Gehenna no tenía el valor simbólico que tenía para los judíos.

Como expliqué, el Gehenna era un lugar donde se quemaba basura. Santiago 3:6 dice que la lengua es “inflamada por el Gehenna.” El contexto habla de la maldad que puede salir a través de la lengua (o sea, de las palabras que con ella son pronunciadas). Estas palabras salen del corazón del hombre (Mateo 15:18). En este pasaje, en forma figurada se dice que la lengua es “inflamada” (o sea, es “encendida”) por el Gehenna, con el sentido de que es la “basura” que hay en el corazón del hombre que alimenta el vocabulario negativo y destructivo del hombre.

Entonces, vimos que el Gehenna era un lugar físico, el cual Jesús usó representativamente para simbolizar el fin de la vida de aquellos que no han creído y obedecido a Dios. En Mateo 10:28 Jesús dijo: “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno [Gehenna].” Aquí se usa al Gehenna como un lugar de “destrucción” del alma y el cuerpo, no como un lugar de tortura. Jesús usó simbólicamente el Gehenna para explicar una realidad espiritual. Ya habíamos visto que el “alma” del hombre es puesta en una especie de registro de Dios llamada en la Biblia “Seol” y “Hades.” Este alma (con los pensamientos, recuerdos, carácter, etc., de la persona) será resucitada en el futuro para ser juzgada, las “almas” obedientes pasarán al reino futuro de Dios y las que no lo han sido serán “destruidas,” el Gehenna sólo es una forma física de ejemplificar una realidad espiritual, del mismo modo que se ejemplifican realidades espirituales a través de otras cosas físicas, como el “Cuerpo,” “Árbol,” “Casa,” “Templo,” etc.

El lago de fuego:

Otro concepto bíblico que es confundido con un lugar de tortura es el lago de fuego.

Apocalipsis 21:8
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

El mismo pasaje nos está indicando que este lago de fuego y azufre será la “segunda muerte,” y no un lugar de castigo perpetuo.

La frase “lago de fuego” se usa cinco veces en la Biblia, todas en Apocalipsis, los otros usos son:

Apocalipsis 19:20
Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Apocalipsis 20:10
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Apocalipsis 20:14-15
(14) Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
(15) Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Entonces, vemos que en este lago de fuego serán echados los cobardes (los que temieron hacer la voluntad de Dios), los incrédulos (que no obedecieron a Dios), los abominable, los homicidas, los fornicarios, los hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos; también será echada la “bestia” y el falso profeta (personajes que aparecerán en el período de tribulación); además, el Diablo, la Muerte y el Hades serán lanzados allí. La “muerte” y el “hades” no son seres vivos, aquí se usa una personificación para resaltar que luego de que toda maldad sea aniquilada en el lago de fuego ya no habrá muerte y, por ende, tampoco “hades.”

El lago de fuego no sólo es el lugar de “muerte” total de todo ser que ha hecho maldad, sino que es el lugar de muerte de la “muerte.” Esto quiere decir que los que hayan quedado vivos ya no morirán jamás. Si el lago de fuego fuera un lugar de tortura perpetua, entonces la “muerte” y el “Hades” quedarían “vivos” perpetuamente, la muerte seguiría existiendo, por supuesto, esto no tiene sentido, ya que el lago de fuego es un lugar de destrucción.

Pero también existe la posibilidad de que el lago de fuego haya sido un lugar conocido por la gente de la época, y que sea, al igual que el Gehenna, una referencia simbólica de la destrucción que habrá en el futuro y no necesariamente un lugar literal con “fuego.”

Un lago es, básicamente, un área de depresión sobre la tierra que contiene algún líquido en ella, normalmente agua. En nuestro uso frecuente solemos llamar “lago” a una pequeña extensión de agua dulce, pero la palabra griega traducida “lago,” limne, puede usarse para una extensión de agua, ya sea dulce o salada, pequeña o grande, siempre que esté delimitada por tierra alrededor. De hecho, Lucas usa 5 veces la palabra limne, en relatos en los que Mateo y Marcos usan thalassa, que es la palabra griega para “mar.”

Por ejemplo:

Lucas 8:22-26
(22) Aconteció un día, que entró en una barca con sus discípulos, y les dijo: al otro lado del lago [limne]. Y partieron.
(23) Pero mientras navegaban, él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago [limne]; y se anegaban y peligraban.
(24) Y vinieron a él y le despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando él, reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza.
(25) Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?
(26) Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea.

Marcos cuenta el mismo relato, pero en vez de usar limne: “lago,” usa la palabra thalassa: “mar,” claramente haciendo referencia al mismo lugar.

Marcos 4:36-41
(36) Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.
(37) Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.
(38) Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?
(39) Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar [thalassa]: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.
(40) Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?
(41) Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar [thalassa] le obedecen?

Marcos 5:1
Vinieron al otro lado del mar [thalassa], a la región de los gadarenos.

Lo que vemos es que la palabra para “lago” puede hacer referencia a una extensión de agua salada relativamente grande, puede referirse a un “mar” delimitado por tierra alrededor (sin salida al océano).

Teniendo esto en cuenta, veremos que es muy probable que el “lago de fuego” haya sido el nombre con el que las personas de la época de Juan llamaban al Mar Muerto, como expone el doctor Ernest Martin en su estudio “The Lake of FIRE” (“El lago de fuego”), publicado en la página www.askelm.com.

Uno de los indicios que tenemos de que puede haber sido un lugar conocido por los hombres de la época es que es llamado, en todos los usos “el lago de fuego” y no “un lago de fuego,” en todos los casos se usa el artículo antes de la palabra “lago,” lo cual señala un lago específico y no uno “genérico.”

El doctor Ernest Martin (profesor de historia, arqueólogo, teólogo y astrónomo), en el estudio mencionado, hace una recopilación de testimonios de historiadores y otros eruditos, de que el Mar Muerto era reconocido por las personas como un lago de fuego y azufre. Él dice que Strabo, un geógrafo del primer siglo, describió al lugar circundante como “una tierra de fuegos.” Martin luego dice que existe un registro cien años anterior al de Strabo de un autor judío que describe al área del Mar Muerto así: “La sabiduría salvó al hombre [Lot] de una destrucción de la impiedad, y él escapó del fuego que descendió en la Cinco Ciudades, ciudades cuya maldad aún está atestada con una humeante basura.” (Sabiduría de Salomón 10:7). También cita a Diodorus Siculus, quien también vivió en el primer siglo antes de Cristo: “el fuego que arde bajo la tierra y el hedor, deja a los habitantes de los alrededores enfermos y con muy poca expectativa de vida” (Rook 11,48). Martin dice que unos años después, en el tiempo de la niñez de Jesús, es escritor judío Philo dio testimonio de el fuego y humo que todavía estaba ascendiendo: “El fuego es muy difícil de extinguir, y se escurre, impregnando todo y ardiendo humeante. Y una de las más evidentes pruebas de esto se halla en lo que ES VISTO HASTA ESTE DÍA: por el humo que aún emite, y el azufre que los hombres desentierran de allí.” (Abraham XXVII).
  
El doctor Martin luego explica:

“Este fuego y humo también fue visto procediendo también del medio del Mar Muerto. El geógrafo Strabo llamaba al Mar Muerto un lago (como Josefo, el historiador judío del primer siglo, WAR IV,8,4), y describe las ardientes características que provienen de su centro: ‘En el medio del lago está la fuente del fuego y también hay grandes cantidades de asfalto en el medio. La erupción es incierta, porque los movimientos del fuego no tienen un orden que conozcamos, como sucede con muchos otros gases…junto con el asfalto aparece allí una gran cantidad de hollín, humo y [gases] invisibles a la vista, por medio de los cuales el bronce, plata y todo lo que resplandece, incluso el oro, es deslucido… El lago fue formado por terremotos y explosiones hirvientes de FUEGO, y agua caliente impregnada con betún y azufre’ (Strabo, Libro XVI, 764). Es interesante notar que las erupciones de fuego, humo y asfalto no eran continuas. Sólo en tiempos irregulares ocurría dicho fenómeno, pero las ocasiones eran suficientemente frecuentes como para que los testigos oculares de los tiempos cercanos al tiempo de Cristo y de los apóstoles lo llamaran el lago de fuego y humo...

…el explorador Volney, en 1787, fue informado de que periódicamente podía observarse humo saliendo del Mar Muerto… Parece ser, entonces, que hasta el siglo 18 aún habían algunas esporádicas erupciones de humo y fuego viniendo del medio del lago. No ha habido actuales informes desde aquél tiempo, que yo conozca. Es cierto, sin embargo, que luego de grandes terremotos, una gran cantidad de asfalto se ha roto en el fondo del lago y se ha elevado hasta la superficie. El lago en sí pareciera haber aquietado la actividad que previamente fue descrita cerca del tiempo de Cristo…

‘La primer investigación científica sobre el Mar Muerto, hecha por Lynch en 1848 d.C. señala que había ‘un fuerte olor a hidrógeno sulfurado,’ un ‘fétido olor sulfuroso en la noche,’ ‘el viento norte era bastante fresco e iba acompañado con un olor a azufre’ (Informe periódico de R. Soc. vol. XVIH, pág. 127).”

Más adelante también escribe:

“...El Desierto de Judea... es un desierto total, de la peor clase, y sin embargo está justo al lado de la ‘tierra de olivos, de aceite y de miel; tierra en la cual no comerás el pan con escasez, ni te faltará nada en ella’ (Dt. 8:8-9). El margen entre el “paraíso” y la “total desolación” está a no más de tres o cuatro kilómetros de distancia. Las personas que viajan al área se asombran del abrupto contraste… George Adam Smith, quien escribió el clásico libro “The Historical Geography of the Holy Land” (La geografía histórica de la Tierra Santa), da algunas descripciones gráficas de esta desolada tierra del este de Jerusalén… ‘El desierto de Judea: en el Antiguo Testamento esta tierra es llamada la Jeshinion, una palabra que significa devastación (pág. 211). Es una de las más secas y venenosas regiones de nuestro planeta (pág. 183). Aquellas quince millas de caos [al este de Jerusalén] se extiende hacia abajo hasta alcanzar al Mar Muerto, mostrando la influencia del desierto en la imaginación y la literatura judía. Le dio a los antiguos pobladores de Judea un sentimiento de vivir a un paso de la sentencia de muerte, una idea de cuán estrecho es el límite entre la vida y la muerte, el terrible poder de Dios, Quien puede hacer áreas contiguas tan opuestas en carácter (pág. 212)… Desde el corazón del país el desierto de Judea transporta violencia y desolación cuesta abajo hasta la misma desolación del Valle del Mar Muerto’ (pág. 211).

He citado brevemente parte del trabajo del doctor Ernest Martin, como para que pueda entenderse que es muy probable que el “lago de fuego” haya sido una forma de nombrar al Mar Muerto en aquella época, simbolizando así, por medio de un lugar físico, un lugar de destrucción futura, al igual que el Gehenna que, como vimos, también era un lugar cercano muy conocido que se usó como simbolismo de la futura destrucción. La desolación en esos lugares era tal, que con sólo verlos podían recordar constantemente que la desobediencia a Dios acarrea terribles consecuencias ¿a quién le gustaría ser lanzado vivo al Mar Muerto, o a un lugar en donde se quema la basura?

Otro pasaje bíblico nos ayuda a reforzar la idea del simbolismo de estos lugares:

Judas 1:7
como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

En este pasaje las palabras “fueron puestas” son la palabra griega prokeimai, que literalmente significa “estar delante de, estar en exhibición pública, existir abiertamente, estar expuesto, estar delante de todos, estar enfrente de” (recopilación de definiciones de los léxicos de Friberg, Louw-Nida, Thayer, Barclay Neuman, y Vine). En este caso, la palabra griega está en modo indicativo, tiempo presente, voz pasiva, lo cual puede traducirse como “están siendo exhibidas.”

Por otro lado, la palabra “sufriendo” es en griego hupecho, que significa “sobrellevar, padecer, experimentar, estar sometido a,” esta palabra está en tiempo presente, voz activa, lo cual en griego indica una acción que se está haciendo actualmente y continua haciéndose por tiempo indefinido.

Además, la palabra “eterno” es la palabra griega aionios: “de la era.”

Literalmente es pasaje dice, acerca de Sodoma y Gomorra: “están siendo exhibidas como ejemplo, padeciendo [actualmente] el castigo del fuego de la era.”

Este pasaje nos indica que el “fuego de la era” es ACTUAL en Sodoma y Gomorra. Sodoma y Gomorra estaban situadas en el antiguo Valle de Sidim, en el “Mar Salado,” (Génesis 14:3) este era el antiguo nombre del Mar Muerto. Entonces, cuando Judas dice que “están siendo exhibidas como ejemplo,” quizá se haya referido al hecho de que salía fuego y humo de esa región, mostrando la desolación y destrucción que quedó en esa región hasta el presente. Estas dos ciudades fueron destruidas por fuego de Dios y jamás fueron reedificadas, el lugar quedó totalmente desolado y “humeante,” este es el “fuego de la era.” El fuego literal que eliminó a Sodoma y Gomorra duró muy poco tiempo, sin embargo, su efecto destructivo todavía queda como ejemplo.

Habiendo entendido, entonces, que el lago de fuego es un lugar de destrucción y no de castigo perpetuo, veamos nuevamente Apocalipsis 20:10, para aclarar otro punto de confusión:

Apocalipsis 20:10
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Bíblicamente, el fuego está siempre asociado con la purificación, de hecho, la palabra griega es pur, de donde tenemos los derivados castellano “puro,” “pureza,” “purificar,” etc. El fuego siempre “quema” lo inservible para dejar lo que es útil y provechoso. Por otro lado, el azufre está muchas veces relacionado con el juicio de destrucción de Dios, como se puede ver, por ejemplo, en Génesis 19:24; Deuteronomio 29:23; Salmos 11:6; Isaías 30:33; Ezequiel 38:22; Lucas 17:29; Apocalipsis 9:18: 14:10, etc.

“Atormetados” es la palabra griega basanizo, que significa “tener gran angustia o dolor, ya sea física, mental o emocional.”
“Día y noche” forman una expresión muy frecuente en la Biblia que denota continuidad en el tiempo, puede traducirse como “continuamente,” o “constantemente.”
“por los siglos de los siglos,” se leería mejor como “hacia las eras de las eras.”

La expresión “por los siglos de los siglos” es la que ha hecho creer a muchos que el lago de fuego es un lugar de tortura sin final, sin embargo “por los siglos de los siglos” es una expresión que puede implicar un período de tiempo largo aunque no infinito. Los siguientes versículos nos dicen que luego de que el Diablo sea lanzado al lago de fuego Dios resucitará a los muertos que hayan quedado para ese entonces, juzgándolos, ya sea para entrar en el reino futuro de Dios, o para ser lanzados al lago de fuego, y luego la muerte misma y el Hades serán destruidos.

Apocalipsis 20:11-15
(11) Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos.
(12) Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto,  el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
(13) Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
(14) Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
(15) Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Quizá el proceso de destrucción del Diablo y otros seres espirituales lleve bastante tiempo, o quizá reciban una “muerte” lenta en pago de todo el mal que han causado, pero, sin duda, el lago de fuego no puede ser un lugar “perpetuo” de tortura, ya que en Apocalipsis 21 leemos que cuando Dios haga un cielo nuevo y tierra nueva, ya no habrá muerte, ni dolor, ni clamor:

Apocalipsis 21:1-4
(1) Vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra pasaron, y el mar ya no existía más.
(2) Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
(3) Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios.
(4) Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

Obviamente, si existiese un lugar de tormento interminable, quienes estuvieran allí estarían constantemente “clamando” para ser sacados de allí, y gritando de dolor. Claramente, el concepto de un lugar de perpetua tortura no es bíblico, todo tormento, dolor y angustia se acabarán cuando lleguen el nuevo cielo y la nueva tierra de Dios.

Malaquías 4:1-3
(1) Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.
(2) Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.
(3) Hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.

Nuevamente vemos aquí que los malos serán “ceniza bajo las plantas de vuestros pies,” lo cual gráficamente nos muestra que de ellos no quedará nada. Como dije al principio de esta sección, la paga del pecado es muerte, y eso es lo que recibirán todos los que hayan hecho el mal y hayan rehusado la salvación provista por Dios en Cristo.








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