La maldición de la higuera

En Honor a Su verdad
En la Biblia tenemos dos relatos acerca de Jesús maldiciendo a una higuera:

Mateo 21:18-20
(18) Volviendo a la ciudad por la mañana, él tuvo hambre.
(19) Al ver una higuera en el camino, fue a ella; pero no encontró nada en ella sino sólo hojas, y le dijo: —Nunca jamás brote fruto de ti. Pronto se secó la higuera,
(20) y los discípulos, al verlo, se maravillaron diciendo: —¿Cómo se secó tan pronto la higuera?

Marcos 11:12-14, 20-21
(12) Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
(13) Y viendo desde lejos una higuera que tenía hojas, se acercó para ver si hallara en ella algo. Cuando vino a ella, no encontró nada sino hojas, porque no era tiempo de higos.
(14) Entonces Jesús dijo a la higuera: “¡Nunca jamás coma nadie de tu fruto!” Y lo oyeron sus discípulos.
(20) Por la mañana, pasando por allí vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
(21) Entonces Pedro, acordándose, le dijo: —Rabí, he aquí la higuera que maldijiste se ha secado.

Al leer estos dos relatos, salta a la vista una aparente contradicción: Mateo nos dice que la higuera se secó poco después de que Jesús le habló, mientras que Marcos nos dice que se secó al día siguiente. Pareciera que Mateo y Marcos no están de acuerdo con el momento en que la higuera se secó. Si creyéramos que la Biblia es sólo un relato humano y que éstos apóstoles escribieron según lo que sabían y conocían de Jesús, entonces sería lógico esperar algunas contradicciones de tiempo y forma como éstas, sin embargo, si creemos que la Biblia fue inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), no es posible que contenga contradicciones de este tipo, ya que Dios es perfecto, y si Él es Autor de la Biblia, la información dada debe ser precisa y certera. Pero ¿cómo podríamos explicar esta contradicción? Bien, tendremos que hacer una análisis detallado del texto y el contexto.

Algunos han sugerido que la palabra “pronto” en el versículo 19 de Mateo 21 puede indicar un período de tiempo no muy largo, que bien podría abarcar un día completo. Sin embargo, la palabra traducida “pronto” allí es en griego parachrëma, que significa “al instante, inmediatamente, en el momento”, indica un evento que sucede justo después de otro evento mencionado. En este caso, nos indica que justo después de que Jesús habló la higuera se secó.

Cuando estudiamos los cuatro relatos de la vida de Jesús, es muy común pensar que Mateo, Marcos, Lucas y Juan hablan de un mismo evento cuando quizá estén hablando de eventos que son distintos pero tienen características similares. Por eso es importante prestar atención a los detalles de los tiempos y formas dados en las Escrituras, los cuales nos ayudarán a darnos cuenta cuándo dos o más relatos se refieren a un mismo evento y cuándo se refieren a eventos distintos.

En el caso que estamos estudiando, la higuera sólo es mencionada en Mateo y Marcos, así que nos centraremos sólo en éstos dos relatos.

Si resumimos los eventos relatados por ambos, nos quedaría una lista así:

SEGÚN MATEO:

1)      Jesús y los discípulos se acercan a Jerusalén y Jesús manda a los discípulos a buscar un borriquillo. (Mt. 21:1-6)
2)      Jesús se sentó sobre el borriquillo, gran parte de la multitud tendió sus mantos y ramas de árboles sobre el camino y alababan (Mt. 21:7-11).
3)      Jesús entra en el templo, echa fuera a los vendedores (Mt. 21:12-13).
4)      Jesús sana a ciegos y cojos, los sacerdotes y escribas se indignan (Mt. 21:14-16).
5)      Jesús deja la ciudad y se aloja en Betania (Mt. 21:17).
6)      Jesús iba volviendo a la ciudad y tuvo hambre, allí se encuentra con la higuera y la maldice. La higuera se seca de inmediato y los discípulos se asombran. Jesús les habla sobre la fe y la oración (Mt. 21:18-22).
7)      Jesús llega al Templo de Jerusalén y los sacerdotes y ancianos cuestionan su autoridad (Mt. 21:23-27).


SEGÚN MATEO:

1)      Jesús y los discípulos llegan cerca de Jerusalén, Jesús envía a dos discípulos a buscar un borriquillo (Mr. 11:1-6).
2)      Jesús se sienta en el borriquillo, muchos tendieron sus mantos y ramas por el camino y alababan (Mr. 11:7-10).
3)      Jesús entra en el templo de Jerusalén, mira alrededor y como ya era tarde, sale para Betania con los doce (Mr. 11:11).
4)      Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre, encontró una higuera sin frutos y la maldijo (Mr. 11:12-14).
5)      Llegan a Jerusalén, Jesús entra en el templo y echa fuera a los vendedores (Mr. 11:15-17).
6)      Los principales sacerdotes y los escribas indignados (Mr. 11:18).
7)      Al llegar la noche, Jesús y los discípulos salen de la ciudad (Mr. 11:19).
8)      Por la mañana, pasando por allí, vieron la higuera que Jesús había maldecido secada desde las raíces. Pedro señala el hecho, Jesús aprovecha para hablar sobre la fe, la oración y el perdón (Mr. 11:20-26).
9)      Después de esto volvieron a Jerusalén y estando en el templo se acercaron los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos y le cuestionaron su autoridad (Mr. 11:27-33).

Si unimos los puntos, nos quedaría algo así:

1)      Jesús cerca de Jerusalén, envía a buscar un borriquillo (Mt. 21:1-6; Mr. 11:1-6).
2)      Jesús entra en Jerusalén y es bien recibido (Mt. 21:7-11; Mr. 11:7-10)
3)      Jesús entra en el templo de Jerusalén, mira alrededor y como ya era tarde, sale para Betania con los doce (Mr. 11:11).
4)      Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre, encontró una higuera sin frutos y la maldijo (Mr. 11:12-14).
5)      Jesús entra en el templo, echa fuera a los vendedores (Mt. 21:12-13; Mr. 11:15-17).
6)      Jesús sana a ciegos y cojos, los sacerdotes y escribas se indignan (Mt. 21:14-16; Mr. 11:18).
7)      Jesús deja la ciudad y se aloja en Betania (Mt. 21:17; Mr. 11:19).
8)      Por la mañana, pasando por allí, vieron la higuera que Jesús había maldecido secada desde las raíces. Pedro señala el hecho, Jesús aprovecha para hablar sobre la fe, la oración y el perdón (Mr. 11:20-26). Jesús iba volviendo a la ciudad y tuvo hambre, allí se encuentra con la higuera y la maldice. La higuera se seca de inmediato y los discípulos se asombran. Jesús les habla sobre la fe y la oración (Mt. 21:18-22).
9)      Jesús llega al Templo de Jerusalén y los principales sacerdotes, escribas y ancianos cuestionan su autoridad (Mt. 21:23-27; Mr. 11:27-33).

Lo que vemos aquí es que, ordenando cronológicamente los eventos, tenemos que Jesús maldijo DOS higueras en su camino a Jerusalén: la primera la maldijo la mañana antes de entrar al templo de Jerusalén y echar fuera a los vendedores, esta es la que luego los discípulos vieron seca al día siguiente. Pero ese mismo día en que los discípulos vieron que la primera higuera se había secado, Jesús maldijo otra higuera, pero esta vez se secó de inmediato. ¿Les parece difícil de creer? Bien, yo creo no sólo que Jesús maldijo dos higueras, sino que tuvo un propósito claro para hacerlo y podremos dilucidarlo en los detalles de ambos relatos.

Antes de comenzar nuestro análisis detallado de los relatos de Mateo y Marcos, será útil que repasemos un poco algunos datos sobre las costumbres culturales en oriente en la época de Jesús.

En el libro “Usos y costumbres de las tierras bíblicas”, de Fred Wight leemos:

LA  HIGUERA

Tres cosechas de higos en Palestina. Los higos tempraneros, no muchos en número, pero de tamaño grande, se maduran un mes antes que la cosecha principal; ésta se cosecha en verano y se con­sume en agosto y septiembre; y los higos de invierno quedan en los árboles hasta tarde en el otoño. Se mencionan en la Escritura los higos primeros como muy deseados (Ose 9:10); y lo fácil que es conseguirlos cuando se sacude el árbol (Nah 3:12) - La cosecha de verano que no se come como fruta fresca, se pone en los techa­dos, para usarla en los meses de invierno.

La higuera, un signo de la estación. La higuera muestra señal de follaje más tarde que algunos de los otros árboles frutales de Palestina. El desarrollo de las hojas y el oscurecimiento de su color, interpreta como señal de que el verano se acerca. Jesús se refirió estas ideas “De la higuera aprended la parábola; Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca” (Mat 24:32; Mar 13:28). El amante en el Cantar de los Cantares, indica que el invierno ha pasado y el verano está cerca porque  “la higuera ha echado sus higos tiernos" (Cnt 2:11-13).

Cristo y la Higuera. Para poder entender por qué un día Cristo maldijo a la higuera, se necesita conocer la costumbre del crecimiento de las hojas y el fruto de la higuera. El hábito normal de las higueras es que la fruta principia a formarse en el árbol pronto como aparecen las hojas. También las bojas y el fruto desaparecen al mismo tiempo….”

En resumen, aunque la higuera no tuviera frutos, debía tener unos primeros brotes (higos tempraneros), si la higuera no traía aun esos brotes, tampoco iba a dar frutos más adelante.

Ahora releamos los relatos, primero el de Marcos:

Marcos 11:12-14 (RVA)
(12) Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre.
(13) Y viendo desde lejos una higuera que tenía hojas, se acercó para ver si hallara en ella algo. Cuando vino a ella, no encontró nada sino hojas, porque no era tiempo de higos.
(14) Entonces Jesús dijo a la higuera: “¡Nunca jamás coma nadie de tu fruto!” Y lo oyeron sus discípulos.

Jesús vio de lejos que la higuera tenía hojas. No era tiempo de higos, de hecho, el tiempo de los higos estaba aún lejano, por lo cual las higueras no solían tener hojas, si la higuera presentaba hojas, al menos debería tener los primeros brotes, a esta higuera le habían salido hojas antes de tiempo, pero no tenía brotes.

En el versículo 14, las palabras “nunca más” son en griego eis ton aiöna, que significa “durante la era”. Las palabras de Jesús en este versículo, más exactamente podrían traducirse: “De ningún modo alguien siga comiendo fruto de ti durante la era”. Jesús le habló así a la higuera y los discípulos lo oyeron.

Marcos 11:19-21
(19) Y al llegar la noche, Jesús y los suyos salieron de la ciudad.
(20) Por la mañana, pasando por allí vieron que la higuera se había secado desde las raíces.
(21) Entonces Pedro, acordándose, le dijo: —Rabí, he aquí la higuera que maldijiste se ha secado.

Aquí vemos que cuando pasaron por ese lugar, al día siguiente, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Aquí las palabras “se había secado” en el griego están en modo pasivo. Cuando un verbo en griego está en modo pasivo indica una acción que es hecha sobre el sujeto, en este caso, debería traducirse como “había sido secada”. En otras palabras, un factor externo (Dios) había secado a la higuera. Lo más notable es que cuando un árbol se seca, normalmente se seca desde afuera hacia adentro, este se había secado desde las raíces. El árbol se secó sólo con la palabra dicha por Jesús. Jesús luego aprovechó para hablarles sobre la fe, la oración y el perdón (versículos 22 al 26).

Ahora veamos qué nos dice Mateo:

Mateo 21:18-20 (RVA)
(18) Volviendo a la ciudad por la mañana, él tuvo hambre.
(19) Al ver una higuera en el camino, fue a ella; pero no encontró nada en ella sino sólo hojas, y le dijo: —Nunca jamás brote fruto de ti. Pronto se secó la higuera,
(20) y los discípulos, al verlo, se maravillaron diciendo: —¿Cómo se secó tan pronto la higuera?

En este relato, nuevamente Jesús se encuentra con una higuera con hojas, sin embargo, en esta ocasión las palabras de Jesús fueron diferentes, correctamente traducidas las palabras de Jesús aquí son: “ya no llegue a haber fruto en ti, durante la era”. Anteriormente las palabras de Jesús fueron que nadie volviera a COMER del fruto de la higuera, en este caso las palabras de Jesús fueron que ya no se PRODUJERA fruto en la higuera. Otro punto a tener en cuenta es que aquí no se dice que los discípulos “oyeran” las palabras de Jesús. La otra diferencia entre esta higuera y la anterior es que esta se secó de inmediato.

Como hemos visto, el momento en que Jesús maldijo esta higuera coincide con el día y momento en que los discípulos vieron la otra higuera seca de raíz. Ambos eventos sucedieron temprano en la mañana, por eso, aunque no podemos estar seguros de cuál fue el orden de los eventos en este día, sabemos que fueron casi simultáneos. Puede ser que primero hayan visto a la primera higuera seca de raíz y luego, viendo otra higuera de características similares, Jesús la maldijera también y esta se secara rápidamente. Notemos que el asombro de los discípulos en el relato de Mateo no es porque la higuera se haya secado, sino que se asombraron de que se secara “tan pronto”. Si vieron y oyeron a Jesús maldecir a la segunda higuera, habrán esperado que esta se secara para el otro día, como la primera, y no que se secara tan rápido.

Por el hecho de que ambos eventos ocurrieron casi simultáneamente, no sabemos con total certeza si la lección que después relatan Mateo y Marcos fue repetida por Jesús en cada ocasión, o si es una sola lección dada luego de la maldición de las dos higueras. Ambos dan diferentes detalles sobre la enseñanza de Jesús, por lo cual me inclino a pensar que Jesús dio una enseñanza luego de que los discípulos vieran seca la primera higuera y luego la repitió luego de secarse la segunda higuera.

Veamos cuáles fueron las palabras de Jesús:

Marcos 11:22-26
(22) Respondiendo Jesús les dijo: —Tened fe en Dios.
(23) De cierto os digo que cualquiera que diga a este monte: “Quítate y arrójate al mar,” y que no dude en su corazón, sino que crea que será hecho lo que dice, le será hecho.
(24) Por esta razón os digo que todo por lo cual oráis y pedís, creed que lo habéis recibido, y os será hecho.
(25) Y cuando os pongáis de pie para orar, si tenéis algo contra alguien, perdonadle, para que vuestro Padre que está en los cielos también os perdone a vosotros vuestras ofensas.
(26) Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.

Mateo 21:18-22 (RVA)
(21) Jesús respondió y les dijo: —De cierto os digo que si tenéis fe y no dudáis, no sólo haréis esto de la higuera, sino que si decís a este monte: “Quítate y arrójate al mar,” así será.
(22) Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.


Jesús aprovechó el asombro de los discípulos ante tal circunstancia y les enseñó sobre la fe, la oración y el perdón. No vamos a analizar en detalle esta lección, sólo la referiré brevemente. En mi libro “FE: Convicción en acción” he hecho un análisis más profundo de estos textos. Lo importante a señalar ahora es que la “fe” de la cual Jesús habla aquí no se trata tan sólo de un esfuerzo de la mente por medio de la cual un creyente puede producir resultados. La fe bíblica consiste en actuar en base a información recibida de parte de Dios. Cuando Jesús maldijo a la higuera, estaba haciendo lo que Dios le guio a hacer, por eso la higuera se secó. Si le decimos a un monte que se traslade de un lado a otro, no va a suceder tan sólo porque nos “concentremos” en que así sucederá, tiene que haber una orden previa de parte de Dios. Ahora bien, si Dios nos dice “dile a ese monte que se traslade hacia aquél lugar” y lo hacemos, sin dudar, será hecho, esto es lo que Jesús transmitió aquí. Además, habló sobre la necesidad de orar, es necesario que nos comuniquemos con Dios, que pidamos sabiduría, si al orar Dios nos da una instrucción, nos dice que debemos hacer algo para recibir lo que pedimos, debemos actuar en base a esa instrucción y lo que pidamos será hecho.

En cuanto al perdón, no tengo bien en claro qué es lo que Jesús quiso decir exactamente aquí. Por la enseñanza de otros textos de las Escrituras, como Romanos 8, queda claro que Dios nos perdona los pecados aún si nosotros somos duros en perdonar a otros. Ahora bien, en este contexto se está hablando de operar el poder de Dios, por lo cual considero que la lección es que si tenemos rencores y malos deseos contra otras personas, esto nos impedirá recibir y operar el poder de Dios, aunque no por eso perderemos nuestra condición de hijos de Dios, herederos de Su reino.

Lo que me parece de suma importancia también aquí, es la lección “oculta” que Jesús dio con estas higueras que maldijo. Creo que están directamente relacionada con lo dicho en Lucas:

Lucas 13:6-9 (RVA)
(6) Entonces dijo esta parábola: “Cierto hombre tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella y no lo halló.
(7) Entonces dijo al viñador: ‘He aquí, ya son tres años que vengo buscando fruto en esta higuera y no lo hallo. Por tanto, córtala. ¿Por qué ha de inutilizar también la tierra?’
(8) Entonces él le respondió diciendo: ‘Señor, déjala aún este año, hasta que yo cave alrededor de ella y la abone.
(9) Si da fruto en el futuro, bien; y si no, la cortarás.’”

Veamos cómo empieza este discurso de Jesús:

Lucas 12:1 (RVA)
En esto, habiéndose juntado una multitud de miles y miles, tanto que se pisoteaban unos a otros, él comenzó a decir primeramente a sus discípulos: “Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.

Jesús comenzó advirtiendo sobre la doctrina de los fariseos, los líderes religiosos de aquella época, debían guardarse de su doctrina, porque ellos eran hipócritas. Estos líderes religiosos fingían interesarse por las personas, pero en realidad usaban las Escrituras y su puesto religioso para obtener dinero, por eso procuraban atrapar a Jesús y por eso fueron ellos los que finalmente lo enviaron a la cruz. En este contexto Jesús habló sobre la higuera que debía ser cortada a causa de su falta de fruto. Al final del capítulo 13 Jesús dice:

Lucas 13:34-35 (RVA)
(34) ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, así como la gallina junta sus pollitos debajo de sus alas, y no quisiste!
(35) He aquí vuestra casa os es dejada desierta. Os digo que no me veréis más, hasta que venga el día cuando digáis: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

Los habitantes de Jerusalén, aquellos a quienes Dios dio Su promesa de salvación, iban a pasar por un período de sequía, tal como también lo profetizó Jeremías:


Jeremías 8:9-13 (RVA)
(9) Los sabios son avergonzados, se llenan de terror y son tomados prisioneros. He aquí que han rechazado la palabra de Jehovah, ¿y qué clase de sabiduría les queda?
(10) Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a los conquistadores; porque desde el menor hasta el mayor, cada uno persigue las ganancias deshonestas. Desde el profeta hasta el sacerdote, todos obran con engaño
(11) y curan con superficialidad el quebranto de la hija de mi pueblo, diciendo: ‘Paz, paz.’ ¡Pero no hay paz!
(12) “¿Acaso se han avergonzado de haber hecho abominación? Ciertamente no se han avergonzado, ni han sabido humillarse! Por tanto, caerán entre los que caigan; en el tiempo de su castigo tropezarán, ha dicho Jehovah.
(13) ¡De cierto acabaré con ellos!, dice Jehovah. No quedarán uvas en la vid, ni higos en la higuera. Hasta las hojas se marchitarán, y lo que les he dado pasará de ellos.”

Para el tiempo de Jesús, los líderes religiosos judíos habían dejado de lado la promesa de salvación de Dios y estaban promoviendo un sistema de salvación por medio de actos externos, mantenían a la gente ocupada en obras de la carne a la vez que le sacaban en dinero para hacer negocio. Los judíos habían tenido ya mucho tiempo de “abono y riego”, pero no estaban dando frutos. Los fariseos mostraban “hojas”, obras externas con las que aparentaban ser hombres de Dios, sin embargo, no estaban dando verdadero fruto, ni siquiera tenían los primeros brotes dulces de una higuera sana, por lo cual serían “cortados” de su liderazgo espiritual.

Es una norma general en la Biblia que cuando una profecía es dicha por Dios, esta profecía puede cambiar si las circunstancias cambian. Por ejemplo, Dios puede profetizar algo bueno para alguien, con el fin de que esa persona se esfuerce en seguir por el camino en que va. Pero si la persona se desvía de su relación con Dios, esa profecía puede cambiar. Tal fue el caso de Salomón, que podría haber tenido un reino muy próspero, pero terminó con un reino dividido a causa de su acumulación de pecados. También es posible que Dios revele que algo malo sucederá a una persona o grupo de personas, pero si estos se arrepienten, la profecía puede también cambiar, tal es el caso de Nínive, Jonás fue enviado a profetizar destrucción para la ciudad, pero como sus habitantes se arrepintieron, Dios los protegió y no fueron destruidos. Entonces, vemos que las profecías de Dios muchas veces son advertencias de lo que sucederá si se sigue en determinado camino, pero pueden cambiar si las circunstancias cambian.

Ahora bien, cuando una profecía es dicha dos veces o más, Dios está dando la confirmación de que eso sucederá y no hay vuelta atrás. Yo creo que la maldición de las dos higueras son una acción profética de parte de Jesús, indicando que los líderes religiosos judíos serían cortados de su administración de los asuntos espirituales de Dios a causa de su hipocresía y falta de fruto. La higuera es un árbol muy representativo para los judíos, Jesús ya había hablado la parábola de la higuera en Lucas. Jesús también habló sobre cómo sería quitada la “mayordomía” o administración a los judíos (para más detalles vean mi estudio “El mayordomo infiel”) y ahora estaba profetizando en forma visual, les estaba mostrando que por el poder de Dios rápidamente los judíos perderían su posición de privilegio para con Dios a causa de su desobediencia en forma grupal.

Si bien había muchas personas que siguieron a Jesús y creyeron en él, el pueblo judío, como nación, le había rechazado y estaba pronto a ser secado por Dios. Cuando Cristo resucitó, la salvación fue anunciada a los judíos, muchos se convirtieron, pero en su mayoría rechazaron al salvador, por eso Pablo dijo que la salvación sería enviada a los gentiles (los no-judíos) y ellos creerían (Hch. 28:24-31). Hoy en día, el “fruto del espíritu” se produce dentro de la Iglesia del Cuerpo de Cristo y no dentro del judaísmo, judíos y gentiles fueron unidos en un solo cuerpo, de la religiosidad judía ya no crecer fruto espiritual, los judíos, como nación, hoy están estériles espiritualmente porque no han aceptado a Jesús como Señor. Por supuesto, si un judío cree en Jesús es salvo y puede estar lleno de fruto del espíritu, pero como grupo, como nación, no están siendo fructíferos, esto es lo que Jesús señaló con la parábola.

Hablando sobre la vid, en Juan 15, Jesús dijo que junto a él los creyentes llevarían mucho fruto. Hoy en día, como cristianos nuestra posibilidad de producir fruto está únicamente en Cristo. Jesucristo es el único mediador entre Dios y los seres humanos y es mediante Jesucristo que tenemos acceso con confianza a nuestro Padre celestial, para que Él obre en nuestros corazones y podamos así llevar mucho fruto para Su gloria.

Juan 15:8-12 (RVA)
(8) En esto es glorificado mi Padre: en que llevéis mucho fruto y seáis mis discípulos.
(9) Como el Padre me amó, también yo os he amado; permaneced en mi amor.
(10) Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; como yo también he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
(11) “Estas cosas os he hablado para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea completo.
(12) Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado.



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