Malaquías 3:7-9 - ¿Robará el hombre a Dios?

En Honor a Su verdad

Este pasaje de Malaquías es frecuentemente usado para enseñar que los cristianos deben diezmar en la iglesia y que quienes no lo hacen le están “robando” a Dios. Analizaremos este texto para entender si esta enseñanza es realmente correcta o no.

Malaquías 3:7-9 (RV-1960)
|7| Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?
|8| ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
|9| Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.

Una primera norma a seguir al estudiar las Escrituras es que todo texto de las Escrituras debe ser comprendido en su contexto, tanto en su contexto inmediato (el párrafo o capítulo en que está), como en su contexto remoto (el mensaje general de las Escrituras que se relaciona con los versículos que estamos leyendo).

Otra clave a tener en cuenta al estudiar la Biblia es hacerse las siguientes preguntas: ¿quién está hablando? ¿A quién le está hablando? ¿En qué época y bajo qué circunstancias fue dicho lo que estamos leyendo? Prestar atención al texto para contestar estos interrogantes nos ayudará mucho a encontrar la verdad del mensaje bíblico y evitar confusiones.

En cuanto al contexto remoto, es necesario estudiar todo lo que respecta a las leyes sobre el diezmo instituidas por Dios. En Números 18:20-32 leemos sobre las leyes que Dios dio con respecto al diezmo. Allí podemos ver que:

1 – Debía ser RECIBIDO por los descendientes de Leví: ninguna otra tribu de Israel podía recibir el diezmo.
2 – Eran diezmos EN ISRAEL, no era una ley universal para todos los pueblos de la Tierra.
3 – Eran POR SU MINISTERIO, o sea, para sustentar el servicio que los hijos de Leví brindaban.
4 – Eran para el TABERNÁCULO de reunión: era para sustentar el ministerio levita EN EL TABERNÁCULO (más adelante, en el Templo, cuando fue construido por Salomón).

Entonces, podemos ver desde un inicio que la ley del diezmo no es una ley aplicable para los cristianos hoy. Luego de la resurrección de Cristo ya no hay necesidad de templo, porque Cristo fue el sacrificio perfecto por nuestros pecados . No habiendo templo, no hay necesidad de servicio sacerdotal, y no habiendo servicio sacerdotal, la ley del diezmo queda anulada.

Por esta causa, vemos que el contexto general de las Escrituras nos está señalando que la ley del diezmo no es aplicable para le cristiano hoy. Quienes enseñan que el diezmo debe ser pagado a la Iglesia hoy, enfrentan un gran problema en el hecho de que desde Hechos hasta Apocalipsis ninguno de los apóstoles enseña al diezmo como obligación, de hecho, la palabra “diezmo” apenas se menciona unas pocas veces en el libro de hebreos con referencia a la antigua ley, nada hay en las cartas de los apóstoles que nos indiquen que el diezmo es una ley vigente. [1]

Ahora bien, más allá de esto, todavía nos queda analizar el pasaje en cuestión, para ver que aún si tomáramos este texto como algo aplicable hoy, leamos un poco del contexto:

Malaquías 3:6-12 (RV-1960)
|6| Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos.
|7| Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?
|8| ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas.
|9| Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado.
|10| Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
|11| Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos.
|12| Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos.

La primera pregunta es ¿a quién se dirige Dios aquí? ¿Le habla a gente cristiana que ha aceptado a Jesús como Señor? ¡Por supuesto que no! En principio, Jesús aún no había siquiera nacido para cuando Dios dijo esto, así que no puede estar hablando a gente cristiana, pero por si queda alguna duda de a quién se dirige, el versículo 6 dice claramente “hijos de Jacob”, o sea, se refiere al pueblo de Israel, los descendientes Israelitas.

¿Por qué estaban pasando por malos momentos estas personas? ¿Era sólo por no diezmar? El versículo 7 nos dice que ellos se habían apartado de las leyes de Dios, el diezmo era uno de sus problemas, pero no el único, no era sólo el diezmo lo que les faltaba a estas personas, sino el cumplimiento de todas las leyes de Dios.

Otro detalle importante es que el versículo 10 dice “traed los diezmos al alfolí”. Esta palabra es en hebreo bayith, que significa “lugar habitable, habitación, casa”. A lo largo de toda la Escritura de Moisés, los profetas y Salmos vemos que se llama “casa de Dios” al tabernáculo y al templo donde se hacían los sacrificios de animales y donde servían los sacerdotes levitas. Dios había mandado que los levitas no debían trabajar en ninguna otra cosa sino sólo en el templo, por lo tanto, debían ser alimentados por los diezmos del pueblo. El pueblo no estaba diezmando y por eso no había “alimento” en la casa de Dios, los levitas estaban pasando hambre porque el pueblo no diezmaba. Queda claro que Dios estaba molesto porque Sus sacerdotes, quienes le servían en su “casa”, estaban pasando hambre y no podían servir adecuadamente.

Otro dato importante es que la palabra “robará” y “robado” del versículo 8 son de la raíz hebrea cabá, que sólo se usa aquí y en Proverbios 22:23. Esta palabra hebrea primariamente significa “vaciar, despojar” y también tiene el sentido de “defraudar”. Estas personas estaban despojando y defraudando a Dios, es una forma figurada de expresar que la “casa terrenal” de Dios estaba siendo despojada, vaciada, no había abundancia para los sacerdotes servidores de Dios y esto, a su vez, era devuelto también al pueblo en forma de falta de abundancia para ellos también. Dios no iba a cuidar del pueblo si el pueblo no cuidaba de los sacerdotes de Dios.

En resumen, vemos que este versículo está dirigido al pueblo de Israel, el contexto de la situación es que ellos estaban desobedeciendo las leyes de Dios , y dentro de esa desobediencia ellos estaban descuidando el oficio de los sacerdotes a los que Dios mandó que no trabajaran de otra cosa. El diezmo fue una ley para mantención del templo, por lo tanto, no habiendo necesidad de un templo y no siendo necesario que haya sacerdotes que sirvan continuamente en ese templo, la ley del diezmo dada a Moisés no tiene ya validez y este texto no puede ser usado para obligar hoy a los creyentes a dar un 10% de su ingreso.

Ahora bien, no me malinterpreten, con esto no estoy diciendo que los creyentes no deban dar dinero para la obra de Dios, ni tampoco estoy diciendo que esté mal sustentar a algunos ministros de Dios que fueron llamados por Dios para trabajar a tiempo completo.

Vean lo siguiente:

1 Corintios 9:4-15 (RVA)
|4| ¿Acaso no tenemos derecho a comer y beber?
|5| ¿No tenemos derecho a llevar una esposa creyente con nosotros, tal como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Pedro?
|6| ¿O sólo Bernabé y yo no tenemos derecho a dejar de trabajar?
|7| ¿Quién presta jamás servicio de soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿Quién apacienta el rebaño y no toma la leche del rebaño?
|8| ¿Será que digo estas cosas sólo como hombre? ¿No lo dice también la ley?
|9| Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado sólo de los bueyes?
|10| ¿O lo dice enteramente para nosotros? Pues para nosotros está escrito. Porque el que ara ha de arar con esperanza; y el que trilla, con esperanza de participar del fruto.
|11| Si nosotros hemos sembrado cosas espirituales para vosotros, ¿será gran cosa si de vosotros cosechamos bienes materiales?
|12| Si otros participan de este derecho sobre vosotros, ¿no nos corresponde más a nosotros? Sin embargo, nunca usamos de este derecho; más bien, lo soportamos todo para no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.
|13| ¿No sabéis que los que trabajan en el santuario comen de las cosas del santuario; es decir, los que sirven al altar participan del altar?
|14| Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.
|15| Pero yo nunca me he aprovechado de nada de esto, ni tampoco he escrito al respecto para que se haga así conmigo. Pues para mí sería mejor morir, antes que alguien me quite este motivo de orgullo.

Pablo aquí está dirigiéndose a una Iglesia que estaba desordenada. Entre ellos había quienes cuestionaban a Pablo (ver versículo 3). ¿Por qué lo cuestionaban? Por contexto entendemos que algunos en la iglesia de corinto acusaban a Pablo de predicar para ganar dinero. Por esta causa, cuando Pablo fue a predicar a los de la iglesia de corinto, no aceptó de ellos dinero. Pablo dice que tenía todo el derecho de recibir dinero por su trabajo para el Señor. En el versículo 5 él dice que tenía todo el derecho no sólo de recibir dinero de la Iglesia para su propio sustento, sino también podría tomar a una mujer por esposa y sustentar la familia con el dinero de la Iglesia. Ese mismo versículo nos sugiere que Pedro (que era casado) y otros apóstoles, junto con sus familias, eran sustentados por el dinero de la Iglesia. Pero como la iglesia de los corintios era una iglesia inmadura, Pablo prefirió no hacer uso de su derecho de recibir sustento de los creyentes y fue a predicarles en forma totalmente gratuita.

En este punto se hace obvio que si diezmar es una ley y el que no diezma roba a Dios, Pablo habría estado promulgando ese “robo” a Dios al no pedirles los diezmos. Si el diezmo es algo obligatorio para el creyente y Pablo no pidió los diezmos, Pablo habría estado oponiéndose a la voluntad de Dios al no exigirles los diezmos. Es evidente, desde estos textos, que el diezmo como ley ya no está vigente para el cristiano renacido , aunque esto no anula el privilegio que tenemos de dar nuestro dinero para apoyar a otros que trabajan para el evangelio, o para otras necesidades de los hermanos. De hecho, aunque Pablo predicó gratuitamente a los corintios, él tuvo apoyo económico de otro lado:

2 Corintios 11:7-9 (RV-1960)
|7| ¿Pequé yo humillándome a mí mismo, para que vosotros fueseis enaltecidos, por cuanto os he predicado el evangelio de Dios de balde?
|8| He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros.
|9| Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad, a ninguno fui carga, pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso.

Pablo dice aquí haber “despojado” a otras iglesias para ir a predicar el evangelio a los corintios. Esta palabra “despojar” implica “quitar, privar de algo propio, robar”. Por supuesto, no es que Pablo robó dinero para hacer su predicación, lo que está diciendo aquí es que con el dinero de otras iglesias sustentó su prédica a los corintios. En lugar de usar el dinero de los de Macedonia para predicarles a los de Macedonia, él figurativamente quitó a los de Macedonia la prédica que les correspondía por el aporte financiero que habían hecho y la usó para ir a predicar a los corintios sin recibir nada de ellos.

Lo que estamos viendo es que Pablo usó el aporte financiero de una iglesia madura espiritualmente como lo era Macedonia para poder predicar a una iglesia en conflicto como lo era la de los corintios. Esto debería ser de ejemplo para nosotros, para aprender a hacer nuestro aporte aún si lo que damos es para la prédica o servicio a otra gente creyente.

Más aún, cuando Pablo dio a Timoteo las instrucciones sobre cómo llevar adelante la iglesia, él le dijo:

1 Timoteo 5:17 (RVA)
Los ancianos que dirigen bien sean tenidos por dignos de doble honor, especialmente los que trabajan arduamente en la palabra y en la enseñanza.

Aquí los “ancianos” se refiere a los creyentes espiritualmente maduros que se dedican al servicio y cuidado de la Iglesia de Dios. Cuando leemos este versículo así, solo, lo que pensamos es “debemos tener un doble respeto por los ancianos de la iglesia”, pero el siguiente versículo nos dice en qué consiste el “doble honor” para los ancianos:

1 Timoteo 5:17-18 (RV-1960)
|17| Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.
|18| Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario.

Noten que el versículo 18 comienza diciendo “PORQUE”, lo cual nos indica una conexión directa con el versículo anterior. Previamente vimos que “no pondrás bozal al buey que trilla” se refiere a que el que trabaja para Dios tiene derecho a recibir la retribución necesaria para su sustento (1 Co. 9:9-10). De hecho, la palabra que se traduce “honor” aquí es en griego timë, que se puede traducir como “precio, valor, dinero, honor, honra, reconocimiento”, el contexto determina cuál es la forma de traducirla. Aquí el versículo 18 nos sitúa claramente en el contexto del sustento económico para el que trabaja para el evangelio. Es bastante claro que el “doble honor” aquí específicamente refiere al dinero, o la contribución económica.

Las Escrituras nos muestran que los cristianos deben dar de lo que tienen para el servicio de Dios y quienes por gracia de Dios tienen un dinero extra para dar, es la voluntad de Dios que libremente den de ese dinero para la obra de la difusión del Evangelio. El dinero para Dios puede usarse ya sea ayudando a un huérfano, viuda o pobre, para ayudar a algún hermano en necesidad, para financiar algún evento, viaje o necesidad que surja a los efectos de difundir la Palabra de Dios, o para sostener a una persona o grupo de personas que han sido llamadas por Dios para trabajar en tiempo completo a Su servicio.

No todos los que dicen servir a Dios son verdaderos servidores, y no todos los que están a cargo de una congregación (aún de forma genuina) son llamados a trabajar de tiempo completo y recibir sustento de la iglesia. Cada caso es distinto y debe ser trabajado con Dios. Si un ministro es fiel a Dios y está dedicándose en tiempo completo al servicio, y ha probado ser fiel a Dios y al servicio a lo largo de los años, debe ser tenido con “doble honor” nos dicen las Escrituras. Pero también hay casos donde el ministro quizá deba renunciar a su derecho, como lo hizo Pablo, para no causar tropiezo a una iglesia inmadura.

Es así que un ministro fiel de Dios tiene derecho de recibir dinero de los creyentes, para ser sustentado, y tiene derecho de enseñar a hacerlo, si lo considera adecuado. Pero nunca debería enseñar que un critiano está obligado a diezmar o dar su dinero y de ningún modo debería decirle a la gente que le están “robando a Dios” cuando no dan sus diezmos. Una cosa es pedir una contribución voluntaria que salga del corazón de otros creyentes que estén siendo bendecidos con su trabajo y otra cosa es manipular las Escrituras para generar un sentimiento de obligación a dar en las personas, y un sentimiento de condenación en quienes no quieren o no pueden dar dinero. Hoy no hay ley de diezmo vigente, si alguien no puede dar dinero, no va a ser condenado, porque ya no hay condena para los que están en Cristo Jesús (Ro. 8:1), así que los líderes y pastores cristianos deberían dejar de asustar a la gente de la iglesia usando Malaquías 3:7-9 con la idea de que Dios no los va a bendecir si no diezman, y que son “malditos” por no dar el 10% de sus ingresos

2 Corintios 9:7-10 (RV-1960)
|7| Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.
|8| Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra;
|9| como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Su justicia permanece para siempre.
|10| Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia,


[1] Para un estudio más completo sobre el diezmo y el dar en nuestros tiempos, lea mi estudio “Sembrar sobre bendición”.

NOTA: La información sobre las versiones de la Biblia citadas en este estudio y otros puede obtenerla en la página de REFERENCIAS DE LAS VERSIONES DE LA BIBLIA






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