Juan 1:1 y 14 – “El verbo era Dios” / “El verbo se hizo carne”

En Honor a Su verdad
Juan 1:1 (RV-1960)
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Juan 1:14 (RV-1960)
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

Usando estos dos versículos combinados, se suele argumentar que Jesús era el “verbo” y, por lo tanto, Él existía desde el principio y estaba con Dios y era Dios. Sin embargo, esto es un exceso de “simplicidad” que se usa para sostener la doctrina trinitaria, no teniendo en cuenta el contexto del pasaje, ni el sentido amplio de las palabras griegas, ni los muchos versículos bíblicos relacionados.

Si leemos con detenimiento, no vemos que se diga que Jesús es Dios, esta es una conclusión a la que se llega luego de hacer una comparación errónea de estos dos versículos.

La palabra que se traduce varias veces como “verbo” en estos dos versículos es la palabra griega logos, que es la palabra que en la misma Reina Valera y otras versiones se traduce frecuentemente como “palabra”. En la cultura griega logos era la expresión externa de un pensamiento interno, era expresar en palabras un deseo, plan o pensamiento del corazón. Por eso es que logos puede tener el sentido de “palabra, mensaje, plan, promesa, declaración, pregunta, hecho, asunto, tema, dicho, etc.” Todos estos significados y algunos más aparecen en la mayoría de las traducciones al español de la Biblia. Es así que cuando leemos acerca del logos de Dios, debemos entender que se está hablando de Sus dichos, Sus declaraciones, Sus expresiones, las cuales son producto de Sus planes, propósitos o ideas.

Pero cuando estudiamos el Nuevo Testamento en la Biblia, no sólo debemos tener en cuenta el sentido de las palabras griegas que se han traducido, sino también sus equivalentes en el hebreo. Lo que sucede es que los escritores de la Biblia, aún los del Nuevo Testamento, fueron personas de cultura esencialmente hebrea, israelita. Es por esto que aún los escritos griegos de la Biblia están llenos de hebraísmos, de expresiones que son propias de los hebreos más que de los griegos o romanos.

La palabra hebrea que corresponde a la palabra griega logos es dabhar. Algo a tener en cuenta cuando se estudian las palabras de distintos idiomas es que el vocabulario siempre está influido por la mentalidad y cultura de las personas que hablan ese idioma. Al comparar el griego con el hebreo, es necesario comprender que la mentalidad general de los semitas (descendientes de Sem), es más práctica, siendo una cultura que tiende más a la obediencia por tradición que al análisis filosófico. Por otro lado, el griego tenía una mayor tendencia a la filosofía y la intelectualización de las cosas. Es así que, mientras que el logos entre los griegos, tenía un sentido más bien específico de “expresión hablada”, la palabra dabhar, para el hebreo, no sólo denotaba una palabra hablada, sino más que eso, denotaba acción.

La dabhar, en su raíz, significaba “estar detrás” y desarrolló el sentido de “palabra” o “expresión”, porque el corazón (la raíz de los pensamientos) está detrás de los pensamientos, los pensamientos están detrás de las palabras y las acciones. En la mentalidad hebrea, la “palabra” estaba intrínsecamente ligada a la acción. Cada vez que la Biblia dice, en el Antiguo Testamento, que “Dios dijo”, hay una acción acompañando a las palabras. Siendo así, podemos comprender que aunque la palabra del ser humano muchas veces es estática, ociosa o mentirosa, la palabra de Dios siempre está asociada a una acción de parte de Dios.

Isaías 55:8-11 (RV-1960)
(8) Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
(9) Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
(10) Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come,
(11) así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié.

En estos versículos podemos ver que los pensamientos de Dios son más altos que los pensamientos humanos y Sus caminos (formas de proceder) son más altos que los caminos humanos. Luego se nos dice que la Palabra de Dios es como la lluvia que desciende del cielo, que no vuelve a Dios vacía, sino que cumple el propósito para el que Dios la envió. Como podemos ver, la “palabra” de Dios (en hebreo dabhar y en griego logos), está muy ligada a Su acción y Su poder.

En Génesis 1 vemos que todo lo que hay en la Tierra llegó a existir luego de que Dios “dijo”, cada vez que una “palabra” sale de Dios, tiene un efecto sobre Su creación. Tengamos esto en mente y leamos nuevamente Juan 1:1

Juan 1:1-2 (RV-1960)
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Reemplacemos “verbo” por logos y leeremos así:

En el principio era el logos, y el logos era con Dios, y el logos era Dios

Teniendo en cuenta lo que hemos visto, podemos comenzar a vislumbrar el sentido de este versículo: que en el principio existió una expresión seguida de una acción de Dios, ésta estaba con Dios desde el principio. Ahora bien todavía no tenemos resuelto todo el texto, y hay algunos errores de traducción que debemos señalar para poder comprender mejor lo que este versículo transmite.

El texto griego de Robinson-Pierpont (texto mayoritario), como así también el texto crítico de Nestle-Aland, representativos de dos corrientes de teorías textuales diferentes, presentan una misma lectura griega de este versículo:

Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος.

La traducción literal de este texto sería como sigue:

En principio era (o “existía”) la palabra, y la palabra era (o “existía”) con el Dios y Dios era la palabra.

La palabra que está traducida “con” es la palabra griega pros, en caso acusativo. Esta palabra griega es una preposición que primariamente significa “hacia”. Cuando está indicando un movimiento, se traduce como “hacia”. Hay varias preposiciones que se pueden traducirse “con” en español. La elección más natural es la preposición griega sun, que significa “junto con”; otra preposición que puede traducirse “con” es la preposición griega en, que primariamente significa “dentro de” e indica una unión muy estrecha e íntima.

La elección de pros indicando una unidad no es la más frecuente y esto debiera llamar la atención. Cuando se usa la preposición pros con el sentido de “con”, se nos señala una unidad dinámica, como la unión entre dos imanes de polos opuestos. Dos imanes con polaridad opuesta, al acercarse van uno hacia el otro, y se mantienen juntos en lo que podemos llamar una “unidad dinámica”, no están sólo juntos uno al otro, sino que hay una fuerza de atracción entre uno y el otro. El uso de pros aquí, nos está señalando este tipo de unión entre el logos y Dios. Por un lado, pros nos señala una fuerte unión entre logos y Dios, pero, por otro lado, nos señala una independencia entre las partes involucradas. En otras palabras, el uso de pros nos indica que el logos no es igual a “Dios”, por lo tanto, no se puede utilizar este texto para decir que Jesús es Dios, porque aún si Jesús fuese el logos, el uso de la preposición pros lo señala como un ser distinto de Dios.

Algunos teólogos argumentan que este versículo, al decir que la Palabra “estaba con” Dios, indica que la “Palabra” se está refiriendo a un ser o persona que acompañaba a Dios. Sin embargo, la palabra pros puede indicar la compañía de algo impersonal, como en Gálatas 2:5, en donde el apóstol Pablo dice: “…para que la verdad del evangelio permaneciese con [pros] vosotros”.

Si entendemos correctamente este versículo, nos conectará directamente con lo dicho en Isaías 55:10 y 11, que nos dice que la Palabra de Dios no vuelve a Él vacía. La palabra vuelve siempre “hacia” Dios, haciendo lo que Él desea que haga, cuando Dios se expresa, Su expresión no es en vano, inútil o sin sentido. El logos de Dios (Su expresión, Su plan, Su Palabra), está íntimamente ligado a Dios, porque es parte de la esencia de Dios, pero logos y “Dios” no son lo mismo.

Siguiendo el análisis del texto griego de Juan 1:1, tenemos las palabras kai theos ën ho logos, que se traducen, literalmente: “y Dios era la palabra”.

La palabra que es traducida como “era” en Juan 1:1 es la palabra griega eimi, que puede traducirse como “ser, estar o existir” según sea el contexto. Esta palabra suele usarse en construcciones metafóricas, como en Juan 5:35, que dice que Juan “era la antorcha que alumbraba”. Aquí “era la”, son las mismas palabras griegas que en Juan 1:1: ën ho, y sabemos que Juan no era LITERALMENTE una antorcha caminante, sino que fue un ser humano que traía la luz de Dios al mundo. Del mismo modo, no es que Dios LITERALMENTE era “la Palabra”, sino que Su Palabra representa todo lo que Dios es, Su idea y Su plan de redención para la humanidad.

Comparemos esto con lo dicho en Salmos:

Salmos 138:2 (RVG[1])
Me postraré hacia tu santo templo, y alabaré tu nombre por tu misericordia y tu verdad; porque has magnificado tu palabra por sobre todo tu nombre.

Aquí uso la versión Reina-Valera-Gómez, porque traduce correctamente conforme al texto hebreo. Dios engrandeció Su Palabra por sobre Su nombre. ¿Qué significa esto? Que Dios dejaría de ser el Dios que es si no cumpliera Su Palabra. Es una forma de decirles a los hombres que Su Palabra jamás fallará. Dios no puede mentir, está en Su naturaleza decir la verdad, por esta causa, Su Palabra es tan grande como Él mismo, porque si Su Palabra falla, Él mismo falla y su esencia misma fallaría.

Entonces, podemos comprender que la palabra y expresión de Dios son tan importantes como Dios mismo y no pueden separarse de la naturaleza misma de Dios.

Siguiendo con el análisis de Juan 1:1, algo muy notable de este versículo que los defensores de la doctrina de que Jesús es Dios suelen pasar por alto es el hecho de que en el mismo versículo tenemos un uso de “Dios” precedido por el artículo griego y otro uso de “Dios” sin artículo. Cuando la palabra “Dios” va precedida por el artículo (se leería: “el Dios”), se está dando un sentido definido a la palabra, se refiere claramente a Dios. Sin embargo, cuando no hay artículo, la palabra “Dios” puede tomar el sentido de “divino, grandioso, extraordinario, sobresaliente”. Hoy en día los eruditos reconocen que en el griego antiguo la palabra “Dios” (sin artículo definido) con frecuencia se usaba en forma de adjetivo para describir algo procedente de Dios o algo con características extraordinarias.

Si bien es cierto que en ocasiones la palabra “Dios”, sin el artículo griego, puede traducirse directamente como “Dios”, en este caso en particular la presencia del artículo en la primera mención de Dios y la ausencia de artículo en el segundo uso nos está señalando una diferencia, hacer caso omiso a esta diferencia sería no reconocer la excelencia y pureza de la revelación de Dios.

En este caso, la ausencia del artículo definido griego antes de la palabra theos, cambia el sentido de la palabra theos, dándole una función de adjetivo que, como expliqué previamente, puede traducirse como “divino, grandioso, extraordinario, sobresaliente”. La última parte del versículo, entonces, se leería así:

“…y divina era la palabra”; “…y grandiosa era la palabra”; o “…y extraordinaria era la palabra”.

Teniendo en cuenta todo lo antedicho, el versículo podría leerse de las siguientes formas:
               
“En principio existía la expresión y la expresión existía con Dios, y divina era la expresión”

“En principio existía el propósito y el propósito existía con Dios y extraordinario era el propósito”

“En principio era el plan y el plan era con Dios y sublime era el plan”

“En principio estaba la palabra y la palabra estaba con Dios y sobresaliente era la palabra”.

La palabra, expresión, mensaje, plan y propósito de Dios son sobresalientes, son extraordinarios, porque no parten de seres humanos, sino de Dios, cuyos caminos y pensamientos son más altos que los caminos y pensamientos humanos. Algo que es natural en todo ser humano caído es la mentira, todos nosotros faltamos a la verdad, ya sea de palabra o de hecho, pero Dios no es así, Su palabra es extraordinaria y es sublime, porque jamás falla, porque Dios no miente y porque Él dejaría de ser el Dios que dice ser si Su palabra fallara.

Tomando en cuenta lo aprendido, una forma expandida de Juan 1:1, conforme al entendimiento que surge de éste, sería así:

En un principio existía el propósito y plan de Dios, expresado en Sus palabras y acciones; y el propósito y plan de Dios estaba con Dios, yendo hacia donde Dios lo había propuesto, y extraordinario era el propósito y plan que Dios prometió y puso en acción.

En este caso, las palabras en negrita equivalen a la traducción de las palabras en griego y las palabras en letras itálicas son agregados para expandir el sentido. Por supuesto, por todo lo antedicho existen varias formas posibles de traducir este versículo, pero el sentido es el mismo: Dios tuvo desde el principio un propósito y plan que siempre estuvieron íntimamente ligados a cada una de Sus palabras y acciones. Ese propósito, según lo vemos a lo largo de toda la Biblia, era tener una familia de seres humanos con las cuales desarrollar una relación de mutuo amor. Ante la caída de Adán y Eva, en Génesis 3, Dios prometió la salvación de la humanidad a través de un Redentor. El Redentor de la humanidad fue el punto central del plan de redención de Dios y ahora, con el nacimiento de Jesús, ese propósito y plan estaban llegando a su parte más importante y decisiva.

Los siguientes versículos de Juan 1 también deben ser corregidos en cuanto a su traducción:

Juan 1:1-4 (RV-1960)
(1) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.
(2) Este era en el principio con Dios.
(3) Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.
(4) En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

En estos versículos los traductores utilizaron los pronombres de modo tal que pareciera que el logos es una persona que hizo todas las cosas. Sin embargo, los pronombres griegos deben ser traducidos conforme al nombre que modifican. Si traducimos los pronombres correctamente, leeríamos algo así:

Juan 1:1-4 (mi traducción)
(1) En principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y divina era la Palabra
(2) Ésta estaba en principio con Dios
(3) Todas las cosas mediante ésta llegaron-a-ser y separado de ésta, ni una cosa de lo que ha-llegado-a-ser hubiese llegado-a-ser
(4) En ésta estaba la vida y la vida era la luz de los seres-humanos.

Como se puede ver, colocando correctamente los pronombres, se entiende que lo que estuvo desde el principio con Dios fue Su Palabra, Su propósito, Su plan, Su idea, Su expresión, y que mediante ésta Dios hizo todas las cosas y sin ésta no era posible la vida.

Ahora veamos en versículo 14:

Juan 1:14 (RV-1960)
Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.

La palabra “carne” es usada figuradamente en representación de los seres humanos (que están hechos de “carne”). Esto puede verse claramente en Lucas 3:6 o Juan 1:13. Al decir que “el Verbo” (en griego logos) “fue hecho carne”, se refiere a que había llegado a la vida aquél ser humano que constituía el eje del plan de Dios. A lo largo de toda la Escritura respirada por Dios vemos que Su plan tenía como piedra fundamental a Jesús (ver Is. 28:16 y Ef. 2:20).

Por lo tanto, podemos ver que, lejos de decir que Jesús es Dios “hecho carne”, lo que estos versículos nos enseñan es que Él fue “el plan de Dios hecho carne”, o sea, la concreción de todo aquello que Dios había prometido que haría para dar salvación al ser humano.

También el versículo 10 es usado para argumentar a favor de que Jesús es Dios:

Juan 1:9-10 (RV-1960)
(9) Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.
(10) En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

Al leer este versículo pareciera decir que el mundo fue hecho por Jesús. Sin embargo, aquí también tenemos un error en la traducción y en la interpretación del texto.

Las palabras “fue hecho” son en griego ginomai, que significa “llegó a ser”. La palabra “por” es en griego dia, que debe traducirse “mediante” o “por medio de”. Entonces, aquí deberíamos leer: “…y el mundo mediante él llegó a ser…”
Las palabras “el mundo” no se refieren al planeta tierra, sino a las personas del mundo. Esto se comprende fácilmente, porque dice que “el mundo no le conoció”. En otras palabras, lo que el versículo nos dice es que por medio de Jesús las personas del mundo llegaron a ser. ¿Qué quiere decir esto? Los siguientes versículos aclaran el sentido:

Juan 1:11-12 (RV-1960)
(11) A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.
(12) Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;

Aquí las palabras “ser hechos” es, nuevamente, la palabra griega ginomai: “llegar a ser”. Esto conecta a este versículo con el 10, enseñándonos que por medio de Jesucristo es que las personas del mundo llegan a ser hijas de Dios. Por medio de Él tenemos la posibilidad de creer para ser una nueva creación en Cristo (Gá. 6:15). Esto tiene un perfecto paralelismo con Juan 3:16-18.

Juan 3:16-18 (RV-1960)
(16) Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(17) Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
(18) El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Al final del libro de Juan leemos:

Juan 20:30-31
(30) Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro.
(31) Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.

Todo el libro de Juan trata sobre la salvación del mundo por medio de Jesucristo. Por eso Juan 1:10 dice que el mundo “mediante él llegó a ser”. El pasaje no dice que Jesús hizo al mundo o hizo a la tierra. El griego es claro: las personas que están en el mundo por medio de él llegaron a ser, ¿qué llegaron a ser? Hijas de Dios.

Luego de lo expuesto es fácil comprender el versículo 14: “Y aquél verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros…” El logos fue hecho carne significa que el plan de Dios, todo lo que Dios planeó y prometió vino en concreción, ¡al fin llegaba a la Tierra el hombre que era el tema central de toda la Escritura, el hombre que se encargaría de redimir al mundo! Incluso el resto del versículo 14 hace una clara diferenciación entre Jesús y Dios: “… (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre) lleno de gracia y de verdad…” en el texto griego aquí dice “..y vimos su gloria, gloria como del único delante del Padre lleno de gracia y verdad”. Si Jesús fuera Dios aquí deberíamos leer “…y vimos su gloria, la gloria del Padre…” o algo similar, pero el texto dice: “…gloria como del único delante del Padre...” Jesús fue el único que estuvo delante del Padre, y por el hecho de que en todo tiempo hizo la voluntad de Dios, fue un reflejo de la gloria de Dios.

Estos versículos, cuando son correctamente traducidos, argumentan en contra de la doctrina de la trinidad y de que Jesús es Dios. El problema radica en el hecho de que la mayoría de los traductores de las distintas versiones de la Biblia fueron trinitarios y su ideología se ve reflejada en la subjetividad con que han traducido ciertos pasajes de la Biblia, para poder sostener la doctrina trinitaria.



[1] Las citas de las Escrituras marcadas como RVG fueron tomadas de la versión Reina Valera, revisada por Humberto Gómez Caballero, de la “Iglesia Bautista Libertad”, versión de 2004.


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