¿Qué dice la biblia sobre la religión?

En Honor a Su verdad
Entre cristianos e incluso entre los que no lo son, suele haber debate sobre si la religión es buena o no, si Dios creó religiones o no, cuál es la religión “verdadera” y otras cosas relacionadas con la religión. En este breve artículo quiero analizar qué es la religión, qué dice la Biblia sobre la religión y qué le corresponde al cristiano hacer en cuanto a la religión.

Definamos “religión”:

 

Un problema muy frecuente por el cual se generan muchas divisiones de opiniones y discusiones es el uso incorrecto del idioma, por eso, para poder conversar adecuadamente sobre un tema con otra persona, algo que evitará muchos conflictos innecesarios es primero definir los términos importantes de la conversación, así que comenzaremos por ver cómo define un diccionario del español la palabra “religión”.
El diccionario de la RAE (Real Academia Española) tiene las siguientes acepciones de “religión”:
Religión: (Del lat. religĭo, -ōnis).
1. f. Conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto.
2. f. Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido.
3. f. Profesión y observancia de la doctrina religiosa.
4. f. Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber. La religión del juramento.
5. f. orden (instituto religioso).

Como podemos ver, las definiciones son variadas y según qué definición escojamos, van a variar las opiniones sobre si la religión es buena o mala, correcta o incorrecta. Por ejemplo, el punto 1 abarca una definición bastante amplia en la cual muchos grupos cristianos están identificados, todo cristiano tiene un conjunto de creencias acerca de la divinidad (Dios) y tiene sentimientos de veneración y temor [o respeto] hacia Dios. También nos guiamos con normas morales para la conducta individual y social. La mayoría de los grupos cristianos también tienen rituales que practica, como: ir a la reunión en un determinado día, orar a determinada hora, ayunar, tomar la cena de comunión, ir a misa, leer la Biblia a cierta hora, etc. Las prácticas varían en diferentes grupos cristianos, pero lo cierto es que existen. Desde la segunda definición podemos decir que todos los cristianos somos “religiosos”, porque queremos rendir culto a Dios del modo debido. Como todos tenemos alguna doctrina religiosa que seguimos, también podríamos decir que la definición 3 se aplica a todos los creyentes. El punto 4 también es aplicable a la mayoría de los cristianos, porque sentimos una obligación de conciencia de seguir las normas morales y espirituales de Dios.

Pero si usamos el punto 5, allí es donde encontramos una diferencia entre “religiosos” y “no religiosos”, que tiene que ver con seguir o no a una institución religiosa, una institución con un orden jerárquico cuyos líderes determinan qué prácticas son necesarias para estar en comunión y armonía con Dios. En este sentido, y sólo en este sentido es que algunos de nosotros podemos decir que los cristianos no deberían ser “religiosos”, o sea, no deberían seguir las normas de una determinada institución por encima de lo establecido en las Escrituras de Dios.

La religión desde la óptica bíblica:


Hemos visto el concepto de “religión” desde las definiciones del diccionario, pero si queremos tratar el tema desde una óptica bíblica, tenemos que analizar las definiciones desde el sentido bíblico y no desde el diccionario de la RAE. En el griego la palabra que se traduce “religión” en la versión Reina Valera de 1960 y otras versiones, es threskeia, que se usa en: Hch. 26:5; Col. 2:18; Stg. 1:26-27. Esta palabra es definida por los léxicos griegos como “religión, servicio de adoración, especialmente asociada con un sistema de observancias” (léxico de Friberg) y también como “expresión de devoción hacia seres trascendentales” (léxico de Bauer-Danker). Thayer explica que esta palabra originalmente significaba “temor a los dioses” y de allí derivó en el sentido de “adoración religiosa, especialmente en las acciones externas”. Es así que entendemos que el sentido de threskeia es, básicamente, una expresión externa del respeto y amor a Dios. Así podemos entender la explicación de Santiago:

Santiago 1:26-27 (RV-1960)[1]
(26) Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana.
(27) La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.

En el contexto de estos versículos Santiago viene diciendo que un creyente no debe ser sólo “oidor” de la palabra, sino también “hacedor”, por lo tanto, no se considera un buen “religioso” aquél que asiste a una congregación para oír un sermón, o aquél que se la pasa leyendo la Biblia, sino aquél que pone en práctica lo que va aprendiendo de las Escrituras. Santiago dice que la religión pura consiste en visitar huérfanos y viudas y guardarse sin mancha del mundo. Obviamente Santiago no está dando una lista de actividades propias de un buen religioso, sino que está ejemplificando en qué consiste la “religión” que agrada a Dios. Si alguien quiere hacer actos externos para mostrar su respeto y amor por Dios, que esos actos sean conforme a las Escrituras y conforme al amor de Dios en Cristo Jesús.

Ir caminando hacia una iglesia lejana, subir por las escaleras del Vaticano, ir todos los domingos a una reunión, quedarse 10 horas sin comer, dar el 10% del dinero todos los meses, pasarse 16 horas del día escuchando una radio cristiana, y otras tantas cosas que suelen hacerse, no son los actos externos que Dios busca en nosotros, no es la “religión” que a Dios le agrada. Lo que Dios quiere de nosotros es que dispongamos nuestro corazón en la dirección correcta y que andemos por fe, conforme a Su voluntad, buscando la unidad del Cuerpo de Cristo y edificándonos unos a otros en el amor de Dios. ¡Esta es la verdadera religión!

Luego de establecida la comunión con Dios, posiblemente Dios nos envíe a hacer ciertas obras externas que él desea que llevemos a cabo, sin embargo, siempre hay que tener en cuenta que las obras no son lo primero, lo primero es el corazón hacia Dios y la correcta actitud hacia Él y Su verdad, luego vienen las obras, hay que tener cuidado de no poner el carro por delante del caballo.

Conclusión:


En definitiva, vemos que todo cristiano DEBE ser religioso, en el sentido de que debe expresar su amor y fe en Dios a través de acciones basadas en el entendimiento y comprensión del mensaje de la Palabra de Dios, el evangelio del reino de Dios. Sin embargo, no es aconsejable ser “religiosos” en el sentido de seguir ciegamente a los reglamentos de una institución, sobre todo cuando ésta promueve prácticas que no son enseñadas o sugeridas por las Escrituras reveladas por Dios.


[1] Las citas de las Escrituras marcadas como “RV-1960” fueron tomadas de la versión “Reina-Valera”, revisión de 1960, por las Sociedades Bíblicas Unidas.



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