El Espíritu Santo

En Honor a Su verdad
El término “espíritu santo” es uno de gran controversia entre el cristianismo. Algunos creen que es una “persona” dentro de un Dios “triuno”, otros dicen que es un “ente” que entra en nosotros cuando aceptamos a Cristo y que éste tiene vida propia y nos “impulsa” u “obliga” a hacer ciertas cosas. Otros dicen que simboliza la presencia de Dios. Éstas y muchas otras cosas se dice acerca del espíritu santo.

En principio debemos conocer el significado de las palabras según el entendimiento oriental de la época en que se usaron. La palabra hebrea que se traduce “espíritu” en las versiones en español es ruwach o ruaj, que principalmente denota “aliento” y se usa para designar cualquier tipo de fuerza invisible . Esta palabra hebrea puede tener diversos significados según el contexto, en la Reina Valera de 1960 se traduce “aire” (Gn. 3:8); “espíritu” (hablando de Dios, en Gn. 6:8); “espíritu” (hablando de la vida del hombre y los animales, en Gn. 6:17); “espíritu” (hablando del ánimo humano, en Gn. 26:35; 41:8; 45:27; 1 Sam. 1:15); viento (Éx. 10:13; 19; 14:21; Sal. 148:8); “soplo” (Éx. 15:8); “aliento” (Josué 2:11; 5:1); también se traduce como “espíritu” en referencia al espíritu de Dios, cosa que analizaremos más adelante.

En cuanto al texto griego, la palabra “espíritu” es la palabra pneuma. El significado primario de pneuma es “aire en movimiento”, o “aire en acción” y, al igual que ruaj, se usaba para designar distintas clases de “fuerzas invisibles”. En la Septuaginta (versión griega del texto hebreo) la palabra pneuma se usa como equivalente a la palabra hebrea ruaj, sin embargo, en el Nuevo Testamento se usa más uniformemente denotando “espíritu,” aunque con distintas acepciones. En la Reina Valera se traduce como “viento” en Juan 3:8, aunque debería traducirse “espíritu” como en el resto de los usos. Traducida como “espíritu” tiene el sentido de: (1) el ánimo humano, (Mt. 26:41; Ro. 12:11; 1 Co. 16:18); (2) sentimientos, pasiones o emociones internas (Mr. 8:12; 2 Co. 2:13; 2 Co. 7:1); (3) de los ángeles (He. 1:14); (4) espíritus demoníacos (Mt. 10:1; 12:45; Mr. 7:25); (5) refiriéndose a Jesús (1 Co. 15:45); (6) con respecto a un ser incorpóreo (Lc. 24:37). Estas son algunas acepciones, aparte de las que estudiaremos más en detalle, referidas a Dios y al don proveniente de Dios.

Por otro lado, la palabra griega para “santo” es hagion, que puede definirse como “cualidad de personas o cosas que pueden estar cerca de Dios o en Su presencia” (Léxico de Friberg); “separado por o para Dios” (Léxico Barclay-Neuman); “que tiene cualidades morales superiores o posee ciertas cualidades divinas” (Léxico de Louw-Nida); El diccionario griego español de W.E Vine lo define como “…separado (entre los griegos, dedicado a los dioses), y por ello, en la Escritura, en su sentido moral y espiritual, separado del pecado y por lo tanto consagrado a Dios, sagrado.” Las palabras hebreas equivalente en hebreo son qodesh y qadowsh, que tienen un sentido similar. El primer uso de qodesh está en Éxodo 3:5, en el que Dios le dice a Moisés que no se acerque y que se quite el calzado porque la tierra en la que estaba era tierra “santa.” Viendo el contexto vemos que lo que hacía “santa” a esa tierra era el hecho de que Dios había elegido comunicarse allí con Moisés a través de Su ángel. Aquí Dios llama “santo” a una porción de terreno, otras cosas asociadas con qodesh son: “santa convocación” (12:16); “gente santa” (Éx. 19:16); “lugar santo” (Lev. 6:16); “agua santa” (Nm. 5:17); “pueblo santo” (Dt. 7:6); “Dios santo” (Jos. 24:19). Estas son algunas palabras relacionadas con la santidad en el Antiguo Testamento, esto nos sirve para ver que aquellas cosas separadas y consagradas para y por Dios son llamadas “santas.”

Uniendo ambas definiciones podemos decir que “espíritu santo” es una “fuerza invisible apartada o consagrada por Dios”. En el texto griego hay tres términos que se traducen “espíritu santo”: (1) to pneuma to hagion; (2) pneuma hagion; (3) to hagion pneuma. La palabra to es el artículo griego que se traduce “el”. Entonces, tenemos tres términos diferentes: “el espíritu el santo”; “espíritu santo” y “el santo espíritu”. Usando un criterio de traducción propio y bastante inexacto, los traductores han traducido los usos de estos dos términos como “Espíritu Santo”, sin que se pueda diferenciar el hecho de que hay dos términos griegos distintos.

El texto griego más antiguo no tenía letras minúsculas ni espacios entre palabras, por eso era frecuente usar los artículos como marcas para diferenciar cuando un término se refiere a una cosa u otra. Por ejemplo, si usáramos nuestras letras estos dos términos los leeríamos como: “ESPIRITUSANTO” y “ELESPIRITUELSANTO”. Al leer así se vería que hay una diferencia entre un término y el otro, lo cual llama la atención para investigar cuál es esa diferencia. Sin embargo, quienes han traducido al español han pasado por alto este hecho (quizá ignorantemente y sin intención) y esto ha dado lugar a mucha confusión.

Algunos maestros y teólogos insisten en que ambos términos son sinónimos, pero si creemos que Dios es el Autor de la Biblia, debiéramos suponer y esperar que la Biblia tenga un gran nivel de precisión en el uso de las palabras. Si Dios inspiró a escribir pneuma hagion (“espíritu santo”) en algunos versículos y a colocar to pneuma to hagion (el Espíritu el Santo) y to hagion pneuma (el Santo Espíritu) en otros, tiene que haber tenido un propósito claro para hacerlo, y tiene que haber una diferencia entre un uso y otro. El hombre podría confundirse en el uso de estas palabras, pero no Dios.

Cuando estudiamos en detalle los usos bíblicos de estos dos términos griegos vemos que to pneuma to hagion es un nombre o título para Dios, es otra forma de llamar a Dios (así como se lo llama “Padre”, “Señor”, “Santo”, etc.). Pero el término pneuma hagion se usa para designar a un DON dado por Dios. Jesús a veces es llamado “el Espíritu” en los libros que van desde Hechos hasta Apocalipsis, pero jamás es llamado “el Espíritu Santo”.

Debido a que en español el término “el espíritu el santo” puede resultar confuso, creo que la forma más clara de traducir el término to pneuma to hagion es “El Espíritu Santo”. Como en español solemos usar iniciales mayúsculas para menciones a personas y a Dios, podemos traducir to pneuma to hagion como “El Espíritu Santo” y pneuma hagion como “espíritu santo” para poder ver la diferencia al leer en nuestro idioma.

Hay claros usos en la Biblia que nos muestran que pneuma hagion no se refiere a Dios, sino a algo dado por Dios al creyente:

Lucas 11:13
Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”] a los que se lo pidan?


Aquí se hace una clara diferenciación entre el Padre y el espíritu santo. Se dice que el Padre es quien “dará espíritu santo”. Por lo tanto, tenemos que espíritu santo es un don de Dios. Podemos decir que Dios, Quien es El Espíritu Santo (to pneuma to hagion), da Su don, que es espíritu santo (pneuma hagion).

Otros pasajes confirman que espíritu santo es un don de Dios:

Hechos 8:14-17
(14) Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan;
(15)los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”];
(16)porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús.
(17)Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”].

Hechos 19:2
les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo [pneuma hagion, sin artículo, debe decir “espíritu santo”] cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo [pneuma hagion “espíritu santo”].

En ambos pasajes se habla de “recibir” espíritu santo. Si el espíritu santo debe ser “recibido” es porque alguien lo da. Dios es el Dador de este espíritu santo, y el creyente es el receptor.

Entonces, vemos que las Escrituras (cuando son estudiadas con seriedad y detalle) nos muestran dos acepciones para “espíritu santo”. Una es el don, el cual es pneuma hagion (que nosotros traducimos “espíritu santo”) y la otra es el Dador, el cual es to pneuma to hagion (que traducimos “el Espíritu Santo”). Nada dice la Biblia acerca del que el espíritu santo sea “la tercera persona de un Dios trino”, lo cual ha sido enseñado durante siglos sin tener un sustento bíblico sólido y claro.

En Lucas 24:29 Jesús les dijo a los discípulos que esperaran “la promesa de mi Padre”, que era “poder desde lo alto”; en Hechos 1:5 vemos que Jesús dijo a los discípulos que serían bautizados en espíritu santo en pocos días y que se quedaran esperando, luego, en el versículo 8, Jesús les dice que cuando recibieran el espíritu santo recibirían poder para serle testigos “hasta lo último de la tierra”. Entonces, vemos que el don de espíritu santo es sinónimo de “poder desde lo alto”, que capacita a una persona para testificar (actuar como testigos) acerca de Dios y Su obra en Cristo.

Entonces, si el don de espíritu santo es sinónimo de poder, comprendemos que no es un “ente” dentro nuestro que “mueve nuestros hilos” y nos hace hacer cosas que de otro modo no haríamos. Para resumir mi entendimiento acerca de lo que es el don de espíritu santo, diré que es nuestra conexión con Dios por medio de Cristo. Por medio de esta conexión podemos operar el poder de Dios, siempre y cuando estemos actuando conforme a la voluntad de Dios. El espíritu santo también es nuestro “sello” de que somos hijos de Dios y viviremos para siempre con Él (Ef. 1:13). Este don también es parte del nuevo pacto, por medio del cual Dios puede trabajar de forma especial en nuestros corazones para que andemos como Él desea (He. 9:13-15; 2 Co. 3:4-6).

Hay muchísimo por decir acerca del don de espíritu santo, y no es mi intención ocupar demasiado espacio aquí con este tema, pero quienes quieran estudiar este tópico con más profundidad pueden leer mi estudio “El don de espíritu santo”, disponible en mi blog. Lo importante para el estudio presente es notar que lo que las Escrituras enseñan acerca del espíritu santo difiere bastante de lo que normalmente se enseña en la mayoría de las religiones y denominaciones cristianas.









NOTA: La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede obtenerla en la página de REFERENCIAS DE LAS VERSIONES DE LA BIBLIA




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