El propósito de Dios a través de los 4 “evangelios”

En Honor a Su verdad

Los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan nos relatan la vida de Jesús como hombre, en la Tierra. Dios es el Autor de la Biblia (2 Timoteo 3:16) y, por lo tanto, tiene un propósito definido al comunicar su verdad de la manera en que lo hace, y veremos que hay un propósito en haber relatado la vida de Jesús en cuatro libros y no en uno; y es por esto mismo que los intentos por hacer “un” evangelio de los cuatro terminan por generar más confusión que claridad.  

Los cuatro “evangelios” relatan la vida de Jesús desde cuatro perspectivas diferentes, que unidas nos dan un panorama completo de quién es Jesús, qué vino a hacer a la Tierra y cómo fue su andar y su relación con Dios. Filipenses 2:5 nos dice que debemos desarrollar el mismo “sentir,” la misma disposición en la mente que hubo en Cristo Jesús; para poder hacer esto, es necesario que conozcamos cómo vivió, y para hacerlo adecuadamente, debemos entender el porqué de los cuatro evangelios, por qué Dios relató su vida desde cuatro distintos ángulos.

No es el propósito de este estudio analizar en profundidad la vida de Jesús, sino esclarecer los datos bíblicos con respecto a su nacimiento. Sin embargo, conocer cómo retrata cada evangelio a Jesús nos ayudará a entender ciertos aspectos del relato con respecto a su nacimiento y el por qué de las diferencias entre los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

La mayoría de los teólogos y estudiantes bíblicos llaman a Mateo, Marcos y Lucas los evangelios sinópticos. “Sinopsis” significa, literalmente “ver en conjunto,” estos libros son así llamados debido a las coincidencias que tienen con respecto a la vida de Jesús, mientras que Juan parece ser un relato totalmente diferente y aislado, y presenta a Jesús de un modo único.

Algunos eruditos bíblicos han formulado la hipótesis de que Mateo, Marcos y Lucas basaron su relato sobre la vida de Jesús de un relato anterior y que cada uno de ellos le añadió detalles de sus propias experiencias. Sin embargo, jamás se halló algún documento que pruebe esta hipótesis, y quienes creemos que Dios es el Autor de la Biblia, entendemos que si hay similitudes entre ellos es porque Dios así lo reveló, y si hay diferencias es porque Dios así lo quiso, y que, como hemos dicho, hay un propósito en las “similitudes” y en las “divergencias.”

Para comenzar a clarificar el propósito de los cuatro evangelios, estudiaremos algunos usos de la palabra hebrea tsemach, que significa “brote, retoño, descendencia.” Da la idea de un nuevo retoño saliendo de un árbol o rama seca. Esta palabra se utiliza cinco veces relacionada con alguna profecía sobre el Mesías.

Jeremías 23:5
He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey,  el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra.

Jeremías 33:15
En aquellos días y en aquel tiempo haré brotar a David un Renuevo de justicia, y hará juicio y justicia en la tierra.

Estos dos pasajes relacionan a este renuevo con David, y lo señalan como rey.

Zacarías 3:8
Escucha pues, ahora, Josué sumo sacerdote, tú y tus amigos que se sientan delante de ti, porque son varones simbólicos. He aquí,  yo traigo a mi siervo el Renuevo.

Este pasaje describe al renuevo como siervo.

Zacarías 6:12
Y le hablarás, diciendo: Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo, el cual brotará de sus raíces, y edificará el templo de Jehová.

Este versículo nos muestra que el renuevo sería un hombre (varón).

Isaías 4:2
En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel.
Es este pasaje se habla del “renuevo” como procediendo directamente de Dios.
Entonces, en estos pasajes vemos cuatro aspectos acerca del Mesías prometido: él sería rey, siervo, hombre e hijo de Dios. Dos de estas características: la de rey y la de siervo, describen la función del Mesías; las otras dos: la de hombre y la de hijo, describen su persona. Este mismo patrón lo veremos en distintas secciones de la Biblia, y es el patrón que vemos en los cuatro evangelios: Mateo muestra la vida de Cristo como rey, Marcos muestra su vida como siervo, Lucas muestra su aspecto como hombre y Juan lo describe como hijo de Dios.

Teniendo esto en mente, podremos ver claramente que el relato de Mateo resalta su posición de autoridad como rey, Marcos resalta el constante servicio que brindó durante su vida, Lucas destaca sus aspectos humanos, y Juan lo muestra en toda su gloria como hijo de Dios. Además, Marcos y Lucas se enfocan en su humillación (como siervo y como hombre) y Mateo y Juan se enfocan en su exaltación (como rey y como hijo de Dios).

Al estudiar detenidamente estos cuatro evangelios, vemos que Mateo presenta a Jesús como un rey, descendiente de David, por eso Mateo comienza diciendo que Jesucristo era “hijo de David” (Mateo 1:1). Marcos no presenta genealogía, ya que la genealogía de un siervo no es importante. Lucas, que presenta a Cristo como hombre, traza la genealogía hacia Adán, quien fue el primer hombre. Juan muestra a Jesús como hijo de Dios, y en el 1:18 vemos que dice “…el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre…,” que la antigua versión siríaca traduce como “…el unigénito Hijo, que procede del seno del Padre…,” describiendo a Jesús como un descendiente directo de Dios.

Este patrón de cuatro ángulos puede verse también en las descripciones de las criaturas de Apocalipsis 4:6 y 7 y los cuatro seres vivientes descriptos en Ezequiel 1:10, que son descriptos como teniendo rostro de hombre, de león (el rey), de buey (el animal de servicio) y de águila (que está por encima de todo, representando la gloria del hijo de Dios). También lo encontramos en los cuatro “nombres” dados a Jesús: Jesús, Cristo, Jesucristo y Cristo Jesús; en donde “Jesús” resalta su parte humana (siendo su nombre humano), “Cristo”  (que significa “ungido”) enfatiza su función de servicio, “Jesucristo” es la combinación más utilizada en relación al “Padre,” resaltando su faceta como hijo de Dios; y “Cristo Jesús” enfatiza su exaltación en posición de autoridad como rey. También los colores utilizados en el tabernáculo (púrpura, rojo, azul y blanco) se relacionan con estos cuatro aspectos (púrpura es el color relacionado con la realeza, el rojo con el servicio, el azul con lo humano y el blanco con su gloria como hijo de Dios). Además de esto, en Efesios 3:18 el apóstol Pablo dice que él oraba para que los creyentes conocieran la anchura, la longitud, la profundidad y la altura del amor de Cristo, esto nos muestra que Dios desea que conozcamos en detalle cada aspecto de la vida de nuestro Señor, que a su vez despliegan cuatro aspectos distintos de manifestar su amor. Mateo nos muestra el amor de Cristo Jesús como Rey, Marcos nos muestra el amor de Cristo como siervo, Lucas nos muestra el amor de Jesús como hombre y Juan nos muestra el amor de Jesucristo como hijo de Dios, centrándose en su sacrificio como el “cordero de Dios.”








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