Cuatro llamamientos del apóstol Pedro

En Honor a Su verdad
¿Sabían que hubo cuatro llamamientos de Jesús a Pedro? El orden cronológico podemos establecerlo en base a los eventos circundantes en los relatos de los cuatro “evangelios”. Comencemos por Juan, remarqué las menciones a los lugares en que estuvo Jesús en cada ocasión:

Juan 1:28-43 (RVA)
(28) ESTAS COSAS ACONTECIERON EN BETANIA, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
(29) Al día siguiente, Juan vio a Jesús que venía hacia él y dijo: —¡He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!
(35) Al día siguiente, de nuevo estaba Juan con dos de sus discípulos.
(36) Al ver a Jesús que andaba por allí, dijo: —¡He aquí el Cordero de Dios!
(37) Los dos discípulos le oyeron hablar y siguieron a Jesús.
(38) Jesús, al dar vuelta y ver que le seguían, les dijo: —¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: —Rabí—que significa maestro—, ¿dónde moras?
(39) Les dijo: —Venid y ved. Por lo tanto, fueron y vieron dónde moraba y se quedaron con él aquel día, porque era como la hora décima.
(40) Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.
(41) Este encontró primero a su hermano Simón y le dijo: —Hemos encontrado al Mesías—que significa Cristo—.
(42) El lo llevó a Jesús, y al verlo Jesús le dijo: —Tú eres Simón hijo de Jonás. Tú serás llamado Cefas—que significa piedra—.
(43) AL DÍA SIGUIENTE, JESÚS QUISO SALIR PARA GALILEA y encontró a Felipe. Y Jesús le dijo: —Sígueme.

Aquí hay que notar que este primer llamamiento de Pedro y Andrés fue inmediatamente después del bautismo en agua de Jesús, luego de la prédica de Juan, lo cual fue anterior a la tentación de Jesús en el desierto. Después de este bautismo, Jesús se fue 40 días al desierto y fue tentado por el Diablo, durante ese tiempo él se separó de los discípulos y es evidente que volvieron a su oficio de pescadores. Leamos ahora Mateo:

Mateo 3:13 (RVA)
(13) Entonces Jesús vino de Galilea al Jordán, a Juan, para ser bautizado por él.
Mateo 4:1-3 (RVA)
(1) Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.
(2) Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.
(3) El tentador se acercó y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.
….
Mateo 4:12-20 (RVA)
(12) Y cuando Jesús oyó que Juan había sido encarcelado, REGRESÓ A GALILEA.
(13) Y habiendo dejado Nazaret, fue y HABITÓ EN CAPERNAÚM, CIUDAD JUNTO AL MAR EN LA REGIÓN DE ZABULÓN Y NEFTALÍ,
(17) Desde entonces Jesús comenzó a predicar y a decir: “¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado!”
(18) Mientras andaba JUNTO AL MAR DE GALILEA, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, que es llamado Pedro, y a su hermano Andrés. Estaban echando una red en el mar, porque eran pescadores.
(19) Y les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”
(20) Y de inmediato ellos dejaron sus redes y le siguieron.

Este relato es equivalente al de Marcos:

Marcos 1:14-18 (RVA)
(14) Después que Juan fue encarcelado, JESÚS VINO A GALILEA predicando el evangelio de Dios,
(15) y diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!”
(16) Y PASANDO JUNTO AL MAR DE GALILEA, vio a Simón y a Andrés hermano de Simón, echando la red en el mar; porque eran pescadores.
(17) Jesús les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres.”
(18) De inmediato dejaron sus redes y le siguieron.

Después de la tentación de Jesús pasó un tiempo y Jesús fue al mar de Galilea y allí volvió a encontrarse con Pedro y Andrés y los volvió a llamar para que le siguieran. Evidentemente Pedro y Andrés volvieron a su oficio de pescadores cuando Jesús estuvo siendo tentado en el desierto. A la vuelta de su tentación, Jesús volvió a encontrar a Simón y Andrés y confirmó su llamamiento, pero Pedro y Andrés volvieron a alejarse de Jesús:

Lucas 4:14-16 (RVA)
(14) Entonces JESÚS VOLVIÓ EN EL PODER DEL ESPÍRITU A GALILEA, y su fama se difundió por toda la tierra de alrededor.
(15) El enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos.
(16) FUE A NAZARET, donde se había criado, y conforme a su costumbre, el día sábado entró en la sinagoga, y se levantó para leer.

Lucas 4:38-44 (RVA)
(38) Levantándose Jesús, se apartó de la sinagoga y ENTRÓ EN CASA DE SIMÓN. Y la suegra de Simón estaba postrada con una fuerte fiebre, y le rogaron por ella.
(43) Pero él les dijo: “Me es necesario anunciar el evangelio del reino de Dios a otras ciudades también, porque para esto he sido enviado.”
(44) E iba predicando por las sinagogas de GALILEA.

Lucas 5:1-11 (RVA)
(1) Aconteció que, mientras las multitudes se agolpaban sobre él y escuchaban la palabra de Dios, Jesús estaba de pie JUNTO AL LAGO DE GENESARET,
(2) y vio dos barcas que estaban a la orilla del lago. Los pescadores habían salido de ellas y estaban lavando sus redes.
(3) Al entrar él en una de las barcas, la cual pertenecía a Simón, pidió a éste que la apartase de tierra un poco. Luego se sentó y enseñaba a las multitudes desde la barca.
(4) Cuando acabó de hablarles, dijo a Simón: —Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
(5) Simón le respondió y dijo: —Maestro, toda la noche hemos trabajado duro y no hemos pescado nada. Pero por tu palabra echaré la red.
(6) Cuando lo hicieron, atraparon una gran cantidad de peces, y sus redes se rompían.
(7) Hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles. Ellos vinieron y llenaron ambas barcas, de manera que se hundían.
(8) Y Simón Pedro, al verlo, cayó de rodillas ante Jesús exclamando: —¡Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador!
(9) Por la pesca que habían logrado, el temor se apoderó de Pedro y de todos los que estaban con él,
(10) y de igual manera de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: —No temas; de aquí en adelante estarás pescando hombres.
(11) Después de sacar las barcas a tierra, lo dejaron todo y le siguieron.

Esta es una TERCERA ocasión en que Jesús llamó a Pedro. Notemos los detalles que da Lucas: 1) Jesús salió de Galilea y fue a Nazaret (Lucas 4:16). El 4:38 nos dice que Jesús fue a la casa de la suegra de Pedro (Simón) a sanarla, lo cual implica que Jesús y Pedro ya se conocían. En algún punto entre este evento y el relato del capítulo 5, Pedro se volvió a separar de Jesús y volvió a su oficio de pescador. En el 5:1 Jesús vuelve a encontrar a Simón en el lago de Genesaret.

Es de notar que en este relato no se menciona a Andrés, por lo cual es probable que Andrés se haya quedado con Jesús mientras Pedro volvió a la pesca. Además, en esta ocasión se produce el milagro de la pesca, que no es relatado en los otros episodios, porque relatan un momento distinto. Podemos pensar que Pedro no había “pescado” a ningún hombre mientras estuvo con Jesús y por eso quiso volver a su antiguo oficio. Con la pesca milagrosa Jesús le mostró que aunque desde su capacidad humana la “pesca” era imposible, si Jesús lo indicaba, la pesca sería más que abundante, quizá esta fue una lección para que Pedro se diera cuenta que si Jesús le había dicho que él sería “pescador de hombres”, es porque así iba a suceder, aun cuando Pedro se sentía pecador, indigno e incapaz de cumplir tal tarea.

En definitiva, lo que vemos son tres ocasiones en que Jesús llamó a Pedro, lo cual nos deja unas cuantas lecciones para aprender y reflexionar.

Aunque Jesús había llamado a Pedro, Pedro sintió que su debilidad humana lo hacía incapaz de cumplir con el llamamiento de Jesús y se alejó dos veces de él. Pero Jesús sabía que Pedro tenía lo necesario para hacer el trabajo, sólo debía pulir la fe de Pedro, es así que volvió a llamarlo dos veces más. En la tercera ocasión, Jesús no sólo le dice a Pedro que le acompañe, sino que le demuestra que la “pesca” no dependía de las habilidades naturales de Pedro, sino en la fe y obediencia a Dios.

Pedro se alejó de Jesús aún una tercera vez, luego de la muerte de Jesús, y Jesús fue a llamarlo una cuarta vez:

Juan 21:4-11 (RVA)
(4) Al amanecer, Jesús se presentó en la playa, aunque los discípulos no se daban cuenta de que era Jesús.
(5) Entonces Jesús les dijo: —Hijitos, ¿no tenéis nada de comer? Le contestaron: —No.
(6) El les dijo: —Echad la red al lado derecho de la barca, y hallaréis. La echaron, pues, y ya no podían sacarla por la gran cantidad de peces.
(7) Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: —¡Es el Señor! Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó el manto, pues se lo había quitado, y se tiró al mar.
(8) Los otros discípulos llegaron con la barca, arrastrando la red con los peces; porque no estaban lejos de tierra, sino como a doscientos codos.
(9) Cuando bajaron a tierra, vieron brasas puestas, con pescado encima, y pan.
(10) Jesús les dijo: —Traed de los pescados que ahora habéis pescado.
(11) Entonces Simón Pedro subió y sacó a tierra la red llena de grandes pescados, 153 de ellos; y aunque eran tantos, la red no se rompió.

Aún después de su resurrección Jesús tuvo que ir a buscar a Pedro y hacerle ver cuál era su ministerio, cuál era su llamamiento. ¡Tremenda lección! Cuando el llamado es de Dios, Dios hará lo necesario para que ese llamamiento sea efectivo, siempre que tengamos el corazón correcto y la actitud correcta delante de Dios. La elección final siempre es nuestra, pero Dios no escatimará esfuerzos para traernos siempre de vuelta al camino correcto.







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