"Dios aborrece el pecado, pero ama al pecador"

En Honor a Su verdad

Esta es otra de tantas frases que tanto se suelen citar, especialmente en círculos cristianos. Lo que intentaremos dilucidar es si esta frase es bíblica y si en verdad podemos atribuirlas a nuestro Dios, el padre del Señor Jesucristo.

En primer lugar, hay que saber que esta frase no está en ningún texto de la Biblia, no es una frase tomada de las Escrituras, sino que se le atribuye a Mahatma Gandhi, el conocido maestro del hinduismo. En realidad, Gandhi dijo “odia al pecado, ama al pecador” y esta frase luego fue “adoptada” en el cristianismo como “Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador”. Gandhi no fue un predicador del cristianismo y su doctrina no estaba basada en las Escrituras, sin embargo, a pesar de que él no predicó basado en la Biblia, nosotros debemos averiguar si estas palabras tan repetidas pueden o no aplicarse a nuestro Dios (el Dios cristiano).

Leyendo por ahí, comentarios de algunos blogs o publicaciones por Facebook, me encuentro con personas que correctamente reconocen que estas palabras no son bíblicas y luego citan algunos textos de las Escrituras para intentar demostrar que, lejos de “amar al pecador”, Dios los “aborrece”. Algunos de estos textos bíblicos son los siguientes:

Salmos 5:4-6 (RVA)
(4) Porque tú no eres un Dios que se complace en la perversidad; la maldad no habitará junto a ti.
(5) Los arrogantes no se presentarán ante tus ojos; aborreces a los que obran iniquidad.
(6) Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abomina Jehovah.

Proverbios 11:19-20 (RVA)
(19) Como la justicia es para vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte.
(20) Abominación le son a Jehovah los perversos de corazón, pero los íntegros de camino le son agradables.

Salmos 7:11-12 (RV-1960)
(11) Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.
(12) Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

¡Duras palabras! Pero, entonces ¿aborrece Dios al pecador? Hasta ahora pareciera que sí, pero…

Juan 3:16-17 (RV-1960)
(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(17) Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

Romanos 5:6-8 (RV-1960)
(6) Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
(7) Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno.
(8) Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Aquí Pablo nos dice que Dios muestra Su AMOR en el hecho de que Cristo murió por nosotros cuando aún éramos pecadores. Si aún éramos pecadores cuando Cristo murió por nosotros ¡entonces Dios mostró en él Su amor por los pecadores! Dios dio a Su hijo para que el MUNDO sea salvo por él, ¡y esto incluye a los pecadores!

¡Y aquí ya estamos hecho un lío! Al final ¿Dios ama a los pecadores o los aborrece? ¿Quiere que sean salvos o está enojado con ellos? ¿Cómo se resuelve esta contradicción?

Por empezar, vamos a ver que lo que parece una contradicción no es una contradicción, la contradicción está en no ver los DETALLES de los relatos. Pero antes de ver esos detalles, definamos “pecado”. La palabra que se traduce “pecado” en la Biblia es en hebreo chatta’ah, que primariamente significa “ofensa” y en griego es la palabra amartia que significa en su raíz “fallar a la marca”, e implica todo aquello que no se ajusta perfectamente con la voluntad de Dios. Puesto que nadie puede hacer perfectamente la voluntad de Dios todo el tiempo, no hay nadie que no pueda ser considerado “pecador” (excepto Jesús). Siendo así, si Dios aborrece a los pecadores, debería aborrecer a todo ser humano sobre la Tierra, por supuesto, esto no es lógico, y, como ya vimos, Dios dio a Su hijo por nosotros, pecadores, así que no es posible que Dios “aborrezca” a los pecadores, aunque sí es cierto que él aborrece al pecado:
Si Dios aborreciera al pecador, debería haber aborrecido a David, que dijo:


Salmos 51:2-4 (RV-1960)
(2) Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.
(3) Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí.
(4) Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos; Para que seas reconocido justo en tu palabra, Y tenido por puro en tu juicio.

Pero ya sabemos cuánto amó Dios a David, ¡se su linaje hizo nacer a Jesús! Es más que evidente que en verdad Dios ama al pecador. Pero aún tenemos que resolver qué pasa con los otros textos citados al principio:

Salmos 5:4-6 (RVA)
(4) Porque tú no eres un Dios que se complace en la perversidad; la maldad no habitará junto a ti.
(5) Los arrogantes no se presentarán ante tus ojos; aborreces a los que obran iniquidad.
(6) Destruirás a los que hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador abomina Jehovah.

Proverbios 11:19-20 (RVA)
(19) Como la justicia es para vida, así el que sigue el mal lo hace para su muerte.
(20) Abominación le son a Jehovah los perversos de corazón, pero los íntegros de camino le son agradables.

Salmos 7:11-12 (RV-1960)
(11) Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.
(12) Si no se arrepiente, él afilará su espada; Armado tiene ya su arco, y lo ha preparado.

¿Qué sucede aquí? Bien, aquí es donde debemos prestar atención a los DETALLES del texto. ¿Ven en algún lado la palabra “pecado” o “pecador”? ¡No! En estos versículos se usan las palabras “perversidad”, “iniquidad”, “sanguinario”, “engañador”, “el que sigue el mal”, “perversos de corazón”.

No es lo mismo ser pecador que ser impío, ser perverso de corazón, engañador, sanguinario, etc. Yo no encontré ningún versículo que diga que Dios aborrece al pecador. Dios no aborrece al pecador, de ser así, debería aborrecer a toda la humanidad. Lo que Dios aborrece es a aquellos que hacen maldad, no se trata sólo de alguien que peca, sino alguien que está en estado de maldad, que daña a otros para su propio beneficio y que no le importa el bienestar de los demás, ¡a esos aborrece Dios! ¡Pero no a los pecadores!

Fíjense lo siguiente:

Habacuc 1:13 (RVA)
Eres demasiado limpio como para mirar el mal; tú no puedes ver el agravio…

Dios es tan, tan limpio, que cualquier manchita mínima de suciedad en una persona es aborrecible para él, si bien Dios es todopoderoso, en este texto se enfatiza la santidad de Dios diciendo que Él “no puede” ver el agravio. Es evidente que a Dios no le gusta para nada el pecado. Sin embargo, como hemos visto en textos previos, Dios sí ama al pecador.

Es como ese rey que trajo a sus palacios a un hombre andrajoso para que habite allí. El rey detestaba el olor de ese hombre, no toleraba sus ropas andrajosas, le molestaba su vocabulario vulgar y sus malas costumbres producto de una falta de educación, sin embargo, amó a esa persona. El rey lo llevó a sus palacios, pero no le dejó tal como estaba, lo lavó, le cambió las ropas, y puso instructores para educarlo. En su proceso de cambio, ese hombre volvía una y otra vez a sus viejas costumbres hasta que poco a poco fue cambiando sus hábitos y comenzó a vivir como un hombre digno del rey. ¡Así es Dios! Dios nos rescató de la miseria, pero no quiere que sigamos viviendo como miserables, como pecadores, nos quiere limpiar y educar para que vivamos como Hijos del Rey y seamos el reflejo de Su gloria.

En conclusión, aunque la frase “Dios aborrece al pecado, pero ama al pecador” no sea parte de la Biblia y sea una frase atribuida a un predicador del hinduismo, de acuerdo con lo que vimos en las Escrituras, la frase sí es aplicable a nuestro Dios cristiano, el Dios de la Biblia.

Lucas 15:4-10 (RV-1960)
(4) ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla?
(5) Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso;
(6) y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido.
(7) Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.
(8) ¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla?
(9) Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido.
(10) Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.


NOTA: La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede obtenerla en la página de REFERENCIAS DE LAS VERSIONES DE LA BIBLIA



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