La energía de Dios

En Honor a Su verdad
Efesios 1:15-23 (RVA)[1]
(15) Por esta razón, yo también, habiendo oído de la fe que tenéis en el Señor Jesús y de vuestro amor para con todos los santos,
(16) no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mis oraciones.
(17) Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de él;
(18) habiendo sido iluminados los ojos de vuestro entendimiento, para que conozcáis cuál es la esperanza a que os ha llamado, cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,
(19) y cuál la inmensurable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la operación del dominio de su fuerza.
(20) Dios la ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y le hizo sentar a su diestra en los lugares celestiales,
(21) por encima de todo principado, autoridad, poder, señorío y todo nombre que sea nombrado, no sólo en esta edad sino también en la venidera.
(22) Aun todas las cosas las sometió Dios bajo sus pies y le puso a él por cabeza sobre todas las cosas para la iglesia,
(23) la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.

En estos versículos el apóstol Pablo dice que él oraba a Dios para que los creyentes de la iglesia de Efeso conozcan la esperanza a la que fueron llamados y las riquezas de la gloria de la herencia de Dios en los santos y la inmensurable grandeza de Su poder para con los que creen. Esta clase de poder es la que Dios ejerció para resucitar a Cristo de entre los muertos y sentarlo a Su diestra en los lugares celestiales, por encima de todo principado y autoridad y poder y señorío y sobre todo nombre que se nombra. Con este poder Dios no sólo resucitó a Jesús de entre los muertos (lo cual por sí solo hubiese sido una gran muestra de poder), sino que también lo colocó en la máxima posición de autoridad sobre el Universo. Este mismo poder, explica Pablo en el versículo 19, opera en aquellos que creen. ¡Esto es lo que Dios quiere que comprendamos los creyentes cristianos!

En el versículo 19 la palabra “operación” es la palabra griega energeia, que significa “energía, poder operativo, capacidad para actuar, actividad”. La palabra para “dominio” es kratos, que significa “fuerza soberana, poder para gobernar”, es la capacidad para ejercer dominio sobre las cosas o personas y someterlas a la propia voluntad. La palabra que se traduce “fuerza” es ischus, que significa “fuerza física, mental o moral, poder latente, habilidad, capacidad”, denota tener un buen estado de salud física o mental como para poder realizar cierta actividad.

Tomando en cuenta el sentido de estas palabras griegas, la última parte del versículo 19 podría traducirse como “conforme a la energía proveniente de SU fuerza-soberana, proveniente de SU poder-latente”.

Toda actividad o acción requiere de energía, la energía es la que permite que el mundo entero esté en movimiento. Cada ser humano tiene una cantidad limitada de energía, que se desprende de su propia capacidad física, mental y anímica. Una persona puede desarrollar su potencial físico y mental y así tener mayor cantidad de energía para actuar, a su vez, la cantidad de energía que una persona posee en determinado momento, depende de su estado de salud física, mental y anímica. La energía que una persona es capaz de entregar se ve afectada por su alimentación, higiene, horas de sueño, su estado anímico, entre otras cosas. Pero aún en el mejor estado de salud físico, mental y anímico, una persona tiene una capacidad limitada para actuar. Un maratonista entrenado tendrá muchas más energías para correr que una persona que no suele correr, sin embargo, en algún momento sus energía para correr se agotan, no puede mantenerse corriendo para siempre.
Como seres humanos, existen cosas que no podemos hacer aún con mucho entrenamiento. Nadie puede, por ejemplo, mover un monte con sus manos, no hay tal cantidad de energía y fuerza en el ser humano para hacer tal cosa. Sin embargo, el ser humano ha utilizado su conocimiento y sabiduría para fabricar aparatos y maquinaria con la que es capaz de hacer cosas que van más allá de su propia capacidad, por ejemplo, una grúa puede levantar un peso que jamás podría levantar una persona. Esto quiere decir que el conocimiento y entendimiento dan a una persona la capacidad de hacer cosas “sobrehumanas”, aunque no son “sobrenaturales” (son “sobrehumanas” porque superan las capacidades del ser humano, pero no son “sobrenaturales”, porque son producidas por medio de la utilización de los recursos “naturales” que hay en el mundo).

La fabricación de aparatos y máquinas hacen posible que el ser humano aproveche la energía que existe entre los recursos naturales del mundo para hacer cosas que no una persona normalmente no podría hacer. Este tipo de aparatos dan al ser humano cierto “poder”, que a veces es aprovechado para someter a otras personas. Por ejemplo, la posesión de un arma de fuego da a una persona el “poder” de matar a otra persona aún si la otra persona es más grande y fuerte. Este poder para matar a la otra persona puede ser utilizado para el bien (como los buenos policías que infunden temor en el criminal) o para someter a otras personas y obligarlas a hacer aquello que no desean hacer (como los asaltantes, violadores y homicidas).

Otra forma de “poder” que el ser humano adquiere para someter a otras personas es lo que llamamos “poder político” y “poder económico”. Una persona con poder político y económico puede llegar a tener aún mayor poder que una persona armada, porque tiene la posibilidad de disponer de un ejército a su servicio. Ningún presidente o general, tienen por sí mismos, poder para someter a las personas, lo que ellos adquieren es la obediencia de un grupo de personas que, en conjunto, tienen el poder de hacer cumplir sus órdenes. El poder político y económico es adquirido por una persona en base al conocimiento y la inteligencia. En gobiernos democráticos un buen líder político debe adquirir su posición basada en su conocimiento y entendimiento sobre cómo llevar adelante a un país, en su interés genuino por el bienestar del pueblo y en su inteligencia y capacidad para transmitir sus ideas a las personas de un modo convincente. Un líder político deshonesto también depende de su inteligencia y astucia, aunque usada de modo diferente: para engañar al pueblo y convencerlo de que él es la mejor opción para la gobernación.

Con todas estas explicaciones, mi intención es hacer notar que hay distintos tipos de “energías”, “poderes” y “fuerzas” que son utilizados por el ser humano, tanto para hacer lo bueno como lo malo, tanto para servir a otros como para servirse a sí mismo. En el caso de Dios, la Biblia nos dice que Él es el Creador del Universo y la Tierra (Gé. 1), Su poder y sabiduría sobrepasa al entendimiento humano y Él jamás se fatiga o se cansa (Is. 40:28). Por esta causa, Sus energías son ilimitadas.

Por el hecho de que Su fuerza y potencia son ilimitadas y Su sabiduría está muy por encima de la de cualquier otro ser creado, Él tiene la capacidad de someter toda voluntad ante Su voluntad. Sin embargo, Él ha limitado Su poder y acción en el mundo a las decisiones humanas. Si Él hiciera todo lo que quiere con cada ser existente, entonces nadie tendría verdadera capacidad de decidir. Por ejemplo, la voluntad de Dios no es que existan asesinatos, sin embargo, si Dios detuviera a todo aquel que va a cometer un asesinato, entonces nadie realmente tendría la capacidad de elegir asesinar y el libre albedrío humano estaría limitado. Más aún, si Él controlara lo que cada ser del Universo hace, entonces no habría necesidad de orarle, ni de tener una relación con Él, nuestras vidas serían tan sólo una obra de teatro que ya fue escrita y de la que sólo somos actores involuntarios. Más aún, si, tal como algunos insinúan, el Diablo actuase conforme a la voluntad de Dios, Él no debería ser considerado “adversario” de Dios (2 Pe. 5:8), y no debería ser destruido, sino más bien recompensado por hacer el trabajo sucio de Dios (Ap. 20:10) Pero no es así, Dios desea la vida, la paz, el gozo y el amor para todos los seres que creó, pero ha permitido que el mal se desarrolle para que cada ser pueda experimentar las consecuencias de la desobediencia y llegue a decidir ser obediente y tener una relación con Dios que sea por libre elección y no por obligación. El amor no sería amor si fuese manifestado obligatoriamente. Por esta causa, si bien Dios es todopoderoso, su acción en nuestras vidas depende de nuestras decisiones, por esto es que el apóstol Pablo dijo, en el versículo 19 de Efesios 1, que el poder de Dios actúa en “nosotros los que creemos”.

Efesios 1:19 (RVA)
y cuál la inmensurable grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, conforme a la operación del dominio de su fuerza.

Como he mencionado previamente, la palabra griega que se traduce “operación” es energeia. Analizaremos otros usos de esta palabra griega:

Efesios 3:1-8 (RVA)
(1) Por esta razón yo Pablo, prisionero de Cristo Jesús a favor de vosotros los gentiles…
(2) Sin duda habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me ha sido conferida en vuestro beneficio.
(3) Por revelación me fue dado a conocer este misterio, como antes lo he escrito brevemente.
(4) Por tanto, leyéndolo, podréis entender cuál es mi comprensión en el misterio de Cristo.
(5) En otras generaciones, no se dio a conocer este misterio a los hijos de los hombres, como ha sido revelado ahora a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu,
(6) a saber: que en Cristo Jesús los gentiles son coherederos, incorporados en el mismo cuerpo y copartícipes de la promesa por medio del evangelio.
(7) De éste llegué a ser ministro, conforme a la dádiva de la gracia de Dios que me ha sido conferida, según la acción de su poder.
(8) A mí, que soy menos que el menor de todos los santos, me ha sido conferida esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo

En el versículo 7 tenemos el uso de la palabra energeia, traducida como “acción”. La palabra “poder” es dunamis, que significa “poder latente, capacidad, habilidad”, se refiere a la capacidad intrínseca que alguien tiene para hacer algo. Esta palabra está frecuentemente asociada al poder proveniente de Dios. Este poder espiritual de Dios tiene “energía”, la cual Dios usó en Pablo, para que él anunciara el evangelio de las inescrutable riquezas de Cristo. Al leer este pasaje vemos que el poder de Dios está aquí asociado con la revelación del misterio acerca de Cristo. Dios dio a conocer al apóstol Pablo cosas que había tenido ocultas en tiempos antiguos, a la vez que le encomendó contar acerca de los logros de la muerte y resurrección de Cristo. Esta nueva doctrina no llegó a Pablo por propia ocurrencia, ni llegó haciendo meditación transcendental o control mental. Esta nueva doctrina llegó desde Dios, quien operó Su poder espiritual en Pablo, dándole a conocer estas cosas. Sin la operación del poder de Dios, Pablo jamás hubiera podido conocer, ni siquiera imaginar, los logros de Dios por medio de la obra de Cristo.

Colosenses 1:24-29 (RVA)
(24) Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y completo en mi propia carne lo que falta de las tribulaciones de Cristo a favor de su cuerpo, que es la iglesia.
(25) De ella llegué a ser ministro según el oficio divino que Dios me dio a vuestro favor, para dar pleno cumplimiento a la palabra de Dios:
(26) el misterio de Dios que había estado oculto desde los siglos y generaciones, pero que ahora ha sido revelado a sus santos.
(27) A éstos, Dios ha querido dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre las naciones, el cual es: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria.
(28) A él anunciamos nosotros, amonestando a todo hombre y enseñando a todo hombre con toda sabiduría, a fin de que presentemos a todo hombre, perfecto en Cristo Jesús.
(29) Por esto mismo yo trabajo, esforzándome según su potencia que obra poderosamente en mí.

El versículo 29, traducido literalmente se leería: “según SU energía, con la cual está-colocando-energía en mí, en poder”. En otras palabras, Pablo reconoce que su capacidad para padecer en pro de la iglesia de Dios provenía de Dios mismo, Quien le daba la energía y capacidad para anunciar el evangelio (la buena noticia acerca de Cristo). Dios no sólo usó Su energía para revelar a Pablo el misterio oculto, sino que la usó también para dar energía y poder a Pablo para anunciar la buena noticia de Dios y dar a conocer el misterio. Por supuesto, Pablo tuvo que ELEGIR hacer la voluntad de Dios, de otro modo, la energía dada por Dios habría sido desperdiciada. Pablo recibió energía y poder de parte de Dios y lo aprovechó, utilizándolo para servir a Dios.

1 Corintios 15:9-10 (RVA)
(9) Pues yo soy el más insignificante de los apóstoles, y no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.
(10) Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia para conmigo no ha sido en vano. Más bien, he trabajado con afán más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios que ha sido conmigo.

Pablo reconoció la gracia que Dios le había dado al operar Su poder en él y por esta causa él trabajó duro, más que todos los otros apóstoles, no por competencia, sino por su verdadero deseo de corazón de servir a Dios. Sin embargo, Pablo dice que aún el hecho de que haya trabajado más que todos los demás apóstoles no provino de sus propias fuerzas, sino de la gracia de Dios. Dios le dio Su gracia inicialmente, luego él fue fiel y aprovechó esa gracia y así Dios añadió a Pablo más energía y sabiduría para hacer el trabajo que le fue encomendado. Pablo, lejos de jactarse por su arduo trabajo, ¡dice que todo fue por gracia de Dios!

Efesios 4:11-16 (RVA)
(11) Y él mismo constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, y a otros pastores y maestros,
(12) a fin de capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo,
(13) hasta que todos alcancemos la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, hasta ser un hombre de plena madurez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
(14) Esto, para que ya no seamos niños, sacudidos a la deriva y llevados a dondequiera por todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar, emplean con astucia las artimañas del error;
(15) sino que, siguiendo la verdad con amor, crezcamos en todo hacia aquel que es la cabeza: Cristo.
(16) De parte de él todo el cuerpo, bien concertado y entrelazado por la cohesión que aportan todas las coyunturas, recibe su crecimiento de acuerdo con la actividad proporcionada a cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor.

En el versículo 16, la palabra traducida como “actividad” es en griego energeia. Como personas que hemos creído en Cristo como Señor, somos parte de un Cuerpo en Él[2] y cada uno de nosotros tiene una función particular dentro de este Cuerpo, la cual adquiere energía de parte de Dios. En estos pasajes se mencionan cinco funciones (apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros) que están específicamente diseñadas por Dios para capacitar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del Cuerpo de Cristo. El objetivo es que los creyentes alcancen una unidad en la FE y el CONOCIMIENTO del Hijo de Dios hasta ser (refiriéndose al Cuerpo de Cristo) un hombre de plena madurez, hasta la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.

El deseo de Dios es que tengamos un entendimiento profundo y firme acerca de Su obra de redención en Cristo Jesús, para que no seamos engañados y extraviados por doctrinas engañosas, yendo de aquí para allá en nuestra fe, sino que crezcamos, siguiendo la verdad en amor. Para que esto suceda, debemos comprender que nuestro crecimiento depende de la actividad conjunta de TODO el Cuerpo de Cristo. Si sólo nos preocupamos por nuestro crecimiento individual no podremos lograr el grado de madurez espiritual que Dios desea, porque esto sólo se logra trabajando en equipo, como un Cuerpo en Cristo.

El versículo 16 nos dice que todo el Cuerpo, bien concertado y entrelazada por la cohesión que aportan todas las coyunturas, recibe crecimiento de acuerdo con la actividad (energía) proporcionada a cada uno de los miembros, para ir edificándose en amor. En otras palabras, cada miembro del Cuerpo tiene una función propia que es energizada por Dios. Dios no da a una sola persona la energía para realizar todas las actividades, ni siquiera Cristo tiene ese privilegio (1 Co. 12:21). Por lo tanto, debemos comprender que todos necesitamos de todos y que la “energía total” no es dada a un solo miembro, sino que la hallamos cuando trabajamos en equipo, edificándonos mutuamente en amor.

No todas las personas tienen la capacidad de estar a cargo de una congregación, no todas las personas tienen la capacidad de estudiar las Escrituras, no todas las personas tienen la capacidad de enseñar la Palabra y estar al frente de una congregación de creyentes, no todos son hábiles para predicar públicamente, no todos son hábiles administrando una iglesia. Hay muchas funciones que edifican a la Iglesia y nuestro deber es primariamente buscar servir a Dios y pedirle sabiduría para comprender cuál es nuestra función en el Cuerpo, de qué manera podemos hacer el mejor aporte para la edificación de otros cristianos. Dios da a cada miembro la gracia y la energía necesaria para cumplir su propia función, pero cada uno de nosotros debe aprovechar esa gracia, respondiendo con gratitud, fidelidad y responsabilidad.

Entre otras cosas, el crecimiento y madurez espiritual nos llevará a reconocer nuestras áreas débiles y a unirnos con otros creyentes que son más fuertes en esas áreas para así complementarnos y crecer juntos de un modo más completo. Un creyente solo jamás podrá crecer en la misma medida que lo hará unido a otros miembros del Cuerpo, porque fuimos hechos para ser parte del Cuerpo de Cristo, fuimos hechos para amar y ser amados y el amor no puede ser manifestado sin otro a quien amar y de quien recibir amor.

Colosenses 2:8-12 (RVA)
(8) Mirad que nadie os lleve cautivos por medio de filosofías y vanas sutilezas, conforme a la tradición de hombres, conforme a los principios elementales del mundo, y no conforme a Cristo.
(9) Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad;
(10) y vosotros estáis completos en él, quien es la cabeza de todo principado y autoridad.
(11) En él también fuisteis circuncidados con una circuncisión no hecha con manos, al despojaros del cuerpo pecaminoso carnal mediante la circuncisión que viene de Cristo.
(12) Fuisteis sepultados juntamente con él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados juntamente con él, por medio de la fe en el poder de Dios que lo levantó de entre los muertos.

En el versículo 12 la palabra “poder” es en griego energeia, es la energía de Dios lo que levantó a Cristo de entre los muertos y es la fe en esta energía de Dios que lo resucitó la que nos permite ser “identificados” con Cristo en su muerte y resurrección. En Cristo habita toda la plenitud de la deidad, en otras palabras, todo lo que Dios es, tanto en amor, poder y sabiduría, es manifestado corporalmente en Cristo, y nosotros, como cristianos renacidos, estamos completos en él. Nosotros, como miembros del Cuerpo de Cristo, estamos potencialmente capacitados para hacer todo aquello que se requiere de nosotros, si Dios nos encomienda una tarea o nos asigna una misión, Él nos dará toda la energía y recursos necesarios para llevarla a cabo, pero depende de nosotros el creer y confiar en Dios y elegir actuar conforme a Su voluntad.

El deseo de Dios es que tengamos una íntima comunión con Él, para así poder Él darnos la energía y vigor que necesitamos para hacer Su voluntad y vivir vidas plenas y benditas. Dios desea lo mejor para cada uno de Sus hijos, pero está limitado a nuestras decisiones y a nuestro deseo y de que Él participe de nuestras vidas, el cual le expresamos a través de nuestras oraciones y acciones.

Isaías 40:6-11 (RVA)
(6) Una voz decía: —¡Proclámalo! Y yo respondí: —¿Qué he de proclamar? —Que todo mortal es hierba, y toda su gloria es como la flor del campo.
(7) La hierba se seca, y la flor se marchita; porque el viento de Jehovah sopla sobre ella. Ciertamente el pueblo es hierba.
(8) La hierba se seca, y la flor se marchita; pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
(9) Sube sobre un monte alto, oh Sion, tú que anuncias buenas nuevas. Levanta con fuerza la voz, oh Jerusalén, tú que anuncias buenas nuevas. Levántala; no temas. Di a las ciudades de Judá: “¡He aquí vuestro Dios!”
(10) He aquí que el Señor Jehovah vendrá con poder, y su brazo gobernará por él. He aquí que su retribución viene con él, y su obra delante de él.
(11) Como un pastor, apacentará su rebaño; con su brazo lo reunirá. A los corderitos llevará en su seno, y conducirá con cuidado a las que todavía están criando.

Como seres humanos, tenemos energía limitada, nuestras vidas están limitadas, nuestras energías se agotan, nuestro vigor cesa y nuestra vida termina, pero Dios tiene poder para levantarnos y vivificarnos y aquí nos dice que Él cuida de Su rebaño como un pastor, Dios tiene cuidado por los Suyos.

Isaías 40:12-18 (RVA)
(12) ¿Quién midió las aguas en el hueco de su mano y calculó la extensión de los cielos con su palmo? ¿Quién contuvo en una medida el polvo de la tierra, y pesó los montes con báscula y las colinas en balanza?
(13) ¿Quién ha escudriñado al Espíritu de Jehovah, y quién ha sido su consejero y le ha enseñado?
(14) ¿A quién pidió consejo para que le hiciera entender, o le guió en el camino correcto, o le enseñó conocimiento, o le hizo conocer la senda del entendimiento?
(15) He aquí que las naciones son como una gota de agua que cae de un balde, y son estimados como una capa de polvo sobre la balanza. El pesa las islas como si fuesen polvo menudo.
(16) El Líbano no bastaría para el fuego, ni todos sus animales para un holocausto.
(17) Todas las naciones son como nada delante de él; son consideradas por él como cosa vana, y como lo que no es.
(18) ¿A qué, pues, haréis semejante a Dios; o con qué imagen le compararéis?

Nada hay, en todo el Universo, que se compare a Dios, no existe ser con tal poder y sabiduría. Para Él, incluso las naciones son como una gota de agua, ¡Él no tiene comparación!

Isaías 40:28-31 (RVA)
(28) ¿No lo has sabido? ¿No has oído que Jehovah es el Dios eterno que creó los confines de la tierra? No se cansa ni se fatiga, y su entendimiento es insondable.
(29) Da fuerzas al cansado y le aumenta el poder al que no tiene vigor.
(30) Aun los muchachos se fatigan y se cansan; los jóvenes tropiezan y caen.
(31) Pero los que esperan en Jehovah renovarán sus fuerzas; levantarán las alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.

Dios es incomparable en poder y energía, Él no se fatiga, no se cansa, no desfallece, pero no sólo esto, Él da fuerzas al cansado y aumenta el vigor del que desfallece. No sólo tiene energías ilimitadas para Sí mismo, sino que también tiene energías para dar a Sus seres creados. Aún los jóvenes y los fuertes flaquean y caen, porque sus energías son limitadas, pero los que confían en Dios recobran las fuerzas y levantan vuelo como las águilas. La clave está en reconocer la propia debilidad y reconocer la grandeza del poder y amor de Dios y aprender a confiar en Él. Cuando aprendemos a confiar en Él y esperar en Él, Él nos dará la energía que necesitamos para vivir una vida plena y abundante, haciendo Su voluntad. Cuando Dios requiera que “corramos” para hacer Su voluntad, Él nos dará las fuerzas para correr, cuando Dios requiera que “caminemos” para hacer Su voluntad, Él nos dará fuerzas para caminar sin fatigarnos. Esto no quiere decir que seremos “incansables” al hacer Su voluntad, ni que no tendremos adversidades en la vida, pero tendremos las energías necesarias para hacer todo lo que Él requiera y estaremos llenos de gozo y plenitud en nuestro diario andar, produciendo mucho fruto espiritual.

Salmos 1:1-3 (RVA)
(1) Bienaventurado el hombre que no anda según el consejo de los impíos, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la silla de los burladores.
(2) Más bien, en la ley de Jehovah está su delicia, y en ella medita de día y de noche.
(3) Será como un árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y cuya hoja no cae. Todo lo que hace prosperará.


[1] Las citas de las Escrituras marcadas como “RVA” fueron tomadas de la versión “Reina Valera Actualizada”, revisión de 1989, publicada por la Casa Bautista de Publicaciones.
[2] Para más detalles recomiendo leer mi estudio “El Cuerpo de Cristo”.




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