¿Qué dice la Biblia acerca de...?

En Honor a Su verdad

El infierno

En muchas iglesias cristianas de diferentes religiones y denominaciones se enseña que Dios ha preparado un lugar de “tortura eterna” para los que hacen el mal. A este lugar han denominado “infierno”. Algunos dicen que el infierno existe en el presente y allí van a parar, luego de muertas, las personas que han hecho el mal o han sido “muy pecadoras”. Otros enseñan que el infierno será instaurado en el futuro y allí serán torturados el Diablo, los demonios, y todos los que hicieron el mal. Pero ¿qué enseña la Biblia acerca del infierno?

En primer lugar, definiremos “infierno”. Según el diccionario de la Real Academia Española, éstas son las principales acepciones de la palabra “infierno”:

1. m. Rel. Lugar donde los condenados sufren, después de la muerte, castigo eterno…
2. m. Rel. Estado de privación definitiva de Dios.
3. m. En diversas mitologías y religiones no cristianas, lugar que habitan los espíritus de los muertos…

Hay más definiciones, pero éstas son las tres principales. El cristianismo en general entiende al infierno según la acepción Nº 1, un lugar en donde los condenados sufren, un lugar de castigo eterno o perpetuo. Sin embargo, veremos que la segunda acepción está más cerca de la verdad bíblica que la primera.

Existen diversas versiones en español de la Biblia, las cuales traducen como “infierno” algunas de las siguientes palabras griegas: (1) Hades; (2) Gehenna; (3) Tartaroö. También se suele equiparar al “infierno” con el lago de azufre y fuego mencionado en Apocalipsis.

El hades o sheol:

La palabra griega hades es traducida como “infierno” en algunas versiones antiguas de la Reina Valera y en muchas de las versiones de la iglesia Católica Romana, sin embargo, muchas otras versiones optan por transliterar directamente esta palabra (la traducen como hades), algunas versiones la traducen como “sepulcro” o “fosa”. La palabra griega hades es equivalente a la palabra griega sheol y estudiando los usos de estas palabras podemos ver que, sin lugar a dudas, no se refieren a un lugar de tortura o castigo.

Leeremos Salmos 6:5 según distintas versiones de la Biblia:

Salmos 6:5 (RV-1960)
Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?

Salmos 6:5 (NVI)
En la muerte nadie te recuerda; en el sepulcro, ¿quién te alabará?

Salmos 6:5 (VIN 2011)[1]
Que en la muerte no hay memoria de ti; en la Fosa, ¿quién te alabará?

Salmos 6:5-6 (SBJB)[2]
Porque no hay en la muerte, quien se acuerde de ti; y en el infierno ¿quién te confesará?.

Noten que en la versión Reina Valera de 1960 la palabra hebrea sheol es traducida directamente como Seol. Los traductores no encontraron una palabra en español que les pareciera adecuada para traducirla e hicieron una transliteración, o sea, pasaron la palabra hebrea directamente a una término en español sin dar una traducción. La versión NVI traduce “sepulcro”, por otro lado, la versión Israelita Nazarena pone “fosa”, pero la versión de Jünemann (versión Católica Romana) coloca “infierno”. Sin embargo, este versículo nos enseña que en la muerte nadie recuerda a Dios y en el sheol nadie puede alabar a Dios. Si el sheol fuese un lugar de tortura eterna, las personas estarían vivas (y no muertas) y podrían recordar a Dios.

Al leer Génesis 37, vemos que José había sido vendido como esclavo por sus hermanos, que tenían envidia de él. Cuando sus hermanos llegaron a su hogar, dijeron a su padre, Jacob, que José había muerto. Al oír la noticia Jacob dijo:

Génesis 37:35 (RV-1960)
Y se levantaron todos sus hijos y todas sus hijas para consolarlo; mas él no quiso recibir consuelo, y dijo: Descenderé enlutado a mi hijo hasta el Seol. Y lo lloró su padre.

En este versículo, la versión de la Biblia de Jünemann (católica romana) traduce sheolcomo “infierno”. Otra versión católica romana traduce, como la Nácar-Colunga, traduce “seol”, hay versiones que traducen como “sepultura”. Por lo relatado en capítulos anteriores, podemos ver que José fue un hombre escogido por Dios para llevar a cabo parte de Su plan, difícilmente su padre podría llegar a creer que José se había ido al “infierno”, es mucho más lógico que Jacob pensara que José simplemente murió, y esto es lo que expresó en sus palabras. El Seol se refiere al lugar en donde están los muertos, normalmente bajo tierra. Jacob se sintió tan triste por la muerte de José que habló diciendo, en palabras nuestras: “estoy tan triste que siento que yo me voy a morir junto con él”.

Fíjense lo que dijo David:

Salmos 16:10
Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción.

¿Acaso creía David que su alma se iría a un lugar de tortura eterna o, sencillamente, creía que moriría y quedaría en ese estado? Al decir David estas palabras, él lo que expresa es el hecho de que no iba a quedar muerto por siempre, Dios lo iba a resucitar en el tiempo futuro. Además, estas palabras son una profecía acerca de Jesús. ¿Fue Jesús al infierno luego de morir, o sólo estuvo muerto y fue luego resucitado?

Hechos 2:22-27 (RV-1960)
(22) Varones israelitas, oíd estas palabras: Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis;
(23) a éste, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole;
(24) al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible que fuese retenido por ella.
(25) Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
(26) Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, Y aun mi carne descansará en esperanza;
(27) Porque no dejarás mi alma en el Hades, Ni permitirás que tu Santo vea corrupción.

La palabra que aquí se traduce como “Hades” es en griego hadës, que es el equivalente a la palabra hebrea Sheol. En varias versiones observamos que esta palabra está traducida como “infierno”. Mientras que en otras es traducida como “sepulcro”, o es directamente transliterada como “Hades” (como en este caso). Es curioso que hayan versiones, como la Reina Valera del 2000, que han traducido la palabra sheol, de Salmos 16:10, como “sepulcro”, mientras que en este versículo, que es una cita de aquél Salmo, colocaron “infierno”. Pero en el contexto mismo podemos ver que no se está hablando de un lugar de tortura, sino de un lugar de muerte, o un estado de muerte. En el versículo 24 leemos que Dios lo levantó de la muerte, no hay ningún pasaje de la Escritura que diga que Jesús, luego de morir, anduvo vivo en un lugar de tortura hasta que fue librado de éste. Mateo 12:40 nos dice claramente que Jesús estaría “en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. A menos que pensemos que el infierno se encuentra bajo tierra, es evidente que Jesús no estuvo en el infierno mientras estuvo muerto.

El problema surge cuando se confunden ciertos términos bíblicos, tomándolos como idénticos cuando no lo son. Algunos han supuesto que la palabra hades se refiere a un lugar de tortura perpetua, y lo describen como un lugar en donde existe un “lago de fuego” en donde las almas de los malvados se “quema” perpetuamente. Sin embargo, la Biblia nos dice, en Apocalipsis 20:14, que el hades será echado en el lago de fuego, por lo tanto, “hades” y “lago de fuego” no pueden ser lo mismo. Más adelante hablaremos del lago de fuego, pero debe quedar claro que lo que la Biblia llama hades (en griego) y sheol (en hebreo), no es más que una forma de describir el lugar en la tierra en donde están los muertos hasta el tiempo en que sean resucitados.

Pero existe un pasaje que es frecuentemente utilizado no sólo para argumentar que el hades es un lugar de tormento para las almas de los muertos, sino también para enseñar que los muertos siguen vivos luego de morir. Este pasaje es el relato conocido como “Lázaro en el seno de Abraham”.

Lucas 16:19-31
(19)Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.
(20)Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,
(21)y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.
(22)Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.
(23)Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.
(24)Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.
(25)Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado.
(26)Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden,  ni de allá pasar acá.
(27)Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
(28)porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.
(29)Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.
(30)El entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.
(31) Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

Este pasaje de las Escrituras genera controversia, porque parece estar enseñando que luego de morir una persona sigue vive con alguna clase de vida y que algunas van a parar a un lugar de tormento, llamado “Hades”.

Si creemos que las Escrituras fueron “inspiradas por Dios”, debemos creer que éstas no pueden tener errores, ni mucho menos contradicciones. Entonces, toda contradicción puede deberse a un error en la copia o traducción de la Biblia, o a una falta de entendimiento sobre lo que se está leyendo. En este caso no existen errores significativos en la traducción, sin embargo, este pasaje está en directa contradicción con otras Escrituras que nos dicen que en el Hades o Sheol no hay memoria de Dios, y que nos dicen que cuando una persona muere estará muerta hasta el día en que Jesús la resucite.

Si creemos que la Biblia no puede tener contradicciones, lo más lógico es que tratemos a las aparentes contradicciones como casos a estudiar más a fondo, y no hacer toda una nueva doctrina en base a éstos pasajes, haciendo caso omiso de todos los demás pasajes que enseñan otra cosa. Si 100 versículos de las Escrituras enseñan una cosa y 1 versículo parece enseñar algo distinto ¿qué es lo más lógico a hacer: creer en lo que transmiten los 100 versículos mientras estudiamos cómo resolver al versículo contradictorio, o creer en el único versículo e ir torciendo los otros 100 para que encajen? Por supuesto, la primera opción sería la más lógica, ¡pero hay muchos maestros cristianos que optan por la segunda!

¿Cómo, entonces, entendemos estos versículos? Bien, Marcos nos dice, acerca de Jesús:

Marcos 4:33-34
(33) Con muchas parábolas como estas les hablaba la palabra, conforme a lo que podían oír.
(34) Y sin parábolas no les hablaba; aunque a sus discípulos en particular les declaraba todo.

Debido a la general incredulidad de quienes le rodeaban, Jesús hablaba con parábolas cuando estaba en público, pero en privado declaraba todo a sus discípulos. En Lucas 15:3 Jesús comienza con una parábola, el 16:1 nos dice “dijo también a sus discípulos,” conectando este capítulo con el 15, Jesús seguía hablando en parábolas, ya que los fariseos estaban allí escuchando (16:14), el 16:19 comienza diciendo “Había un hombre rico,” estas palabras son similares a las del 16:1, lo cual nos da el indicio de que todo el pasaje está interconectado doctrinalmente. Por todo esto, podemos ya, antes de analizar el relato de Lázaro y el hombre rico, deducir que se trata de una parábola, una narración simbólica y no literal. Pero además, el doctor Victor Paul Wierville, en su libro “¿Están vivos ahora los muertos?” señala que existen dos manuscritos antiguos: el BezaeCaulabrigiensis y el KoridethianCaesarean, que comienzan este versículo con las palabras griegas epipen de kaihereranparabolem, que se traduce: “Y Él les dijo también otra parábola.” Si estas palabras eran o no parte del original no es seguro, pero nos muestra que ya antiguamente reconocían este relato como una parábola.

Una “parábola” es una historia que puede ser real o imaginaria que contiene un significado oculto. La parábola suele ocultar un mensaje o lección, pero no es su objetivo establecer una perfecta comparación punto por punto. Cuando observamos y estudiamos las parábolas referidas por Jesús, podemos ver que Él siempre utilizó ejemplos de cosas cotidianas de su época con el fin de que los oyentes pudieran, por comparación, llegar hasta la conclusión deseada.

Al estudiar la historia de la religión en la época de Jesús, hallamos que la enseñanza de los fariseos en los tiempos de Jesús tenía mucho en común con las creencias espiritistas de los romanos. Entre los talmudes (libros religiosos de la época) se hallaron relatos de las enseñanzas y tradiciones de los fariseos en aquella época, entre éstas historias se cuenta que ciertos hombres piadosos, luego de morir, eran llevados por ángeles hasta el seno de Abraham. Este tipo de creencias eran muy comúnmente difundidas por los fariseos de la época de Jesús. Por lo tanto, Jesús usó esta misma creencia para forjar una parábola en la que la propia doctrina de los fariseos los condenara por su incredulidad y desobediencia. Al leer el relato, vemos que en la parábola Jesús les hace ver al menos tres puntos importantes: (1) El linaje sanguíneo con Abraham no era la condición que Dios buscaba para dar Su herencia en la vida futura; (2) Que si se rehusaron a creer en la salvación ofrecida por Dios mientras estaban vivos, luego de muertos ya no habría posibilidad de arrepentirse; (3) Que si no habían creido las palabras de Moisés y los profetas, tampoco creerían aún si alguno volviese de entre los muertos para predicarles (comparen esto con Hechos 28:17-28).[3]

Con esto podemos ver, en forma resumida, que hay una explicación lógica y sólida que resuelve la aparente contradicción de este pasaje, concluyendo, entonces, que hades y sheol son palabras que describen un estado de muerte.

Parte de la confusión en cuanto al sentido de hades es que en la mitología griega hades era el nombre de un dios que se encargaba de juzgar a los recién muertos y enviarlos al tartaroö (un lugar de tormento para las almas malvadas) o a los campos elíseos (el equivalente mitológico al paraíso). En la mitología griega se creía que cuando una persona moría iba a un lugar bajo tierra en el cual se encontraba con Hades para ser juzgado. Cuando Dios reveló Sus escrituras en el lenguaje griego, la palabra hades era la que más se asemejaba al sentido de la palabra hebrea sheol, sin embargo, en la Biblia el sentido de la palabra hades es similar al del hebreo sheol. El problema surgió cuando las personas, influenciadas por la mitología, comenzaron a transferir hasta la Biblia el sentido pagano de las palabras hades, tartaroö y otras relacionadas. La mitología griega y otras creencias paganas se entremezclaron con el cristianismo y así se fue perdiendo el sentido original de muchas de las enseñanzas de las Escrituras, las cuales se han ido recuperando con el arduo trabajo conjunto de teólogos, antropólogos, arqueólogos, historiadores, lingüistas e investigadores bíblicos.

Tartaroö: otra palabra griega que en algunas versiones es traducida como “infierno” es tartaroö, de donde procede la palabra castellana “tártaro”. En la antigua mitología griega el tartaroö era un lugar de tormento para las almas de las personas malvadas, sin embargo, en la Biblia esta palabra es usada con otro sentido. Esta palabra griega se usa sólo una vez en las Escrituras inspiradas por Dios, en 2 Pedro 2:4, donde la Reina-Valera traduce “infierno”:

2 Pedro 2:4
Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;

Este es el único pasaje en donde se utiliza la palabra griega tartaroö, y no hay ningún indicio de ser un lugar de tortura, sino más bien, como el pasaje mismo aclara, es un lugar en que ciertos “ángeles que pecaron” están aprisionados y reservados al juicio. Génesis 9 relata cómo espíritus demoníacos se relacionaron con las mujeres humanas, dando como progenie a un grupo de seres a los que la Biblia llama los nephilim. Éstos eran “gigantes” (tanto en tamaño físico como en maldad) que amenazaban con destruir a la humanidad y por eso fueron destruidos por medio del diluvio. Luego del diluvio también aparecieron algunos de estos nephilim,  que fueron acabados por David y sus servidores. Hasta donde alcanzo a comprender las Escrituras, estos ángeles malignos que pecaron de este modo en particular son los que están aprisionados en el tartaroö hasta el día del juicio. Existen muchos espíritus malignos actuando hoy en el mundo que no están aprisionados, pero quizá este grupo fue encarcelado con el fin de que este tipo de progenie maligna no vuelva a aparecer en la Tierra. Con el tiempo esta doctrina bíblica se deformó en el relato mitológico acerca de los dioses que pelearon contra los “titanes”, que fueron encerrados, según la mitología griega, en el tartaroö. Cuando se estudian las diversas mitologías existentes se puede observar que muchas de sus historias no son más que verdades bíblicas que han sido deformadas.

En principio utilizaremos la lógica bíblica para entender que no puede existir un lugar de tortura perpetua para el pecador. La Biblia nos dice que “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), por eso Cristo tuvo que morir para pagar por nuestros pecados (2 Cor. 5:14; Rom. 5:8; Heb. 2:9; 2 Ped. 3:18; Heb. 10:10-12), pero, como señala el doctor Ernest Martin en su estudio “La enseñanza bíblica sobre el infierno,” si la paga del pecado fuese quemarse perpetuamente en el infierno, Jesús tendría que haberse quedado para siempre en el infierno para pagar por nuestros pecados. Esto solo es suficiente argumento para mostrar que el fin del pecador no es una interminable tortura.

La Biblia dice que la paga del pecado es la muerte y el don de Dios es la vida eterna (“vida de la era futura” es la correcta traducción). Si el incrédulo y pecador van a arder perpetuamente en el infierno, no sólo no estarán muertos, sino que estarán viviendo en la era futura siendo inmortales.
Entonces ¿qué es el “infierno”?

Gehenna:

Gehenna es el nombre griego para el “Valle de Hinom,” o “Valle del hijo de Hinom,” que se menciona en el Antiguo Testamento (Jos. 15:8; 2 Cr. 33:6). Este valle rodeaba la parte oeste y sur de las paredes de Jerusalén. En la parte sureste de este valle era quemada la basura de la ciudad. En este valle algunos israelitas quemaron a sus hijos al dios Moloc (Jer. 32:35). Para el tiempo de Cristo este valle se había convertido en un lugar en que el fuego ardía constantemente, quemando la basura de la ciudad, por eso se decía que su fuego “nunca se apaga” . Para el israelita, este valle vino a ser figura de la destrucción total, decir que serían “quemados en el Gehenna” sería como decir que sus vidas eran como basura, sin sentido, y no podrían vivir en la era futura que Dios había prometido a sus ancestros.

Como los que conocían bien este lugar eran los judíos, la palabra Gehenna sólo se usa en la Biblia en escritos o conversaciones escritas a judíos. Los usos son: Mt. 5:22, 29, 30; 10:28; 18:9; 23:15; 23:33; Mr. 9:43, 45, 47; Lc. 12:5 y Stg. 3:6. Excepto en el pasaje de Santiago, todos los demás usos de gehenna fueron de la boca de Jesús, dirigido hacia sus discípulos y a los fariseos y saduceos, jamás se le dice a un gentil, a un romano o griego, que sería echado en el Gehenna si no obedecía a Dios, esto es, porque para ellos el Gehenna no tenía el valor simbólico que tenía para los judíos.

Entonces, el Gehenna era un lugar físico, el cual Jesús usó para simbolizar el fin de la vida de aquellos que no han creído y obedecido a Dios. En Mt. 10:28 Jesús dijo:


Mateo 10:28 (RV-1960)
Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. [Lit: “puede también alma y cuerpo destruir en Gehenna”]

Aquí se usa al Gehenna como un lugar de “destrucción” del alma y el cuerpo, no como un lugar de tortura. Jesús usó simbólicamente el Gehenna para hacerles entender, a los judíos, que si no andaban conforme a la voluntad de Dios, serían destruidos, al igual que se destruye la basura.

Mateo 18:8-9 (RV-1960)
(8) Por tanto, si tu mano o tu pie te es ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco, que teniendo dos manos o dos pies ser echado en el fuego eterno. [Lit: “ser arrojado hacia el fuego, el perteneciente-a-la-era]
(9) Y si tu ojo te es ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida, que teniendo dos ojos ser echado en el infierno de fuego [Lit: “ser arrojado hacia el Gehenna del fuego].

De estos versículos aprendemos que “el Gehenna de fuego” es una expresión equivalente a “el fuego, el perteneciente-a-la-era”, esta expresión se usa también en Mateo 25:

Mateo 25:41, 46 (RV-1960)
(41) Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno [“hacia el fuego, el perteneciente-a-la-era] preparado para el diablo y sus ángeles.
(46) E irán éstos al castigo eterno [“castigo perteneciente-a-la-era”], y los justos a la vida eterna [“vida perteneciente-a-la-era].

Parte de la confusión doctrinal que hay con respecto a estos versículos parte de la traducción incorrecta que se ha hecho de una palabra griega: aionios. En estos versículos la palabra griega aionios fue traducida como “eterno”. Pero esta palabra griega significa “relativo o perteneciente al aion” . Aion significa “era, época, período de tiempo de duración indefinida, con un principio y un fin”. Por lo tanto, la palabra aionios puede traducirse “de la era” o “perteneciente a la era”. Esto nos indica que el Gehenna es un lugar de destrucción que será establecido en una era futura en el cual serán destruidos en Diablo y sus ángeles y todos los seres humanos que sean hallados dignos de destrucción.

El lago de fuego:

Otro concepto bíblico que es confundido con un lugar de tortura es el lago de fuego que menciona la Biblia.

Apocalipsis 21:8
Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.

El mismo pasaje nos está indicando que este lago de fuego y azufre será la “segunda muerte” y no un lugar de castigo perpetuo.

La frase “lago de fuego” se usa cinco veces en la Biblia, todas en Apocalipsis, los otros usos son:

Apocalipsis 19:20
Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de la bestia, y habían adorado su imagen. Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre.

Apocalipsis 20:10, 14-15
(10) Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
(14) Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.
(15) Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Entonces, vemos que en este lago de fuego serán echados los cobardes (los que temieron hacer la voluntad de Dios), los incrédulos (que no obedecieron a Dios), los abominables, los homicidas, los fornicarios, los hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos; también será echada la “bestia” y el falso profeta (personajes que aparecerán en el período de tribulación); además, el Diablo, la Muerte y el Hades serán lanzados allí. La “muerte” y el “hades” no son seres vivos, aquí se usa una personificación para resaltar que luego de que toda maldad sea aniquilada en el lago de fuego ya no habrá muerte y, por ende, tampoco “hades”.

El lago de fuego no sólo es el lugar de “muerte” total de todo ser que ha hecho maldad, sino que es el lugar de muerte de la “muerte”. Esto quiere decir que los que hayan quedado vivos ya no morirán jamás. Si el lago de fuego fuera un lugar de tortura perpetua, entonces la “muerte” y el “Hades” quedarían “vivos” perpetuamente, la muerte seguiría existiendo, por supuesto, esto no tiene sentido, pero nos ayuda a comprender que el lago de fuego es un lugar de destrucción y no un lugar de tortura.

Comparando este versículo con aquellos que hemos visto al estudiar sobre el Gehenna (Mt. 18:8-9; Mt. 25:41), comprendemos que el “lago de fuego” y el “Gehenna” son un mismo lugar. Ambos términos describen un lugar futuro en el cual serán destruidos los seres malignos. Al estudiar los usos de estos términos, vemos que la palabra Gehenna es usada en los escritos de Mateo, Marcos, Lucas y Santiago, mientras que el término “lago de fuego” sólo lo hallamos en los escritos de Juan: la epístola de Juan y el libro de Apocalipsis (o “Revelación”). Cuando Mateo, Marcos y Lucas usaron la palabra griega Gehenna, estaban relatando palabras de Jesús, que en estos contextos estaba hablando a gente judía, quienes conocían bien el lugar físico en donde estaba el Gehenna (un basurero) y quienes rápidamente entenderían la figura que Jesús estaba presentando. Santiago escribe su epístola a cristianos conversos del judaísmo (Stg. 1:1), por eso, al usar la palabra Gehenna, sus oyentes también entenderían la figura. Pero aquellos que no eran judíos no estaban familiarizados con este valle en el que se quemaba basura (el Gehenna), por esta causa, Juan en sus escritos (que van dirigidos a toda la Iglesia de Dios) no usó la palabra Gehenna para simbolizar la destrucción total, sino “el lago de fuego”. Algunos señalan que al mar muerto se le solía decir “el lago de fuego”, porque en aquella época solía humear. Este mar es totalmente estéril y sería una muy buena figura para señalar destrucción y desolación.[4] Más allá de que esta información sea precisa o no, al estudiar la Biblia nos damos cuenta que el lago de fuego no es un lugar literal en el que las almas de los pecadores serán perpetuamente castigadas, sino que es un símbolo de un lugar de DESTRUCCIÓN de todos aquellos que hayan hecho maldad.

Una de las causas por las que muchos cristianos creen que el lago de fuego es un lugar de tortura perpetua es el hecho de que la Biblia nos dice que éste durará “por los siglos de los siglos”.

Apocalipsis 20:10
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.

Se suele enseñar que la expresión “por los siglos de los siglos” es equivalente a “para siempre”. Sin embargo, si Dios hubiese querido decir “para siempre”, lo habría hecho con una expresión más clara. Las palabras griegas que se han traducido “por los siglos de los siglos” son eistousaiönastönaiönön, que podría traducirse como “por las eras de las eras” o “durante las eras de las eras”.

Comparando detenidamente un par de versículos de las Escrituras podemos darnos cuenta de que esta expresión no significa “para siempre”, sino que describe un período de tiempo determinado. En Apocalipsis 11:15 se usa esta misma expresión hablando acerca del período de reinado de Jesús:

Apocalipsis 11:15-16 (RV-1960)
El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo, que decían: Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos.

Aquí se nos dice que luego de que el séptimo ángel toque la trompeta, los reinos del mundo serán del Señor (Dios) y de Su Cristo y él (Jesucristo) reinará “por los siglos de los siglos” (eistousaiönastönaiönön). Sin embargo, en 1 Corintios 15 leemos:

1 Corintios 15:24-28 (RV-1960)
(24) Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.
(25) Porque preciso es que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies.
(26) Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.
(27) Porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas.
(28) Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos.

En estos versículos vemos que Cristo no reinará para siempre, sino por un tiempo, y luego entregará el reino a Dios. Comparando estos dos versículos podemos comprender que la expresión “por los siglos de los siglos” no significa “para siempre”, sino que describe un cierto período de tiempo.

Existe otro par de pasajes de las Escrituras que nos demostrarán que la expresión “por los siglos de los siglos” no significa “para siempre”:

Apocalipsis 19:1-3 (RV-1960)
(1) Después de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: ¡Aleluya! Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro;
(2) porque sus juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus siervos de la mano de ella.
(3) Otra vez dijeron: ¡Aleluya! Y el humo de ella sube por los siglos de los siglos.

En el capítulo 18 vemos la destrucción de los impíos y aquellos que hicieron maldad, todo aquello fue quemado, formando un gran “humo” (Ap. 18:9, 18). Aquí se nos dice que este humo sube “por los siglos de los siglos”, sin embargo, en el capítulo 21 se nos habla de un “cielo nuevo y tierra nueva”. Cuando todo sea hecho nuevo, este humo no existirá más, por lo tanto, la expresión “por los siglos de los siglos” no puede significar “para siempre”, sino que denota un período de tiempo determinado.

En la Biblia hallamos diferentes expresiones en donde cierto sustantivo es repetido junto con su caso genitivo para dar cierto énfasis a dicha expresión, esto es una forma idiomática típica en el idioma hebreo y que también se usa en el texto griego de la Biblia. Por ejemplo, la expresión “Rey de Reyes” (Dn. 2:37; Ez. 26:7) nos indica que este rey es superior a todos los demás reyes; la expresión “Dios de dioses” (Dn. 2:47) nos señala un Dios superior al resto; “lamentación de lamentaciones” (Miq. 2:4) se usa para expresar una gran lamentación; “hebreo de hebreos” (Fil 3:5) da a entender que es un hebreo de estirpe pura. Los lingüistas han llamado a esta figura literaria poliptoton y consiste en repetir una parte de la oración (en este caso el sustantivo) para añadir énfasis. En la expresión “los siglos de los siglos”, o mejor dicho “las eras de las eras”, se está usando para dar énfasis a ciertas eras futuras, nos señala un grupo de eras o períodos de tiempo que se destacarán por sobre todas las eras que se han vivido hasta ahora, son las eras en las que se dará cumplimiento y finalización al plan de Dios. Analizar estos períodos de tiempo es un tema muy extenso y no es el objetivo de este estudio, lo importante ahora es que se entienda que no existen textos bíblicos que avalen la creencia de un lugar de tortura en el que los seres malignos serán castigados perpetuamente.

No sabemos cuánto tiempo durará el lago de fuego ni de qué manera actúa (ya que el fuego literal no puede afectar al Diablo y los espíritus malignos), sin embargo, podemos deducir, al estudiar la Biblia, que éste fuego no va a durar para siempre, sino que simboliza la total destrucción de los seres malignos.


[1]Las citas de las Escrituras marcadas como “VIN 2011” fueron tomadas de la “Versión Israelita Nazarena”, edición 2011, revisada por Yosef Aharoni, Editorial hebraica Camuy, Puerto Rico.
[2]Las citas de las Escrituras marcadas como “SBJB” fueron tomadas de la “Sagrada Biblia”, versión de JünnemanBeckshaefer, revisión de 2009.

[3]Este pasaje que habla sobre “Lázaro en el seno de Abraham” sólo es tratado brevemente aquí, he hecho una exposición más detallada de este texto en mi estudio “La esperanza del cristiano”, en la sección “Explicación de algunos pasajes aparentemente contradictorios”.
[4]Más detalles en mi estudio “La esperanza del cristiano”.

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